Cáncer uterino y cáncer del cuello uterino (cáncer de ovario: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El cáncer uterino y el de cuello uterino (cervicouterino) son dos tipos de cáncer que pueden producirse en el sistema reproductor de la mujer.

¿En que consisten estos dos cánceres?

El útero es el órgano hueco y periforme (en forma de pera) en el que se desarrolla el feto de la mujer embarazada. El cuello uterino (llamado también cérvix) es la parte más inferior del útero que se extiende hasta la vagina, la cual comunica con el exterior. Los cánceres uterino y cervi-couterino se producen cuando las células del útero o del cuello uterino sufren alteraciones anormales y comienzan a dividirse sin ton ni son, con

lo que se forman tumores.

¿Que tienen en común estos dos cánceres? Las dos clases de cáncer tienen su inicio en el útero, pero en dos partes diferentes de éste. El cáncer uterino generalmente aparece en el endometrio, la membrana que tapiza la mayor parte del interior del útero. Por eso se le llama a veces cáncer endometrial. El cáncer de cuello uterino se origina en las células delgadas y planas de la superficie del cérvix, o sea la parte inferior del útero, que tiene aspecto de cuello y así se llama generalmente.

Ambos tipos de cáncer son comunes en mujeres de 50 años y mayores, pero pueden aparecer en cualquier edad. Las dos clases son de desarrollo lento, ya que algunas de las células sufren primero ciertas alteraciones precancerosas que plantean la posibilidad de hacerse cancerosas.

De no diagnosticarse oportunamente, estos cánceres pueden atravesar la pared del útero o del cuello uterino y propagarse a los órganos vecinos. Las células cancerosas pueden también invadir los ganglios linfáticos cercanos que las llevarán a otras partes del cuerpo.

¿En qué se diferencian los dos cánceres? Las diferencias son muchas y muy importantes: en frecuencia de aparición, causas y probabilidad de detección precoz (en fase temprana).

El cáncer uterino es el más común y afecta anualmente, en los Estados Unidos, a unas treinta y cinco mil mujeres. El cáncer de cuello uterino afecta a alrededor de quince mil mujeres.

Los médicos han identificado un factor de riesgo importante para el cáncer de cuello uterino, con frecuencia debido a infección por cierto tipo de virus, denominado papilomavirus humano, o PVH, que se transmite por contacto sexual. Las mujeres que han tenido relaciones sexuales desde edad temprana (generalmente en la adolescencia), que han tenido dichas relaciones con múltiples compañeros, o que las tienen sin el uso de condón, aumentan su riesgo de PVH y de padecer cáncer del cuello uterino. Esta conducta incrementa también el riesgo de infectarse por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), al que se ha identificado también como causa de cáncer de cuello uterino. La malnutrición y el tabaco pueden contribuir, asimismo, a la producción del cáncer cervical.

Aún cuando no se conocen bien las causas del cáncer de cuello uterino, suele darse con mayor frecuencia de la normal en mujeres que padecen de un desequilibrio de hormonas de la reproducción, especialmente por lo que respecta al estrógeno. Se sigue investigando la misteriosa relación entre el estrógeno y el cáncer uterino.

Tal vez la diferencia más importante entre las dos clases de cáncer citadas, es que el de cuello uterino tiene mucha mayor probabilidad de ser identificado en fase temprana. Hace como 50 años, el científico Jorge Papanicolaou ideó un método muy sencillo de examinar al microscopio las células de los tejidos exfoliados (desprendidos) por un órgano corporal. Hoy los médicos utilizan este método, denominado prueba de Pa-panicolaou, para examinar bajo el microscopio las células obtenidas de la superficie del cuello uterino. Esto les permite determinar si esas células han sufrido algunas de las alteraciones que podrían evolucionar a tejido canceroso, o si existe ya un cáncer en fase temprana. El cáncer de cuello uterino, detectado a tiempo, es sumamente curable. Por consiguiente, los médicos recomiendan que las mujeres empiecen a hacer esta prueba todos los años en cuanto empiezan a tener relaciones sexuales o alcanzan la edad de 18 años, lo que primero de estas dos cosas suceda. La prueba de Papanicolaou es un arma poderosa por cuanto el cáncer de cuello uterino no produce síntomas en seguida. A medida que evoluciona, suele provocar un sangrado anormal a partir de la vagina.

El cáncer uterino suele ser también susceptible de curación si se descubre en fase temprana, pero, por desgracia, no existe ninguna prueba diagnóstica fiable para esta enfermedad (si bien la prueba de Papanico-laou consigue a veces detectar formas precoces). Generalmente no se descubre hasta que la mujer afectada empieza a manifestar síntomas, tales como hemorragias anormales u otras emisiones vaginales, dolor o presión en la zona baja del abdomen, o pérdida de peso.

