Autismo: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El autismo es un trastorno cerebral que afecta a la capacidad de comunicación y de relación con otras personas, lo que limita las actividades e intereses del paciente.

En su propio mundo

Como a muchos otros niños con autismo, a Jamie le preocupa el orden. Ya desde muy pequeño guardaba sus juguetes exactamente en el mismo lugar y si alguien se los cambiaba de sitio, se encolerizaba, los tiraba al suelo, rompía platos e incluso le pegaba a su mamá. El resto del tiempo, sin embargo, Jamie hacía caso omiso de los demás. Parecía que vivía en su propio mundo. Cuando había confusión y ruido a su alrededor, se mordía hasta sangrar. Empezó a ir al colegio y se le asignó una clase especial donde había mucha calma y las actividades se planeaban con gran

cuidado. A los 14 años, Jamie parecía más calmado; respondía cuando le hablaban y tomaba medicinas que le ayudaban a controlar su genio. Sin embargo, todavía conservaba su obsesión por el orden.

¿Qué es el autismo?

El autismo es una alteración cerebral en virtud de la cual el enfermo parece estar perdido en su propio mundo. La alteración puede provocar una amplia gama de comportamientos poco corrientes. Los autistas tienen problemas de relación y de comunicación con los demás. Son incapaces de entender los pensamientos, sentimientos y necesidades de otras personas. La enfermedad suele afectar al lenguaje y a la inteligencia, por lo que los autistas generalmente muestran un número limitado de intereses y actividades.

Muchos autistas repiten sus actos, como por ejemplo balancearse o hacerse rizos en el pelo una y otra vez; algunos se infligen daño golpeándose la cabeza o mordiéndose los brazos; otros adquieren una hipersensi-bilidad casi dolorosa en sentidos como el oído, el tacto, el gusto o el olfato; los hay que rechazan con vehemencia todo contacto físico. En ocasiones, los niños autistas hacen referencia a sí mismos por su nombre en vez de usar “yo” o “a mí”; a veces hablan con sonsonete, de manera monótona y sin inflexiones en la voz.

¿Cuál es la causa del autismo?

Hay estudios que sugieren que el autismo podría tener su origen en problemas experimentados durante el embarazo, que impiden el desarrollo normal del cerebro del feto. En primera instancia, este cerebro se ha formado a partir de unas pocas células que crecen y se multiplican hasta llegar a constituirse en millones de células nerviosas especiales llamadas

neuronas. Las neuronas se comunican entre sí mediante unas prolongaciones filamentosas que transmiten señales bien sea de una parte del cerebro a otra, bien desde el cerebro al resto del cuerpo. Al recibir una señal, la neurona libera una sustancia química llamada neurotransmisor que, a su vez, transmite esa misma señal a la siguiente neurona. Los estudios que se han realizado sobre el cerebro de los autistas revelan que algunas de sus neuronas son más pequeñas de lo normal, y sus fibras nerviosas también, lo cual repercute en la transmisión de señales. Otros estudios sugieren que los enfermos de autismo podrían tener una cantidad inusitadamente alta de un neurotransmisor llamado serotonina. La investigación de los posibles efectos de tales diferencias sigue siendo un campo activo de investigación.

¿Quién padece autismo?

El autismo afecta a personas de todo el mundo, sin distinción de raza o condición. Se estima que 2 de cada 10 000 personas padecen autismo. Si se incluyen las variantes leves de la afección, esa cifra se eleva a 20 de cada 10 000. Se presenta entre tres y cuatro veces más entre hombres que entre mujeres. Sin embargo, los síntomas en las niñas autistas suelen ser más pronunciados y el nivel de inteligencia, más bajo.

Los genes también pueden desempeñar un papel importante en el autismo. El riesgo de que un niño presente este trastorno es mayor en las familias en las que ya hay un niño autista. Sin embargo, el autismo no parece estar causado por ningún gen en particular. Algunos científicos defienden la tesis de que el autismo es el resultado de alguna combinación de genes defectuosos. En la mayoría de los casos, esos genes sólo provocarían síntomas leves, como dificultades para la lectura, pero al darse ciertas condiciones, nos hallaríamos ante un cuadro de autismo intenso.

¿Qué otros trastornos pueden surgir?

