Artritis (artritis reumatoidea, bursitis, reumatismo): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Inflamación de las articulaciones, a menudo acompañada de dolor, rigidez o hinchazón. La artritis puede darse en diferentes enfermedades y trastornos clínicos.

El caso de Jenny

Durante muchos años, el padre de Jenny fue un corredor muy constante. Se levantaba cada mañana temprano para correr 3 millas (5 km aprox.); los fines de semana solía correr hasta 10 millas (16 km aprox.) o participar en competiciones. Incluso habló de entrenarse para una maratón, lo que significa un trayecto de más de 26 millas (42 km aprox.) en una sola carrera. Sin embargo, el padre de Jenny empezó a quejarse de que, al correr, sentía un dolor en las rodillas, dolor que perduraba varias horas después del ejercicio. Jenny se dio cuenta de que su padre tenía las rodillas hinchadas e incluso que, a veces, no podía dormir porque el dolor le molestaba mucho.

El padre de Jenny dió por sentado que su dolor era una simple lesión deportiva que remitiría con descanso, pero no fue así. Acudió al médico, quien le diagnosticó un tipo de artritis denominado artrosis. Este diagnóstico sorprendió a Jenny, porque su padre estaba en los 40 y ella siempre había creído que la artrosis era un problema exclusivo de ancianos como sus abuelos.

¿Qué es la artritis?

La artritis es un problema común entre las personas mayores, pero puede afectar a cualquiera, desde un niño hasta un centenario. Aunque mucha gente utilice el término como si fuese una sola enfermedad, la artritis, en realidad, denota un trastorno que se puede aplicar a un amplio grupo de enfermedades. Rigidez, inflamación y dolor son los síntomas principales de la artritis, que afecta a las áreas en contacto de las articulaciones. Además de las articulaciones, ciertos tipos de artritis pueden afectar a otras partes del cuerpo, incluidos el corazón y los pulmones.

La artritis, en todas sus formas, cuenta entre las afecciones médicas más habituales. Casi uno de cada seis estadounidenses, es decir, 40 millones, la sufren. Esta enfermedad es normalmente crónica, lo que significa que el problema puede prolongarse durante meses, años o el resto de la vida.

La artritis afecta a millones de personas. Aunque hay varios tipos, los más comunes incluyen:

– Artrosis

– Artritis reumatoidea

– Artritis reumatoidea juvenil

Gota

Fibromialgia

Lupus eritematoso

Enfermedad de Lyme.

Estos trastornos pueden aparecer por diferentes razones pero nunca son contagiosos. Algunas formas de artritis, sin embargo, se producen a causa de infecciones contagiosas, como las enfermedades venéreas o los virus causantes de las paperas o la rubéola (sarampión alemán). Existe una variedad de artritis, la enfermedad de Lyme, ocasionada por la picadura de una garrapata infectada. En ocasiones, la artritis comparece no como una enfermedad, sino como uno de los síntomas de otras afecciones. Una enfermedad inflamatoria de los intestinos, por ejemplo, puede producir artritis como uno de sus síntomas.

¿Qué es la artrosis?

El padre de Jenny tiene artrosis, el tipo de artritis más común entre los adultos. Cerca de 21 millones de estadounidenses, casi la mitad de enfermos de artritis en alguna de sus formas, sufren esta variante. La artrosis es conocida con el nombre de artritis de “desgaste y desgarro” porque, a menudo, el dolor, la rigidez y la hinchazón resultan del desgaste de los tejidos protectores dentro y alrededor de las articulaciones.

Más de 150 puntos potencialmente problemáticos El

cuerpo humano contiene más de 150 articulaciones que conectan a unos 200 huesos. Hay articulaciones pequeñas en los dedos de las manos y los pies, más grandes en la columna vertebral, codos y rodillas, y todavía mayores en hombros y caderas. Los huesos no se tocan directamente sino que sus extremos están cubiertos por una capa blanda y resistente de un tejido llamado cartílago. Cuando se mueve la rodilla o el hombro, el cartílago permite que los huesos se deslicen uno sobre otro con suavidad. El cartílago, además, es flexible y capaz de absorber el peso que se ejerce sobre ciertas articulaciones, como la rodilla.

Los enfermos de artrosis pierden parte del blando cartílago de las articulaciones. La degeneración del cartílago articular puede ser tal, que los extremos de los huesos lleguen a tocarse sin que quede acolchamiento entre ellos. Llegado este caso, se desarrellan en el hueso pequeñas protuberancias o abultamientos, razón por la cual algunos de estos individuos tienen protuberancias articulares, especialmente evidentes en las manos.

