Carencias nutritivas (deficiencias vitamínicas): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las carencias nutritivas son trastornos producidos por la falta de nutrientes esenciales en la dieta o porque el cuerpo no puede absorber y degradar esos nutrientes una vez ingeridos. La mayor parte de estas carencias consisten en la falta de proteínas, vitaminas o minerales.

¿Qué son las carencias nutritivas?

Nuestra dieta alimentaria se divide en cinco grupos principales de nutrientes: proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales. Estos cinco grupos incluyen cerca de 50 elementos necesarios para la salud y el crecimiento. La cantidad de ingredientes que se necesita para mantener la buena salud varía de una persona a otra. La edad, el sexo y las condiciones generales de la salud de una persona hacen que la cantidad necesaria de nutrientes necesarios sea variable.

Cuando la persona no recibe los aportes necesarios de nutrientes esenciales, corre el riesgo de contraer una enfermedad por carencia nutritiva.

La mayoría de estas enfermedades derivan de la falta de vitaminas, proteínas y minerales. Las afecciones por carencia proteínica se producen cuando uno no consume las proteínas necesarias. Estas enfermedades se dan en los países en vías de desarrollo, donde la gente es demasiado pobre para adquirir alimentos ricos en proteínas o donde dichos alimentos son difíciles de encontrar. En general, las carencias proteínicas y vitamínicas se deben a dietas que carecen de algunos de los nutrientes presentes en las verduras y la fruta o en la leche, el queso y los huevos. En algunos casos, los trastornos genéticos o metabólicos o las enfermedades que impiden que el organismo absorba ciertos ingredientes serán la causa de estas carencias.

El hábito del suplemento nutritivo

En los Estados Unidos existe la tendencia cada vez más difundida de tomar suplementos de vitaminas y minerales. Se estima que entre 30 y 40 millones de estadounidenses consumen suplementos nutritivos a diario. En ocasiones, la eficacia de pequeñas dosis reducidas de vitaminas tal vez haya inducido a algunos a creer, equivocadamente, que las vitaminas y los minerales tomados en grandes cantidades garantizan el mantenimiento del organismo en buenas condiciones de salud. No obstante, y a pesar de la difusión de este hábito, existen muy pocas pruebas científicas que confirmen el efecto positivo de estos suplementos.

Es importante consultar al médico antes de añadir suplementos nutritivos a la dieta, y no olvidarse de las siguientes realidades:

– La mayoría de las vitaminas son solubles en agua, y el cuerpo sólo puede absorber una cantidad limitada de ellas; el resto es eliminado con la orina a lo largo del día.

– Las dosis grandes de vitaminas como la A y la D pueden resultar perjudiciales. Estas dos vitaminas se disuelven en la grasa y pueden acumularse en el hígado hasta el punto de volverse tóxicas.

– Un aporte excesivo de ciertos oligoelementos como el zinc, el cobre, el flúor y el selenio puede resultar tóxica.

– La mayoría de los médicos dietistas recomiendan la dieta equilibrada como la forma mejor y más barata de proporcionar al organismo los nutrientes que necesita para conservarse en buena salud.

– Los suplementos vitamínicos se justifican en ciertos casos como en mujeres embarazadas, recién nacidos o personas que siguen una dieta especial.

– Las industrias de vitaminas y comida sana que comercializan los suplementos se quejan de que las cantidades mínimas recomendadas por la Agencia de Alimentos y Productos Farmacéuticos de Estados Unidos (FDA) son demasiado

bajas. La Asociación Dietética Estadounidense (ADA) recomienda que sean los médicos o los dietistas con licencia quienes receten posibles suplementos nutritivos en caso de necesidad.

Carencias proteínicas

Las proteínas son los componentes esenciales de todos los órganos y actividades químicas, así como de los tejidos corporales como músculos, tejido conjuntivo y piel. Otras proteínas son las enzimas, sustancias químicas que posibilitan ciertas reacciones para que el organismo funcione debidamente. Por ejemplo, algunas enzimas digieren la comida o transforman el azúcar en energía. Las proteínas se componen, a su vez, de sustancias básicas llamadas aminoácidos. Una vez consumidas y digeridas, las proteínas son descompuestas en aminoácidos que a continuación se redistribuyen por todo el cuerpo, donde forman nuevas enzimas y proteínas. Al faltar proteínas en la dieta, el organismo no puede funcionar como es debido. La leche, la carne y las legumbres son importantes fuentes de proteínas dietéticas.

Malnutrición calórico-proteica El término malnutrición calórico-proteica se utiliza para describir el grupo de trastornos que tienen que ver con carencias proteínicas o calóricas (energía). Estas enfermedades se dan en los países en vías de desarrollo, donde la gente no dispone de suficiente comida. En estas categorías de malnutrición figuran las enfermedades llamadas kwashiorkor y marasmo, que afectan principalmente a los niños hasta el extremo que en los países acuciados por el hambre, la mitad de los niños no llegan a su quinto cumpleaños. Es raro que un adulto sufra enfermedades por carencia de proteínas, a no ser que tenga algún problema intestinal que le impida la absorción de aminoácidos.

