Alcoholismo: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El alcoholismo es una enfermedad que genera la necesidad y el consumo excesivo de cerveza, vino u otras bebidas alcohólicas, aun cuando la bebida perjudique a la salud y cause problemas en el hogar, la escuela o el trabajo.

Cuando los amigos le decían a Roberta que bebía demasiado, ella siempre respondía que no era lo mismo que si fumase marihuana o consumiera cocaína. Sólo es cerveza, les decía a sus amigos, algo que muchos condiscípulos habían probado. Añadió además que sus padres bebían todas las noches.

Estando con Roberta, su mejor amiga, Mia probó cerveza un viernes antes de un partido de fútbol y decidió que no quería volver a beberla, aunque Roberta la presionaba para que lo intentase de nuevo.

Mia se dió cuenta de que su amiga no parecía ser capaz de controlar el hábito de la bebida, y eso la preocupó. La bebida fue su tema de conversación durante toda la semana: cómo consiguió que sus amigos mayores le compraran la cerveza, cómo ella y su novio la escondieron en el bolso y la colaron al partido y cómo sus padres no se dieron cuenta de que les había hurtado una de sus cervezas.

Cuando Mia intentó hacer un chiste sobre todo lo que Roberta había bebido la semana anterior y le preguntó si ése era el motivo por el que había faltado a su partido de voleibol, Roberta se enfadó.

“¿De qué estás hablando?” le dijo. “Sólo he tomado dos cervezas. ¿Y a quién le importa un estúpido partido?”

Mia sabía que Roberta estaba mintiendo porque la había visto tomar cuatro cervezas y un trago de una botella de licor de menta. Además, antes de que Roberta hubiese adoptado el hábito de beber, el voleibol había sido su deporte favorito. Mia se preguntaba qué le estaba pasando a su amiga.

¿Qué es el alcoholismo?

Entre adultos de diferentes grupos sociales, tomar una o dos copas es parte de los eventos sociales del día a día. La gente toma un vaso de vino en la cena o brinda por los novios con champaña en las bodas. Los entusiastas de las competiciones deportivas y quienes van de picnic beben cerveza. Incluso hay estudios que sugieren que beber con moderación entre adultos puede disminuir el riesgo de enfermedades del corazón o de apoplejías.

“Beber con moderación” significa no consumir más de dos copas al día para hombres adultos y no más de una para mujeres adultas o si se tienen 65 años o más. Pero millones de estadounidenses beben demasiado, lo que les acarrea problemas con la familia, los amigos, y las obligaciones académicas o laborales. Según el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA), cerca de 14 millones de ciudadanos de Estados Unidos abusan del alcohol o padecen alcoholismo Otras fuentes elevan esta cifra a los 20 millones. Algunos expertos calculan que más de la mitad de los estadounidenses confiesan tener un pariente cercano con problemas de alcohol.

El alcoholismo es una enfermedad que puede afectar a cualquiera, desde los jóvenes, como Roberta, a los mayores. Las cifras están subiendo, especialmente entre chicos y chicas por debajo de la edad estipulada por la ley para beber. Sin distinción de edad, hay más alcohólicos entre los hombres que entre las mujeres.

Los enfermos de alcoholismo son adictos al alcohol, por lo que sienten la necesidad física y mental de beber. Según transcurre el tiempo, la necesidad de beber deviene deseo incontrolable, como el que siente por la comida la persona hambrienta. Esta necesidad extrema de alcohol impulsa al alcohólico a comportarse de manera irresponsable y, en consecuencia, acaba por ser suspendido en la escuela, por no cumplir con fechas de entrega del trabajo o por conducir bebido. Incluso cuando la bebida comienza a suponer malas calificaciones, peleas domésticas, problemas legales o pérdidas de empleo, los enfermos de alcoholismo continúan bebiendo hasta que deciden buscar ayuda.

Los adictos al alcohol comienzan a necesitar alcohol más a menudo y en mayores cantidades para sentir las mismas emociones físicas y psíquicas que cuando bebían menos. Su hábito de beber continúa incluso cuando sus problemas personales y de salud comienzan a aumentar. Si dejan de beber, pueden experimentar temblores, sudor y sentirse ansiosos o con malestar de estómago. Todos estos son síntomas del abandono del alcohol y del reajuste corporal a la abstinencia.

No todo el que bebe en exceso responde a la definición médica de alcoholismo. El término “abuso del alcohol” se utiliza para designar una situación en que la bebida genera problemas aunque el enfermo no dependa físicamente de ella. El alcoholismo no llega a superarse del todo a menos que se deje de beber completamente. La gente que bebe en

exceso, pero no padece alcoholismo (no depende del alcohol), puede disminuir sus hábitos de bebida a cantidades moderadas. Pero en estos casos también es necesario abandonar completamente la bebida. Por fortuna, hay programas de ayuda para quien abusa del alcohol y para sus familiares.

