Enfermedades relacionadas con el tabaco: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Son enfermedades, como las de los pulmones y el corazón, la apoplejía y el cáncer, ocasionadas por el uso del tabaco, que es la causa principal y prevenible de mortalidad en los Estados Unidos

¿Qué son las enfermedades relacionadas con el tabaco?

Dónde hay humo, hay fuego o, en este caso, donde hay humo de tabaco hay enfermedad. El tabaco es hoy día la causa principal y evitable de mortalidad en los Estados Unidos. A él se deben más de 430 000 muertes al año, o sea, 1 de cada 5. Se ha constatado en cientos de estudios que el humo del tabaco puede ocasionar enfermedades de los pulmones y del corazón, así como apoplejía. Puede también producir cáncer de pulmón, de boca, de laringe, de esófago y de vejiga urinaria. Además, participa como coproductor del cáncer de cuello uterino, de páncreas y de riñón. Los cigarrillos y los cigarros puros, incluso cuando se consumen en forma que no emita humo, tienen también resultados mortíferos, incluidos el cáncer de boca, de laringe y de esófago.

Los efectos nocivos del tabaco no se limitan al que lo consume. Las mujeres que fuman durante el embarazo tiene mayor probabilidad de dar a luz bebés de poco peso, una de las causas principales de mortalidad entre los recién nacidos. Los que no fuman se afectan también con el humo que reciben pasivamente de los fumadores, conocido también por humo ambiental del tabaco. Todos los años, este humo ambiental del tabaco mata, por cáncer de pulmón, a unas 3 000 personas no fumadoras. Es también la causa de que unos 30 000 niños sufran infecciones de las vías respiratorias inferiores y de los pulmones. Por otra parte, se cuenta con algunas pruebas de que el humo pasivo puede incrementar la probabilidad de los no fumadores de contraer enfermedades del corazón.

¿Quién consume tabaco y por qué lo consume?

El tabaco, a la larga, produce la muerte o incapacidad de la mitad de sus consumidores asiduos. A sabiendas de esto, alrededor de 47 millones de adultos estadounidenses siguen fumando cigarrillos. Cuatro de cada 5 personas que han sido fumadoras en alguna época de su vida comenzaron a fumar para cuando tenían 18 años, si no antes. Esto significa que el alumno que se gradúa de un colegio secundario sin haber fumado tiene la probabilidad de no encender nunca un cigarrillo. Y por otro lado, los jóvenes que empiezan a fumar en edad temprana tienen mayor probabilidad que los no fumadores de recibir calificaciones bajas

en la escuela. Estos estudiantes a menudo tienen baja autoestima y a veces optan por fumar para ver si esto los hace más atractivos o populares. Por tener tan poco amor propio, puede ser difícil para estos adolescentes negarse a fumar.

¿Quién fuma cigarrillos en los Estados Unidos? Según cifras proporcionadas por el gobierno federal, hay entre los fumadores personas de todas las edades y de todos grupos étnicos. Pero se destacan ciertas características. Durante la década de 1990 las cifras más elevadas de fumadores se concentraban en alumnos de colegio secundario de raza blanca y en adultos de ascendencia india estadounidense o de ascendencia natural de Alaska. En esos grupos fumaban casi el 40 por ciento. Los de raza negra, o afroamericanos, tenían menos posibilidades de ser fumadores que los de raza blanca. Las menos propensas a fumar eran las mujeres de ascendencia asiática (el 6 por ciento). Y entre los alumnos de secundaria, el porcentaje de fumadores de raza negra casi se dobló en esa década, lo que alarmó a los funcionarios de salud pública. Pero aún así, tenían mucha menor probabilidad de ser fumadores que los alumnos blancos o los hispanos.

¿En que consiste la adicción al tabaco?

Es sabido que el tabaco contiene una sustancia adictiva, la nicotina, a la que puede habituarse el fumador hasta el punto de depender de ella física y fisiológicamente y sufrir síntomas desagradables si trata de abstenerse de ella. Para ciertos individuos, la adicción a la nicotina es tan fuerte como la adicción a la heroína o la cocaína. Es más, la nicotina aspirada por el fumador llega al cerebro de éste mucho antes que las drogas inyectadas en una vena.

¿Qué sucede con el tabaco que no emite humo y con los cigarros puros?

Hay quien consume tabaco que arde sin humo, o bien tabaco de mascar, o el llamado rapé, porque cree que estas formas son menos peligrosas que el cigarrillo. Pero todo tabaco es tabaco, y puede causar problemas cualquiera que sea su forma. El tabaco que arde sin echar humo puede ocasionar sangrado de encías, pérdida de dientes y úlceras bucales que nunca curan. A la larga, puede producir cáncer. Por otra parte, los jóvenes que usan esta clase de tabaco tienen mayor probabilidad que los que no la usan de aficionarse también al cigarrillo. Otros prefieren el cigarro puro, por parecerles más elegante o seductor. Sin embargo, los fumadores de cigarros puros, como los de cigarrillos, tienen índices más elevados de mortalidad por enfermedad cardíaca que los no fumadores. Además, tienen mayor probabilidad de padecer cáncer de boca, de laringe y de esófago.

¿Qué problemas para la salud plantea el tabaco?

