Enfermedades inflamatorias pélvicas (eip): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las enfermedades inflamatorias pélvicas (o pelvipatías inflamatorias) son infecciones del sistema reproductor femenino, que incluye el cuello uterino o cérvix, el útero, los ovarios y, especialmente, las trompas de Falopio (o trompas uterinas). Normalmente son enfermedades de transmisión sexual, y pueden reducir la capacidad de la mujer de quedar embarazada.

El caso de Carrie y Reg

Dos años después de haberse casado, Carrie y Reg decidieron comenzar su propia familia. Carrie empezó a mirar los anuncios de cochecitos (carritos, carriolas) para bebés y ropa para niños. Pero, después de un año ella aún no había quedado embarazada. Estaba segura de no tener ningún problema médico. Después de intentarlo durante seis meses más, Carrie y Reg decidieron ir a ver a un médico que tenía experiencia en problemas de fertilidad.

El médico le preguntó a Carrie si había tenido alguna enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). Ella respondió que no, que ni siquiera había oído hablar de ellas. Pero en una serie de pruebas, su cuerpo reveló una historia diferente. Las trompas de Falopio de Carrie (el lugar donde el óvulo y el espermatozoide se encuentran durante la concepción) tenían cicatrices atribuibles a una EIP. Tras eliminar las cicatrices y abrir los conductos obstruidos mediante cirugía con rayo láser, Carrie por fin quedó embarazada.

Cuando las mujeres jóvenes tienen problemas para quedar embarazadas, una de las muchas causas posibles son las lesiones producidas por enfermedades inflamatorias pélvicas. En la mayoría de los casos, las mujeres no saben que han tenido la enfermedad, y nunca recibieron tratamiento. El tratamiento rápido de una EIP puede reducir las posibilidades de que cause esterilidad.

¿Cuál es la causa de las EIP?

Comúnmente, las mujeres contraen una EIP a raíz de una infección causada por una enfermedad de transmisión sexual (clamidiasis o gonorrea) sin haber recibido tratamiento, porque con frecuencia la enfermedad no es detectada. Las bacterias Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrho-eae, pueden entonces subir vagina arriba e infectar otras partes del sistema reproductor. En las EIP también pueden participar una gran variedad de otras bacterias. En muchos casos, los médicos no pueden ni identificar la responsable.

Las EIP también pueden aparecer después de que la mujer haya dado a luz o haya tenido un aborto en condiciones de poca higiene. En raros

casos, ciertos procedimientos médicos realizados en los órganos de la re-produicción, tales como inyectar colorantes para exámenes especiales con rayos X, también pueden causar las EIP.

¿Cómo afectan estas enfermedades al cuerpo?

Primero, hagamos un rápido repaso de la concepción. El ovario libera un óvulo a una de las trompas de Falopio de la mujer, donde luego se junta con el espermatozoide. El embrión recién formado se desplaza por la trompa hasta el útero, que es un saco distensible donde crecerá hasta hacerse feto.

En las EIP, las bacterias normalmente infectan el cuello uterino y luego pasan hacia arriba para infectar las trompas de Falopio, lo que da por resultado una infección llamada salpingitis. A veces los médicos usan ese nombre como sinónimo de EIP. Pero las EIP también pueden abarcar el útero y los ovarios. En casos extremos, se puede formar en los ovarios y en las trompas de Falopio una acumulación de pus, llamada absceso, o la infección puede extenderse hasta la membrana que rodea los órganos reproductores, para producir la llamada peritonitis pélvica o pelviperitonitis.

El cuerpo normalmente combate la infección. Pero en la lucha, el tejido puede dañarse, cicatrizar y causar obstrucciones en las frágiles trompas de Falopio. Eso quiere decir que el óvulo y el espermatozoide tal vez no lleguen a encontrarse, o, si lo hacen, que quizás el óvulo fecundado o el embrión no sea capazes de llegar al útero.

Alrededor del 10 por ciento de las mujeres que han tenido EIP una vez se vuelven estériles. Después de haber tenido la enfermedad tres veces, más de la mitad pueden ser estériles. La pronta atención médica, dentro de los 3 días de experimentar los síntomas, puede prevenir problemas.

Las mujeres que han tenido EIP son también más propensas a un embarazo ectópico, es decir, aquél en que el embrión comienza a crecer fuera del útero, generalmente en las trompas de Falopio. Este tipo de embarazo no produce un bebé y, si no es interrumpido, supone un grave riesgo para el bienestar de la mujer, porque el embrión en crecimiento romperá las trompas de Falopio y causará una hemorragia que podría ser mortal.

¿Quién corre el riesgo de contraer EIP?