Extraños dolores La artrosis, normalmente, empieza a sentirse en rodillas, caderas, pies, columna vertebral y dedos, articulaciones todas ellas que cargan con gran parte del peso corporal o son muy utilizadas

en nuestra actividad diaria. El dolor aumenta según se gasta el cartílago presente entre los huesos. Los enfermos comienzan a evitar el uso de la articulación. Por ejemplo, reducen sus dosis de ejercicio si sufren un dolor de rodilla. Pero esta medida sólo empeora el problema, al originar un aumento de la rigidez, puesto que los músculos de las articulaciones comienzan a debilitarse por falta de uso.

Estrés Nadie sabe exactamente a qué se debe la artrosis, pero, a menudo, su origen estriba en la presión ejercida sobre una articulación. En el ejemplo del padre de Jenny, los años que corrió sobre superficies duras le dañaron el cartílago de la rodilla. La carrera sobre asfalto supuso demasiada presión para que el cartílago pudiera absorberla.

Otros tipos de presión, o una lesión, son asimismo causantes de ar-trosis. Las personas cuyo trabajo supone una actividad física dura (como la de los obreros de la construcción) o que han de recargar sus articulaciones con movimientos repetitivos (como los que efectúa el operario de una cadena de producción) son también candidatos para la artrosis. Una herida en la rodilla o en el codo aumenta el riesgo de artrosis. Ciertas actividades, como el fútbol o el ballet, suponen una situación potencial de riesgo para quien las practica.

La presión de un peso corporal excesivo contribuye a la enfermedad. Asimismo, los muy obesos son más proclives a padecer artrosis porque ejercen presión extra sobre las articulaciones, especialmente sobre rodillas y caderas.

Edad Algunas personas mayores también se ven afectadas por la ar-trosis, aunque no ejerzan ninguna presión especial sobre sus articulaciones. Esto sucede porque, según envejecemos, el tejido elástico del cartílago pierde su capacidad de distensión y se adelgaza. De ahí que, al envejecer, el riesgo de artrosis aumente.

Herencia No todos los ancianos tienen artrosis, del mismo modo que tampoco la tienen todos los corredores o trabajadores, razón por la cual los médicos creen que los genes desempeñan un papel importante en cuanto a determinar quién corre mayor riesgo de artrosis.

Diagnóstico Es importante determinar qué tipo de artritis se observa, porque los tratamientos difieren. Los médicos diagnostican la ar-trosis basándose en la exploración de los síntomas y comprobando, mediante radiografías, la degeneración del cartílago y la presencia de anormalidades óseas. También pueden diagnosticar por exclusión, es decir, buscando otras causas potenciales del dolor. Un análisis de sangre, por ejemplo, resulta de utilidad para decidir si el problema es artritis reumatoidea y no artrosis.

Si el ejercicio produce dolor, ¿por qué recomiendan los médicos su práctica? Una vez diagnosticado un caso de artrosis, el

doctor le pide a su paciente algo que, a primera vista, no parece tener sentido: que ejercite la articulación en cuestión. Esto no significa que el padre de Jenny deba volver a correr. Significa que tanto él como otros enfermos de artrosis necesitan colaborar con sus médicos para encontrar la mejor forma de hacer ejercicio.

Un ejercicio apropiado puede fortalecer los músculos que rodean la articulación y reducir la rigidez. Normalmente, el ejercicio posdiagnóstico es distinto del que se practicaba antes. Hay quienes dejan de correr y comienzan a nadar o hacen ejercicios aeróbicos acuáticos. Otros caminan o hacen bicicleta estática. Si el dolor es intenso, se recurre a un fi-sioterapeuta especializado en enseñar a los enfermos los ejercicios apropiados. Si el enfermo es obeso, el médico le recomienda adelgazar.

El dolor de la artritis suele tratarse con aspirina y otros fármacos sin receta que reducen la inflamación. En caso de dolor extremo, existen medicamentos más fuertes.

Frecuentemente, el dolor que produce la artrosis disminuye con un tratamiento adecuado. En algunos casos, sin embargo, se recurre a la intervención quirúrgica para extraer trozos sueltos de cartílago dañado, reducir espolones óseos o, en caso extremo, reemplazar articulaciones dañadas por prótesis mecánicas. Caderas y rodillas son los candidatos más habituales para este tipo de operación.

¿Qué es la artritis reumatoide?

Los antiguos griegos creían que el cuerpo contenía sustancias llamadas “humores.” A veces, decían, los humores, al perder el equilibrio, causan enfermedades tales como el dolor de las articulaciones inflamadas. Si esos humores recobraran el equilibrio, el dolor cedería, aunque también es cierto que el dolor podría volver. Una enfermedad observada por los griegos es lo que hoy llamamos artritis reumatoide. El “reuma” deriva de una palabra griega que significa “flujo” o “descarga.” Los griegos creían que los humores fluían o flotaban por todo el cuerpo y causaban ataques de dolor.

