Infecciones de los oídos (mareos): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las infecciones de los oídos se deben a bacterias y virus invasores.

El oído rebosante

Cuando todavía era un bebé, el hermanito de Roberto empezó a sufrir repetidas infecciones de los oídos. Al principio era muy chiquitín para quejarse del dolor, pero solía tirar se del oído afectado y lloriquear. Posteriormente, Roberto notó que su hermanito se sentaba siempre muy cerca del televisor y que a veces parecía no oír cuando la gente le hablaba. El médico lo atribuyó a la acumulación de líquido (exudación, que se llama supuración si contiene pus) en el oído medio, lo que le dificultaba la audición a la criatura. Viendo que el líquido no desaparecía pasados unos meses, el médico consideró necesario colocarle un tubito en cada oído. Para ello era necesaria una breve intervención quirúrgica, que el médico realizó sin que el niño tuviese que pasar la noche en el hospital. Después que le drenaron el líquido, el pequeñín ya oía mejor.

¿En qué consisten las infecciones de los oídos?

Estas infecciones y sus consecuencias se deben a bacterias o virus invasores. El oído humano se divide en tres partes principales: oído externo, oído medio y oído interno. Cuando la gente habla de una infección del oído, generalmente se refiere a la del oído medio, conocida también por otitis media. Después del resfriado común, es la afección más frecuente en la niñez. La mayoría de los niños la padecen antes de cumplir los tres años. Por lo regular, no tiene consecuencias duraderas, pero si se la deja sin tratar o si se repite con frecuencia, puede dar lugar a pérdidas de audición (sordera total o parcial). De hecho, en los niños, la otitis media es la causa más común de capacidad auditiva disminuida.

¿Cómo funciona el oído?

Para entender la forma en que las infecciones afectan al oído, conviene saber cómo funciona éste cuando no está infectado. El sonido se propaga por el aire en forma de ondas invisibles. Estas ondas entran en el oído por el pabellón de la oreja, es decir, por la parte visible desde fuera. Seguidamente pasan por el conducto auditivo externo hasta chocar con el tímpano, membrana delgada como una hoja de papel que separa el oído externo del oído medio. El oído medio es un espacio del tamaño de un guisante o arveja que contiene tres huesecillos diminutos y delicados. Cuando las ondas sonoras chocan contra el tímpano, lo hacen vibrar, es

decir, le imprimen un movimiento de vaivén. Las vibraciones se transmiten, a través de los huesecillos, del oído medio al oído interno, el cual las transforma en señales nerviosas capaces de llegar a los centros acústicos del cerebro.

El oído medio está conectado a la parte posterior de la nariz mediante un tubo estrecho, denominado trompa de Eustaquio, que permite la entrada y salida del aire exterior al oído medio, impidiendo con ello la acumulación en éste de presiones excesivas. Es muy importante mantener constante la presión interior del oído, a fin de que el tímpano pueda funcionar debidamente y no se dañe. Cuando alguien bosteza y siente como un clic, lo que sucede realmente es que la trompa de Eustaquio se ha destapado para equilibrar la presión existente a ambos lados del tímpano.

¿Cuál es la causa de estas infecciones?

Las infecciones de los oídos suelen producirse a partir de un resfriado o de otras infecciones de la nariz o la garganta, o como resultado de alguna alergia. La parte del cuerpo afectada reacciona inflamándose y exudando un líquido. La inflamación bloquea a veces la estrecha trompa de Eustaquio y atrapa el líquido en el oído medio. Asimismo, las bacterias y los virus pueden quedar atrapados y reproducirse en ese líquido. La exudación acumulada en el oído medio produce a veces dolor y otros síntomas. Si la presión ejercida por el líquido impide la debida vibración del tímpano, podrá también causar pérdida de audición. En tal caso, la infección se conoce como otitis media aguda.

En otros casos, el tímpano revienta, con lo que el oído derrama su contenido al exterior. A veces, el líquido permanece en el oído medio incluso después de haber desaparecido la infección. La otitis media aguda da entonces lugar a otro problema, conocido por otitis media con derrame. La acumulación de líquido puede durar semanas o meses. Esto plantea en ocasiones problemas auditivos de mayor duración y hace al enfermo más propenso a nuevas infecciones.

¿A quién afectan las infecciones del oído?

Afectan a personas de todas las edades, pero en especial a los niños de corta edad. Esto ocurre porque la trompa de Eustaquio de los niños menores de 5 años es muy pequeña y blanda, y por tanto fácilmente obs-truible. Otra causa en los niños pequeños la constituyen las vegetaciones adenoides, que son unos ganglios linfáticos situados en la parte superior de la garganta y que sirven al organismo para combatir las infecciones. Por lo general, estas vegetaciones crecen a medida que el niño se hace mayor, hasta casi desaparecer en la pubertad. Cuando las adenoides se infectan, se pueden hinchar y obstruir la trompa de Eustaquio.