“¿Si mi madre bebe demasiado, ¿lo haré yo también?”

El alcoholismo suele difundirse en el seno de la familia. Mucha gente que sufre de alcoholismo declara tener algún pariente que sufre del mismo problema. Pero el hecho de que un padre o un abuelo sean alcohólico no significa que el hijo o el nieto deban de acabar alcoholizados. Hay diversas circunstancias complejas que parecen contribuir a que el individuo se vuelva alcohólico.

Genes Los científicos saben que el alcohol se metaboliza de forma diferente en el organismo de los alcohólicos, pero no se ha probado que exista un vínculo directo entre un gen o grupo de genes y el metabolismo del alcohol. Podría ocurrir que la herencia de ciertos genes diera por resultado la adquisición de caracteres emocionales y de personalidad que aumentan la probabilidad de que un niño llegue a abusar del alcohol.

Familiares y amigos

La actitud de familiares y amigos respecto al alcohol puede influir en la aparición de nuevos casos de alcoholismo. Aquellos que abusan del alcohol tienen, frecuentemente, familiares o amigos que hacen más fácil o admisible el beber en exceso.

Estrés La ansiedad por cumplir fechas de entrega de tareas escolares, o por enfrentarse a los problemas personales, es parte de la vida; pero algunas personas recurren al alcohol tratando de escapar de las situaciones de estrés. La gente que se enfrenta a situaciones como la depresión y el estrés postraumático también corre el riesgo de beber en exceso. Es importante recordar que, cuando se está bajo el poderoso influjo del alcoholismo, seguir bebiendo no es fruto de una debilidad personal. El alcoholismo es una enfermedad tan legítima como otros trastornos físicos y mentales, y su tratamiento requiere apoyo de profesionales, familiares y amigos.

“¿Es alcohólica Roberta?”

Mia le contó a su madre los problemas de Roberta con la bebida y lo mucho que la preocupaban, aunque se le hacía muy difícil pensar que su amiga estuviera realmente enferma porque Roberta sólo había empezado a beber unos meses antes. Mia se dio cuenta de que Roberta evidenciaba algunos de los síntomas del alcoholismo, pero ella no entendía cómo podía haberlos desarrollado tan rápidamente.

El alcoholismo, a menudo, se desarrolla a lo largo de varios años, pero puede también hacerlo con gran rapidez, especialmente entre los adolescentes. El alcohol es la droga más usada y de mayor abuso entre los jóvenes. Aunque la edad legal para beber en Estados Unidos sean los 21 años, más del 50 por ciento de los estudiantes de último año de los institutos y cerca del veinticinco por ciento de octavo grado (último año de escuela primaria, 14 años) declaran haber consumido bebidas alcohólicas.

A Roberta le gusta decir que beber cerveza no es como consumir drogas ilegales como la marihuana o la cocaína. Pero el hecho es que la dependencia y las lamentables consecuencias del consumo excesivo del alcohol son parecidas a las del consumo de drogas menos aceptadas socialmente.

Con frecuencia, el alcoholismo se considera una enfermedad invisible. Los enfermos que abusan del alcohol se vuelven muy hábiles para ocultar sus hábitos. Los familiares pueden llegar a colaborar en este empeño, avergonzados por las acciones de sus allegados alcohólicos. Además, conforme la enfermedad avanza, la tolerancia del organismo al alcohol aumenta, lo que significa que el alcohólico puede parecer sobrio aun después de haber tomado varias copas e incluso con un elevado nivel de alcohol en la sangre.

Hay varios indicios del proceso de alcoholización. He aquí algunos:

- beber en la escuela o en el trabajo, pese a las consecuencias perjudiciales para la salud o a los problemas domésticos

- exhibir un comportamiento que, de estar sobrio, avergonzaría a quien bebe o a sus familiares

- negar que exista el problema, incluso cuando es obvio para los demás

- molestarse con aquéllos que critiquen sus hábitos de bebedor

- beber solo, antes que acompañado, especialmente para evitar el trato con personas o el enfrentarse con situaciones que fueron importantes en el pasado

- manifestar cambios de humor o enfado al beber

- padecer lapsos de memoria en que se olvida lo que pasó durante una borrachera

- sentir náuseas, angustia, sudar o tener temblores cuando se deja de beber.

