Cáncer: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Cáncer es un término utilizado para designar diversas enfermedades caracterizadas por el crecimiento anómalo de determinadas células, que se multiplican sin control.

Una antigua afección

La enfermedad que llamamos cáncer es tan antigua como el hombre. De hecho, se han encontrado vestigios de bultos cancerosos o tumores en

huesos fosilizados y en momias humanas que datan del antiguo Egipto. Hipócrates, médico de la antigua Grecia, fue el primero en utilizar la palabra “carcinoma” para describir los diferentes tipos de tumor. Se dio cuenta de que las partes sobresalientes de algunos tumores se asemejaban a las extremidades de un cangrejo, de ahí el nombre de la enfermedad, proveniente del término latino “cancer,” con que se denomina al crustáceo. En 1913, sólo 1 de cada 9 personas con cáncer vivía 5 años después del diagnóstico. En la actualidad, y dependiendo del tipo de cáncer en cuestión, más del 50 por ciento de estos enfermos de cáncer sobreviven a la enfermedad. La detección precoz y el tratamiento temprano devuelven a los enfermos su vida normal.

¿Qué es el cáncer?

En todas las formas de cáncer, las células crecen sin control y se propagan. En Estados Unidos, la mitad de los hombres y un tercio de las mujeres presentan algún tipo de cáncer a lo largo de su vida. Casi todo el mundo conoce a alguien que ha tenido cáncer; es lógico que a los niños les dé miedo contraerlo, aunque se trata de un enfermedad muy poco habitual a esa edad. Ciertos tipos de cáncer son más habituales que otros. Los más corrientes entre adultos son los de piel, pulmones, colon y recto, siendo el de mama muy común entre las mujeres. Entre los que pueden padecerse en la infancia figuran la leucemia, el linfoma, el cáncer cerebral y el osteosarcoma. El cáncer también se conoce con los nombres de tumor maligno o neoplasia maligna.

¿Cómo se inicia el cáncer?

Hay más de 100 tipos de cáncer, por lo que la enfermedad puede surgir prácticamente en cualquier parte del cuerpo. Cada cáncer es diferente, pero todos empiezan del mismo modo. Todo cuerpo sano sirve de hogar a más de 10 mil billones de células (al menos 100 veces el número de estrellas que existen en la Vía Láctea). Del mismo modo que los vecinos de una comunidad próspera colaboran entre sí para mantener el orden, las células crecen, se dividen y mueren de forma controlada. Las células cancerosas, sin embargo, son una especie de forajidos—los malos vecinos de la comunidad celular. El cáncer comienza cuando una sola célula se multiplica indebidamente.

¿Qué es lo que transforma la célula sana en cancerosa? Las instrucciones de toda la actividad celular del organismo van contenidas en los genes, “paquetes” de información que heredamos de nuestros padres. Los genes se componen de una sustancia llamada ácido desoxirribonu-cleico (ADN). La función de los genes es producir proteínas, componentes básicos de la materia viva, que son los que llevan a cabo el trabajo de los genes. Cuando el gen entra en funcionamiento dentro de una célula, ésta comienza a producir la proteína necesaria. Pero, a veces, se produce una alteración del gen; decimos entonces que ha mu-tado. La mutación de un gen puede afectar a su funcionamiento; por

ejemplo, un gen mutado puede producir demasiada proteína o ninguna en absoluto.

La vida prosigue gracias al crecimiento y reproducción de las células, procesos éstos dirigidos por un grupo de genes cuyas proteínas funcionan como un policía de dirección del tránsito, al estimular el crecimiento o detenerlo. Cuando estos genes sufren mutaciones, las proteínas producidas por error envían a las células la orden de que sigan creciendo, como si un semáforo siempre tuviera la luz verde encendida. Los genes mutados reciben el nombre de oncogenes. Las células sanas, pero con su ADN dañado, mueren. Sin embargo, las células cancerosas, aun con su ADN dañado, pueden resistir.

Hay tumores que necesitan de 30 a 40 años para desarrollarse, lo que explica que los niños raras veces sufran cáncer. Existe, sin embargo, la posibilidad de que una persona herede el gen mutante que cause cáncer. Cuando se da esta circunstancia, el cáncer puede aparecer a una edad temprana.