Síntomas

El síntoma más común es el dolor. Por supuesto, los bebés son demasiado pequeños para decirnos cuándo les duele el oído. Pero sí pueden

tirar de la oreja o rascarla, o bien manifestar otros síntomas, como llorar, estar quejumbrosos o tener problemas de audición, fiebre, vómito, y supuración del oído al exterior. He aquí algunos síntomas que presentan a veces los niños, los adolescentes y los adultos cuando sufren de infección de los oídos:

– dolor de oído;

– sensación de plenitud o presión en el oído;

– problemas de audición;

– mareos;

– pérdida del equilibrio físico;

fiebre;

– vómito o náuseas;

– supuración del oído.

¿Por qué revisten importancia las infecciones?

La mayoría de las infecciones se resuelven sin ulteriores problemas duraderos. Eso sí, a veces causan mucho dolor durante unos días. A largo plazo, pueden redundar en pérdidas de audición más duraderas. En los niños que empiezan a hablar y a entender lo que escuchan, cualquier pérdida de la capacidad auditiva, por leve que sea, les dificultará la debida realización de estas tareas. Otro riesgo de las infecciones de los oídos es que pueden propagarse a las estructuras contiguas de la cabeza, especialmente a la apófisis mastoide (el hueso que queda detrás de la oreja). En casos excepcionales, la infección acaba por destruir este hueso y ataca a otras partes del cuerpo.

Diagnóstico

Para observar el interior del oído, los médicos se valen de un instrumento especial, el otoscopio, parecido en cierto modo a una linterna de mano, por estar provisto de lamparilla y de una lente de aumento. Con el otoscopio, el médico puede ver si hay inflamación en el oído o supuración al otro lado del tímpano. Algunos otoscopios tienen una perilla con la que se lanza un chorro de aire contra el tímpano. Esto le permite al médico ver si el tímpano se mueve o no. En algunos casos se necesitarán otras pruebas. La timpanometría es una de ellas, para la cual se coloca en el oído un tapón de material blando y configurable. El tapón se conecta a una máquina que emite un ruido de baja frecuencia y luego registra la reacción del tímpano. El objeto de esta prueba es determinar si la membrana timpánica vibra como es debido. La audiometría es otra prueba auditiva, en la que el paciente escucha diversos sonidos de distintas frecuencias. Su finalidad es determinar si se han producido pérdidas de audición.

Tratamiento

Se usan con frecuencia antibióticos para tratar las infecciones de los oídos. Estos medicamentos suelen eliminar rápidamente el dolor, pero la infección puede tardar más en desaparecer. Por lo tanto, es muy importante tomar los antibióticos tal como lo indique el médico. Muchas infecciones del oído se deben a virus, contra los cuales no son eficaces los antibióticos. En esos casos, el sistema inmunitario del organismo humano se encarga de combatirlos. El médico puede recetar también una medicina que reduzca la fiebre y el dolor. A menudo, el dolor que experimenta el paciente puede aliviarse poniendo una almohadilla o bolsa de agua caliente junto al oído.

¿Cómo se trata la supuración?

A veces se dan casos en que la supuración permanece en el oído medio incluso después de haber desaparecido la infección. En la mayoría de los niños, el líquido desaparece sin tratamiento alguno en cuestión de tres meses o menos. Si persiste, es posible que el médico recete al paciente nuevos ciclos de antibióticos. Sin embargo, el tratamiento a largo plazo con antibióticos puede acarrear consecuencias indeseables, tales como los efectos secundarios del medicamento, incomodidad y gastos elevados. Además, contribuye a menudo a la creación de nuevas estirpes de bacterias resistentes al medicamento. Esto significa que las bacterias que no han sido eliminadas se hacen cada día más difíciles de tratar.

Si el líquido permanece en el oído medio más de tres meses, con pérdida de la capacidad auditiva, el médico tal vez recomiende una intervención quirúrgica en la que introduce un tubo en cada oído, a través del tímpano. En ese caso, hace una pequeña incisión en el tímpano para drenar el líquido acumulado en el oído medio. Seguidamente, coloca el tubito en la incisión, lo que permite airear el oído medio y reducir el riesgo de futuras infecciones. La mayoría de estos tubitos se desprenden del tímpano por sí solos en cuestión de unos meses.

Medidas preventivas

Se ha demostrado, en estudios de investigación, que los niños que viven con fumadores sufren más infecciones de lo normal, por lo que conviene alejarlos del humo del tabaco. También los niños que conviven durante el día con otros de su edad en guarderías infantiles son más propensos a infecciones de los oídos, probablemente por su mayor exposición a los resfriados y enfermedades respiratorias. Conviene, pues, tenerlos alejados de otros niños enfermos. Por otra parte, los lactantes que toman el biberón acostados tienen más infecciones de los oídos que los amamantados por la madre. Si se opta por darle al niño el biberón, es conveniente, durante la operación de lactancia, elevarle la cabeza por encima del nivel del estómago.

Fuentes

American Academy of Otolaryngology, 1 Prince St.,

Alexandria, VA 22314 Telephone (703)836-4444 http://www.entnet.org/

KidsHealth.org, c/o Nemours Foundation, PO Box 5720,

Jacksonville, FL 32247 Telephone (904)390-3600 Facsimile (904)390-3699 http://www.kidshealth.org/

Leave a Reply