Enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares (angina de pecho, arteriosclerosis, infarto de miocardio, cardiopatías, insuficiencia cardíaca congestiva): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las principales causas de mortalidad e invalidez en Estados Unidos son las cardiopatías y las apoplejías o accidentes cerebrovasculares. Estos últimos sobrevienen cuando se obstruye o revienta un vaso sanguíneo del cerebro. Los obesos corren mayor riesgo de hipertensión, que a su vez aumenta el riesgo de cardiopatía y de accidentes cerebrovasculares. La obesidad se asocia también con niveles elevados de colesterol y otros lí-pidos de la sangre, que también pueden ocasionar enfermedades del corazón. Además, la obesidad se vincula con la muerte súbita por cardio-patía y apoplejías, así como con la angina de pecho ocasionada por la reducida cantidad de oxígeno que llega al corazón.

Diabetes La diabetes de tipo 2 es la forma más común de esta enfermedad, que reduce la capacidad del cuerpo para regular el azúcar de la sangre. Es una de las causas principales de mortalidad, cardiopatías, enfermedades de los riñones, accidentes cerebrovasculares y ceguera en edad temprana. Los obesos tienen el doble de probabilidades de contraer la diabetes de tipo 2 comparados con otros grupos.

Cáncer Los varones obesos tienen mayor probabilidad que otros de contraer cáncer de colon (la parte principal del intestino grueso), de recto (parte inferior del intestino grueso) y de próstata (glándula masculina situada delante del recto). Las mujeres obesas tienen mayor probabilidad que otras de contraer cáncer de colon, de útero (matriz), de cuello uterino (parte inferior del útero), de ovarios (glándulas femeninas en las que se desarrollan los óvulos), de vesícula biliar (pequeño saco situado debajo del hígado) y de mama (pecho). Para algunas clases de cáncer, como el de colon o de mama, no está muy claro si el riesgo acrecentado se debe al exceso de sustancias grasas corporales o a una dieta de altas sustancias grasas y alto aporte calórico.

Enfermedades de la vesícula biliar Las personas obesas tienen mayor probabilidad que las demás de padecer estas enfermedades y otras como los cálculos biliares (piedras que se forman en la vesícula). Es irónico el hecho de que también la rápida pérdida de peso conduzca a veces a la formación de cálculos biliares. Si la pérdida de peso se reduce a medio kilo por semana, es menos probable que ocasione este problema.

Artrosis La artrosis es una enfermedad muy común que afecta a las articulaciones (o coyunturas de los huesos), especialmente las de las rodillas, caderas y región sacrolumbar (baja espalda). El exceso de peso parece propiciar la artrosis al acrecentar la presión que sobre ellas se ejerce y desgastar los tejidos que sirven de amortiguadores y de protección.

Gota Es una enfermedad que afecta a las articulaciones y que puede tener repercusiones en los riñones (órganos que filtran la sangre y eliminan los productos de desecho y el exceso de agua en forma de orina). La gota es más común en los obesos. Algunas dietas alimenticias pueden provocar ataques de gota en individuos predispuestos, que deben consultar al médico antes de iniciar una determinada dieta.

Apnea del sueño Es un trastorno respiratorio grave, que puede detener totalmente la respiración durante breves lapsos durante el sueño y producir fuertes ronquidos. A veces conduce al letargo diurno y también

a la insuficiencia cardiaca. Cuanto más obesa esté la persona, más probabilidad tendrá de sufrir apnea del sueño.

¿A qué se debe la obesidad?

Los obesos a menudo son objeto de bromas crueles. Conviene tener presente que la obesidad es un problema clínico, no un defecto del carácter de la persona. En términos más sencillos, la obesidad ocurre cuando la persona ingiere más calorías de las que su cuerpo consume. El motivo de este desequilibrio no está del todo claro. No obstante, la investigación científica sugiere la posibilidad de que las causas sean diversas y que incluyan:

Genes Los niños cuyos padres o hermanos son obesos tienen mayor probabilidad de serlo ellos también. La obesidad tiende a ser una característica familiar. Sin embargo, no todos los niños provenientes de familias obesas tienen la enfermedad. Los genes tal vez tengan algo que ver con los que la sufren. Conductas familiares tales como una alimentación no equilibrada y la falta de ejercicio quizá intervengan en el desarrollo de la obesidad.

