Enfermedades de la glándula tiroides (hipertiroidismo, hipotiroidismo, bocio, enfermedad de graves): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Estas enfermedades son resultado de una disfunción de la glándula tiroides, órgano muy importante situado en la base del cuello. Una de las funciones principales de esta glándula es la regulación del metabolismo, o sea, de los procesos bioquímicos del organismo humano. Las enfermedades de la glándula tiroides pueden acelerar o frenar el metabolismo y se acompañan de una amplia gama de manifestaciones físicas y mentales.

¿Qué es la glándula tiroides?

La glándula tiroides, que tiene forma de H, está compuesta de dos partes principales, o lóbulos, situados a ambos lados de la tráquea (parte superior del árbol respiratorio). Los lóbulos se unen entre sí por medio de un segmento angosto llamado istmo. La hormona más importante producida por la glándula tiroidea es la tiroxina. A su vez, la producción de tiroxina viene determinada por otra hormona, la tirotropina (tirotrofina), segregada por la hipófisis (o glándula pituitaria), situada en la base del cerebro. La tiroxina se libera al torrente sanguíneo y determina la velocidad del metabolismo. En niños, las hormonas tiroideas son esenciales para el crecimiento y desarrollo normales.

¿En qué consisten las enfermedades de la glándula tiroides?

La disfunción de esta glándula puede traer consigo la sobreproducción de hormonas tiroideas (hipertiroidismo) o la subproducción de ellas (hi-potiroidismo). A veces la glándula se agranda y en ese estado recibe el nombre de bocio.

Hipertiroidismo: aceleración de la máquina La forma más común de hipertiroidismo, la tirotoxicosis, se conoce también como enfermedad de Graves-Basedow. Se trata de un trastorno de origen au-toinmune, es decir, de una alteración del sistema inmunitario. En esta afección, los anticuerpos estimulan a la glándula tiroides para que produzca cantidades excesivas de hormona, lo que a su vez redunda en la aceleración del metabolismo. La tirotoxicosis se da a todas las edades, pero alcanza su incidencia máxima en las mujeres de 20 a 40 años.

Los síntomas de tirotoxicosis comprenden: frecuencia cardíaca acelerada, nerviosismo e irritabilidad, temblor, pérdida de peso, agranda-miento de la glándula tiroides (bocio), anormalidades menstruales, sudoración, intolerancia del calor, inquietud acompañada de hiperacti-vidad e insomnio. A veces se produce también exoftalmos, consistente en la protrusión de los glóbulos oculares de sus cuencas (ojos salidos o saltones).

Menos frecuente es el hipertiroidismo debido a una tiroiditis, o inflamación de la tiroides, ocasionada por una infección viral o por nódu-los tiroideos (bultos o tumores) que producen excesivas cantidades de hormonas.

Hipotiroidismo: desaceleración de la máquina Así como el hipertiroidismo acelera anormalmente el metabolismo, el hipotiroidismo lo desacelera o frena demasiado. Por consiguiente, no es de extrañar que muchos de los síntomas de hipotiroidismo sean lo contrario de los que manifiesta el hipertiroidismo. La causa más común de hipotiroidismo es la tiroiditis de Hashimoto, que afecta de preferencia a mujeres jóvenes y de edad mediana.

La tiroiditis de Hashimoto es, como la enfermedad de Graves, un trastorno autoinmune. El sistema inmunitario, en vez de estimular a la glándula tiroides, la daña, con lo que disminuye su producción de hormonas. Los síntomas de hipotiroidismo incluyen: baja frecuencia cardíaca, cansancio, debilidad muscular, aumento de peso, menstruaciones anormales, intolerancia del frío, sequedad de la piel, pérdida de cabello, ronquera, aumento de volumen de la glándula tiroides (bocio) y embotamiento mental. En casos más graves, puede producirse mixedema, que es un engro-samiento e hinchazón de piel, especialmente notable en el rostro.

Con menos frecuencia, el hipotiroidismo se debe a la extirpación quirúrgica total o parcial de la glándula tiroides, por motivo de otras afecciones tiroideas, o por insuficiencia dietética de yodo, lo cual es actualmente un fenómeno infrecuente en la mayoría de los países desarrollados.

