Enfermedades ambientales: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Son enfermedades y afecciones resultantes de problemas del medio ambiente creados por el hombre.

Primavera Silenciosa

El libro Primavera Silenciosa (“Silent Spring”), de Rachel Carson, publicado en 1962, describía un medio ambiente devastado por los pesticidas o plaguicidas:

En zonas cada vez más extensas de los Estados Unidos, la primavera llega ahora sin el anuncio de los pájaros, y en las primeras horas de la mañana reina un extraño silencio, donde antes el ambiente resonaba con el bello trinar de las avecillas.

Carson cuestionó el uso de pesticidas, especialmente del DDT, y detalló la manera en que los seres humanos estamos destruyendo poco a poco el mundo que nos rodea. La autora y sus ideas fueron objeto de ataques lanzados desde muchos ángulos, y una empresa fabricante de productos químicos intentó vanamente impedir la publicación del libro.

Primavera Silenciosa marcó el comienzo del movimiento ambientista. El público prestó atención a lo que decía Rachel Carson y, a la larga, también el gobierno estadounidense la escuchó. En 1972 este gobierno prohibió el uso del DDT, por haberse descubierto, en estudios de laboratorio realizados en ratas, su relación con el cáncer.

¿Qué son las enfermedades ambientales?

Las enfermedades y afecciones ocasionadas por factores del medio ambiente se conocen colectivamente con el nombre de enfermedades ambientales. Se cree que los pesticidas, productos químicos, radiaciones,

contaminación atmosférica y algunos peligrosos productos creados por el hombre contribuyen a las enfermedades de la humanidad. Los posibles agentes causantes de enfermedades están por todas partes: en el hogar, en el trabajo y en los lugares de recreo. Con todo, la probabilidad de que el individuo contraiga una determinada enfermedad depende de los peligros específicos de su medio ambiente y de su susceptibilidad genética a determinado peligro. Por ejemplo, el radiólogo corre peligro de contraer enfermedades inducidas por radiaciones, mientras que el minero del carbón es más propenso a las enfermedades pulmonares ocasionadas por inhalación del polvo de la mina. El uso adecuado de medidas preventivas puede evitar estas y otras enfermedades ambientales.

Mitos y realidades: Comprobación de causas y efectos

Personas como Rachel Carson han concientizado a los estadounidenses de las posibles consecuencias para la salud de muchos de los procesos y productos que usan o consumen a diario. Por cuanto muchas de las sustancias contenidas en el medio ambiente son, en potencia, capaces de ocasionar enfermedades en algunos seres humanos susceptibles, las enfermedades ambientales resultan a menudo objeto de polémica. Lamentablemente, cuando un grupo numeroso de ciudadanos empieza a quejarse de que “algo” en el medio ambiente los enferma, el temor que abrigan puede trocarse en mito, sin necesidad de prueba alguna. Por ejemplo, no falta quien crea que la exposición a los cables eléctricos de alta tensión produce cáncer. Pero hasta ahora nadie ha probado fuera de toda duda que eso sea cierto. Para los científicos, el poder probar que algún factor ambiental sea la causa de enfermedades es un proceso difícil que puede exigir años de investigación.

Realidades: ¿Cuáles son algunas de las enfermedades ambientales más comunes?

Neumopatías Cualquier sustancia que entra en los pulmones al respirar, que no sea el aire atmosférico, tiene la posibilidad de causar lesiones a estos órganos. Por ejemplo, la contaminación del aire atmosférico, incluido el humo del cigarrillo que fuman otras personas (humo de segunda mano) y los productos químicos en el ambiente del trabajo, pueden dar lugar a enfermedades de los pulmones (neumopatías). Entre éstas figuran:

– el asma, que dificulta la respiración y que afecta a millones de estadounidenses. Los desencadenantes ambientales del asma están por todas partes e incluyen factores naturales tales como la caspa de los animales, el polen de las plantas, el polvo y los mohos, así como productos de origen humano, como los de naturaleza química. No todos somos sensibles a estos factores;

– la neumoconiosis llamada antracosis, enfermedad de los mineros del carbón, cuyos pulmones se recubren de polvo carbonero, lo cual propicia esta afección crónica que dificulta y hace dolorosa la respiración;

– la bronquitis, inflamación de las vías aéreas de los pulmones que puede ser causada por la inhalación de ciertos productos químicos o de humos. Los soldadores y los bomberos figuran entre los posibles afectados por la bronquitis;

– la inhalación de la fibra natural llamada asbesto (amianto) puede provocar asbestosis, forma grave de neumopatía, y también cáncer de pulmón. Los edificios escolares, las viviendas y los lugares de trabajo en los que en su día se usó el amianto, ponen en peligro a los seres humanos cuando este material empieza a

escaparse al aire atmosférico durante las reparaciones o renovaciones. Estos edificios utilizaron el amianto en las paredes y cielos rasos a manera de aislante retardador de incendios, antes de que la ley prohibiera su uso;

– la silicosis es una neumopatía causada por exposición al polvo de la sílice que la arcilla contiene. Entre los que corren el riesgo de contraer esta enfermedad se encuentran los obreros de las alfarerías y la industria de la cerámica.