Estilo de vida La cantidad de alimentos ingeridos y los niveles de actividad corporal son factores importantes en la determinación del peso. Los estadounidenses suelen comer dietas de alto contenido de grasas y llevan una vida muy sedentaria, lo que reza también en el caso de los jóvenes. Más de cuatro quintas partes de la gente joven come demasiadas grasas, y casi la mitad de los jóvenes entre los 12 y los 21 años no hacen ejercicio vigoroso con regularidad. La televisión, la computadora y los videojuegos son algunas de las razones de la falta de actividad de los jóvenes de hoy. El niño estadounidense promedio pasa muchas horas a la semana mirando la televisión, en vez de dedicarse a mayores actividades físicas.

Psicología Hay muchas personas que comen cada vez que se sienten aburridas, tristes o enfadadas. En general, no obstante, la mayoría de los obesos están tan sanos mentalmente como las demás personas. Con todo, cerca del 30 por ciento de los individuos tratados por obesidad excesiva tienen dificultad para contenerse, lo que significa que comen grandes cantidades de alimentos sin que puedan frenar el apetito. Los que más sufren de este trastorno, denominados comedores compulsivos, tienen mayor dificultad de la normal para adelgazar y mantener un peso adecuado.

Enfermedades En raros casos, la obesidad se debe a algún cuadro clínico, tal como los de carácter hormonal. Las hormonas son sustancias químicas que el cuerpo necesita para funcionar normalmente. Hay medicamentos que también engordan.

¿Cómo se determina la cantidad de grasa corporal?

No es tan fácil como parece. El método de mayor precisión consiste en pesar a la persona bajo el agua; pero eso sólo se puede hacer en laboratorios que cuentan con equipos especiales. Hay dos maneras sencillas de determinar la grasa corporal, aunque pueden dar resultados falsos si lo hace una persona incompetente o el sujeto de la determinación es una persona muy obesa. El primer método requiere la medición del grosor de los pliegues cutáneos (de la piel) en diversas partes del cuerpo; el segundo, en transmitir una corriente eléctrica inocua a través del cuerpo. Los dos métodos son de uso muy difundido, pero a menudo no son muy exactos. Los médicos se fían más de otros métodos de medición, como se indica seguidamente:

Gráficas de crecimiento En el caso de los niños, el médico puede que se valga de una gráfica que indica si el peso del niño de cierta estatura y edad está dentro de una gama considerada sana. El médico toma en cuenta también la forma en que el niño crece.

Tablas de peso en función de la estatura Para los adultos, el médico tal vez use una tabla que indique una gama de pesos recomendables, teniendo en cuenta la estatura. Algunas de estas tablas tienen también presentes el sexo, la edad y las dimensiones del esqueleto. Ahora bien, tales tablas no son más que orientaciones. No distinguen el tejido adiposo excesivo del muscular. Si se basa uno en los datos de la tabla, podría pensarse que una persona muy musculosa es obesa, cuando en realidad no es así.

Indice de masa corporal (IMC) Otro método utilizado por los médicos es el llamado índice de masa corporal. Se trata de una fórmula matemática que incluye la estatura y el peso de la persona. El IMC equivale al peso en kilogramos del individuo, dividido por la estatura en metros al cuadrado (IMC = kg/m2). El método del IMC, como el de las tablas de peso en función de la altura, es en realidad un cálculo aproximado que tampoco distingue el tejido adiposo del muscular. No obstante y en términos generales, un IMC de 25 o más puede ser indicio de obesidad en personas de 19 a 34 años. Un IMC de 27 o más puede indicar obesidad en personas de 35 años o mayores, y un IMC de más de 30 puede ser indicio de obesidad moderada o pronunciada. El IMC no debe usarse para los niños, las mujeres embarazadas o que amamantan a un bebé, los físicoculturistas de ambos sexos, los atletas que participan en competiciones y las personas de edad avanzada sedentarias y débiles.