Cuando el hipotiroidismo aparece en el lactante y no recibe tratamiento, el resultado puede ser el cretinismo. El niño que padece de cretinismo sufre de retraso de crecimiento y deficiencia mental. Los niños mayores que se vuelven hipotiroideos crecen más lentamente y experimentan maduración sexual retrasada.

Bocio No es en sí una enfermedad. El nombre se refiere simplemente al aumento de volumen de la glándula tiroides, que a veces se hace visible en forma de un abultamiento en la parte anterior del cuello. El aumento de tamaño de la glándula tiroides puede ser señal de hipo o hipertiroidismo, e incluso puede producirse cuando la glándula tiroides funciona normalmente.

En el hipertiroidismo de la enfermedad de Graves-Basedow se observa una forma de bocio en la que el aumento de volumen de la glándula tiroides se debe a la estimulación que recibe ésta debido al mal funcionamiento del sistema inmunitario. En el hipotiroidismo, la glándula aumenta de tamaño a consecuencia del esfuerzo por producir suficiente hormona con que compensar el daño provocado en ella por la enfermedad, o por la inflamación resultante de ésta, o por ambas cosas a la vez.

El bocio se da también en regiones del mundo donde la dieta es deficiente en yodo. Este elemento químico, que se encuentra en las algas marinas y en la mayoría de las sales de mesa, es esencial para la elaboración de las hormonas tiroideas por el organismo humano.

Nódulos Los bultitos internos o tumores de la glándula tiroidea bien diferenciados se llaman nódulos. Son muy comunes en la mujer y su incidencia aumenta con la edad. La gran mayoría de los nódulos tiroideos son benignos, pero los hay también cancerosos. Por consiguiente, todos ellos requieren pronta evaluación clínica.

A veces, la glándula tiroides aumenta ligeramente de tamaño en la pubertad o durante el embarazo, sin que por ello se resienta su buen funcionamiento o se manifiesten otros síntomas.

Diagnóstico y tratamiento

Diagnóstico Si hay sospecha de trastorno tiroideo, el médico procederá a determinar la historia médica y a practicar un examen físico. Se suelen tomar también muestras de sangre, con objeto de medir las concentraciones de hormonas tiroideas y de tirotropina, o sea, la hormona hipofisaria (pituitaria) que estimula a la glándula tiroidea. La anatomía de ésta se puede investigar por medio de diversas técnicas radiológicas. Si se sospecha la presencia de un tumor tiroideo, se puede extraer una muestra de tejido glandular para su examen microscópico.

Tratamiento La mayor parte de las afecciones tiroideas son muy susceptibles de tratamiento. El hipertiroidismo se puede atacar con una dosis única de yodo radiactivo que destruye las células tiroideas hiperactivas. Alternativamente, se pueden utilizar medicamentos antitiroideos para suprimir la producción de hormona tiroidea. Otro tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica de la mayor parte de la glándula tiroides. En cambio, el hipotiroidismo se trata mediante la hormonoterapia sustitu-tiva, que generalmente debe continuarse de por vida.

Hay bocios de clasificación indeterminada que desaparecen por sí solos, o pueden ser pequeños y no necesitar tratamiento. El bocio ocasionado por enfermedades de la glándula tiroides suele disminuir de tamaño con el tratamiento. Sin embargo, de cuando en cuando se hace más grande y es necesario extirparlo quirúrgicamente. Las enfermedades de la glándula tiroides no son contagiosas. Se dan en determinadas familias y no hay manera de prevenirlas. Ahora bien, los que viven en regiones del mundo dónde escasean los mariscos y la sal de mesa no es yodada, necesitarán tomar yodo en cantidad suficiente para evitar el hipotiroidismo y el bocio.

Fuentes

American Thyroid Association, 6066 Leesburg Pike,

Ste. 650, Falls Church, VA, 22041 Telephone (703)998-8890 Toll-Free (800)THYROID http://www.thyroid.org

National Graves’ Disease Foundation, PO Box 1969,

Brevard, NC 28712 Telephone (828)877-5251 http://www.ngdf.org/

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