He aquí apenas unas cuantas enfermedades causadas por el tabaco o relacionadas con él:

Bronquitis crónica Se llama bronquitis a la inflamación de los bronquios, que son los conductos que conectan la tráquea o tubo respiratorio a los pulmones. Esta inflamación se acompaña generalmente de una tos que promueve la expulsión al exterior de grandes cantidades de mucosidad espesa y pegajosa. Alrededor de 14 millones de estadounidenses sufren de bronquitis crónica, cuya causa más común es el tabaco.

Enfisema Otra enfermedad pulmonar crónica en que las bolsitas de aire (alvéolos) de los pulmones están excesivamente dilatadas. Esta enfermedad hace a los pulmones menos eficientes y aboca en la dificultad para respirar (disnea). Unos dos millones de estadounidenses padecen esta enfermedad, en la mayoría de los casos debida al tabaco.

Enfermedades dei corazón Cuando el flujo de sangre a una parte del músculo cardíaco (corazón) se reduce total o parcialmente, el resultado es un ataque al corazón, conocido también por infarto de miocardio. Esto sucede si se obstruye uno de los vasos que aportan sangre al corazón (arterias coronarias), por acumulación de sustancias grasas en su interior. Más de 470 000 estadounidenses mueren anualmente de ataque al corazón. Los fumadores tienen el doble de probabilidad de padecer un ataque al corazón que los no fumadores y del doble al cuádruplo de morir súbitamente por causa de problemas cardíacos.

Apoplejía Es el problema que plantea un vaso que aporta sangre al cerebro cuando se obstruye o revienta, con las consiguientes lesiones cerebrales. La apoplejía es la causa más importante de incapacidad física y mental crónica en los Estados Unidos y también de cerca de 160 000 muertes al año. Se sabe que el tabaco incrementa el riesgo de apoplejía.

Cáncer de pulmón Es el cáncer más mortífero, y de él se registran anualmente en los Estados Unidos más de 170 000 casos nuevos, con una mortalidad anual cifrada en unos 160 000. El tabaco es la causa directa de más del 90 por ciento de los casos de cáncer de pulmón.

Otras clases de cáncer El humo del cigarrillo contiene más de 4 000 sustancias químicas, de las cuales se ha demostrado que más de 40 son cancerígenas (causan cáncer) en el ser humano y en otras especies animales. Los fumadores tienen mayor probabilidad que los no fumadores de padecer diversas clases de cáncer, tales como los de boca, laringe, esófago, vejiga, cuello uterino, páncreas y riñón.

Prevención

La mejor manera, con mucho, de evitar las enfermedades relacionadas con el tabaco es no fumar nunca; pero también hay algunas posibilidades favorables para los que ya fuman. Los que abandonan el tabaco, a cualquier edad, viven más que los que siguen fumando. El abandono del tabaco es tarea ardua. Por lo general, se necesitan dos o tres intentos para lograrlo. No obstante, los estudios al respecto han demostrado que cada vez que alguien trata de abandonar el tabaco, aunque no lo consiga la primera vez, aprende algo más sobre la eficacia de las diversas maneras de abordar el problema. Con el tiempo, no hay nadie que no pueda dejar el tabaco si verdaderamente se lo propone. La mitad de todos los fumadores de los Estados Unidos han conseguido abandonar el tabaco.

Algunas personas consultan a un proveedor de servicios médicos o se unen a un plan de abstención del tabaco. Tres métodos al parecer eficaces son los siguientes.

El parche O el chicle de nicotina Los investigadores han descubierto que la mayoría de los fumadores se benefician al ponerse temporalmente un parche o al mascar un chicle que contienen nicotina. La nicotina atraviesa la piel o la mucosa bucal y reduce el deseo vehemente de fumar. El uso de un parche o chicle recetado por el médico aumenta al doble las probabilidades de éxito. En los Estados Unidos se ha aprobado también el uso, mediante receta, de un aerosol nicotínico nasal.

Apoyo y ánimo El asesoramiento personal o un plan de aprendizaje para abandonar el cigarrillo puede enseñar al fumador a pasarse sin el tabaco. Las investigaciones llevadas a cabo indican que cuanto más ase-soramiento recibe el fumador, tanto mayor es la probabilidad de que logre dejar el tabaco. Conviene buscarse un plan que brinde por lo menos de cuatro a siete sesiones a lo largo de por lo menos dos semanas. La familia y los amigos también pueden prestar apoyo. Y no faltan libros de autoayuda y números de teléfono que pueden ser útiles en este sentido.

Cómo combatir el deseo vehemente de fumar Conviene tener conciencia de las cosas que lo hacen a uno desear vehementemente un cigarrillo. Por ejemplo, a muchos les gusta fumar en compañía de otros fumadores o cuando se sienten tristes o frustrados. Es aconsejable evitar en lo posible estas situaciones si se está tratando de abandonar el tabaco. Para evitar el estrés, deben hacerse ejercicios físicos agradables y sanos, tales como pasear o montar en bicicleta. Y conviene, asimismo, tener ocupada la mente para no ceder al deseo de fumar.

Fuentes

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National Center for Chronic Disease Prevention and Health Promotion, Office on Smoking and Health, 4770 Buford Hwy NE, Mailstop K-50, Atlanta, GA 30341-3717

Toll-free (800)232-1311 http://www.cdc.gov/tobacco

Action on Smoking and Health, 2013 H St. NW, Washington, DC, 20006 Telephone (202)659-4310 http://www.ash.org

Americans for Nonsmokers’ Rights, 2530 San Pablo Ave., Ste. J, Berkeley, CA 94702 Telephone (510)841-3032 http://www.no-smoke.org/

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