Kwashiorkor El kwashiorkor es una enfermedad causada específicamente por falta de proteínas en la dieta. Este término proviene de una palabra africana que describe el momento de destete forzoso de un bebé por necesitar la leche materna para otro bebé que acaba de nacer. Cuando eso sucede y no existe un aporte de alimentos ricos en proteínas (como leche, carne o legumbres), el bebé destetado se siente extenuado y sufre atrofia muscular, con retención de líquidos corporales (edema). El pelo y la piel se descoloran, la piel se escama, y el niño sufre diarrea y anemia.

Marasmo El marasmo es la pérdida de tejido corporal por falta de calorías y proteínas en la dieta. El niño con marasmo tiene mal humor, se muestra irritable y de aspecto delgado, al contrario de cuando hay edema, con aspecto hinchado.

Carencia de vitaminas

Hay 13 vitaminas esenciales para garantizar el crecimiento, el desarrollo, las funciones celulares y el metabolismo en condiciones sanas: las vitaminas A, C, D, E, K y las ocho vitaminas B, que en conjunto reciben el nombre de complejo vitamínico B. Todas las vitaminas llegan al organismo provenientes de fuentes de alimentación externas, excepto las vitaminas D y K, que en circunstancias especiales puede producir el propio cuerpo.

Vitamina A, ceguera nocturna y xeroftalmia La vitamina A es necesaria para proteger la retina y asegurar el crecimiento normal y la salud de la piel y las membranas celulares. La carencia de vitamina A puede provocar ceguera nocturna, afección en que los ojos no pueden adaptarse a la oscuridad por problemas de la retina. La falta de esta vitamina también puede causar ceguera por deslumbramiento, en condiciones en que el individuo tiene dificultad para ver cuando está expuesto a demasiada luz o al cambio súbito que supone la irrupción de luz en un cuarto oscuro. La carencia de vitamina A también puede causar otra enfermedad llamada xeroftalmia. Sus síntomas incluyen sequedad de ojos y engrosamiento de la superficie de ciertas partes del ojo. Si no se recibe tratamiento, la xeroftalmia puede llevar a la ceguera.

La vitamina A se obtiene directamente de alimentos como la leche, los huevos y el hígado, así como del caroteno, sustancia química que se encuentra en las frutas amarillas (melón cantalupo, naranjas, melocotones, albaricoques) y en las verduras (col rizada, brócoli, hojas de nabo, zanahorias, boniatos y calabazas). El caroteno se convierte en vitamina A en el cuerpo.

Vitamina B1 y beriberi

El beriberi es una enfermedad que afecta al corazón y a los sistemas digestivo y nervioso, producida por la falta de vitamina B1 (o tiamina) en la dieta. La tiamina ayuda al cuerpo a producir energía. Las fuentes exteriores de abastecimiento para esta vitamina son las carnes, el germen de trigo, el pan integral enriquecido, los frutos secos, los cacahuetes y la mantequilla de cacahuetes (o manteca de maní). Las fases iniciales del beriberi se caracterizan por cansancio, inapetencia y entumecimiento y cosquilleo de los pies.

He aquí tres tipos de beriberi:

– El beriberi infantil: aunque la mujer que está dando de mamar no tenga la enfermedad, su bebé puede enfermar por no recibir en cantidad suficiente el suministro diario de tiamina a partir de la leche materna. Ese bebé podría morir en la infancia o padecer beriberi húmedo o seco más adelante;

– El beriberi húmedo: Se caracteriza por la acumulación de líquidos a lo largo del cuerpo y por un pulso o frecuencia

cardíaca acelerada (taquicardia), que puede provocar muerte súbita;

– El beriberi seco: En esta forma de beriberi no hay acumulación de líquidos, sino pérdida de sensibilidad y debilidad en las piernas. Los enfermos de beriberi seco necesitan andar apoyados en un bastón; a veces se ven obligados a guardar cama, y además son susceptibles de contraer enfermedades infecciosas.

El beriberi se da en Japón, Indonesia, China, Malasia, India, Birmania y las Filipinas, Brasil, Tailandia y Vietnam. En los Estados Unidos y otros países desarrollados existe una variante leve, a menudo acompañada de desnutrición y alcoholismo. Afecta también a mujeres embarazadas con dieta carencial y a personas recluidas en instituciones donde el plan de nutrición es deficiente, como algunas prisiones, hospitales geriátricos o instituciones psiquiátricas.

