Desfase horario (jet lag): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Es el trastorno del “reloj” biológico interno del ser humano que se produce al cambiar de husos horarios, sobre todo en un viaje largo en avión.

El desfase horario es un fenómeno muy común que se viene experimentando en estos últimos años. El “reloj” interno del organismo está

normalmente ajustado para el huso o zona horaria del lugar en que uno vive. El ciclo cotidiano de luz y oscuridad determina numerosas funciones corporales, incluidos el apetito y el sueño. Antaño, cuando la gente viajaba en tren, barco, caballo o diligencia, se necesitaban meses para hacer viajes a grandes distancias—tiempo más que suficiente para que el organismo fuera ajustando continuamente el “reloj.” Los viajes por avión han alterado esa regularidad. Hoy en día es posible cruzar 8 o 10 zonas horarias en unas horas. Esta celeridad confunde al organismo, siendo posible que el viajero quiera dormir cuando empieza a amanecer o que se disponga a empezar el día cuando afuera es de noche.

Otro factor que contribuye a este desfase son las exigencias físicas y psíquicas que el viaje en avión impone al viajero. El avión puede ir repleto de gente y los asientos ser poco cómodos. Aunque la cabina suele estar presurizada, el viajero se halla a 3 000 ó 4 000 metros de altitud, o más. La baja presión atmosférica tiene efectos molestos, como dolores de cabeza y dolorimientos corporales, así como insomnio. El aire de los aviones en vuelo es generalmente muy seco, lo que ocasiona deshidrata-ción. Todas estas molestias y el cambio de zonas contribuyen al desfase horario.

Aunque no existe cura para el tal desajuste horario, sí hay algunas medidas que lo alivian. Durante los vuelos de gran duración se procurará: beber agua en abundancia, levantarse del asiento de vez en cuando y darse una vuelta por los pasillos y, aún antes de empezar el viaje, sincronizar el horario de comida y sueño con el del lugar de destino.

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