Hay una serie de trastornos adicionales que pueden darse en caso de autismo:

Retraso mental. Muchos autistas son, hasta cierto punto, retrasados mentales, lo que significa que su inteligencia es menor de la normal.

Convulsiones. Las convulsiones son el resultado de una descarga súbita y descontrolada de actividad eléctrica en el cerebro; provocan desde desmayos breves hasta crisis epileptoides (espasmos musculares intensos e incontrolables por todo el cuerpo).

– Cerca de un tercio de los niños con autismo sufren convulsiones controlables con medicamentos.

– Síndrome del cromosoma X frágil. Este trastorno se asocia a un cromosoma X defectuoso. Casi 1 de cada 10 autistas, hombres en su mayoría, presentan este síndrome, que causa retraso mental.

– Síndrome de Asperger. Los niños con el síndrome de Asperger, considerado una forma leve de autismo, muestran interés desmedido u obsesión por un objeto poco apropiado para su edad. Su inteligencia es normal o superior a la normal y su capacidad verbal sorprendente, pero carecen de habilidades sociales y no verbales.

Síntomas

Los síntomas del autismo van de leves a intensos. En algunos casos, los indicios de futuros problemas pueden detectarse ya desde el nacimiento y se van haciendo más evidentes conforme el desarrollo de los niños au-tistas empieza a retrasarse en comparación con el del resto. En otros casos, todo es normal al principio, pero entre los 18 meses y los 3 años de edad, el niño comienza a rechazar el trato con otros niños y su desarrollo parece mermar.

Comunicación Los bebés normales miran a la gente a la cara y reaccionan a los sonidos; los niños autistas evitan el contacto visual y parecen incapaces de oír. A veces da la impresión de que van a empezar a hablar, pero de repente se callan. Casi la mitad de los autistas no llegan a ser capaces de hablar; otros comienzan a hacerlo sólo a edades muy tardías, entre los 5 y 8 años.

Los que consiguen hablar utilizan modelos de habla poco comunes. Por ejemplo, pueden repetir una misma idea una y otra vez o articular únicamente palabras sueltas. Algunos niños autistas presentan ecolalia, esto es, sólo pueden repetir lo que oyen. Otros hablan con sonsonete o como robots.

Los enfermos de autismo presentan también problemas de comunicación gestual. La mayoría de la gente sonríe cuando habla sobre cosas que le gustan o se encoge de hombros cuando no puede contestar una pregunta. El lenguaje gestual del autista no se ajusta a este patrón y, a menudo, su tono de voz no es indicativo de sus verdaderos sentimientos.

Relaciones Normalmente, los bebés sonríen ante las cosas que les son familiares y, cuando superan los 7 o 9 meses de edad, se muestran temerosos ante los extraños. Los bebés autistas, sin embargo, actúan como si fueran inconscientes del movimiento exterior y dan la impresión de que la comunicación con ellos es imposible. Algunos rechazan los abrazos y las caricias. Otros aceptan el contacto físico, pero no devuelven el abrazo. Cuando el niño ya es algo mayor, es muy raro que busque amor o solaz en los demás.

Los niños con autismo también tienen problemas para entender lo que otra gente piensa o siente, y son incapaces de ver algo desde el punto de vista de otra persona.

Intereses Normalmente, los bebés sienten fascinación por el mundo que les rodea. Tratan de agarrar objetos, juegan, y pasan constantemente

de una cosa a otra. Sin embargo, los bebés autistas se obsesionan con una sola actividad. Pueden moverse hacia delante y hacia atrás repetidamente o chasquear los dedos u obsesionarse con ciertos objetos, por ejemplo un reloj de pulsera, hasta el punto de tomar a un extraño del brazo para consultar su reloj.

Sentidos Muchos autistas muestran una hipersensibilidad rayana en el dolor en sentidos como el tacto, el oído, el gusto o el olfato. Por ejemplo, se tapan las orejas o gritan al escuchar el sonido de una aspiradora. Otros sentidos, por el contrario, los tienen inusitadamente disminuidos. Hay niños autistas que aparentemente no notan el frío extremo ni el dolor, hasta el punto de romperse un brazo y no llorar.