Los genes sufren mutaciones ya sea por influjo de sustancias ambientales causantes de cáncer (llamadas carcinógenos) o por la acción de sustancias químicas presentes en las propias células. Otra causa de mutación consiste en la copia de errores introducidos en la duplicación del ADN durante la división celular. Por lo general, las células cuentan con sistemas de reparación para corregir tales errores, pero cuando esos sistemas se averían, el error se convierte en un componente fijo de la célula o de sus descendientes. Si el sistema de reparación presenta defectos, las mutaciones se multiplicarán rápidamente en los genes de la persona, con lo que aumentará la probabilidad de que las células se vuelvan cancerígenas. Los defectos del sistema de reparación desempeñan un papel fundamental en ciertos tipos de cáncer, como los de colon, piel y mama.

Las defensas del cuerpo son impresionantes, por lo que generalmente es difícil la formación de un cáncer. Pero imaginemos que una célula cancerosa se las ha ingeniado para evadir todos los controles celulares y ha conseguido formar un tumor: ¿qué ocurre entonces? Para crecer más de 1 milímetro (más o menos el tamaño de una cabeza de alfiler), el tumor necesita un aporte sanguíneo, por lo que envía una señal al exterior para que se generen nuevos vasos sanguíneos.

¿Cómo se propaga el cáncer?

Las células sanas no deambulan por el organismo, pero hay ciertos tipos de células cancerosas que sí son vagabundas, lo que las hace muy peligrosas. El proceso de propagación de las células cancerosas recibe el nombre de metástasis. Aunque el tumor principal pueda extirparse quirúrgicamente con relativa facilidad, las metástasis no suelen curarse sólo con cirugía.

Para que el cáncer se difunda a otras partes del cuerpo, debe separase de su foco de origen, invadir un vaso sanguíneo y desplazarse mediante la circulación de la sangre a una zona remota, para asentar en ella

una nueva colonia celular. En cada uno de estos pasos habrá de superar los muchos controles que el organismo posee para asegurar que cada célula permanezca en el lugar que le corresponde.

Las nuevas tecnologías han demostrado que, a menudo, las células anormales de un tumor circulan a pesar de que el médico no encuentre pruebas de esta propagación: llamamos micrometástasis a esta propagación tan difícil de detectar. Una vez el cáncer ha encontrado el nuevo hogar, llevará a cabo la misma serie de operaciones que hizo para abandonar el foco de origen (o liberarse), aunque esta vez en orden inverso: deberá adherirse a la túnica interna de un vaso sanguíneo, atravesarla, invadir el tejido subyacente y comenzar a multiplicarse. Probablemente, menos de 1 de cada millón de células cancerosas que consiguen llegar al torrente sanguíneo sobreviven para establecer nueva residencia.

Las células cancerosas “prefieren” los vasos sanguíneos pequeños; los primeros vasos de estas características que encuentra la célula liberada son los de los pulmones, con lo que éstos se convierten en el lugar más habitual de propagación del cáncer, seguidos de los vasos del hígado. En la actualidad hay muchos aspectos inexplicables de la propagación del cáncer. Algunos tejidos, como el cartílago y el tejido cerebral, parecen más resistentes al cáncer. También se sabe que ciertos animales casi nunca padecen esta enfermedad.

¿Cuáles son las causas del cáncer?

Se entiende por factor de riesgo cualquier aspecto o circunstancia que aumente la probabilidad de que la persona contraiga una enfermedad, lo cual no significa que tenga que contraerla forzosamente. La gente tiene cáncer como resultado de una compleja combinación de interacciones entre sus genes y el medio ambiente. La ciencia apenas ahora empieza a investigar esas interacciones.

Tabaco El tabaco es una sustancia letal que causa cáncer y que cada año produce en Estados Unidos el 30 por ciento de las muertes por cáncer. Afecta a los pulmones y a otros órganos del cuerpo. Casi todos los cánceres de pulmón son producto del tabaco. Cuanto más joven se empieza a fumar, mayor es el riesgo de cáncer.

La comida y el alcohol La dieta se ha vinculado en Estados Unidos a determinados tipos de cáncer, especialmente las dietas con alto contenido de grasa animal (saturada) y de carne roja. Tras años de estudio, no se ha podido comprobar si el café causa cáncer, ni tampoco que lo hagan los edulcorantes artificiales. Aparentemente, y por razones desconocidas, consumir poca fruta y verduras acelera el proceso de desarrollo del cáncer. Es posible que las frutas y las verduras contribuyan a bloquear los procesos que dan lugar al cáncer en nuestro organismo. El consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer en las vías respiratorias superiores y en el tubo digestivo: cualquier complicación en el hígado de

un alcohólico puede derivar en cáncer de hígado. Incluso el beber con moderación puede propiciar el desarrollo de cáncer de mama, colon y recto.