Cuando el cuerpo se vuelve contra sí mismo De alguna forma, la artritis reumatoide es una enfermedad en la que ciertas sustancias del cuerpo han perdido su equilibrio. El cuerpo lucha contra las infecciones con componentes químicos llamados anticuerpos. Pero en la artritis reumatoide, los anticuerpos atacan a las propias áreas sanas del cuerpo y causan la inflamación de la delgada envoltura de los huesos y articulaciones.

El dolor comienza por pies o manos, aunque la artritis reumatoide también puede afectar a diferentes articulaciones y órganos del cuerpo, como el corazón o los pulmones. Se desconocen las causas de la enfermedad. Algunos investigadores creen que el ataque del sistema inmuni-tario a los tejidos sanos puede tener su origen en una reacción excesiva del organismo a una infección vírica.

Más de 2 millones de estadounidenses tienen artritis reumatoide y la mayoría son mujeres. La enfermedad afecta normalmente a mujeres en edades comprendidas entre los 35 y los 50 años, aunque puede empezar a cualquier edad, como sucede en una forma que contraen los niños (artritis reumatoide juvenil), conocida como la más discapacitante de sus variantes, pues llega a desencadenar deformidades óseas, dolor extremo y pérdida de la capacidad para llevar a cabo actividades comunes como caminar.

Rigidez matutina Los síntomas de la artritis reumatoide pueden aparecer en unos días o tardar meses, incluso años. La mayoría de los enfermos sienten rígida una articulación de las manos, de los pies, de los brazos o de las piernas, como ocurre en la artrosis y otras formas de artritis. La artritis reumatoide, sin embargo, tiene algunos rasgos claramente distintivos. Los enfermos tienden a sentirse peor por la mañana, al levantarse. Pueden tener fiebre y notar las articulaciones calientes al tacto.

Al principio, los anticuerpos sólo dañan la delgada capa que envuelve a los huesos. Esta envoltura contiene células productoras de un líquido que mantiene las articulaciones lubricadas y en correcto funcionamiento. Cuando la envoltura se degenera, aumenta en espesor. Pero pronto aparecen células dañinas que erosionan el cartílago, los huesos y otros tejidos, lo que produce inflamación, dolor y deformación de las articulaciones. Los enfermos con artritis reumatoide también presentan, a veces, pequeñas protuberancias (espolones) alrededor de las articulaciones, especialmente en las manos y los codos. A menudo, la enfermedad se manifiesta repentinamente y remite por sí sola. Sin embargo, hay enfermos que no experimentan alivio sin tratamiento.

Diagnóstico Los médicos diagnostican la artritis reumatoide mediante un análisis de sangre específico. También buscan otras causas de problemas articulares y se valen de radiografías para comprobar si los espacios interóseos (entre dos huesos) se están acortando.

Tratamiento Existen medicamentos deventa sin receta, como la aspirina, susceptibles de aliviar el dolor. También hay calmantes y antiinflamatorios más fuertes. A la gente obesa se le recomienda encarecidamente que pierda peso. Otros enfermos requieren el reemplazo quirúrgico de articulaciones gravemente dañadas en brazos, piernas o caderas.

Muchas personas, sin embargo, se acostumbran a convivir con la enfermedad, gracias a una combinación de descanso y ejercicio. Cuando los síntomas son intensos, los enfermos de artritis reumatoide evitan ejercer presión sobre las articulaciones a fin de reducir el posible daño. Si los síntomas son menos graves, los médicos recomiendan a sus pacientes mantener la flexibilidad de las articulaciones y la fuerza de los músculos circundantes.

Los enfermos de artritis reumatoide suelen aprender técnicas de relajación, porque la enfermedad tiende a aflorar en tiempos de estrés emocional.

¿Qué es la artritis reumatoide juvenil?

La artritis reumatoide juvenil, una de las formas comunes de artritis juvenil, produce inflamación y dolor en las articulaciones. Hay una gran variedad de síntomas entre los niños enfermos. Las causas son desconocidas, aunque se cree que la genética juega un papel importante.

La artritis reumatoide juvenil afecta a los menores de 16 años. Aunque es muy similar a la variedad adulta de artritis reumatoide, del 50 al 75 por ciento de los enfermos jóvenes la “superan” con la edad. Los niños reciben un tratamiento similar al de los adultos: calmantes, ejercicios y terapia cuidadosa que evite la deformación de las articulaciones.

¿Cuáles son las otras formas de artritis?

La artrosis es la forma más común de artritis y la artritis reumatoide, la más incapacitante. Pero hay más de 100 enfermedades que cursan con los mismos síntomas que la artritis. A continuación se citan las más comunes, así como algunas de las menos usuales.