Las EIP afecta solamente a las mujeres, y son raras, a menos que una mujer sea sexualmente muy activa. Las adolescentes sexualmente activas corren el riesgo más alto, seguidas por las mujeres a principios de sus 20—30 años. El riesgo aumenta si la mujer tiene muchos compañeros sexuales, si tiene relaciones sexuales muy frecuentes incluso con un mismo compañero, o si usa un dispositivo anticonceptivo intrauterino (DIU), que se inserta en el útero. Las irrigaciones vaginales frecuentes (introducción de líquidos en la vagina para “limpiarla”) también pueden aumentar el riesgo de contraer una EIP.

¿Cuáles son los síntomas de las EIP?

Se ha estimado que el 60 por ciento de todos los casos de EIP tienen síntomas tan leves que pasan desapercibidos. Los percibidos con frecuencia incluyen:

– dolor en el bajo abdomen o pelvis;

– dolor muy agudo cuando el médico lleva a cabo un examen de la pelvis;

– una fiebre de más de 38 °C (100 °F);

– una supuración (de pus) o un derrame de sangre anormal de la vagina;

– dolor al orinar o durante el coito.

A veces, mucho tiempo después de haber contraído una infección de EIP, las mujeres tienen un dolor crónico (persistente) en la pelvis. A esto suele llamársele EIP crónica.

¿Cómo se diagnostican las EIP?

Puede ser difícil diagnosticarlas. Muchas afecciones tienen síntomas similares, y ninguna prueba sencilla puede asegurar que una mujer tenga EIP. Dado que es tan importante tratar la EIP rápidamente, los médicos generalmente comienzan el tratamiento incluso si los síntomas sólo sugieren una EIP.

Con el fin de confirmar el diagnóstico, los médicos hacen análisis de sangre en busca de indicios de infección. Lo que buscan son infecciones clamidiales y gonorreas y hacen una prueba de embarazo para determinar si los síntomas se deben a un embarazo ectópico.

Una técnica llamada ecografía o ultrasonografia, que no causa dolor y que utiliza ondas de sonido para crear una imagen de los órganos, puede ser útil a los médicos para descubrir abscesos ováricos.

La prueba más segura para las EIP es una laparoscopia, estudio que consiste en insertar un tubo provisto de un sistema óptico en el abdomen, para que los médicos puedan examinar la cavidad abdominal. La laparoscopia se realiza, generalmente, sólo si el tratamiento no da resultado o si los médicos sospechan que la mujer pueda tener otra afección, tal como una apendicitis, que requiere cirugía de urgencia.

¿Cómo se tratan las EIP?

A la paciente se le da, como mínimo durante dos semanas, una combinación de antibióticos que combaten a una amplia gama de bacterias, generalmente en forma de píldoras que se deben tomar en casa. Si la mujer está embarazada o gravemente enferma, normalmente se la ingresa en un hospital, al menos para unos pocos días, y se le dan antibióticos por vía intravenosa.

Si la paciente tiene un absceso, puede que sea necesario drenarlo a través de un tubo o catéter que se inserta en el abdomen. Si el absceso se rasga o se rompe, será necesaria una operación quirúrgica de inmediato.

Si la interesada tiene una EIP, cualquier hombre que haya tenido sexo con ella en los dos meses anteriores debe recibir tratamiento para combatir una posible infección clamidial o gonorrea. Incluso si él no tiene síntomas, las posibilidades son altas de que esté infectado y de que pueda volver a infectar a la mujer o a otras compañeras.

¿Cómo se pueden prevenir las EIP?

La manera más segura de prevenir las EIP, así como las infecciones cla-midiales y la gonorrea, es abstenerse de toda relación sexual. La mejor protección para una mujer sexualmente activa es tener relaciones sexuales con un sólo compañero fiel, es decir, con un compañero que tenga relaciones sexuales sólo con ella. De no ser así, la segunda mejor opción es limitar el número de compañeros sexuales. Los condones que el hombre usa durante el coito pueden prevenir las EIP si se usan correctamente en todo momento.

La mujer debe buscar tratamiento inmediatamente si sospecha que ella o su pareja sexual tienen una enfermedad de transmisión sexual. Dado que estas enfermedades con frecuencia no presentan síntomas, las autoridades de salud pública recomiendan que todas las mujeres jóvenes sexualmente activas, en particular las adolescentes, se hagan pruebas de gonorrea y de infecciones clamidiales de forma rutinaria. Cuando se llevaron a cabo revisiones experimentales de mujeres jóvenes para detectar las infecciones clamidiales, los casos de EIP se redujeron sensiblemente.

Fuentes

U.S. Centers for Disease Control and Prevention,

1600 Clifton Rd., Atlanta, GA 30333 National STD Hotline (800)227-8922 http://www.cdc.gov/

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