Vitamina B3 y pelagra La deficiencia de vitamina B3 (niacina) conduce a una enfermedad llamada pelagra. Entre las fuentes abundantes de niacina se cuentan el hígado, la carne magra, los productos de trigo integral, el pescado, los huevos, los cacahuetes o maníes tostados, la carne blanca de ave, el aguacate, los dátiles, higos, ciruelas, el hígado, el germen de trigo y la levadura de cerveza.

La pelagra afecta a la piel, al sistema nervioso y a la digestión, y puede dar origen a lo que se conoce como “las cuatro Des”: diarrea, dermatitis, demencia y defunción (muerte). La persona que está en trance de adquirir la pelagra se siente débil, cansada y puede perder peso y tener dificultades para dormir. La piel expuesta al sol se escama, se endurece y adquiere color rojizo; además, pueden formarse llagas dolorosas en la boca. También suele manifestarse falta de apetito, acompañada de indigestión y diarrea. El enfermo de pelagra puede experimentar dolores de cabeza, mareos y temblores musculares. A veces aparecen trastornos mentales (o demencia).

La pelagra es común en todo el mundo, aunque en los Estados Unidos el “enriquecimiento” con vitamina B del trigo ya elaborado mantiene la incidencia bastante baja. La pelagra se da también entre personas que consumen maíz en vez de trigo y en otras cuya dieta no contiene suficientes proteínas. Las personas con enfermedades gastrointestinales que no permitan asimilar debidamente vitaminas del complejo B también pueden, asismismo, padecer la pelagra.

Otras vitaminas del complejo B La cobalamina (vitamina B12) proporciona protección contra ciertos tipos de anemia y de trastornos mentales. La vitamina B6, a su vez, protege contra la anemia, los problemas cutáneos y la irritabibilidad.

Vitamina C y escorbuto La vitamina C afecta a los vasos sanguíneos, la piel, las encías, el tejido conectivo, los glóbulos rojos de la sangre, la capacidad de curación de las heridas y la absorción de hierro. La deficiencia de vitamina C puede causar el escorbuto, cuyo síntoma principal son las hemorragias subcutáneas, acompañadas de la aparición de moratones. El enfermo de escorbuto también puede presentar encías inflamadas e infectadas. Las heridas se curan despacio y las hemorragias en órganos vitales o alrededor de éstos pueden ser mortales. El escorbuto es una de las enfermedades por carencia nutritiva más antiguas y la primera que se ha curado mediante la adición de una vitamina a la dieta. Era una afección común en los marineros en la época del descubrimiento del Nuevo Mundo. En el mundo moderno, la gente cuya dieta carece de alimentos ricos en vitamina C como los cítricos, corre todavía el riesgo de contraer escorbuto. Los grupos que corren mayor riesgo son los bebés, los ancianos y aquellos que siguen la moda en cuestión de dietas.

Vitamina D, raquitismo y osteomalacia La vitamina D resulta esencial para la debida formación de los huesos porque permite regular algunos minerales que forman parte de los huesos (calcio y fosfato) y que se hallan presentes en el torrente sanguíneo. La leche y los potitos de comida en forma de puré se suelen enriquecer con esta vitamina, que además se encuentra en otras comidas como las sardinas, el salmón y el atún. Asimismo, la vitamina D también es producida por la piel como respuesta a la exposición solar.

Sin la cantidad necesaria de vitamina D, la persona puede padecer la enfermedad llamada raquitismo, que se caracteriza por deformidades óseas. El raquitismo afecta principalmente a los niños, puesto que el crecimiento de los huesos tiene lugar mayormente durante la infancia. La enfermedad

hace que las piernas se arqueen por el peso del cuerpo y que las muñecas y los tobillos se vuelvan más gruesos. Afecta a los dientes, que tardan en salir más de lo habitual. Todos los huesos se ven afectados por no tener el calcio y fósforo suficientes para su crecimiento y desarrollo. En su día, el raquitismo durante la infancia fue una enfermedad común en bebés y niños de corta edad, pero hoy en día ya no es así, porque tanto la leche como los potitos de comida para bebés se han enriquecido con vitamina D.

La versión del raquitismo en el adulto, causada por deficiencia de vitamina D, calcio y fósforo, recibe el nombre de osteomalacia. Esta enfermedad, en la que los huesos se reblandecen, se deforman y duelen, es más frecuente en el Oriente Medio y en Asia que en los países occidentales.

Vitaminas E y K La vitamina E es útil para la prevención de problemas de reproducción y, por otra parte, asegura la salud de la piel. La vitamina K favorece la coagulación normal, pues colabora en la elaboración del fibrinógeno y de otras proteínas necesarias para la coagulación. La deficiencia de vitamina E no es muy corriente y la carencia de vitamina K es poco común, excepto en los recién nacidos, a los que se les pone una inyección de vitamina K para prevenir hemorragias.

