Enfermedad de parkinson: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La enfermedad de Parkinson es una afección del sistema nervioso central que causa temblores, rigidez muscular, movimientos lentos y falta de equilibrio. La enfermedad es progresiva, es decir, tiende a empeorar con el paso del tiempo.

El caso de Michael J. Fox

El actor de cine y televisión Michael J. Fox notó por primera vez una contracción espasmódica en su dedo meñique izquierdo en 1991, mientras filmaba la película Doc Hollywood. Michael recuerda que miró el temblor del dedo y pensó: “¿Qué será esto?”

Seis meses más tarde toda su mano izquierda había comenzado a temblar de modo incontrolable, y otras partes del cuerpo empezaron a adquirir rigidez. Fox se preocupó y decidió consultar a un médico.

Tenía entonces sólo 30 años y parecía disfrutar de una salud excelente. Sus papeles en las películas con frecuencia exigían escenas peligrosas que él protagonizaba con facilidad. Por eso Fox nunca esperó que le dijeran que el temblor de la mano y la rigidez muscular querían decir que tenía la enfermedad de Parkinson, que es más común entre las personas mayores de 50 años.

¿Qué es la enfermedad de Parkinson?

Le enfermedad de Parkinson es un problema que afecta al movimiento, resultado de desequilibrios químicos en una pequeña y profunda zona en la mitad del cerebro que controla los movimientos de los músculos, la coordinación y el equilibrio.

Con frecuencia la enfermedad se manifiesta por primera vez cuando un dedo o una mano empiezan a tener contracciones espasmódicas involuntarias. La persona parece estar haciendo rodar una pelotita entre los dedos; un movimiento espasmódico que los médicos denominan “rodar la píldora.” El temblor es a menudo casi imperceptible para las otras personas.

Lentamente, con el correr de los meses y los años, las contracciones empeoran. Algunas veces sólo afectan a una parte o lado del cuerpo. Aunque con frecuencia se inician en una extremidad, pueden afectar al cuello, la cara y la cabeza.

Los músculos también se vuelven rígidos y no responden como de costumbre. El cerebro ya no es capaz de enviar los mensajes apropiados a través del sistema nervioso central para hacer que el cuerpo se mueva en la forma en que su dueño lo desea. En ocasiones la persona parece “congelarse” en medio de un acto como el agarrar un libro o caminar.

El enfermo parquinsoniano empieza a caminar lentamente, arrastrando los pies. Los brazos no se balancean hacia atrás y hacia delante de forma normal. Incluso puede ser difícil sentarse o caminar sin dar al cuerpo un movimiendo de vaivén, y a veces sin caerse. A medida que se hace más difícil hablar, la persona pronuncia lenta y monótonamente.

A la larga, los síntomas se vuelven tan graves que el enfermo necesita ayuda con actividades vitales tan sencillas como caminar y comer. La capacidad de pensar de la persona también puede verse afectada en las fases tardías de la enfermedad.

No todas los enfermos presentan todos los síntomas. A veces la enfermedad avanza rápidamente, pasando en pocos años de un leve temblor a la invalidez. Con frecuencia, sin embargo, especialmente cuando está bajo tratamiento, la persona con Parkinson puede vivir bien durante muchos años.

La enfermedad afecta a más de 1 millón de estadounidenses. Cerca del 10 por ciento de los casos corresponden a menores de 40 años, como Fox. La mayoría de los hombres y mujeres que contraen la enfermedad manifiestan los primeros síntomas entre los 50 y los 75 años.

La enfermedad lleva el nombre de un médico británico, James Parkinson, que fue el primero en describir los síntomas en 1817. La llamó “parálisis agitante.” En la década de 1960, los científicos comenzaron a descifrar cómo unos cambios químicos en el cerebro causan los síntomas. Con el tiempo, la investigación dio por resultado medicamentos y otros tratamientos que controlan la enfermedad.