Radiaciones Hay ciertas radiaciones que provocan cáncer. Sin embargo, la mayoría de las muertes por algún cáncer relacionado con las radiaciones suelen tener su origen en fuentes naturales, como los rayos ultravioletas del sol. Por ejemplo, las quemaduras recibidas en la infancia son un factor clave para la aparición de un cáncer de piel llamado melanoma. No se ha demostrado que las líneas de transmisión eléctricas, los electrodomésticos o los teléfonos móviles sean causa de cáncer; las radiaciones procedentes de materiales nucleares también causan cáncer, aunque la mayoría de la gente expuesta a ellas no recibe una dosis lo suficientemente alta como para que les afecte negativamente.

Sustancias químicas Antes, las personas que trabajaban con ciertas sustancias químicas como el asbesto y el benceno presentaban un riesgo más alto de cáncer de pulmón o de otro tipo. Pero en la actualidad existen nuevas y estrictas reglamentaciones gubernamentales que limitan el uso de estas sustancias, con lo que el número de casos de cáncer por este motivo se ha reducido considerablemente.

¿Cómo sabe el enfermo que tiene cáncer?

Hay muchos síntomas de cáncer (como la pérdida de peso, el cansancio o la aparición de distintos bultos) que pueden ser causados por otras enfermedades. La Sociedad Estadounidense del Cáncer confeccionó una lista de siete indicios de la enfermedad, basada en los tipos más comunes. Estos síntomas no significan que una persona necesariamente tenga cáncer, pero si se manifiestan, la persona debe ver al médico:

– cambio en los hábitos de evacuación corporal (como una diarrea que no desaparece o dolor al orinar)

– una herida cutánea que no se cura

– hemorragias o secreciones poco habituales en nariz, boca, piel, pezones o vagina

– una protuberancia o bulto en el pecho o cualquier otro sitio

– indigestión o dificultad para tragar

– cambios obvios en un lunar o verruga

– tos molesta, especialmente en fumadores

Diagnóstico y tratamiento

Diagnóstico El diagnóstico del cáncer incluye la toma de muestras de tejido para su análisis. Este procedimiento recibe el nombre de biopsia. Una vez se ha hecho el diagnóstico, se pone en marcha un plan de acción, para lo cual es necesario conocer la extensión de la enfermedad y su gravedad. Se llama “estadificar” un cáncer al proceso por el cual se le asignan números y letras que indican si se ha extendido y, en tal caso, cuánto

lo ha hecho. Hay diversas formas de estadiaje, dependiendo del cáncer en cuestión. Por lo general, cuanto más pequeño es el tumor, mayores son las posibilidades de curarlo, aunque algunos tipos de cáncer son impre-decibles. El estadio de ciertos tipos de cáncer, como la leucemia y el lin-foma, se juzga por otros criterios. El cáncer se clasifica atendiendo al área del cuerpo donde se originó y a su aspecto bajo el microscopio.

Tratamiento El tratamiento del cáncer incluye cirugía, radiaciones y quimioterapia, que pueden aplicarse solas o combinadas. El tratamiento se diseña específicamente según el tipo de cáncer que presente cada paciente, puesto que la velocidad de multiplicación de las células cancerosas varía según el tipo de cáncer al que pertenezcan.

– La cirugía es la forma tradicional de tratamiento del cáncer y aun hoy es la que ofrece mayor probabilidad de curación. Cerca del 60 por ciento de los enfermos de cáncer reciben algún tipo de cirugía.

– La radioterapia utiliza partículas u ondas de alta energía para destruir las células que la cirugía no puede eliminar por ser demasiado pequeñas.

– La quimioterapia consiste en la administración de fármacos anticancerosos (oncolíticos) para tratar la enfermedad. Los medicamentos que forman parte de la quimioterapia se suministran por vía intravenosa, también llamada quimioterapia I.V., o por vía oral mediante pastillas. Estos medicamentos penetran en el torrente sanguíneo y llegan a lugares a los que la cirugía o las radiaciones no pueden llegar. La quimioterapia se emplea a menudo en casos de cáncer ya metastizado.

Existe otro tipo de terapia que consiste en interferir la producción de unas sustancias presentes en la sangre, llamadas hormonas, que estimulan la proliferación de ciertas células (por ejemplo las células de las mamas).

¿Se encontrará una cura para el cáncer?

Cada día los investigadores aprenden algo más sobre el funcionamiento celular, y esos conocimientos se utilizan también en la investigación sobre el cáncer. Muchos de los tratamientos actuales contra esta enfermedad tienen efectos secundarios porque matan tanto a las células sanas como a las cancerígenas, lo cual afecta al funcionamiento de otras partes del organismo. La consecución de tratamientos que eliminen células cancerosas sin tener por ello que afectar a las sanas es una de las cuestiones que investiga la ciencia actualmente. Otras investigaciones se dirigen a encontrar vías para fortalecer el sistema inmunitario del propio cuerpo para que sea este mismo el que luche contra el cáncer. Por último, los científicos investigan ciertas sustancias presentes en la comida o en los medicamentos y que puedan prevenir el cáncer.

