Cáncer de próstata: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Este cáncer aparece cuando las células de la próstata, glándula reproductora masculina situada entre la vejiga y el recto, adquieren características anormales y empiezan a dividirse sin control. Estas células cancerosas con frecuencia se propagan tejidos cercanos y a veces a otras partes del cuerpo.

El caso de Cristina

A Cristina le encantaba que su abuelo viviera con la familia. Por cierto que él no se comportaba como la mayoría de las personas de 70 años. Todo lo que Cristina sabía sobre el baloncesto, se lo había enseñado su abuelo, y todas las noches, durante la temporada, jugaban juntos. Sin embargo, últimamente el abuelo había admitido que no se sentía en plena forma física para jugar con Cristina. Con frecuencia se levantaba cansado porque había tenido que ir al baño varias veces durante la noche.

Cristina oyó al abuelo decirle a su madre que se sentía como si la vejiga estuviera siempre llena y que a veces su orina era de aspecto rosado

o rojizo, como si hubiera sangre en ella. Cuando el médico del abuelo se enteró de los síntomas, le dijo que fuera a verle de inmediato. El médico le hizo algunas pruebas y confirmó su sospecha inicial: el abuelo tenía cáncer de próstata.

Al oír la palabra “cáncer”, Cristina se asustó, pues sabía que algunas personas mueren a causa de esta enfermedad. El abuelo le aseguró que existían tratamientos que le podrían ayudar. Además, el médico dijo que el cáncer estaba creciendo lentamente y que no se había difundido a otras partes del cuerpo. Esto era buena señal.

¿Qué es el cáncer de próstata?

El cáncer de próstata es el tipo de cáncer más común y la segunda causa más común de muerte por cáncer entre los varones estadounidenses. La enfermedad se da principalmente en hombres de 50 años o mayores. Con cada década de vida después de los 50 años, la probabilidad de que un hombre contraiga cáncer de próstata aumenta. Cada año, unos 200 000 varones de EE.UU. se enteran de que tienen esta enfermedad.

El cáncer de próstata ocurre cuando las células de la próstata se dividen sin control ni orden y forman un tumor. La próstata es la glándula masculina, del tamaño de una nuez, que está situada debajo de la vejiga y delante del recto. Rodea a la parte superior de la uretra, el tubo por el que pasa la orina de la vejiga al pene. Esta glándula segrega un líquido espeso que sirve para transportar los espermatozoides.

La evolución del cáncer de prostata varía mucho entre los hombres que tienen la enfermedad. Algunos tienen tumores pequeños de lento crecimiento que permanecen en el interior de la glándula. Otros tienen tumores dinámicos, de rápido crecimiento, que se propagan a los tejidos circundantes. También de éstos pasan a órganos cercanos, tales como la vejiga, el recto y los ganglios linfáticos. Hay todavía otros que ocupan un lugar intermedio entre estos dos extremos. La forma en que el médico trata la enfermedad dependerá por lo general de la velocidad con que crezca el tumor.

Síntomas

En el inicio de su desarrollo, el cáncer de próstata por lo general no produce ningún síntoma. Esa es la razón por la cual los médicos recomiendan que a partir de los 40 años los hombres se sometan a un tacto rectal de manera rutinaria en sus revisiones anuales. Para realizar esta prueba, el médico inserta un dedo protegido por un guante en el recto y palpa la próstata, que se encuentra situada al otro lado de la pared del recto. Si la glándula parece dura, abultada o inflamada, puede ser señal precoz de cáncer de próstata.

Al continuar su desarrollo, el cáncer de próstata produce alguno de los siguientes síntomas:

– necesidad de orinar con frecuencia, especialmente durante la noche

– dificultad para orinar o retención de orina

– dolor o ardor al orinar o al tener relaciones sexuales

– sangre en la orina o en el semen

– dolor frecuente o rigidez en la parte inferior de la espalda, la cadera o la parte superior de los muslos.

Aunque estos síntomas pueden indicar que hay cáncer de próstata, también podrían ser causados por otra enfermedad.

Diagnóstico

Por lo general, los médicos comienzan con un tacto rectal. A veces sacan sangre para analizarla y ver si hay en ella una sustancia llamada antígeno específico de próstata o AEP. Por lo general, esta sustancia se encuentra presente a niveles anormalmente altos cuando un hombre tiene cáncer de próstata o algún otro tipo de problema prostático. Los médicos pueden recomendar más pruebas de laboratorio o un análisis de ovina para ver si centiene sangre o presenta signos de infección.

