Escoliosis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La escoliosis es un encorvamiento en sentido lateral del raquis o columna vertebral que suele aparecer de gradualmente a lo largo de la niñez o la adolescencia

¿En que consiste?

El nombre de escoliosis proviene de la palabra griega que significa curvatura. La columna vertebral de todas las personas tiene unas ligeras curvaturas hacia adelante y hacia atrás, lo que es necesario para caminar y moverse correctamente. Cuando hay escoliosis, sin embargo, también se encorva hacia un lado, o la curvatura puede ser forma de S si la columna presenta otra curva destinada a compensar la primera. Dependiendo del grado de curvatura, esto puede generar otros problemas físicos, como dolores o dificultades respiratorias. Las partes de la columna más generalmente afectadas son la torácica (la parte del pecho) y la lumbar (la parte baja de la espalda).

La escoliosis es una afección bastante común. Se estima que cerca de 3 de cada 100 personas presentan este problema en mayor o menor grado. Las niñas tienen 5 veces más probabilidad de padecer escoliosis que los niños.

Las causas, conocidas y desconocidas

La forma más común de escoliosis se llama idiopática, lo cual quiere decir que se desconoce su causa. Por lo general, la escoliosis se vuelve aparente poco antes de la adolescencia o durante ella, cuando el crecimiento del cuerpo se acelera de manera notable. El encorvamiento cesa cuando la persona alcanza la estatura propia de la madurez.

Raras veces se puede invocar una anomalía congénita (de nacimiento) para la escoliosis. La columna vertebral se desarrolla a lo largo de la infancia. La poliomielitis ha producido escoliosis en algunas personas al paralizar o debilitar los músculos de la columna vertebral en uno de los lados del cuerpo.

En ocasiones, una lesión como un prolapso o hernia de disco, o un esguince de ligamento de la columna vertebral pueden causar una escoliosis temporal. Cuando esto ocurre, el encorvamiento puede acompañarse de dolor de espalda y ciática.

Las personas con escoliosis suelen tener parientes que padecen esta misma afección. Esto sugiere que también existe un factor causal hereditario en algunos casos de escoliosis.

Signos y síntomas

Puesto que la escoliosis puede evolucionar de forma muy gradual, es posible que no haya signos o síntomas en sus fases tempranas. Suele ocurrir que un adolescente note la curvatura por primera vez de forma indirecta: un hombro claramente más subido que el otro, o el vestido o la chaqueta no le quedan bien.

Los síntomas tempranos de escoliosis incluyen la sensación de cansancio o de dolor fuera de lo común en la parte inferior de la espalda cuando se está de pie o sentado por mucho tiempo.

En algunas personas, el encorvamiento se vuelve a la larga más pronunciado, por lo que es más fácil de identificar. Un caso grave de escoliosis puede causar dolor de espalda crónico. Si la curvatura excede

de un ángulo de 40 o 45 grados, podrá interferir con la respiración y afectar al funcionamiento del corazón.

Diagnóstico y tratamiento

Diagnósitico La escoliosis no es siempre fácil de diagnosticar, sobre todo cuando no produce dolor ni tiene signos visibles. El primer paso para el diagnóstico es un reconocimiento físico de la columna vertebral, las caderas y las piernas, seguido de radiografías, en caso caso necesario.

En las escuelas públicas estadounidenses suelen hacer una simple prueba que consiste en doblar el cuerpo hacia delante. La enfermera u otro empleado de la escuela pide a los alumnos que se quiten la camisa y se inclinen hacia adelante, con el torso paralelo al piso, para ver si tienen una curvatura en su espaldo. Si se sospecha que un alumno tiene escoliosis, se le envía a ver a su médico de cabecera para que le haga una revisión más a fondo. El médico tal vez querrá hacer radiografías para observar la columna vertebral con mayor claridad.

La gravedad de la escoliosis se diagnostica al determinar hasta qué punto la columna vertebral se ha encorvado. La curvatura es el ángulo de desviación de la de la columna, medido en grados.

Posibilidades de tratamiento Si se sabe la causa de la escoliosis, como por ejemplo el haber sufrido una lesión o el tener una pierna más larga que la otra, se aconsejará un tratamiento que tenga en cuenta esa causa. Otro ejemplo: el uso de zapatos que tengan un tacón más elevado que el otro, para compensar el desequilibrio producido por el encorvamiento.

En la escoliosis idiopática, no obstante, el tratamiento de elección depende en gran parte de la gravedad del caso. Si el ángulo de curvatura es pequeño (de 10 a 15 grados) no se necesita hacer nada excepto asegurarse, mediante revisiones médicas periódicas, de que la curvatura no empeora. Las curvaturas un tanto más acentuadas pueden tratarse con uno de los diversos tipos de aparatos ortopédicos existentes. Si el ángulo de curvatura es de 40 grados o más, tal vez sea necesaria una operación quirúrgica para corregirla.

Convivencia con la escoliosis

Afortunadamente, muchas de las deformidades que produce la escoliosis se pueden prevenir, siempre y cuando la afección se detecte en etapa temprana. En la mayoría de los casos no se necesita cambiar el estilo de vida, y se puede continuar llevándola al ritmo normal.

Fuentes

National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases, Bldg. 31, 4C32D, Bethesda, MD 20892

Telephone (301)496-4353 http://www.niams.nih.gov/

KidsHealth.org, c/o Nemours Foundation, PO Box 5720,

Jacksonville, FL 32247

Telephone (904)390-3600

Facsimile (904)390-3699

http://www.kidshealth.org/

Southern California Orthopedic Institute, 6815 Noble Ave., Van Nuys, CA 91405 Telephone (818)901-6600 http://www.scoi.com

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