Coagulación: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La coagulación es el proceso por el cual la sangre que circula libremente por el cuerpo en forma de líquido se transforma en una sustancia densa y gelatinosa capaz de restañar (detener) una hemorragia.

En el momento en que el corte del dedo o el rasguño de la rodilla empiezan a sangrar, se produce la aglomeración de las plaquetas (o trom-bocitos) y comienza el proceso de coagulación; pero, al igual que ocurre cuando se utiliza una toalla para tapar la fuga de agua en una tubería, estas células discoides no siempre pueden interrumpir la hemorragia por sí solas.

En el proceso de coagulación de la sangre intervienen cerca de 20 proteínas de la sangre, contenidas en el plasma, que es el líquido amarillento de la sangre y que también contiene agua y otras sustancias. El plasma transporta las células y nutrientes de la sangre; y alguan de sus proteínas, denominadas “factores de coagulación,” interactúan con el calcio y otras sustancias presentes en los tejidos orgánicos y en las plaquetas para crear una densa masa de material gelatinoso que tapone la herida.

La coagulación contribuye a restañar las heridas, pero también puede ocurrir que la sangre se coagule en lugares y momentos inconvenientes, por ejemplo en las venas de las piernas, en las que provoca una interrupción del flujo sanguíneo llamado trombosis. Cuando esos coágulos se desprenden de su punto de origen y, transportados por la sangre llegan hasta el corazón y los pulmones, pueden producir una embolia pulmonar, causa potencial de muerte.

La sangre de ciertas personas no se coagula normalmente, como ocurre en la alteración que se conoce como hemofilia. Las personas con trastornos hepáticos también tienen problemas de coagulación, ya que el hígado produce algunos de los factores de coagulación más importantes de la sangre.

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