Cáncer colorrectal (cáncer de colon): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El cáncer colorrectal (cáncer de colon) es un tumor peligroso que se forma en las partes finales del tubo digestivo denominadas colon y recto, y que puede propagarse a otros sitios.

Sorpresa dolorosa

En octubre de 1998, el jardinero del equipo de béisbol de los Yankees de Nueva York, Darryl Strawberry, fue a ver al médico porque padecía dolores de estómago. Con gran sorpresa para el interesado, el motivo de estos dolores resultó ser un cáncer de colon. Mucha gente cree que el cáncer de colon sólo afecta a las personas de edad avanzada y que es exclusivo de los varones. Sin embargo, cualquiera puede padecerlo. Si se detecta en fase temprana, las posibilidades de curación son amplias. El cáncer de colon no es contagioso.

¿Qué es el cáncer colorrectal?

El colon y el recto Es un cáncer que comienza en el colon o en el recto. Ambos forman parte del tubo digestivo, que comprende una serie de conductos y órganos metabolizadores de la comida ingerida. La digestión comienza en el estómago. La comida parcialmente digerida pasa del estómago al intestino delgado, el tramo más largo del tubo digestivo, que absorbe la mayor parte de los nutrientes, y continúa hacia el intestino grueso (el colon), un tramo de tubo muscular de aproximadamente 1,50 metros (5 pies) de longitud. En el colon, el agua y las materias nutritivas restantes son extraídas de la comida y el resto se expulsa al exterior como excremento. Los excrementos bajan del colon al recto y son expulsados al exterior a través del ano en la llamada defecación. El cáncer de colon y el de recto son similares, por lo que muy a menudo se alude a ellos conjuntamente.

Pólipos y adenocarcinoma El cáncer colorrectal no aparece de la noche a la mañana. Puede tardar varios años en desarrollarse y suele ir precedido de alteraciones de la mucosa, la membrana delgada que recubre el interior del colon y del recto. Uno de esos cambios es la formación de un pequeño tumor llamado pólipo. No todos los pólipos tienen por qué acabar transformándose en cáncer, pero en algunos casos ello sí ocurre. La extracción de un pólipo en su fase inicial puede evitar que se transforme en cáncer.

El 95 por ciento de los casos de cáncer colorrectal son de un tipo específico denominado adenocarcinoma. Éste comienza en la mucosa del colon o del recto y puede crecer bien hacia dentro o bien hacia fuera (atravesando la pared del conducto). Si no se trata a tiempo, las células cancerígenas llegarán al sistema circulatorio, que las trasladará a otras partes del cuerpo. Este proceso de propagación recibe el nombre de metástasis.

Factores de riesgo No se conocen con exactitud las causas del cáncer colorrectal, pero sí se sabe que existe un número de factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de que una persona lo contraiga. Los caracteres genéticos, por ejemplo, aumentan ese riesgo, así como la presencia de determinados tipos de pólipos (particularmente los de gran tamaño y los muy numerosos). Finalmente, los enfermos que ya padecen de cáncer de colon tienen más posibilidades de presentar nuevas lesiones en otras zonas del colon o del recto.

Para reducir el riesgo, los expertos recomiendan una dieta rica en frutas, verduras y alimentos integrales (como el pan integral). El hacer ejercicio con regularidad también contribuye a la prevención del cáncer colorrectal.

¿Qué les ocurre a los enfermos de cáncer colorrectal?

Signos y síntomas Darryl Strawberry fue al médico porque sufría dolores de estómago persistentes, pero hay otros síntomas de esta enfermedad, como hábitos de defecación alterados (diarrea o estreñimiento, por ejemplo) que duren más de dos días. El enfermo puede sentir la necesidad de volver a ir al baño inmediatamente después de haberlo hecho, y puede detectar una hemorragia proveniente del recto, o sangre en las heces.

Diagnóstico Presentar los síntomas no es sinónimo de padecer cáncer colorrectal. La única forma de confirmar la presencia de la enfermedad es consultando a un médico; por otra parte, se puede sufrir cáncer

de colon o recto y no presentar absolutamente ningún síntoma. Se recomienda, pues, a los mayores de 50 años—edad que los sitúa en la zona de mayor riesgo—que se sometan a revisión médica con regularidad.

La prueba más simple es el examen táctil del recto. El doctor inserta un dedo por el ano y reconoce al tacto el interior para detectar posibles anomalías. El mero hecho de pensar en esta prueba es intimidatorio, pero resulta muy eficaz en la detección del cáncer. Además de la palpación, hay otras pruebas en las que se utilizan instrumentos especiales para examinar partes del colon. Cuando el médico, al realizar estas pruebas, encuentra algo sospechoso, extrae una muestra de tejido (biopsia) para examinarlo al microscopio y determinar si es canceroso o benigno.

