Convulsiones: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las convulsiones ocurren cuando los patrones eléctricos del cerebro se ven interrumpidos por rápidas e intensas descargas de energía eléctrica. Una crisis puede hacer que la persona afectada pierda el conocimiento, se caiga y tenga convulsiones o que simplemente se quede en blanco durante unos pocos segundos. Las infecciones, las lesiones o problemas médicos pueden ser la causa de una crisis. La epilepsia es una enfermedad del sistema nervioso que se caracteriza por crisis o ataques recurrentes.

Un par de casos

El caso de Eric En el sexto grado de la escuela, se le asignó a Eric, como parte del estudio de la autoconciencia o conocimiento de sí mismo, que dibujara unos fotogramas (escenas fijas que, proyectadas rápidamente, forman una película cinematográfica con movimiento) que mostrasen el mundo tal como él lo percibía. Los maestros quedaron intrigados por lo que Eric dibujó. Uno de los fotogramas lo mostraba a él sirviendo leche, el siguiente estaba completamente negro, y el tercero mostraba la leche derramada. En otra secuencia, Eric dibujó a un maestro que lo llamaba para resolver un problema de matemáticas, seguido de un fotograma negro, y por un tercer fotograma en que el maestro reñía a Eric por no prestar atención. Los maestros se dieron cuenta de que los dibujos de Eric mostraban el mundo como él lo veía. Aquellos misteriosos fotogramas negros correspondían a “desmayos.” Los médicos determinaron que Eric tenía crisis de ausencia, tipo de convulsión cerebral que causa una breve pérdida del conocimiento. Los ataques de Eric se pudieron controlar con medicamentos.

El caso de Carol Todos los estudiantes en la clase de arte preparaban material para una exposición de arte, cuando Carol se puso de pie y comenzó a caminar por el aula. Como en un trance hipnótico, chasqueaba los labios y se tiraba de las mangas del vestido. Unos dos minutos después, volvió a tener conciencia de dónde estaba, y se dio cuenta de que sus condiscípulos se estaban riendo de su extraño comportamiento. Avergonzada, salió corriendo del aula. Carol había tenido una crisis convulsiva parcial.

¿Qué se entiende por crisis convulsiva?

Ya sea que la persona esté dormida o despierta, millones de diminutas descargas eléctricas se cruzan entre las neuronas del cerebro y recorren todas las partes del cuerpo. Estas células nerviosas “disparan,” o transmiten, impulsos eléctricos de forma controlada y ordenada. Las convulsiones ocurren cuando un grupo de células nerviosas hiperactivas emiten rápidas y poderosas descargas que perturban el funcionamiento normal del cerebro. La perturbación puede afectar temporalmente a la forma en que una persona se comporta, se mueve, piensa y siente.

Los síntomas de una crisis convulsiva pueden incluir combinaciones de los siguientes factores:

– tics nerviosos espasmódicos y sensación de hormigueo en parte del cuerpo (por ejemplo, en los dedos de las manos y de los pies)

– espasmos musculares que se difunden a los brazos y las piernas

– alucinaciones

– intensas sensaciones de miedo o de familiaridad (a veces llamadas “dejá vu”)

– una sensación peculiar, a veces llamada aura, justo antes de la crisis (por ejemplo, ver una luz destellante o percibir olores extraños)

– pérdida del conocimiento

¿En qué se diferencian las crisis?

Hay dos clases de crisis: crisis aisladas, que ocurren una sola vez, y crisis repetitivas, como las de la epilepsia. Los ataques epilépticos ocurren más de una vez, y a lo largo del tiempo. Tanto en la epilepsia como en los casos aislados, las crisis pueden tener diferentes síntomas o características según dónde se inicien y cómo se distribuyan en el cerebro las descargas eléctricas. Estas crisis pueden ser parciales o generalizadas.

Crisis generalizadas Las crisis generalizadas afectan a las células nerviosas de toda la corteza cerebral (la parte exterior del cerebro, con aspecto de coliflor) o de todo el cerebro. Las crisis generalizadas suelen ser hereditarias, es decir que se dan en las familias. También pueden ser causadas por desequilibrios en el funcionamiento del hígado o los riñones, o en las concentraciones de azúcar en la sangre.

Las crisis generalizadas más comunes son:

– La llamada tónica-clónica (anteriormente, gran mal): En la

fase tónica de esta crisis, la persona suele perder el conocimiento, desplomarse y lanzar un gemido fuerte, debido aire que pasa forzado por las cuerdas vocales. En la fase clónica, todos los músculos del cuerpo se contraen al mismo tiempo o en una serie de contracciones rítmicas más cortas que causan violentas sacudidas. Por lo general, este tipo de convulsión dura un minuto o dos y viene seguido de un periodo de relajación, sueño, y posible dolor de cabeza;

– Crisis de ausencia (anteriormente, pequeño mal): La pérdida del conocimiento en esta crisis es tan breve (de 10 a 30 segundos, por lo general) que la persona ni siquiera cambia de posición. Esta puede tener la mirada en blanco, pestañear rápidamente, o hacer gestos masticatorios. Los músculos faciales o de los párpados se agitan rítmicamente. Estas crisis de ausencia suelen ser hereditarias y con frecuencia se ven por primera vez en niños de 6 a 12 años;

– Espasmos infantiles: Este tipo de ataque se produce antes de

los 4 años y puede hacer que el niño de repente flexione los brazos, incline el tronco hacia delante y extienda las piernas. El ataque dura sólo unos segundos, pero puede repetirse varias veces al día;

– Crisis atónicas: Estas crisis, que también se observan principalmente en los niños, causan a veces pérdida completa del conocimiento y del tono muscular, lo que plantea un grave riesgo de lesión por caída súbita;

– Crisis mioclónicas: Breves crisis que se caracterizan por rápidos movimientos bruscos de uno o más miembros del cuerpo. No hay pérdida del conocimiento.