¿Se puede prevenir el cáncer?

Cada año se diagnostica cáncer a 1 200 000 personas en Estados Unidos. No hay forma de prevenir el cáncer infantil. Pero muchos de los cánceres que se dan en el adulto podrían evitarse mediante cambios en su estilo de vida. Por ejemplo, el cáncer causado por el tabaco o el exceso de bebida podría prevenirse totalmente. También se reducen los riesgos limitando ciertas comidas, como la carne roja o las grasas animales, y favoreciendo el consumo de frutas y legumbres, como los guisantes o las lentejas. La actividad física no sólo ayuda a evitar la obesidad, sino que podría tener efectos preventivos contra el cáncer. La mayor parte del millón de casos de cáncer de piel que se diagnostican anualmente podrían impedirse evitando la exposición al sol.

Otro factor importante para maximizar los resultados del tratamiento es la detección de la enfermedad lo antes posible. Las revisiones periódicas del pecho, colon, recto, cuello del útero (cérvix), próstata, testículos, boca y piel son una forma útil de detectar el cáncer y tratarlo con éxito. El autoexamen permite detectar tumores en su fase inicial en los casos de cáncer de mama y de piel.

Convivencia con el cáncer

El diagnóstico de cáncer suele resultar desconcertante y aterrador; de repente, la vida de una persona cambia por completo con la cirugía, el tratamiento, las visitas al médico y los cambios en las relaciones personales. Los niños con cáncer tienen que faltar a la escuela durante un tiempo o han de renunciar a practicar deportes u otras actividades. El enfermo siente ira contra sí mismo, contra los demás o contra Dios. Los niños especialmente tienden a pensar que el cáncer es un castigo por algo que malo que han hecho, sobre todo si el que cae enfermo es un hermano o

hermana. La familia, el médico, los amigos, las organizaciones, las comunidades religiosas, los mismos sacerdotes o los grupos de autoayuda, todos pueden constituir un apoyo muy importante para el enfermo. Más del 70 por ciento de los niños y de los adolescentes enfermos de cáncer reciben tratamiento eficaz.

Terapias alternativas y complementarias Muchos pacientes que están en tratamiento contra el cáncer buscan otros tipos de terapia. Cáncer es una palabra que intimida; hay gente dispuesta a intentar lo que sea para combatirlo, por mucho que las posibilidades de éxito parezcan remotas. Hay tratamientos alternativos que, además de ser muy caros, pueden resultar peligrosos y alejar al enfermo del realmente eficaz. Esas terapias son de dos tipos:

– Terapias alternativas que suelen ofrecerse en los medios de comunicación como remedios contra el cáncer. Los pacientes deben tener presente que ni la seguridad ni el éxito de estas terapias han sido verificadas o, en caso de haberlo sido, se ha demostrado su ineficacia.

– Terapias complementarias, que se llevan a cabo además de la terapia estándar. Pueden aliviar los síntomas o los efectos secundarios del tratamiento o hacer que el enfermo se sienta mejor. Ejemplos de terapias complementarias son la meditación, que reduce el estrés, o el té de menta, que combate las náuseas provocadas por la quimioterapia.

Los enfermos que piensen recurrir a terapias alternativas o complementarias deben consultar antes con su equipo médico.

Fuentes

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Atlanta, GA, 30345 Telephone (404)816-4994 Toll-Free 800ACS-2345

http://www.cancer.org

American Cancer Society Cancer Resource Center, PO Box 102454,

Atlanta, GA 30368-2454

Telephone (512)919-1886

Toll-free 800-227-2345

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KidsHealth.org, c/o Nemours Foundation, PO Box 5720,

Jacksonville, FL 32247 Telephone (904)390-3600 Facsimile (904)390-3699 http://www.kidshealth.org/

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3400 Spruce St., 2-Donner, Philadelphia, PA 19104-4283 Facsimile (215)349-5445

http://www.oncolink.com/

U.S. National Cancer Institute, Cancer Information Service,

P.O. Box 24128, Baltimore, MD 21227 Toll-free 800-422-6237 (English and Spanish)

TTY 800-332-8615 http://cis.nci.nih.gov/

World Health Organization, 525 23rd St. NW,

Washington, DC 20037 Telephone (202)974-3000 Facsimile (202)974-3663 Telex 248338 http://www.who.int/

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