Tratamiento

Una vez detectado el cáncer, el siguiente paso es realizar otras pruebas para determinar si se ha propagado (metastizado). Los médicos utilizan un sistema de números y letras para clasificar la propagación del cáncer. Cuanto más bajo sea el número, menor será la difusión de la enfermedad. Un número alto, por ejemplo un estadio IV, indica una propagación de carácter grave. Los tres tipos principales de tratamiento para el cáncer colorrectal son la intervención quirúrgica, la radioterapia y la quimioterapia:

– Intervención quirúrgica es el tratamiento principal de los cánceres de colon y recto. En algunos casos avanzados de cáncer rectal, se requiere una colostomía. Este procedimiento, sin embargo, no suele ser necesario si se trata de un cáncer de colon.

– Radioterapia utiliza radiaciones de alta energía para destruir las células cancerígenas. Se utiliza para rematar las pequeñas lesiones cancerosas que hayan escapado a la detección durante la intervención quirúrgica.

– Quimioterapia utilización de medicamentos anticancerosos. Pueden administrarse por vía oral o intravenosa, en este último caso inyectados al torrente sanguíneo con el fin de alcanzar las zonas corporales de posibles metástasis del cáncer.

Medidas preventivas

La ciencia no conoce ningún método de prevención del cáncer colo-rrectal. Sin embargo existen medidas para reducir riesgos.

Detección La detección del cáncer colorrectal significa en muchas ocasiones su curación; por este motivo las personas mayores de 50 años deben observar las recomendaciones para la detección de la Sociedad Es-tadonidense del Cáncer. Los jóvenes cuyos parientes directos (madre, padre, hermana o hermano) hayan sufrido cáncer colorrectal o una afección que aumente el riesgo de cáncer, deben hacerse las pruebas de

detección antes de los 50; en caso de haber sufrido y superado un cáncer colorrectal con anterioridad, hay que ser particularmente cuidadoso y hacer un seguimiento periódico para asegurarse de que el cáncer no vuelva a manifestarse. Otras medidas que disminuyen el riesgo de cáncer colorrectal consisten en seguir una dieta sana, hacer ejercicio a menudo y no fumar.

Investigación Detectado a tiempo, el cáncer colorrectal se puede curar. En la actualidad, la ciencia estudia el uso de sustancias químicas naturales o artificiales para disminuir el riesgo de contraerlo. Otro campo de investigación radica en el estudio de las alteraciones del ADN heredadas o manifestadas en el transcurso del ciclo vital y que pudieran causar un aumento del número de células colorrectales cancerosas. El objeto de estos estudios es la consecución de nuevos medicamentos y terapias que corrijan estos problemas. Actualmente los científicos investigan la elaboración de métodos de detección del cáncer colorrectal que sean más rápidos y llevaderos que los existentes hoy en día. También se están ensayando tratamientos encaminados a utilizar las defensas del propio organismo para combatir el cáncer.

Convivencia con el cáncer colorrectal

Si se detecta en sus primeras fases, el cáncer colorrectal es uno de los más curables. Los enfermos se recuperan de la intervención quirúrgica y continúan su vida normal. Muchos pacientes de cáncer colorrectal se avergüenzan de su enfermedad porque afecta a una parte de su cuerpo de la que normalmente no hablan. Quienes se han sometido a una colostomía permanente se sienten a veces diferentes de los demás. La reacción al cáncer y a su tratamiento es distinta en cada caso. No hay una sola forma de enfrentarlo. Los grupos de apoyo pueden ser especialmente útiles para quienes conviven con este tipo de cáncer.

Fuentes

American Cancer Society, 2200 Century Pky., Ste. 950,

Atlanta, GA, 30345 Telephone 404816-4994 Toll-Free 800ACS-2345 URL http://www.cancer.org

American Cancer Society Cancer Resource Center, PO Box 102454,

Atlanta, GA 30368-2454

Telephone (512)919-1886

Toll-free 800-227-2345

http://www.cancer.org/

OncoLink, c/o University of Pennsylvania Cancer Center,

3400 Spruce St., 2-Donner, Philadelphia, PA 19104-4283

Facsimile (215)349-5445

http://www.oncolink.com/

U.S. National Cancer Institute, Cancer Information Service, P.O. Box 24128, Baltimore, MD 21227 Toll-free 800-422-6237 (English and Spanish)

TTY 800-332-8615 http://cis.nci.nih.gov/

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