Taientos Hay autistas con capacidades sorprendentes en determinadas materias. Por ejemplo, a una edad temprana, cuando otros niños hacen rayas y garabatos, algunos autistas son capaces de hacer dibujos muy detallados y realistas; otros aprenden a leer antes que a hablar; los hay incluso que son capaces de tocar una canción al piano habiéndola oído una sola vez, o que memorizan programas de televisión completos y páginas enteras de una guía de teléfonos.

Diagnóstico

Dada la gran variedad de síntomas que presenta, el autismo, puede ser muy difícil de diagnosticar. Los padres suelen ser los primeros en darse

cuenta de que algo anda mal. A continuación, el médico excluye problemas como pérdida de la audición, dificultades del habla, retraso mental y otros trastornos cerebrales. Si, una vez descartados estos problemas, se sigue sospechando de un caso de autismo, se lleva al niño a un especialista.

No hay una prueba especifica para el autismo. El médico observa con atención el lenguaje del niño y su interacción con otra gente y pregunta a sus padres acerca de los síntomas y el desarrollo del niño.

Tratamiento

No hay cura para el autismo, pero sí motivos para tener esperanza.

Tratamientos conductistas Existen tratamientos basados en recompensar el aprendizaje de nuevas capacidades que contribuyen a solventar problemas de conducta. Otros tratamientos se centran en los intereses, aptitudes y necesidades del niño en particular. Está científicamente demostrado que la probabilidad de éxito con este tipo de tratamientos es mayor cuando se estructuran en torno a una rutina continua de actividades en la que las tareas se acometen de manera gradual y se enseñen en forma de una serie de pasos sencillos. También es útil contar con los padres, pues con una orientación adecuada, éstos pueden continuar el tratamiento en casa.

Medicinas No hay medicina que cure los problemas cerebrales que al parecer son causa del autismo. Sin embargo, los médicos pueden prescribir medicamentos que reduzcan síntomas como movimientos de la cabeza o cualquier tipo de arrebato. También hay medicamentos que disminuyen el riesgo de convulsiones y minimizan los problemas relacionados con la falta de atención. La mayoría de tales fármacos modifican las cantidades de neurotransmisores, como la serotonina cerebral.

Educación especial Las clases de educación especial ayudan a que el niño autista aprenda lo máximo posible. En algunos casos, ese máximo supone aptitudes tan sencillas como vestirse o utilizar dinero. En otros, se trata de leer, escribir o aprender matemática. Hay bastantes niños con autismo que concluyen el bachillerato e, incluso, que llegan a obtener títulos universitarios. Cuanto antes comience a recibir ayuda el niño au-tista, mayor será la posibilidad de que aprenda.

¿Se puede superar el autismo con la edad?

El autismo no se supera con la edad, aunque también es cierto que los enfermos con casos leves tienden a mejorar su vida diaria y que, con tiempo y ayuda, los síntomas del autismo pueden mejorar también. Aunque muchos autistas adultos necesiten entrenamiento y asistencia durante toda su vida, algunos llegan a hacer vida prácticamente normal.

Fuentes

Autism Research Institute, 4182 Adams Ave.,

San Diego, CA, 92116

Telephone 619281-7165

URL http://www.autismresearchinstitute.com

Autism Society of America, 7910 Woodmont Ave., Ste. 300,

Bethesda, MD, 20814-3067

Telephone 301657-0881

Toll-Free 8003AUTISM

URL http://www.autism-society.org/

U.S. Centers for Disease Control and Prevention,

1600 Clifton Rd., Atlanta, GA 30333 Telephone (404)639-3534 Telephone (404)639-3311 Toll-free 800-311-3435 Information Hotline 888-232-3228 Office of Public Inquiries 800-311-3435 TTY (404)639-3312 http://www.cdc.gov/

U.S. National Institutes of Health, 9000 Rockville Pike,

Bethesda, MD 20892 Telephone (301)496-4000

Toll-free 800-352-9425 (Brain Resources and Information Network) http://www.nih.gov/

U.S. National Institute of Mental Health,

NIMH Public Inquiries, 6001 Executive Blvd.,

Rm. 8184, MSC 9663, Bethesda, MD 20892-9663 Telephone (301)443-4513 Facsimile (301)443-4279 http://www.nimh.nih.gov/publicat/index.cfm

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