Cánceres Además del cáncer de pulmón, se ha vinculado a otros cánceres con toxinas (venenos) ambientales. Por ejemplo, los pesticidas, herbicidas y sustancias radiactivas pueden causar cáncer. Hay casi 2 000 sustancias químicas consideradas carcinógenas (que pueden producir cáncer). De éstas, sólo unos centenares son de uso restringido por las leyes de Estados Unidos.

El asbesto (amianto), el cromo y el alquitrán de hulla se han vinculado también con el cáncer de pulmón. Los obreros de la construcción, los soldadores y los trabajadores siderúrgicos suelen estar expuestos repetidamente a estos compuestos químicos. Los trabajadores de las fábricas de plásticos corren el riesgo de contraer cáncer del hígado o de la vejiga urinaria. Todo el que maneja sustancias radiactivas tiene riesgo elevado de cáncer ocasionado por radiaciones. Afortunadamente, las restricciones legales y la supervisión atenta de los materiales peligrosos pueden reducir estos riesgos.

Defectos congénitos La esterilidad, el aborto espontáneo, el nacimiento de un niño muerto, algunos tipos de cáncer infantil y los defectos congénitos pueden ser atribuibles a diversas toxinas ambientales. Cuando la embarazada se expone a la acción del plomo, el feto tiene riesgo más elevado de lo normal de nacer con problemas de conducta y anomalías del sistema nervioso. La exposición a las radiaciones ionizantes, los desechos de productos químicos, los pesticidas, disolventes, pinturas, plomo y mercurio metílico pueden plantear problemas para el desarrollo del feto.

Envenenamiento por productos químicos El plomo es un serio peligro ambiental para los niños, no sólo en Estados Unidos, sino también en el resto del mundo. Afecta al desarrollo mental y físico del niño y, en dosis elevadas, puede provocar parálisis e incluso la muerte. La exposición al plomo se efectúa a veces a través de las pinturas, la gasolina, las cañerías y ciertos productos de cerámica, siempre que todos ellos lo contengan. Y aunque el plomo ya no se usa en la mayoría de estos productos en Estados Unidos, todavía forma parte de muchas viviendas antiguas o viene en productos de importación.

Los metales mercurio y cadmio pueden producir lesiones nerviosas, cáncer, enfermedades del hígado (hepatopatías) y de la piel (cutáneas).

Desde principios del siglo XIX, el mercurio se ha utilizado en numerosos procesos químicos. En épocas anteriores, los obreros que manejaban el mercurio se envenenaban sin saberlo. Este metal puede asimismo acumularse a lo largo de la cadena alimentaria y plantear un riesgo para la salud. Por ejemplo, ciertos peces de los Grandes Lagos de Estados Unidos están contaminados por el mercurio que adquieren al comer plantas y otros peces que lo contienen. El comer en cantidad estos pescados contaminados puede transferirle a la persona concentraciones poco saludables de mercurio. Los efectos son acumulativos, por cuanto el organismo humano no puede eliminar el mercurio. Entre otros productos fabriles, el mercurio se utiliza en la fabricación de lámparas fluorescentes, pinturas de látex, pilas eléctricas, empastes dentarios y termómetros clínicos.

Otras fuentes de venenos ambientales incluyen la fabricación de refrigerantes, plásticos y otros productos industriales, así como la fabricación y mal uso de los pesticidas.

Medidas preventivas

La reglamentación que protege al individuo contra los peligros ambientales varía mucho de un país a otro. En Estados Unidos, el Congreso ha promulgado leyes que protegen al trabajador contra la exposición intencional o accidental a peligros ambientales. Por ejemplo:

– el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacionales (National Institute of Occupational Safety and Health, NIOSH) se creó en 1971 con objeto de establecer normas para la seguridad y la salud en el ambiente laboral;

– la Administración de Seguridad y Salud Ocupacionales (Occupational Safety and Health Administration, OSHA) fue establecida en 1971 para hacer cumplir los reglamentos derivados de las investigaciones de NIOSH;

– en 1983, la OSHA obligó a las empresas industriales a revelar plenamente a sus trabajadores los datos relativos a las sustancias químicas utilizadas en sus fábricas y a enseñar a los trabajadores la forma de protegerse contra tales sustancias;

– en 1987 se ampliaron las normas de 1983 a un mayor número de trabajadores. Posteriormente se añadió una disposición para fijar las normas que impidieran la exposición laboral a enfermedades infecciosas tales como el sida y las hepatitis B y C.

Fuentes

U.S. National Center for Environmental Health, Mailstop F-29, Atlanta, GA 30341-3724 Telephone (770)488-7000 Toll-free (888)-232-6789

Facsimile (770)488-7015

24-Hour Emergency Hotline (770)488-7100

http://www.cdc.gov/nceh/

U.S. National Institute of Environmental Health Sciences, 111 Alexander Dr., P.O. Box 12233,

Research Triangle Park, NC 27709 Telephone (919)541-3345 TTY (919)541-0731 http://www.niehs.nih.gov/

World Health Organization, 525 23rd St. NW,

Washington, DC 20037

Telephone (202)974-3000

Facsimile (202)974-3663

Telex 248338

http://www.who.int/

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