Folato y defectos congénitos Durante el embarazo, la carencia de folato (llamado también ácido fólico o folacina) puede provocar defectos congénitos en el sistema nervioso del bebé. Para prevenir estos defectos, es importante que las mujeres embarazadas añadan a su dieta un suplemento de folato en fase muy temprana del embarazo. Las mejores fuentes de alimentos que propercionan de folato incluyen verduras de hoja verde, zanahorias, hígado, yema de huevo, melón cantalupo, melocotón, calabaza, aguacate, frijoles, y harinas de grano integral y de centeno.

Carencia de minerales

En el organismo humano existen cerca de 25 elementos minerales, que normalmente se encuentran en forma de sales simples. Los que el organismo contiene en grandes cantidades reciben el nombre de macromi-nerales, mientras que los que están presentes en cantidades pequeñas o aquellos de los que sólo hay rastros se califican de microminerales u oli-goelementos. Entre los minerales que se reconocen como esenciales para un cuerpo sano se incluyen los siguientes: calcio, fósforo, cobalto, cobre, flúor, yodo, hierro y sodio. La carencia mineral depende del elemento específico del que adolezca la dieta.

Yodo, bocio e hipotiroidismo

El yodo es necesario para el debido funcionamiento del tiroides, glándula que controla el metabolismo mediante la producción de hormonas esenciales. Sin una cantidad suficiente de yodo en la dieta, las células de la glándula tiroides comienzan a aumentar de tamaño en la tentativa de producir las hormonas que normalmente produce, esfuerzo éste que

puede producir bocio, que corresponde a un abutamiento de la parte anterior del cuello. Sin embargo, la mayoría de los casos de bocio que se dan en países con alto nivel de vida son resultado de alguna enfermedad del tiroides más que de la carencia de yodo.

Algunas regiones geográficas carecen de yodo en su suelo, lo cual puede conducir a hipotiroidismo (tiroides poco activa) y a atrofias en el desarrollo físico y mental de los bebés. Una fuente muy común de yodo es la sal yodada, y otra excelente es el alga marina parda (kelp).

Hierro y anemia

El hierro es necesario para la elaboración de ciertas proteínas y enzimas. La hemoglobina, proteína portadora del oxígeno de la sangre, es una de las proteínas ferrodependientes. Las carencias de hierro pueden provocar anemia y falta de oxígeno en la sangre, que a su vez deriva en cansancio físico y otras complicaciones. Entre las principales fuentes de hierro de la comida se encuentran el hígado, las carnes magras, las legumbres, los frutos secos y las verduras de hoja verde.

Otros minerales

La deficiencia de zinc puede derivar en afecciones cutáneas y de próstata mientras que la carencia de cobre es susceptible de causar trastornos me-tabólicos. La carencia de calcio y de fósforo produce reblandecimiento de los huesos o hipercalcemia (concentraciones muy elevadas de calcio en la sangre), afección que aboca en deformaciones óseas.

El zinc y el cobre son oligoelementos presentes en una amplia gama de alimentos, siendo por lo general muy raras las carencias de ellos. Los productos lácteos, las verduras, los frijoles cocinados, las nueces, las sardinas, el salmón y los productos de soja son buenas fuentes de calcio. El fósforo se encuentra en muchos alimentos como pescado, aves, carne, granos integrales, huevos, frutos secos y semillas de frutas.

Tratamiento y prevención de las carencias nutritivas

En la mayoría de los casos, estas carencias se tratan suministrando a la persona afectada comidas ricas en el nutriente que falta, proporcionándole suplementos, o con una combinación de ambas actuacienes. La recuperación (nula, parcial o total) de la persona depende de la enfermedad en particular, de la edad en que se inició y de si sus efectos son o no reversibles.

La mayoría de las carencias nutritivas pueden prevenirse consumiendo una dieta equilibrada, a base de diversos alimentos. El tratamiento médico continuo es de utilidad para evitar las carencias nutritivas causadas por problemas genéticos y metabólicos que impidan al cuerpo absorber o utilizar los nutrientes de manera adecuada.

Sin embargo, en los países en que escasean los alimentos y los medios económicos, las carencias nutritivas siguen siendo demasiado comunes tanto entre niños como entre adultos.

Fuentes

International Food Information Council, 1100 Connecticut Ave. NW, Ste. 430, Washington, DC, 20036 Telephone 202296-6540 URL http://ific.org

U.S. Food and Drug Administration, 5600 Fishers Ln.,

Rockville, MD 20857-0001 Toll-free 888-463-6332 http://www.fda.gov/

U.S. National Institutes of Health, 9000 Rockville Pike,

Bethesda, MD 20892 Telephone (301)496-4000 http://www.nih.gov/

World Health Organization, 525 23rd St. NW, Washington, DC 20037

Telephone (202)974-3000

Facsimile (202)974-3663

Telex 248338

http://www.who.int/

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