Cociente cintura-cadera A los médicos les interesa saber no sólo la cantidad de tejido adiposo del adulto sino también la localización de ese tejido. Si está principalmente en torno al vientre, más bien que en torno a las caderas, la persona tendrá mayor probabilidad de padecer problemas de salud vinculados con la obesidad. Para determinar quiénes tienen esta configuración corporal, se emplea el cociente cintura-cadera, que equivale a lo que mide la cintura dividido por lo que mide la cadera. Los riesgos para la salud son mayores en las mujeres que presentan cocientes de más de 0,8 y en varones con más de 1,0.

Tratamiento

La investigación ha demostrado que la mejor manera de regular el peso, a todas las edades, es por medio del ejercicio practicado con regularidad y de una dieta alimenticia equilibrada. El adulto puede mejorar su salud con sólo adelgazar de 5 a 10 kilogramos. Para perder peso es necesario ingerir menos calorías de las que se gastan. Esto se puede conseguir de dos maneras: con mayor actividad corporal o con menos comida. Los mejores planes de adelgazamiento combinan estos dos métodos y además enseñan al individuo costumbres sanas que puede seguir el resto de la vida.

Ejercicio Los estudios de investigación ponen de manifiesto que la actividad física practicada con regularidad y la dieta alimenticia equilibrada son la forma más sana y eficaz de regular el peso. El ejercicio consume calorías que de lo contrario se almacenarían en forma de grasas.

Los ejercicios aeróbicos son toda actividad prolongada que obliga al individuo a respirar más profundamente al mismo tiempo que utiliza los músculos grandes a un ritmo regular y parejo. Esta clase de ejercicios consumen más calorías que otras actividades, y fortalecen el corazón y los pulmones. Entre ellos figuran el caminar deprisa, trotar, montar en bicicleta, nadar, bailar y el uso de caminadores eléctricos (tapices rodantes) o bicicletas estáticas. Para lograr el resultado óptimo, el ejercicio ae-róbico debe hacerse por espacio de 20 a 30 minutos 3 o más veces a la semana. Las personas que no estén en forma deben empezar a hacer los ejercicios lentamente.

Los ejercicios fortalecedores de músculos, tales como el levantamiento de pesas y el estiramiento muscular, deben también formar parte de un programa equilibrado. Además de consumir calorías, estas actividades fortalecen los músculos y los huesos y sirven para prevenir posibles lesiones. Se necesita hacer estos ejercicios por lo menos 2 veces a la semana.

Dieta Los niños no deben nunca ponerse a dieta, a menos que lo recomiende el médico por razones clínicas. La restricción alimenticia puede interferir con su crecimiento y ser perjudicial para su salud. Convendría más, por lo general, que empiece a comer alimentos de mejor calidad, que en su mayoría provienen de los grupos de cereales, verduras y frutas. Deben incluirse también algunos productos lácteos, carnes y legumbres. Las comidas rápidas, que aportan pocas vitaminas y minerales pero muchas sustancias grasas y azúcar, deben consumirse con moderación o evitarse totalmente. No conviene restringir las sustancias grasas en niños de muy corta edad. Pero para cuando han cumplido los cinco años, no deben ingerir en forma de grasas más del 30 por ciento de sus calorías

totales. Una manera sencilla de reducir el consumo de grasas es comer productos lácteos de bajo o mínimo contenido de ellas, carnes magras, y otros productos alimenticios de bajo o nulo contenido graso.

Los adultos deseosos de adelgazar a menudo adoptan dietas hipoca-lóricas (de pocas calorías). Tales dietas suelen contener de 1 000 a 1 500 calorías por día. La cuantía exacta de calorías que conviene consumir dependerá de la talla y actividad física de la persona. El objetivo es perder no más de medio kilogramo por semana, sin perjuicio de comer una dieta variada que incluya gran cantidad de cereales, verduras, frutas y otros alimentos sanos.

Otros tratamientos Los médicos pueden tratar la obesidad pronunciada de otras maneras:

– Dietas hipocalóricas estrictas. Se trata de preparaciones especiales que contienen no más de 800 calorías por día y que sustituyen a todas las demás comidas. Con tales dietas se puede adelgazar más rápidamente que con las hipocalóricas ordinarias. Pero, como pueden tener efectos secundarios, deben hacerse con el asesoramiento del médico.

