Difteria laríngea: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La difteria laríngea (coloquialmente denominada “crup”) es una infección infantil que causa tos bronca e inhalación ruidosa al respirar. Los niños con difteria laríngea tienen dificultades para respirar. Los padres suelen preocuparse por los sonidos dramáticos que conlleva la respiración al principio de la enfermedad, pero por lo general la recuperación es completa.

¿En que consiste de difteria laringea?

La denominación de difteria laringea se utiliza para designar distintas afecciones que producen tos bronca y dificultad para respirar. Algunas formas de difteria laringea son causadas por alergias; otras se deben a infecciones bacterianas, pero en la mayoría de los casos la causa es el virus de la parainfluenza o de otro tipo.

Sea cual sea su origen, los tres tipos de difteria laríngea producen inflamación de las cuerdas vocales y las zonas adyacentes. La inflamación constriñe las vías respiratorias, y de ahí que el paso del aire al respirar se vuelva sonoro y aparezca uno tos bronca o perruna.

Los adultos también corren el riesgo de padecer esta laringitis, aunque básicamente es una enfermedad infantil que afecta sobre todo a los pequeñines y a los niños de hasta 12 años. El estrechamiento de las vías respiratorias en el caso de adultos no es tan pronunciado como el de los niños porque su tejido conjuntivo es más firme.

¿Qué les sucede a los enfermos de crup?

Diagnóstico El grado de obstrucción de las vías respiratorias es la consideración más importante para el médico a la hora de diagnosticar y tratar un caso de difteria laríngea. Si los bronquios (conductos respiratorios) o la epiglotis (pequeña lámina de tejido situada en la parte posterior de la garganta, con forma de dedo) se infectan, el niño puede ser incapaz respirar o tragar adecuadamente, lo cual se convierte en una emergencia médica. Sin embargo, la mayoría de los casos de difteria laríngea se tratan en casa.

Difteria laríngea leve Los casos leves reciben tratamiento doméstico a base de vaporizadores y humidificadores. Puede improvisarse un baño de vapor cerrando la puerta del baño y dejando correr el agua caliente de la ducha. El vapor de agua humedece las vías respiratorias del niño y contribuye a su apertura, lo que alivia la tos. También puede dejarse un humidificador funcionando durante toda la noche en su habitación.

Difteria laríngea grave El indicio más claro de un caso grave es el hundimiento de los músculos del cuello o del pecho con cada respiración del niño enfermo. Esta infección requiere tratamiento inmediato. A veces los hospitales recurren a la terapia del vapor para aumentar la humedad de una habitación. También se puede colocar al niño enfermo en una unidad llamada “tienda o carpa de vapor” para maximizar los efectos de la terapia con vapor frío. Por último, existen medicamentos inhalatorios para ayudar a controlar los espasmos y la inflamación de las vías respiratorias superiores.

¿Qué peligro reviste la difeteria laríngea?

La mayoría de los casos se curan por sí solos a los cinco o seis días cuando la ronquera, la tos y otros sonidos fruto de la respiración dificultosa comienzan a remitir. Algunos pacientes, sin embargo, pueden tardar más tiempo en mejorar. Cuando esto sucede, el estridor, o sonido agudo de la respiración, persiste y pueden producirse complicaciones como infecciones de oído o neumonías. Si la enfermedad impide respirar, se hace necesaria la asistencia hospitalaria. Los brotes de difteria laríngea suelen tener lugar a finales de otoño o en invierno.

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