Espina bífida: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La espina bífida es un defecto de nacimiento en el cual la columna vertebral no se forma correctamente sino que presenta una brecha o fisura.

Brian da una clase

Como parte de un proyecto de ciencias del sexto grado escolar, Brian decidió hablar a sus condiscípulos de una afección llamada espina bífida. Les mostró una foto de los huesos, en forma de anillos o vértebras, de la columna vertebral y les explicó cómo las vértebras protegen a la médula espinal y la manera en que se insertan en ella los músculos. Asimismo explicó que en las personas con espina bífida, algunas de las placas óseas que deberían cubrir la columna no se cierran y dejan una abertura en la cara posterior de la columna.

Nadie en la clase de Brian había oído nunca hablar de la espina bífida y todos se sorprendieron al saber que Brian había nacido con esta afección. Era una forma poco grave, que había sido corregida mediante una intervención quirúrgica cuando todavía era un bebé. Terminó su presentación mostrándole a la clase la pequeña cicatriz en la parte inferior de su espalda.

¿Qué es la espina bífida?

Espina bífida es un término del latín que significa “espina partida en dos” o “espina abierta.” Es el más común de varios defectos de nacimiento llamados anomalías congénitas del tubo neural. Este tubo, conocido también por conducto vertebral, contiene las células que formarán la médula espinal y el cerebro, y se desarrolla durante la tercera y cuarta semanas del embarazo (con frecuencia, incluso antes de que la futura madre sepa que está embarazada).

La espina bífida se produce cuando las mitades del tubo neural no se unen correctamente y dejan una fisura. A menudo la brecha se sitúa en la parte baja (lumbar) de la espalda, en la base de la columna. La médula espinal es parte del sistema nervioso central, que permite a la persona moverse y percibir el mundo que la rodea. Así, puesto que la espina bífida se relaciona con el sistema nervioso central, puede ser la causa de una multiplicidad de problemas físicos y psíquicos.

Pruebas prenatales para detectar la espina bífida

A veces, los padres pueden saber si el bebé tiene espina bífida antes de que nazca. Al efecto, se suelen usar varias pruebas, a saber: La prueba de la alfafetoproteína sérica materna (AFP) se realiza entre las semanas 16 y 18 del embarazo. La alfaproteína es una sustancia producida por el feto en formación. Ya que la madre y el feto están conectados por sus respectivos sistemas circulatorios, la AFP del feto se introduce en el torrente sanguíneo de la madre. Al determinar la cantidad de AFP en la sangre materna, los médicos puede juzgar la posibilidad de que el bebé tenga ciertos defectos de nacimiento. Esta prueba no da una respuesta definitiva, pues la presencia de altas concentraciones de AFP en la sangre materna sólo insinúan que el feto pueda tener espina bífida. Si las concentraciones de AFP son altas, se repite la prueba. Si continúan siendo altas, se necesitará hacer otras pruebas para confirmar que el feto tiene espina bífida. Muchas veces, las altas concentraciones de AFP son una falsa alarma y el bebé se encuentra perfectamente bien.

Se puede usar la ecografía para confirmar o excluir la espina bífida. Esta técnica, conocida también por ultrasonografía, consiste en hacer rebotar ondas ultrasonoras de las estructuras internas del cuerpo. Una computadora convierte las ondas ultrasonoras reflejadas por las estructuras internas en una imagen del feto dentro del útero. A veces el defecto de espina bífida en proceso de formación es visible en la imagen ecográfica del feto.

La amniocentesis es un procedimiento que suele efectuarse entre las semanas 16 y 18 del embarazo. Consiste en introducir una aguja en el abdomen de la madre hasta el interior del útero, con el fin de extraer un poco del líquido en que está inmerso el feto. Este líquido amniótico contiene células y sustancias químicas del feto. Se pueden medir las concentraciones de AFP del líquido amniótico para determinar si el feto tiene espina bífida.

¿La espina bífida es siempre grave?

La espina bífida es una anomalía congénita, pero no siempre causa problemas graves. Al nacer, la abertura puede ser tan pequeña que resulte imperceptible e inocua. Por otra parte, a veces parte de la médula espinal sale través de las vértebras malformadas y hay graves problemas neu-rológicos (nerviosos).

Espina bífida oculta Brian nació con espina bífida oculta, la forma más benigna de espina bífida. En muchos casos, la brecha en la columna vertebral nunca se detecta. A menudo la abertura se produce en una o dos de las vértebras, pero la médula espinal no se ve afectada. En la piel que recubre la brecha, quizás haya un hoyuelo, una marca de nacimiento o un mechón de cabello.

Los científicos calculan que alrededor del 40 por ciento de los estadounidenses tienen esta forma de espina bífida, pero muchos ni saben que la tienen. La mayor parte de las personas con espina bífida oculta nunca necesitan tratamiento. Brian fue la excepción. Necesitó tratamiento quirúrgico, porque a medida que crecía el extremo inferior de la médula espinal le quedó pegado a las vértebras, lo que le planteó dificultades para controlar la vejiga urinaria. Los médicos “despegaron” la médula espinal y cerraron la brecha quirúrgicamente.