– Fármacos. El médico puede recetar medicamentos al obeso que padezca problemas de salud ocasionados por el exceso de peso.

La mayor parte de estos medicamentos disminuyen el apetito o aumentan la sensación de saciedad. Ahora bien, no son de eficacia mágica. Generalmente se recetan para uso a corto plazo (unas cuantas semanas o meses), y siempre deben formar parte de un programa global que haga hincapié en cambios a largo plazo en el ejercicio y en la dieta. Estos fármacos son potencialmente tóxicos y crean hábito. Tienen, además, efectos secundarios importantes, como la hipertensión y los trastornos del sueño.

– Intervenciones quirúrgicas. El médico tal vez recomiende una operación quirúrgica al obeso extremo. Existen dos clases de cirugía con el propósito perder peso. Una de ellas limita la cuantía de los alimentos que el estómago puede albergar, cosa que se logra cosiendo o extirpando parte de ese órgano. La otra consiste en practicar un desvío o puente que deje de lado parte del estómago o de los intestinos, con el propósito de obstaculizar la digestión. La mayoría de los operados pierden peso rápidamente, y aunque parte del peso se recupera posteriormente, en muchos casos la pérdida es más o menos permanente. Lamentablemente, la misma intervención quirúrgica puede acompañarse de problemas médicos creados por complicaciones que requieren nuevas operaciones. Por otra parte, estas intervenciones quirúrgicas suelen reducir el contenido orgánico de vitaminas y minerales y originar cálculos biliares.

Consejos importantes

No tiene mucha gracia perder peso en cantidad para después recuperarlo. Para la mayoría de los obesos, el esfuerzo por no recuperarlo constituye la parte más difícil de todo programa destinado a adelgazar. La clave del adelgazamiento permanente o de prevenir la obesidad antes de que empiece es aprender costumbres saludables que duren toda la vida. He aquí algunas sugerencias:

– Muévase. Apague el televisor, la computadora y los videojuegos y búsquese cosas que requieran más movimiento de su parte. Diviértase con sus amigos y familiares compartiendo con ellos actividades que exigen buen ejercicio, tales como caminar, bailar o pedalear en bicicleta. Además, busque otras maneras de estar activo todo el día. Por ejemplo, dése una vuelta alrededor de la escuela a la hora del recreo, y suba las escaleras en vez de subir en ascensor.

– Coma despacio. Esto facilita la percepción de las sensaciones de hambre o de saciedad. Una manera de comer más despacio es hacer las comidas lo más placenteras posible. Si son agitadas, la tentación es terminarlas cuanto antes para levantarse de la mesa.

– Planee sus refrigerios. Comer refrigerios de manera impremeditada contribuye al exceso de alimentación. Los refrigerios previstos a determinadas horas del día pueden ser parte de una dieta equilibrada sin matar el apetito para las comidas normales. También conviene elegir refrigerios saludables, como fruta fresca, verduras crudas y yogur de bajo contenido de grasa.

– Procure no comer frente al televisor o la computadora. Los que están prestando atención a lo que sucede en la pantalla estarán menos dispuestos a fijarse en la sensación de saciedad, por lo que comerán más de lo necesario sin darse cuenta.

Fuentes

Weight-Control Information Network, 1 Win Way,

Bethesda, MD 20892-3665 Telephone (202)828-1025 Toll-free 877-946-4627 Facsimile (202)828-1028

http://www.niddk.nih.gov/health/nutrit/winbro/winbro1.html

American Dietetic Association, 120 S Riverside Plz.,

Chicago, IL, 60606 Telephone (312)899-0040 Toll-Free (800)877-1600 http://www.eatright.org

Shape Up America!, c/o WebFront Solutions Corp., 15757 Crabbs

Branch Way, Rockville, MD 20855

Telephone (301)258-0540

Facsimile (301)258-0541

http://www.shapeup.org/

TOPS Club, International Headquarters, 4575 S 5th St., Milwaukee, WI 53207

Telephone (414)482-4620 http://www.tops.org/

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