Infección: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Se llama infección al proceso por el cual las bacterias, virus, hongos u otros microorganismos invaden el cuerpo humano, atacan sus células y se multiplican. Para lograrlo, primero tienen que evadir y superar, a cada paso, las defensas naturales del cuerpo. El proceso infeccioso puede causar enfermedad, pero en muchos casos la persona infectada no se enferma.

¿Cómo se producen las infecciones?

En nuestro entorno—en el aire, el agua, el suelo y la comida, así como en el cuerpo de otros seres humanos y de los animales—existen microorganismos capaces de provocar enfermedades. Las infecciones se producen cuando algunos de esos microorganismos vencen una serie de defensas naturales. Entre éstas se cuentan:

– la piel, que impide físicamente la entrada a los microbios, aunque a veces les abre la puerta si se daña o rasguña;

– la tos fuerte, con la que se expelen los microorganismos de los pulmones y de las vías respiratorias, aunque la tos pierde eficacia en personas debilitadas, enfermas o lesionadas;

las bacterias normalmente inocuas, denominadas “flora normal,” que colonizan ciertas partes del organismo humano y que compiten con microbios dañinos y no los dejan proliferar. Pero estas bacterias benignas a veces pueden debilitarse o incluso desaparecer a consecuencia de la administración de medicamentos, lo que permite a los microbios dañinos prosperar y causar enfermedades;

– la respuesta inflamatoria, producida por el sistema inmunitario del ser humano. Ciertas clases de células transportadas por la sangre, incluidos los macrófagos y los neutrófilos, envuelven y destruyen—o atacan de otras maneras—a todo microorganismo invasor, lo que a menudo produce fiebre, enrojecimiento de la piel (eritema) e hinchazón;

– los anticuerpos, que son proteínas producidas por el sistema inmunitario. Algunas se destinan a atacar a determinados microbios. Esta clase de defensa se conoce también como inmunidad humoral. Por lo general, estos anticuerpos son producidos después de que la persona haya sido infectada o expuesta al microbio.

La respuesta del sistema inmunitario puede resultar ineficaz si los microbios son muchos o si poseen excesiva virulencia. La palabra “virulento,” que viene del latín y significa “venenoso,” se refiere a los gérmenes, que despliegan una gran eficacia contra las defensas del organismo humano. Por ejemplo, hay microbios que impiden la producción de anticuerpos específicos contra sí mismos. Otro factor muy importante es el estado de funcionamiento del sistema inmunitario. Si está dañado—por ejemplo, debilitado por la edad o por enfermedad—es más probable que permita el desarrollo de una infección. Los lactantes son más propensos a las infecciones por cuanto su sistema inmunitario todavía no sabe reconocer ni atacar a ciertos microbios.

¿Dónde se presentan las infecciones?

Infecciones localizadas Son las que permanecen en cierta parte del cuerpo; por ejemplo, una cortadura de la mano que se infecta tras haber sido invadida por bacterias, pero que no ocasiona problemas en

ninguna otra parte. Las infecciones localizadas pueden revestir gravedad si son internas, como las del apéndice (apendicitis) o las del corazón (endocarditis).

Infecciones sistémicas o generalizadas Las infecciones más graves se producen cuando los microbios se propagan a todo el organismo humano, generalmente por medio de la circulación sanguínea. Se las llama infecciones sistémicas o generalizadas e incluyen gripe, paludismo (malaria), sida, tuberculosis, peste bubónica y la mayoría de las enfermedades infecciosas de nombre conocido.

¿Cómo se pasa de infección a enfermedad?

Las causas principales de infección son los virus, las bacterias y los hongos. A veces también se habla de infección para designar la invasión del cuerpo humano por parte de parásitos, incluidos los protozoos (organismo unicelulares), gusanos intestinales e insectos como los ácaros (causantes de la sarna) y los piojos, aunque en estos casos se prefiere hablar de infestación.