La frecuencia con que se bebe no es un factor determinante del alcoholismo. Hay gente que bebe en exceso a diario, mientras que otros se emborrachan cada mes más o menos. Hay quien bebe en cantidades que no supondrían problema alguno para otros, pero que sí lo son para ellos. Lo importante es si la cantidad de alcohol ingerida causa la aparición de síntomas de alcoholismo que afecten a la vida personal del que bebe.

Diagnóstico del alcoholismo

Hay varios medios a la disposición de los médicos para determinar si una persona padece alcoholismo. Los médicos y otros profesionales se valen de pruebas normalizadas para comprobar si sus pacientes tienen problemas con el alcohol. Estas pruebas incluyen preguntas como “¿se ha levantado alguna mañana, después de una noche de beber y se ha dado cuenta de que no podía recordar parte de la noche anterior?” o “¿trata de limitar el hábito de la bebida a ciertos momentos o lugares?”

También pueden buscarse indicios físicos como afecciones del hígado, aunque éstos, normalmente, se utilizan más específicamente para testimoniar que el enfermo ha padecido alcoholismo desde hace mucho tiempo. El hígado es el órgano corporal que metaboliza el alcohol. El consumo excesivo y a largo plazo de alcohol daña el hígado y hace que aumente de volumen. En algunos casos, los alcohólicos sufren cirrosis del hígado o hepatitis (inflamación del hígado). El alcoholismo crónico también puede dañar el páncreas.

El abuso del alcohol puede causar perturbaciones del sueño y desnutrición. También parece incrementar el riesgo de ciertas clases de cáncer o de enfermedades coronarias. La gente que bebe en exceso corre el riesgo de sufrir impotencia, y las mujeres que beben durante el embarazo ponen en peligro a los bebés que todavía no han nacido.

¿Cómo se recupera el enfermo de alcoholismo?

El tratamiento del alcoholismo tiene éxito si el enfermo deja de beber de una vez para siempre. Los médicos no dan la enfermedad por “curada,” porque un alcohólico siempre corre el riesgo de reincidir en la bebida alcohólica. No basta con reducir los hábitos de bebida. Es necesario eliminarlos.

Los alcohólicos a menudo niegan tener un problema, lo que dificulta convencerlos de que busquen ayuda médica. Los familiares, amigos, psicólogos escolares, patronos y profesionales de la salud suelen verse obligados a tomar la iniciativa para hablar sobre el abuso del alcohol y sus consecuencias.

Los expertos declaran que al alcohólico debe quedarle claro que no habrá más “misiones de rescate” si continúa bebiendo. El alcohólico

necesita saber que la bebida es causa de divorcio, pérdida de empleo y malas calificaciones en la escuela, y que nadie le ayudará, a no ser que él mismo busque tratamiento. A veces conviene que algún familiar recurra a la ayuda de un experto.

Si la enfermedad está en sus fases iniciales, el primer paso para re-curperarse lo constituyen los grupos de apoyo como Alcohólicos Anónimos. Los familiares del alcohólico suelen recabar el apoyo en esta organización u otras similares para afrontar los problemas emocionales que surgen.

Los cuadros de alcoholismo avanzado se tratan con una semana de permanencia en un centro residencial ad hoc o en la unidad de desintoxicación de un hospital. Los médicos ayudan a sus pacientes a enfrentarse con los síntomas de la abstinencia que, en casos extremos, provoca cuadros de delirium tremens El médico puede recetar medicamentos que reduzcan la necesidad de alcohol o que hagan sentirse mal al alcohólico que recaiga.

Recuperarse de los efectos físicos y emocionales del alcoholismo puede ser un proceso largo. A menudo se requieren grupos de autoayuda como Alcohólicos Anónimos, la orientación individual de un terapeuta o consultas con profesionales de la salud.

Gracias al tratamiento, muchos enfermos de alcoholismo sanan y logran recuperar los aspectos de su vida que interrumpieron cuando comenzaron a beber; aunque siempre queda el peligro de recaída temporal, en la que resurgen los problemas de la salud y de la vida personal.

Los enfermos de alcoholismo en fase de recuperación suelen afirmar que en este proceso cada día supone un desafío, porque tienen que vigilarse constantemente para no caer de nuevo en la bebida.

Fuentes

Alanon-Alateen, 1600 Corporate Landing Pkwy., Virginia Beach, VA 23454-5617

Toll-free 888-4AL-ANON http://www.al-anon-alateen.org

Alcoholics Anonymous, 475 Riverside Dr., 11th Fl., PO Box 459,

New York, NY 10163 Telephone (212)870-3400 http://www.alcoholics-anonymous.org/ http://www.aa.org/

U.S. National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism, 6000 Exec-utive Blvd., Ste. 400, Bethesda, MD 20892-7003 Telephone (301)443-3885 http://www.niaaa.nih.gov/

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