Huesos rotos y fracturas: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Los huesos del cuerpo humano son muy fuertes, pero pueden romperse (fracturarse) como consecuencia de un traumatismo. Las roturas difieren en gravedad: desde fisuras del grosor de un cabello, que requieren un tratamiento mínimo, a huesos rotos que necesitan cirugía y pueden acarrear un daño permanente.

El codo de Ken

Ken sabía que la escalera del ático (desván, altillo) era muy empinada; pero cuando su hermanita escapó corriendo con su avión de juguete y él salió detrás de ella, saltando los escalones de dos en dos, a mitad de camino resbaló, rodó por el suelo y empezó a dar alaridos de dolor. Al levantarse, tenía el brazo torcido en forma rara y no podía doblar el codo.

La madre de Ken lo llevó a Urgencias a toda prisa, donde le tomaron radiografías del brazo. Se había roto el codo y el hueso superior del brazo. Las fracturas presentaban tan mal aspecto que hubo que operar a Ken aquella misma tarde. El médico le puso un clavo metálico en el codo para inmovilizar los huesos mientras se curaban. Después de la operación, Ken tuvo el brazo en tracción durante dos semanas, lo que significa que permaneció ese tiempo en cama, boca arriba y con el codo siempre en la misma posición, mantenida por un dispositivo especial colgado del techo. Este dispositivo ejercía tensión sobre el brazo y el codo en los puntos necesarios para que se curasen. Tras salir del hospital, Ken llevó todo el brazo escayolado durante ocho semanas más. El brazo y el codo se curaron completamente, pero a veces, cuando juega al béisbol, todavía le duele el codo.

¿Qué es una fractura de hueso?

El hueso es el tejido más duro del cuerpo humano, pero cuando se le somete a presiones que exceden su resistencia, puede romperse. Los térmi« » «c ” /

nos rotura y fractura son sinónimos.

– La fractura simple (o cerrada) es la más común. En este caso, el hueso se rompe pero no atraviesa la piel.

– La fractura compleja (abierta) se produce cuando el hueso atraviesa la piel al romperse. Este tipo de rotura es muy serio porque, además de la lesión del hueso, el riesgo de infección es mayor que en las fracturas cerradas. A veces los bordes fragmentados del hueso rompen vasos sanguíneos y causan hemorragia.

– Las fracturas en tallo verde son roturas incompletas. Estas fracturas afectan a menudo a los niños que tienen los huesos elásticos y resistentes. La mejor manera de imaginarse lo que es una fractura en tallo verde, tal vez sería equipararla a una pequeña rama que tratáramos de arrancar de un árbol en crecimiento. Probablemente no se rompería: para arrancarla habría que retorcerla, y eso produciría repelones y astillas o esquirlas. En una fractura de hueso en tallo verde el proceso de ruptura es similar: el hueso se agrieta y se astilla, pero no se rompe. Si, por el contrario, el hueso se fragmentara en dos mitades separadas, estaríamos ante una fractura completa.

– Las fracturas por presión son fisuras del grosor de un pelo, que se producen cuando se ejerce presión reiterada sobre el hueso.

– La fractura impactada aparece cuando un hueso se rompe y los dos fragmentos que quedan chocan y quedan encajades entre sí.

– En la fractura conminuta el hueso se rompe en numerosos pedazos.

– Las fracturas también se producen en las articulaciones.

– A veces, aunque no se haya fracturado el hueso, puede haber una rotura de ligamentos (filamentos robustos de tejido conectivo que unen los huesos con las articulaciones). La rotura de ligamentos suele producirse en tobillos y rodillas.

– La luxación (o dislocación) tiene lugar cuando los huesos de una articulación se separan o desplazan el uno del otro. Las roturas de ligamentos y las fracturas se acompañan a menudo de luxaciones.

¿A qué obedecen las fracturas?

Los huesos se fracturan cuando se les somete a una fuerza o tensión extremas. La probabilidad de rotura depende de la ubicación del hueso en el cuerpo, su densidad y las circunstancias en las cuales se aplique la presión. Los huesos que se rompen con mayor frecuencia son los de la muñeca, la cadera y el tobillo.

El hueso es un tejido vivo y, como otros tejidos vivos del cuerpo, se ve afectado por factores genéticos y hormonales, la dieta, la actividad física, la enfermedad y los medicamentos. Todos estos factores pueden hacer que los huesos sean más o menos proclives a una lesión. Además, la fuerza del hueso y las tensiones aplicadas a éste varían con la edad, por lo que el tipo de fractura y el número de afectados también varían según avanza el ciclo vital.