– Convulsiones febriles: Ocurren en la infancia y pueden ocasionar perdida del conocimiento. Se acompañan de fiebre elevada y se clasifican como simples o complejas. Las convulsiones febriles simples representan el 85 por ciento del total. Se producen una vez cada 24 horas y duran menos de 15 minutos. Las convulsiones febriles complejas duran más de 15 minutos y pueden ocurrir más de dos veces cada 24 horas.

Crisis parciales Afectan a las células nerviosas contenidas en una región de la corteza cerebral. Las crisis parciales son también de dos clases:

– Parciales simples: Los mensajes cerebrales relacionados con la crisis se limitan a un lugar muy reducido del cerebro, y el paciente está despierto y consciente. Los síntomas varían, según la parte del cerebro en que se produce la perturbación. Las crisis pueden corresponder a movimientos bruscos de una parte del cuerpo, síntomas emocionales tales como un miedo inexplicable, percepción de olores peculiares, o náuseas;

– Parciales complejas: La persona pierde la conciencia del entorno y no reacciona o reacciona sólo de forma parcial. Puede tener la mirada en blanco, hacer gestos masticatorios, tragar reiteradamente, o iniciar otras actividades al azar. Después de la crisis, la persona no se acuerda de nada. En algunos casos, quedará confusa, comenzará a titubear, a deambular, o a repetir palabras o frases sin sentido.

¿A qué se deben las crisis convulsivas?

Por lo general, es fácil reconocer las crisis; lo realmente difícil es descubrir su causa. Los médicos comienzan por hacer una meticulosa revisión física. Tratan de determinar si la persona ha tenido otras crisis de esta índole o si en su familia hay antecedentes de ellas. También desean saber si el paciente ha tenido la sensación de aura, porque eso puede ser útil para determinar la ubicación cerebral del trastorno. También tomarán nota de la edad del paciente y de los movimientos que realizó durante la crisis. Se valdrán seguramente de un electroencefalograma, comúnmente abreviado EEG, que registra las ondas eléctricas del cerebro y puede detectar cualquier actividad eléctrica anormal. Por último, tratarán de encontrar anomalías estructurales del cerebro por medio de otras técnicas de exploración, como la tomografía computada (TC) y la obtención de imágenes por resonancia magnética nuclear (RMN). Algunos centros de investigación utilizan la tomografía por emisión de positrones (TEP) para identificar las zonas del cerebro que producen las crisis.

A veces, la punción lumbar, conocida también por punción raquídea, permite determinar si existe infección. Consiste en la inserción, con mucho cuidado, de una aguja muy fina en un espacio intervertebral (entre dos vértebras de la columna vertebral) y la extracción de una pequeña

cantidad de líquido cefalorraquídeo (LCR). Este líquido se analiza en busca de infecciones víricas o bacterianas, tumores, o anormalidades sanguíneas que puedan facilitar algún indicio de la causa de las crisis.

Las crisis y los ataques convulsivos se vinculan con las siguientes enfermedades y afecciones:

– la epilepsia, trastorno del sistema nervioso caracterizado por crisis convulsivas que ocurren más de una vez y a lo largo del tiempo;

– los traumatismos de cabeza lesivos para el cerebro;

– pérdida de oxígeno causado por un traumatismo al nacer, por intoxicación por monóxido de carbono, o por asfixia al estar a punto de ahogarse;

– infecciones cerebrales, tales como la meningitis o la encefalitis;

– tumores del cerebro;

embolia cerebral;

– agentes tóxicos (venenosos), que incluyen las drogas adictivas o la ingestión de venenos tales como el plomo, el alcohol, o la estricnina;

– el síndrome de abstinencia de las drogas o el alcohol;

– desequilibrios metabólicos tales como la hipoglucemia (muy bajos niveles de glucosa en la sangre), uremia (insuficiencia renal), o problemas del hígado;

– eclampsia o toxemia, que ocurre durante el embarazo y se caracteriza por alta tensión arterial, proteínas en la orina y retención de líquidos.

Es importante mantener la tranquilidad y evitar el pánico cuando alguien tiene una crisis convulsiva. Por lo general, una persona adulta que presencia la crisis preguntará si el individuo afectado sufre de epilepsia. Si éste es incapaz de comunicarse, la persona adulta buscará un brazalete de identificación médica o una medalla que contenga información sobre de las causas las posibles causas de la crisis.

Fuentes

Epilepsy Foundation, 4351 Garden City Dr., Landover, MD, 20785 Telephone (301)459-3700 Toll-Free (800)332-1000

http://www.epilepsyfoundation.org/; www.efa.org

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