Las bacterias a veces producen toxinas (venenos). Los virus pueden apoderarse de las células e impedirles que lleven a cabo sus funciones normales. Las bacterias y los hongos—así como otros agentes infecciosos de mayor tamaño, como los vermes y otros parásitos—se multiplican con tal rapidez que son capaces de interferir físicamente con el funcionamiento de los pulmones, el corazón u otros órganos. La respuesta inmunitaria en sí—capaz de producir fiebre, dolor, hinchazón y cansancio—es a menudo la causa principal del malestar que siente la persona infectada.

¿Las infecciones siempre causan enfermedades?

No, a menudo no son causa de enfermedad. De los infectados por la bacteria de la tuberculosis, por ejemplo, apenas el 10 por ciento llegan a enfermarse. Algunos virus y ciertos parásitos pueden permanecer en el cuerpo toda la vida sin enfermar al huésped (la persona que los alberga). En tales casos, denominados de infección latente, el huésped sólo se enferma si tiene deprimido el sistema inmunitario.

¿Cómo se propagan las infecciones?

Los microorganismos infecciosos pueden difundirse por el aire, el agua, el suelo o la comida; por contacto con la piel, la sangre y las mucosida-des de la persona infectada; también por contacto sexual, por mordeduras o por picaduras de insectos. La mayoría de los gérmenes se propagan por una o dos de estas vías, sin que ningún microbio se difunda por todas ellas. Además, muchos de los microbios que causan enfermedades pueden propagarse de la mujer embarazada a su feto. En este caso, decimos que el bebé ha nacido con una infección congénita.

Síntomas de la infección

Los síntomas son muy variables, según la parte del cuerpo y el tipo de microorganismo invasor de que se trate. El primer signo de infección

bacteriana es a menudo la inflamación, que cursa con fiebre, dolor, hinchazón, eritema y pus. En cambio, las infecciones víricas producen inflamación con menos frecuencia, pero pueden presentar una multiplicidad de otros síntomas, desde moqueo o dolor de garganta a una erupción cutánea (sarpullido) o hinchazón de los ganglios linfáticos.

Tratamiento de las infecciones

El tratamiento principal lo constituyen los medicamentos: antibióticos para las infecciones bacterianas, fármacos antivíricos para algunos virus (para la mayoría no existe tratamiento), antifúngicos para las infecciones por hongos y antihelmínticos para los parásitos intestinales. En algunos casos de infección localizada, como cuando se forma un absceso o una acumulación de pus, puede ser necesaria una intervención quirurgica para drenar la zona infectada.

Medidas de prevención

Desinfección de heridas Cuando se produce una herida, para prevenir su infección se requiere: lavarla bien y cubrirla, utilizar una pomada o un spray antibacterianos y buscar atención médica si la herida es de carácter grave.

Inmunización o vacunación Muchas enfermedades infecciosas pueden prevenirse mediante la vacunación; entre ellas las siguientes: varicela, cólera, difteria, hepatitis A y B, gripe, sarampión, paperas, tos ferina (conocida también por coqueluche y pertusis), neumonía bacteriana (por neumococos), poliomielitis, rabia, rubéola, tétanos, fiebre tifoidea y fiebre amarilla.

Higiene, saneamiento y salud pública Para prevenir muchas más enfermedades sistémicas, se debe: asegurar un buen suministro público de aguas limpias y un sistema de alcantarillado para las aguas residuales; lavar las manos antes de tocar la comida; cocinar bien las carnes; evitar los contactos sexuales sin proteción y controlar o evitar las garrapatas y los mosquitos.

Fuentes

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Telex 248338

http://www.who.int/

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Information Center, P.O. Box 1133, Washington, DC 20013-1133

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Toll-free (800)336-4797

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1600 Clifton Rd., Atlanta, GA 30333 Telephone (404)639-3534 Telephone (404)639-3311 Toll-free (800)311-3435 Information Hotline (888)-232-3228 Office of Public Inquiries (800)311-3435 TTY (404)639-3312 http://www.cdc.gov/

KidsHealth.org, c/o Nemours Foundation, PO Box 5720, Jacksonville, FL 32247

Telephone (904)390-3600 Facsimile (904)390-3699 http://www.kidshealth.org/

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