Diagnóstico y tratamiento

Si el médico sospecha la presencia de un cáncer basándose en la prueba de Papanicolaou, tal vez mande a hacer otras pruebas. Una de ellas es la colposcopia, en la que se aplica al cuello uterino una sustancia parecida al vinagre y seguidamente se usa un instrumento provisto de una potente lente de aumento para examinar detenidamente esa superficie. También es posible que el médico extraiga del cuello uterino una pequeña cantidad de tejido para su posterier examen microscópico, procedimiento éste que se denomina biopsia.

El tratamiento dependerá del grado de normalidad que posean las células examinadas. Las lesiones de aspecto bastante normal no necesitan tratarse, pero sí deben examinarse periódicamente. Otros bultos o tumores con probabilidad de evolucionar a la fase cancerosa tal vez requieran extirpación quirúrgica. Esto se logra a menudo por medio de un instrumento especial que las congela (criocirugía), las quema o destruye por cauterización, o las remata con un rayo láser. Todas estas acciones destruyen las zonas anormales sin afectar a los tejidos circundantes sanos.

Estas mismas intervenciones se pueden utilizar para extirpar los tumores que son definitivamente malignos pero que todavía han quedado en la superficie del cuello uterino. Si han penetrado las paredes de éste, el cirujano necesitará extirpar el tumor y el tejido circundante, o tendrá que resecar (cortar) todo el útero, incluido el cuello, en una operación denominada histerectomía. La cirugía es la intervención más frecuente en el tratamiento del cáncer de cuello, pero también puede acompañarse de radioterapia y quimioterapia. Estos tratamientos contribuirán a impedir la propagación del cáncer o destruirán las células cancerosas que se han desplazado ya a otras partes del cuerpo. Para la radioterapia se utilizan rayos de alta energía que lesionan a las células malignas y detienen su proliferación. En la quimioterapia, por otra parte, se emplean potentes medicamentos oncolíticos (anticancerosos), bien sea por inyección intravenosa o por vía oral.

Diagnóstico y tratamiento

Si el médico sospecha la presencia de cáncer uterino, basándose en los síntomas de la paciente y en el examen físico, es necesaria una biopsia para confirmar el diagnóstico. Y como en el caso del cáncer de cuello uterino, los medios de tratamiento de uso más frecuente son la intervención quirúrgica, la radioterapia y la quimioterapia. El primero supone la extirpación del útero y los órganos de la reproducción vecinos, como las trompas de Falopio y los ovarios. Los ganglios linfáticos cercanos al tumor también se extirpan a veces durante el acto quirúrgico, para determinar si contienen células cancerosas.

Al final del tratamiento, la mayoría de las mujeres están en condiciones de reanudar su vida normal. Ahora bien, si se les ha extirpado el útero, no podrán ya tener hijos. A menudo esto no es tan importante

para las mujeres de 50 a 60 años de edad, como para las de 20, 30 o 40 años que pueden encontrar muy difícil ajustarse a esa realidad.

Medidas preventivas

Dado que el cáncer de cuello uterino está tan íntimamente relacionado con un virus de transmisión sexual, el papilomavirus humano, una forma eficaz de evitar la infección por éste es abstenerse de todo contacto sexual. Y las que de todos modos tengan ese contacto, deben protegerse siempre con el condón. Convendrá también evitar el tabaco y es esencial que la mujer vaya al consultorio médico una vez al año para que le haga examen físico y prueba de Papanicolaou.

Las causas del cáncer uterino son menos evidentes, por lo que se hace difícil determinar la mejor manera de prevenirlo. Las mujeres que tienen menstruación irregular, lo cual quiere decir que padecen de desequilibrio hormonal, deben ser evaluadas por un médico. El tratamiento con hormonas quizá reduzca el riesgo de cáncer uterino. Y como en otras formas de cáncer, la dieta sana a base de abundantes frutas y verduras y escasas en grasa animal, así como el mantenimiento de un peso corporal apropiado, parecen tener algo que ver con el riesgo reducido de contraer el cáncer uterino.

Fuentes

American Cancer Society, 2200 Century Pky., Ste. 950,

Atlanta, GA, 30345 Telephone (404)816-4994

Toll-Free (800)ACS-2345 URL http://www.cancer.org

American Cancer Society Cancer Resource Center,

PO Box 102454, Atlanta, GA 30368-2454 Telephone (512)919-1886 Toll-free (800)227-2345 http://www.cancer.org/

National Cervical Cancer Coalition, 16501 Sherman Way,

Ste. 110, Van Nuys, CA, 91406

Telephone (818)909-3849

Toll-Free (800)685-5531

http://www.nccc-online.org/

OncoLink, c/o University of Pennsylvania Cancer Center, 3400 Spruce St., 2-Donner, Philadelphia, PA 19104-4283 Facsimile (215)349-5445 http://www.oncolink.com/

U.S. National Cancer Institute, Cancer Information Service, P.O. Box 24128, Baltimore, MD 21227 Toll-free (800)422-6237 (English and Spanish)

TTY (800)332-8615 http://cis.nci.nih.gov/

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