Gota La gota produce un dolor extremo que comienza bruscamente, a menudo en el dedo gordo del pie. El dolor, la inflamación y el enrojecimiento se deben a la acumulación de cristales de ácido úrico en la articulación. El ácido úrico es una sustancia natural del cuerpo, normalmente eliminada por riñones con la orina. Cuando no se expulsa del organismo, se forman cristales que se depositan en las articulaciones. Se suele asociar la gota con el comer y beber en exceso. Aunque estas actividades aumenten el riesgo de gota, la enfermedad también puede presentarse sin motivo aparente. Cerca de 2,1 millones de estadounidenses sufren de gota y aproximadamente el 90 por ciento son hombres.

Fibromialgia La fibromialgia produce dolor en los músculos, ligamentos y tendones ligados a los huesos que rodean a las articulaciones. Los enfermos de fibromialgia sufren agotamiento y problemas para conciliar el sueño. Las causas son desconocidas, aunque los enfermos, a menudo, padecen estrés psicológico. Esto no significa que la enfermedad o el dolor que causa no sean reales. A diferencia de otras formas de artritis, la fibromialgia afecta a los músculos y tejidos que rodean las articulaciones, pero no a las articulaciones mismas. Además no supone un daño permanente. Más de 3,5 millones de estadounidenses padecen de fibromialgia y la mayoría son mujeres.

Lupus eritematoso El lupus eritematoso es una enfermedad que afecta a las articulaciones y a otras partes del cuerpo como los riñones, el sistema nervioso, el corazón y la piel. Hay varios síntomas de lupus como fatiga, erupciones, dolor de pecho, fiebre e hipersensibilidad a la luz solar. Como la artritis reumatoide, el lupus es una enfermedad au-toinmune de causa desconocida. En este tipo de enfermedad, las células del cuerpo que combaten las infecciones atacan a las células y tejidos sanos. Esta enfermedad suele afectar a mujeres en edad fértil. Las mujeres africanas tienen tres veces más posibilidad de contraer la enfermedad que las europeas. En total, el lupus eritematoso afecta a unas 500 000 personas en Estados Unidos.

Enfermedad de Lyme La enfermedad de Lyme es una infección bacteriana que se transmite por la picadura de un insecto contaminado llamado garrapata del ciervo. Los primeros síntomas suelen ser fiebre y una erupción rojiza en la zona de la picadura. También pueden darse problemas en las articulaciones. La enfermedad de Lyme suele superarse con medicamentos. Este tipo de artritis preocupa más a la gente que mantiene mucho contacto con el campo en ciertas regiones de Estados Unidos.

Convivencia con la artritis

La artritis aguda puede limitar la capacidad para caminar, vestirse o bañarse. Cada vez se comercializan más utensilios cuyo fin es ayudar a sobrellevar la enfermedad.. Artículos como botellas de apertura fácil, palos con gancho para alcanzar objetos altos o patinetes eléctricos facilitan a los enfermos de artritis una vida más independiente.

Aunque los doctores todavía no saben cómo prevenir la artritis, hay varias medidas que se pueden tomar para reducir su impacto, entre ellas:

– mantener un peso apropiado

– hacer ejercicio para mantener la flexibilidad de las articulaciones y la fuerza de los músculos

– hacer ejercicio con precaución, especialmente en deportes de contacto como el fútbol

– usar zapatillas con suelas preparadas para andar o correr sobre superficies duras

– descansar adecuadamente

– seguir las instrucciones del médico sobre calmantes

– aprender técnicas de relajación que reduzcan los brotes repentinos de artritis en épocas de estrés.

El tratamiento y una mejor comprensión de la artritis y sus limitaciones permiten al enfermo continuar una vida plena y feliz.

Fuentes

American Academy of Orthopedic Surgeons, 6300 N River Rd.,

Rosemont, IL 60018-4262

Telephone (847)823-7186

Toll-free 800-346-AAOS

Facsimile (847)823-8125

http://www.aaos.org/wordhtml/home2.htm

Arthritis Foundation, PO Box 7669, Atlanta, GA, 30357-0669 Telephone 404872-7100 Toll-Free 800283-7800 URL http://www.arthritis.org

National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases, Bldg. 31, 4C32D, Bethesda, MD 20892 Telephone (301)496-4353 http://www.niams.nih.gov/

National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases Clearinghouse, c/o Information Specialist, 1 AMS Cir., Bethesda,

MD 20892-3675 Telephone (301)495-4484 Toll-free 877-226-4267 Facsimile (301)718-6366 TTY (301)565-2966

http://www.niams.nih.gov/hi/index.htm!ch

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