Existen diferentes clases de traumatismos que pueden provocar la ruptura de un hueso (por ejemplo, los que ocurren en accidentes automovilísticos o de esquí). Sin embargo hay personas más propensas que otras a las fracturas de hueso, ya sea por factores hereditarios o por enfermedades óseas que debilitan los huesos, tales como:

– La osteogénesis imperfecta, (formación imperfecta de los huesos), conocida también por “enfermedad de los huesos de cristal.” Los afectados por esta enfermedad heredaron los genes causantes de un defecto en la producción de hueso, por lo que tienen huesos débiles que se rompen con facilidad.

– La osteoporosis, enfermedad que reduce el volumen de la masa ósea y debilita a los huesos, con lo que los hace más propensos a fracturas. Afecta a los adultos de edad avanzada, especialmente a las mujeres después de la menopausia.

– La osteopetrosis, enfermedad hereditaria poco común que aumenta el volumen óseo. Se manifiesta de diversas formas, algunas de las cuales plantean problemas de las articulaciones. La osteopetrosis congénita, por ejemplo, se descubre en la lactancia o la primera infancia y afecta a la médula ósea; sin un trasplante de médula ósea, esta afección es mortal. Otra forma de osteopetrosis es la llamada “enfermedad de los huesos de mármol”, que se manifiesta también en el lactante y conlleva estatura reducida y retraso mental.

– Otras enfermedades, como el cáncer de huesos, la osteomalacia (raquitismo adulto), la enfermedad de Paget (en la que los huesos se alargan, se debilitan y se deforman) y la exposición a radiaciones pueden debilitar los huesos y predisponerlos a fracturas.

Diagnóstico y tratamiento

Diagnóstico El médico sospecha que puede haber algún hueso roto al examinar el aspecto del área afectada: la rotura de un hueso produce inflamación y dolor en la zona de la rotura. En el caso de Ken, por ejemplo, el hueso fracturado (de una extremidad) presentaba aspecto deforme y le dolía al moverse. A veces, la rotura es obvia porque el hueso atraviesa la piel. El médico suele determinar si hay rotura tocando o ejerciendo presión sobre el área afectada. Para confirmar la rotura se utilizan las radiografías, aunque ciertas fracturas por presión resultan difíciles de detectar con esa técnica.

Tratamiento El tratamiento más habitual para un hueso roto consiste en su reducción, o sea, en la realineación de los fragmentos a su posición inicial, manteniéndolos juntos mientras se curan.

El tratamiento de un hueso roto depende de su ubicación en el cuerpo y la gravedad de la rotura. En el caso de una fractura por compresión, puede recurrirse a un dispositivo llamado “tablilla” que inmoviliza el área dañada mientras se cura. Cuando la fractura es simple, el médico ajusta los huesos a su posición natural (si resulta necesario) y a continuación inmoviliza la zona dañada con un molde (férula) de yeso o de fibra de vidrio.

Otros casos más graves de rotura requieren cirugía. A Ken, por ejemplo, no se le podían realinear los huesos directamente. El cirujano ortopédico (especialista en huesos) tuvo que abrir la zona de la rotura quirúrgicamente e implantar clavos y placas metálicos para mantener temporalmente los huesos juntos mientras se curaban. Ken tuvo el brazo en tracción durante varias semanas y después estuvo escayolado otros dos meses.

Curación Para mantener los huesos en posición mientras se consolida la fractura se utilizan tablillas, enyesados y mecanismos de tracción. La consolidación requiere que se forme un callo de tejido conjuntivo que una las partes rotas. El tiempo de consolidación varía con la edad. Una fractura que en el niño de 4 años tarda tres semanas en curarse, puede llevar hasta tres meses en el adulto. Para roturas simples, se lleva una escayola durante un periodo de entre seis a ocho semanas, pero en otras más serias el periodo necesario es mucho más largo.

Con frecuencia, la consolidación de una rotura o fractura de hueso es completa, pero puede haber alguna complicación, como la osteomielitis, que es una infección del hueso. Normalmente ésta afecta a los huesos largos de brazos y piernas, y se medica con antibióticos. Asimismo, las fracturas en articulaciones aumentan el riesgo de artritis en la zona afectada. Las personas mayores, que a menudo padecen osteoporosis, pueden tener dificultades para recuperarse completamente de una rotura de hueso.

Fuentes

American Association of Orthopedic Surgeons,

6300 N River Rd., Rosemont, IL 60018-4262 Telephone (847)823-7186 Toll-free (800)346-AAOS Facsimile (847)823-8215 http://www.aaos.org/wordhtml/home2.htm

Osteogenesis Imperfecta Foundation, 804 W Diamond Ave.,

Ste. 210, Gaithersburg, MD, 20878 Telephone (301)947-0083 Toll-Free (800)981-2663 http://www.oif.org

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