Un desequilibrio en las profundidades del cerebro

Los enfermos de Parkinson tienen un déficit cerebral de la sustancia química denominada dopamina. La dopamina es un neurotransmisor, es decir, una sustancia que perrmite a las células nerviosas comunicarse entre sí. La dopamina recibe la ayuda de otras sustancias químicas para enviar los mensajes que se intercambian en esta comunicación.

Por algún motivo desconocido, la producción de dopamina y de otras sustancias químicas cerebrales se ve perturbada en los enfermos del mal de Parkinson. Cuando esto ocurre, los mensajes no pueden ser transmitidos debidamente entre una célula nerviosa y otra. Eso produce temblores, músculos rígidos y otros problemas.

¿Cuál es la causa de la enfermedad de Parkinson?

Nadie sabe aún exactamente qué es lo que causa los desequilibrios químicos cerebrales. Los científicos sospechan que hay una serie de causas posibles que podrían, en algunos casos, provocar la enfermedad, tales como lesiones a la cabeza (especialmente las se reciben durante una pelea de

boxeo), algunos medicamentos que se dan para tratar otras enfermedades graves, el abuso de ciertas drogas, la exposición a altos niveles tóxicos de monóxido de carbono y otros contaminantes, y pequeños accidentes ce-rebrovasculares. La enfermedad de Parkinson no es contagiosa y, por lo tanto, no puede ser transmitida de una persona a otra, como el resfriado.

La enfermedad de Parkinson se repite en algunas familias, lo que ha impulsado a los investigadores a buscar un gen que pudiera propiciar la enfermedad. Dos extensas familias europeas con muchos casos de Par-kinson parecen compartir un gen defectuoso, pero el gen anormal aún no se ha encontrado en muchos otros parquinsonianos.

Diagnóstico

El mal de Parkinson es una enfermedad difícil de diagnosticar. No existe un análisis o prueba única que determine si la persona afectada lo tiene. A menudo, los médicos excluyen otras causas de los temblores, tales como tumores u otros trastornos cerebrales.

Tratamiento

Hoy existe un rayito de esperanza para los enfermos del mal de Parkin-son, porque hay varios medicamentos de posible utilidad. La mayoría de éstos son combinaciones medicamentosas que facilitan al cerebro la producción de dopamina, la sustancia química necesaria para la comunicación intercelular. Otros medicamentos actúan en el cerebro de manera similar a la dopamina y mejoran la capacidad del cerebro para controlar los movimientos.

Los medicamentos no curan la enfermedad, pero pueden tratar sus síntomas. Las personas son capaces de hacer muchas de las cosas que solían hacer antes de que se manifestara la enfermedad. Ésa es la razón por la cual Michael J. Fox ha podido continuar trabajando.

Fox, sin embargo tuvo que someterse a varias operaciones para eliminar pequeñas zonas de su cerebro que no funcionaban debidamente. Eliminando las células de estas zonas, se pueden aliviar los temblores de algunos enfermos del mal de Parkinson.

Hay tratamientos experimentales que incluyen el trasplante de tejido cerebral de fetos humanos a la parte del cerebro donde la dopamina escasea. Resultados preliminares indican que este procedimiento podría beneficiar a algunas personas. Puesto que con frecuencia el tejido sólo puede obtenerse tras un aborto, esta técnica es todavía muy controvertida. Los investigadores están experimentando con células de animales y células cultivadas en el laboratorio, con la esperanza de lograr los mismos resultados que con las células fetales.

Fuentes

American Parkinson’s Disease Association, 1250 Hylan Blvd., Ste. 4B, Staten Island, NY, 10305-1946

Telephone (718)981-8001 Toll-Free (800)223-2732 http://www.apdaparkinson.com

U.S. National Institute of Neurological Disorders and Stroke, c/o

NIH Neurological Institute, P.O. Box 5801, Bethesda, MD 20824

Telephone (301)496-5751

Toll-free (800)352-9424

TTY (301)468-5981

http://www.ninds.nih.gov/

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