Fisura palatina (hendidura palatina, labio leporino): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La fisura palatina es una abertura o división en dos de la bóveda bucal (paladar). Este defecto congénito obedece a que el paladar del feto no se desarrolla debidamente durante los primeros meses del embarazo.

Sensaciones encontradas

Tonya y Phil se emocionaron al oír llorar por primera vez a su bebé, pero sufrieron una gran conmoción al verlo. El recién nacido tenía el labio superior partido por la mitad. El médico les dijo que el niño había nacido con fisura palatina y labio leporino, y que ambos eran defectos con-génitos relativamente habituales. Por lo demás, Phillip era un bebé sano: los problemas ocasionados por estos defectos pueden superarse. El cirujano plástico arreglará el paladar y el labio de Phillip, y un equipo de especialistas atenderá los problemas de dientes, de la audición y del habla.

¿Qué es la fisura palatina?

Fisura significa hendidura o partición, y paladar es la bóveda interna de la boca. Se produce una fisura palatina cuando la bóveda bucal del feto no se desarrolla adecuadamente durante el embarazo, lo que crea un orificio de paso entre la nariz y la boca.

El paladar se extiende desde los dientes superiores hasta la úvula o campanilla (pequeña pieza de tejido que cuelga en la parte posterior de la garganta). Se divide en la citada bóveda, o parte dura y ósea que sentimos al tocar con la lengua justo detrás de los dientes, y el velo del paladar, o parte blanda, que corresponde a la zona muscular y blanda que queda justo detrás de la bóveda. Para separar la boca de la nariz y la garganta es necesario un paladar completamente formado, puesto que éste sirve de barrera para que la comida no llegue a la nariz cuando la impulsamos hacia el fondo de la garganta al tragar. El paladar también es importante para articular sonidos del habla, por cuanto no deja que el aire espirado salga por la nariz en vez de por la boca.

La boca y la nariz del feto se desarrollan en una etapa temprana del embarazo, entre la quinta (5) y la duodécima (12) semanas. La formación del rostro del feto requiere la fusión de tres áreas faciales en desarrollo. Normalmente, los elementos componentes del paladar ajustan entre sí como las dos partes de una cremallera cerrada, pero cuando el proceso de crecimiento se ve perturbado por cualquier circunstancia, la cremallera no acaba de cerrarse y queda la fisura. La formación del paladar y del labio superior son procesos distintos pero asociados, por lo que muchos bebés que nacen con fisura palatina presentan también labio leporino, lo cual afecta a la capacidad de succionar y de hablar del niño, así como también a su aspecto. La magnitud y gravedad de la fisura depende de hasta qué punto el paladar o el labio se hayan cerrado.

La fisura puede ser una partición vertical en el centro (fisura unilateral) o dos particiones (fisura bilateral).

¿Por qué nacen niños con fisura palatina y labio leporino?

Estos defectos de nacimiento son el resultado de una combinación de factores. En uno de cada cinco casos, el defecto es hereditario, probablemente debido a la interacción de diversos genes. En la mayoría de los casos, sin embargo, las hendiduras parecen estar causadas por agentes ambientales a los que el feto queda expuesto en la fase temprana del embarazo. El virus del la rubéola (sarampión alemán) y otras afecciones—una deficiencia de vitaminas, ciertos medicamentos y el consumo de drogas o alcohol durante el embarazo—son factores que parecen aumentar la probabilidad de que el bebé nazca con el paladar partido o labio hendido. Los esfuerzos para la prevención de esta enfermedad se centran principalmente en concienciar a la opinión pública sobre los peligros qué acechan al embarazo.

¿Qué les pasa los niños con fisura palatina o labio leporino?

Síntomas Un paladar y un labio mal formados afectan de diversas formas a la salud física y emocional del niño:

– El labio leporino es una malformación claramente visible, y la fisura palatina deforma el rostro. Estos defectos congénitos, si no reciben tratamiento, pueden acarrear serios problemas de autoestima.

– Al hablar, la persona produce distintos sonidos si expulsa el aire por la nariz o por la boca. Para la emisión de ciertos sonidos es necesario un labio superior completamente formado, pero cuando hay fisura palatina, el aire nunca deja de salir por la nariz, lo que ocasiona la emisión de sonidos inusitados.

– Normalmente, el paladar actúa como barrera al impedir que la comida o los líquidos salgan por la nariz. Pero cuando hay un orificio o hendedura de paso en el paladar, la barrera desaparece, con el consiguiente problema.

– Los niños con fisura palatina son propensos a infecciones de los oídos y a sinusitis, porque la fisura del paladar permite que los líquidos invadan los senos paranasales y los conductos auditivos.

– Muchos niños con fisura palatina y labio leporino sufren problemas dentales como falta de estructura ósea, ausencia de dientes o malformación y maloclusión (los dientes superiores e inferiores no se ajustan correctamente). Estos problemas dificultan la masticación y pueden ocasionar deformaciones faciales.

– Algu nos niños con fisura palatina padecen también enfermedades congénitas del corazón, trastornos del crecimiento y dificultades para aprender.

Tratamiento

La reparación del defecto congénito de Phillip requerirá varias operaciones. Cuando tenga tres meses, el cirujano plástico coserá los bordes del labio utilizando al efecto trozos de piel tomada de otras partes de la boca. La fisura palatina de Phillip será objeto de cirugía más adelante, cuando tenga de 6 meses a 1 año de edad. Si es propenso a las infecciones de los oídos, el cirujano le colocará un tubito en cada oído para drenar la supuración producida por la infección. Estas medidas deben adoptarse tan pronto como sea posible para evitar problemas de habla o de oído.

Phillip podría tambien necesitar intervenciones adicionales de cirugía estética para adaptar sus rasgos faciales según crece, así como tratamiento dental para fomentar el crecimiento del hueso de la mandíbula y fortalecer los dientes. El audiólogo (especialista en audición) tendrá que revisar los oídos de Phillip con frecuencia, y éste tendrá que someterse además periódicamente a la terapia que le aconseje un logopeda con el fin de entrenar los músculos del paladar para que funcionen correctamente.

Phillip y sus padres tienen mucho que hacer durante los próximos años, pero el pronóstico es optimista. Los médicos esperan que cuando comience la escuela primaria, Phillip hable correctamente y sólo le quede una pequeña cicatriz en el lugar donde tuvo el labio leporino.

Fuentes

U.S. National Institute of Dental and Craniofacial Research,

45 Center Dr., MSC 6400, Bethesda, MD 20892-6400 Telephone (301)496-4261 http://www.nidcr.nih.gov/

American Cleft Palate-Craniofacial Association, 104 S Estes Dr.,

Ste. 204, Chapel Hill, NC, 27514-2866 Telephone (919)933-9044 http://www.cleftpalate-craniofacial.org

American Speech-Language-Hearing Association,

10801 Rockville Pike, Rockville, MD 20852 Toll-free (800)638-8255 http://www.asha.org/

Operation Smile, 6435 Tidewater Dr., Norfolk, VA, 23509 Telephone (757)321-7645 Toll-Free 880OPSMILE http://www.operationsmile.org

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