Arritmia, disritmia (taquicardia): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La arritmia (también llamada disritmia) es una alteración en la regularidad del latido cardíaco. Da la impresión de que el corazón se salta un latido, que late de manera irregular, o demasiado rápido o muy despacio.

El caso de Annie

Annie acababa de cumplir los 15 años y era candidata al consejo escolar de su colegio. El día que tenía que pronunciar su discurso electoral ante el pleno de la asamblea de estudiantes, su corazón empezó a latir a gran velocidad. Cuando estaba a punto de subir al podio, comenzó a sentirse un poco mareada y le faltaba la respiración. Durante los primeros minutos de su intervención estaba preocupada porque pensaba que iba a desmayarse, pero al seguir hablando y tomar confianza, la sensación de mareo desapareció y los latidos bajaron de ritmo. Cuando llegó a la última frase de su discurso, todo había vuelto a la normalidad.

¿Qué es la arritmia?

La arritmia es cualquier variación en la regularidad del latido del corazón. Algunos de estos cambios son normales, como las palpitaciones que sufrió Annie, mientras que otros revisten mayor seriedad. Es normal que el corazón se acelere al sentir una emoción o con el ejercicio, o que se lentifique durante el sueño. Otras arritmias, sin embargo, se relacionan con enfermedades del corazón y pueden ser muy peligrosas.

El corazón humano es una bomba muscular que se divide en cuatro cavidades: dos aurículas situadas en la parte superior y dos ventrículos en la inferior. Pero el corazón es algo más que una simple bomba; es también una increíble máquina eléctrica que, cuando está sana, mantiene las cuatro cavidades latiendo de forma coordinada.

Normalmente, el latido del corazón comienza en la aurícula derecha cuando un grupo de células especiales que forman el nódulo sinoauricu-lar transmite una señal eléctrica a todo el corazón. Esta señal se difunde primero por la aurícula derecha y pasa a la aurícula izquierda; un instante después la señal eléctrica baja al nódulo auriculoventricular, que está conectado a un grupo de fibras capaces de conducirla y que la retransmite a los dos ventrículos en rápida sucesión. Para que el corazón bombee debidamente, debe seguirse con exactitud esta ruta de activación eléctrica.

Conforme el impulso eléctrico atraviesa el corazón, éste se contrae. Este proceso se repite de 60 a 100 veces por minuto, y cada contracción equivale a un latido del corazón. Las aurículas se contraen una fracción

de segundo antes que los ventrículos, lo que les permite vaciar su sangre en ellos antes de se contraigan.

En ciertas condiciones, casi todos los tejidos de corazón son capaces de iniciar el latido, es decir, de actuar como marcapasos. Se produce una arritmia cuando:

– el marcapasos natural del corazón (nódulo SA) se vuelve defectuoso;

– la conducción normal por el nódulo AV y los ventrículos se interrumpe;

– otra parte del corazón asume la función de marcapasos.

Causas de la arritmia

Diferentes factores internos y externos pueden causar arritmias. Los factores externos incluyen agotamiento, esfuerzo excesivo, estrés emocional como el que sufrió Annie ante su mitin electoral, el tabaquismo, el consumo de alcohol y de estimulantes como la cafeína, los descongestionantes o la cocaína. Los factores internos comprenden defectos congé-nitos (presentes en el nacimiento), trastornos tiroideos, enfermedades inflamatorias y problemas del sistema nervioso autónomo, que lleva los impulsos nerviosos desde el cerebro y la médula espinal al corazón. El factor más importante que contribuye a producir arritmias graves son las enfermedades del corazón, incluidas las congénitas, las de las arterias coronarias, y el funcionamiento anormal de las válvulas cardíacas.

Diferentes tipos de arritmias

Entre los más comunes figuran:

– bradicardia, frecuencia cardíaca inferior a 60 latidos por minuto en el adulto;

– taquicardia, frecuencia cardíaca superior a 100 latidos por minuto en el adulto;

– síndrome del seno auricular enfermo, en él, la frecuencia cardíaca se lentifica u oscila entre latidos lentos y rápidos;

– aleteo auricular (flutter auricular), frecuencia cardíaca muy rápida (250-350 pulsaciones por minuto) pero estable;

– fibrilación auricular, las aurículas se contraen de forma descoordinada y anómala en vez de latir juntas y con eficacia. Constituye una de las principales causas de paro cardíaco (ataque al corazón)

– taquicardia ventricular, pulsaciones rápidas (más de 150 por minuto) que pueden derivar en fibrilación ventricular;

– fibrilación ventricular, los ventrículos se contraen de forma descoordinada y anómala en vez de latir juntos con regularidad, por lo que el corazón no puede bombear sangre. Sin tratamiento inmediato, la persona puede morir en pocos minutos.

– contracciones ventriculares prematuras, llamadas también extrasístoles, son latidos extra que a menudo se sienten en el pecho como “latidos perdidos” o “latidos dobles.”

Diagnóstico

Los síntomas de arritmia van desde cansancio, vértigo, mareos, palpitaciones, desmayos y falta de aliento, al colapso súbito y muerte, aunque muchas arritmias son inofensivas. El médico debe estudiarlas, porque pueden constituir indicios de una enfermedad del corazón u otras afecciones que requieran tratamiento.

Como las huellas dactilares en la escena de un crimen, los electrocardiogramas (ECG) son pruebas materiales importantes que registran las irregularidades del corazón. A veces, sin embargo, la frecuencia cardíaca anormal no aparece durante la visita al médico. En tal caso, se le pone al paciente un monitor electrocardiográfico Holter, que registra la actividad cardíaca día y noche. La prueba de esfuerzo (o ergometría), en la que el paciente camina con rapidez progresivamente mayor sobre una cinta o tapiz rodante, mientras el especialista monitoriza la actividad del corazón, permite al médico comprobar cómo reacciona el corazón al ejercicio.

Tratamiento

Normalmente la frecuencia cardíaca experimenta variaciones por distintas causas. Muchas arritmias, como la de Annie, no requieren ningún tratamiento.

Pero algunos ritmos anormales pueden exigir control médicamentoso y, en ocasiones, electrochoque. La arritmia también puede tratarse mediante la implantación de un marcapasos alimentado por pila eléctrica, que emite pequeños impulsos eléctricos a un electrodo enclavado en la pared del corazón. A veces, el funcionamiento defectuoso de un marca-pasos natural (nódulo auriculoventricular) o el bloqueo de una vía de conducción puede requerir el uso de un desfibrilador/cardioversor, sofisticado dispositivo que, al detectar un ritmo anormal, puede salvar la vida del enfermo produciendo unas descargas eléctricas que permiten al corazón recuperar su ritmo normal. La ablación por catéter es una técnica quirúrgica que se vale de un dispositivo minúsculo insertado previamente en el corazón a través de un catéter (tubo flexible) para cauterizar la parte del órgano que causa el ritmo anormal.

Si la causa de la arritmia no es una enfermedad cardíaca, el médico puede sugerir que el paciente renuncie al café, al té, a las colas (o refrescos que contengan cafeína) o a las bebidas alcohólicas. A la larga, es importante mantener una dieta equilibrada, baja en grasas, y hacer ejercicio con regularidad para mantener sano el corazón.

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