La única forma de determinar con certeza la presencia de un cáncer es mediante una biopsia. El médico utiliza una aguja para extraer un fragmento de tejido de la próstata y lo analiza al microscopio. El aspecto de las células indicará si hay un cáncer y, de ser así, con qué rapidez se cree que podrá crecer y propagarse. Las células de la próstata que estén ligeramente anormales pero que todavía se parezcan mucho a las sanas indican que el cáncer crece lentamente. Las células que presenten grandes anomalías indican que el cáncer puede crecer y propagarse con mayor rapidez.

Si se diagnostica el cáncer, el médico probablemente mandará hacer otras pruebas para determinar si se ha propagado o no a otras partes del cuerpo.

Tratamiento

El tratamiento depende de diversos factores: la edad del hombre, su estado general de salud, la agresividad del cáncer y si se ha propagado más allá de la próstata.

A veces, el mejor tratamiento es no hacer nada. Esto parecerá un tanto extraño al principio, pero para algunos hombres mayores o con graves problemas de salud, los posibles riesgos y los efectos secundarios del tratamiento pueden superar a los beneficios. Asimismo, los hombres con cáncer de lento crecimiento o que lo tienen en estado incipiente, no necesitan recibir tratamiento inmediato. En estos casos, los médicos prefieren vigilar la situación con atención y esperar a ver cómo se desenvuelve el cáncer.

Cuando el tratamiento es necesario, los métodos más comunes son la cirugía, la radioterapia y la terapia hormonal. Algunos pacientes tal vez reciban una combinación de estos tratamientos. La intervención quirúrgica se llama prostatectomía radical y consiste en extirpar totalmente la glándula prostática. A veces, también se extirpan los ganglios linfáticos cercanos.

La radioterapia se vale de rayos de alta energía para dañar las células cancerosas y evitar que sigan creciendo y dividiéndose. Estos rayos suelen proceder de un aparato, o bien de algún material radioactivo que se implanta en el tumor o cerca de él. La terapia hormonal bloquea las hormonas masculinas que las células cancerosas de la próstata necesitan para su crecimiento.

Hay diferentes formas de encarar la terapia hormonal. En ocasiones, los cirujanos extirpan los testículos, las glándulas ovaladas que, dentro del escroto, cuelgan de la base del pene. Estas glándulas son las principales productoras de hormonas masculinas del organismo. Los médicos también recetan medicamentos u otras hormonas para evitar que los testículos produzcan testosterona.

La vida después del cáncer de próstata

En muchos hombres, el cáncer de próstata puede controlarse o incluso curarse. Sin embargo, los tratamientos suelen causar efectos secundarios de larga duración. Algunos varones ya no pueden tener erecciones, es decir que el pene ya no alcanza la dureza suficiente para poder mantener relaciones sexuales. Algunos hombres tampoco pueden controlar la expulsión de orina de la vejiga. Por suerte, existen nuevos tratamientos y métodos quirúrgicos que evitan estos efectos secundarios. Sin embargo, si se manifestaran, los afectados tal vez se sientan deprimidos o molestos. Hay entre ellos los que piensan que es beneficioso unirse a un grupo de apoyo para poder hablar con otros hombres que se encuentran en la misma situación.

Medidas preventivas

No hay nada que un hombre pueda hacer para prevenir el cáncer de próstata. Una dieta rica en frutas y verduras y baja en grasas tal vez sea de

utilidad, pero los investigadores científicos aun no lo han confirmado. Actualmente se están realizando estudios para iniciar el ensayo de ciertos fármacos que parecen tener posibilidades de prevenir el cáncer de próstata, pero aun no hay resultados definitivos disponibles. La mejor manera de protegerse es ir al médico todos los años para hacerse revisiones físicas, así como informar al médico de cualquier síntoma inmediatamente. Al igual que con otros tipos de cáncer, el de próstata es más fácil de tratar cuando se detecta en fase temprana.

Fuentes

American Cancer Society, 2200 Century Pky., Ste. 950, Atlanta, GA, 30345

Telephone (404)816-4994 Toll-Free (800)ACS-2345 URL http://www.cancer.org

American Cancer Society Cancer Resource Center, PO Box 102454,

Atlanta, GA 30368-2454

Telephone (512)919-1886

Toll-free (800)227-2345

http://www.cancer.org/

OncoLink, c/o University of Pennsylvania Cancer Center, 3400 Spruce St., 2-Donner, Philadelphia, PA 19104-4283 Facsimile (215)349-5445 http://www.oncolink.com/

U.S. National Cancer Institute, Cancer Information Service, P.O. Box

24128, Baltimore, MD 21227

Toll-free (800)422-6237 (English and Spanish)

TTY (800)332-8615 http://cis.nci.nih.gov/

U.S. National Kidney and Urologic Diseases Information Clearing-house, 2 Information Way, Bethesda, MD 20892-3570 Telephone (301)654-3810 Toll-free (800)891-5389 Facsimile (301)907-8906

http://www.niddk.nih.gov/health/digest/nddic.htm

Leave a Reply