Fiebre de ébola: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Llamada también fiebre hemorrágica de Ebola, esta enfermedad es una infección de carácter grave ocasionada por el virus de Ébola, nombre que proviene del río Ébola, en el Congo (ex Zaire). Esta enfermedad cursa con fiebre elevada, erupciones y hemorragias por todo el cuerpo. Aunque los científicos saben que el culpable es un virus, todavía no han descubierto su origen ni el modo de transmisión a los seres humanos.

El virus de Ébola, como los de Marburgo y Reston, pertenece al grupo de los filovirus. Los científicos identificaron el virus de Marburgo en 1967, a raíz de un pequeño brote de infección entre monos importados de África por un laboratorio de Marburgo (Alemania). En 1976, un fi-lovirus que lleva el nombre del río Ébola, en Zaire (posteriormente, el Congo), causó una epidemia en África Central en la que perecieron cientos de congoleños. Desde entonces, se han producido brotes menores en diversas partes de África. En 1989 y 1990, muchos de los monos importados de África por un laboratorio de Reston (Virginia, EE.UU.) murieron de una enfermedad causada, según se descubrió, por un filo-virus.

¿Cómo se contrae la fiebre de Ébola?

El virus de Ébola se transmite de una persona a otra por contacto con la sangre y los líquidos corporales de la persona infectada. Los médicos creen también que se transmite por el aire cuando el enfermo portador del virus tose o estornuda. Quienes trabajan en hospitales corren un riesgo muy elevado de contagiarse durante un brote, al entrar en contacto con la sangre y líquidos corporales de los enfermos a quienes atienden. Los pacientes infectados suelen morir rápidamente, lo que limita hasta cierto punto la posibilidad de transmisión del virus a muchas personas más. Esto puede ser también la causa de que los brotes de esta enfermedad no se hayan difundido mucho.

Síntomas

Unos 5 a 10 días después de haber contraído la infección, el enfermo presenta fiebre, dolor de cabeza y dolorimiento corporal. Con frecuencia, estas manifestaciones se acompañan de náuseas, vómito, diarrea, tos, dolor de pecho y dolor de garganta. A menudo hay también sensibilidad a la luz (fotofobia), inflamación de ganglios linfáticos, erupciones cutáneas y otros síntomas. Además, los enfermos empiezan a sangrar por los puntos en que se les ha aplicado inyecciones. Durante la segunda semana de la infección, el paciente puede mejorar, pero frecuentemente se producen intensas hemorragias en diversas partes del cuerpo. Cuando ocurre esto, lo más probable es que el paciente no sobreviva.

Tratamiento

El tratamiento de la fiebre de Ébola incluye medidas de apoyo, como transfusiones sanguíneas, pero no existe todavía una vacuna o medicamento que impida o cure la infección por el virus de ese nombre. La probabilidad de un brote infeccioso puede reducirse aislando a los ya contagiados y, cuando haya que atender a estos pacientes en el hospital, protegiéndose con mascarillas, guantes y batas.

La ciencia todavía no ha podido averiguar qué especie animal es la portadora de los filovirus ni cómo evitar que se produzcan nuevos brotes de fiebre hemorrágica. Están estudiando la hipótesis de que el virus se transmite a los seres humanos a partir de monos que en África o en las Filipinas se matan para comer su carne. No obstante, por ahora, las causas y el tratamiento de la fiebre de Ébola siguen siendo un enigma.

Fuentes

World Health Organization, 525 23rd St. NW, Washington, DC 20037

Telephone (202)974-3000 Facsimile (202)974-3663 Telex 248338 http://www.who.int/

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