Espina bífida manifiesta La espina bífida manifiesta incluye dos formas de espina bífida, que juntas representan uno de los defectos con-génitos más comunes causantes de incapacidad en las personas. Por término medio, 1 de cada 1 000 bebés en los Estados Unidos nace con una de las dos formas de espina bífida denominadas meningocele y mieloMeningocele De los bebés que nacen con espina bífida manifiesta, cerca de un 4 por ciento presentan la forma conocida por meningocele. Las meninges son las tres membranas que cubren y protegen el cerebro y la médula espinal, entre las cuales se halla el líquido cerebrorraquídeo (LCR). El meningocele es un saco relleno de LCR que se forma cuando las meninges salen parcialmente—como si fueran un globo inflado—por entre las vértebras de la brecha. El meninglocele tiene el aspecto de una gran ampolla recubierta por una delgada capa de la piel. El tamaño del saco es variable, desde el de uva al de un pomelo o toronja. El meningócele es inocuo si el saco contiene sólo LCR. Sin embargo, si también hay nervios atrapados en él, el bebé afectado puede tener problemas para controlar los músculos y la vejiga. Los bebés con esta forma de espina bífida suelen ser operados durante la infancia. Los médicos reponen las meninges al interior de las vértebras y cierran la brecha.

Mielomeningocele Cuando la mayoría de las personas piensa en espina bífida, piensa en la forma de mielomeningocele. El 96 por ciento, aproximadamente, de los bebés que nacen con espina bífida manifiesta, presentan la forma denominada mielomeningocele, que es la más seria de todas. Al igual que en el meningocele, las meninges salen parcialmente a través de la brecha en la columna vertebral, pero en el caso del mielome-ningocele, parte de la médula espinal también queda atrapado dentro del saco. Éste puede estar recubierto de piel o tener los nervios completamente al descubierto.

Las personas con mielomeningocele tienen una multitud de problemas físicos y psíquicos. La gravedad de estos problemas depende del punto de la espina vertebral en que se encuentre la anomalía. Una brecha en la parte superior de la columna vertebral creará más problemas que si está en la parte inferior de la espalda. Los que padecen de esta afección suelen perder el movimiento (parálisis) y la sensibilidad de la parte del cuerpo por debajo de las vértebras afectadas. Los niños más gravemente incapacitados no pueden caminar ni controlar la micción (acción de orinar) o la defecación (acción de ir de vientre). La mayoría de los bebés que nacen con mielomeningocele también tienen hidrocefalia, es decir, un exceso de líquido en el cerebro y sus alrededores. Si la hidrocefalia no se trata, la presión sobre el cerebro del exceso de líquido puede causar ceguera y lesiones cerebrales permanentes.

El mielomeningocele debe de operarse quirúrgicamente dentro de las 24 a 48 horas de nacer el niño. Los cirujanos cerrarán la brecha vertebral para proteger la médula espinal y prevenir infecciones. También deben tratar la hidrocefalia, en su caso. Para esto se coloca en el cerebro un dispositivo llamado fístula, que permite drenar el exceso de líquido y aliviar la presión sobre el cerebro.

¿A qué se debe la espina bífida?

La espina bífida, a veces, es de carácter heredofamiliar, lo que indica que los genes tal vez desepeñen un papel en algunos casos, pero del 90 al 95 por ciento de los bebés con espina bífida nacen en familias que nunca han tenido hijos con esta afección. Las madres diabéticas, con fiebre alta durante el embarazo, o que hayan tomado un fármaco antiepiléptico llamado ácido valproico, parecen tener mayor propensión a procrear bebés con espina bífida que las madres sin esos antecedentes. También parece haber un vínculo entre la carencia de ácido fólico (vitamina del grupo B) en la dieta de la madre y el bebé con espina bífida. El agregar

ácido fólico a la dieta reduce considerablemente la probabilidad de espina bífida en el bebé.

Convivencia con la espina bífida

La mayoría de los niños con espina bífida oculta, y muchos de los que presentan meningocele, llevan una vida normal, sin ningún perjuicio. Los que nacen con mielomeningocele, sin embargo, a menudo tienen una serie de problemas atribuibles a la lesión de la médula espinal. La reparación de la brecha vertebral y la implantación de la fístula en el cerebro mediante intervenciones quirúrgicas previene un mayor deterioro del sistema nervioso. Sin embargo, estas intervenciones no eliminarán los problemas que ya estaban presentes al nacer.

La gravedad de los síntomas causados por la mielomeningocele varía de un niño a otro. Los problemas más comunes, sin embargo, incluyen la falta de control de la micción y la defecación. El uso de catéteres y de pañales, así como el esmero de quienes cuidan a los pacientes alivian hasta cierto punto el agobio que causan estos problemas.

Muchos niños afectados no pueden caminar sin muletas o sin aparatos ortopédicos para las piernas, y gran número de ellos necesitan silla de ruedas. Además, algunos niños tienen problemas en el aprendizaje, en particular el de las matemáticas y la lectura. Las clases de educación especial pueden ser útiles para los niños con estos problemas que se preparan para la escuela.

Los niños con espina bífida suelen volverse sensibles (alérgicos) al látex (goma natural), que se usa en productos para el cuidado de la salud, tales como guantes y catéteres; quizás esto ocurra porque desde una edad muy temprana y con gran frecuencia estos niños entran en contacto con el látex.

Incluso con los impedimentos que causa la espina bífida, los niños afectados suelen vivir hasta bien entrada la edad adulta. Con la ayuda de un precoz y continuo tratamiento médico, psicológico y educativo, pueden disfrutar de una vida plena y productiva.

Fuentes

Association for Spina Bifida and Hydrocephalus, ASBAH House,

42 Park Rd., Peterborough, PE1 2UQ, United Kingdom

Telephone 44 1733 555988

http://www.asbah.org

Spina Bifida Association of America, 4590 MacArthur Blvd. NW,

Ste. 250, Washington, DC, 20007-4226 Telephone (202)944-3285 Toll-Free (800)621-3141 http://www.sbaa.org

March of Dimes Foundation, 1227 Mamaroneck Ave.,

White Plains, NY 10605 Toll-free (888)-MODIMES http://www.modines.com/

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