Infecundidad (esterilidad): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Se llama infecundidad (esterilidad) a la circunstancia de que una pareja no pueda tener hijos después de aproximadamente un año de intentarlo. Es posible que el varón o la mujer tengan algún problema con su sistema reproductor que les impida procrear.

¿Qué es la infecundidad?

Se define como la incapacidad de quedar embarazada la mujer después de aproximadamente un año de haber estado tratando repetidamente de tener hijos sin usar anticonceptivos. Los problemas de infecundidad se acrecientan con la edad y se hacen más extensos conforme un número de mujeres cada día mayor esperan hasta los 30 o 40 años para tener niños. Actualmente, la infecundidad afecta en los Estados Unidos a por lo menos 6,1 millones de matrimonios. Para los matrimonios que no pueden imaginar una vida sin hijos y que no consideran la posibilidad de adoptarlos, la esterilidad es muy desconsoladora y dolorosa.

Los médicos no encuentran causa clínica alguna para el 20 por ciento de los casos de infecundidad. En el 15 al 20 por ciento de ellos, tanto el hombre como la mujer tienen problemas de esterilidad. En el resto de los casos, la infecundidad se debe a dificultades relacionadas con el sistema reproductor masculino o femenino. Algunos médicos creen que el fumar, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, las malas costumbres alimenticias, el estrés, el exceso de peso y un mal estado general de salud pueden agravar los problemas físicos de la infecundidad.

Esterilidad masculina Del 35 al 40 por ciento de las parejas estériles se deben a algún defecto en el sistema reproductor masculino. La esterilidad puede atribuirse a veces a que el varón no produce suficientes espermatozoides, o bien estos tienen una vida muy corta, no se mueven con la vivacidad necesaria o no pueden penetrar en el interior del óvulo femenino para fecundarlo. Estas dificultades pueden deberse a multitud de causas, entre ellas, anomalías del sistema reproductor masculino, varices en el escroto, inflamación de los órganos genitales y enfermedades de transmisión sexual, tales como infecciones clamidiales, gonorrea y sífilis. Hay varones que tienen dificultad para eyacular (descargar el semen), lo que puede producir también infecundidad. En casos raros, el sistema inmunitario del varón o de la mujer produce anticuerpos capaces de matar a los espermatozoides.

Esterilidad femenina Otro 35 a 40 por ciento de las parejas no pueden procrear por motivo de algún problema en el sistema reproductor de la mujer. Las dificultades se localizan en diversas partes de ese sistema, a saber:

– ovarios: Son dos, y en ellos se producen y maduran los óvulos. Alrededor del 15 por ciento de los casos de esterilidad en la mujer se deben a la incapacidad del óvulo maduro para salir del ovario (proceso denominado ovulación);

– hormonas: La producción defectuosa de hormonas puede impedir la fecundación del óvulo;

– trompas de Falopio: Conocidas también por oviductos, son dos en número (una para cada ovario) y sirven para el transporte del óvulo femenino desde el respectivo ovario al útero. Se puede producir esterilidad cuando ambas trompas están obstruidas, cicatrizadas o colapsadas;

– enfermedad inflamatoria pélvica : También es común la esterilidad en mujeres con enfermedad inflamatoria pélvica, que es una infección de los órganos reproductores de la mujer (especialmente de las trompas de Falopio);

– útero: Órgano musculoso en cuyo interior se desarrolla el óvulo fecundado y pasa a ser embrión y posteriormente feto. Si el útero contiene tejido cicatricial o un tabique de tejido que lo divida en dos partes, es posible que el óvulo fecundado no pueda implantarse en su pared ni desarrollarse;

endometriosis: Los problemas de esterilidad femenina pueden deberse también a enfermedades tales como la endometriosis, que se produce cuando partes del revestimiento interno del útero se desprenden y crecen en otros lugares fuera de éste;

– fibromiomas uterinos: Tumores no cancerosos, pero capaces de causar esterilidad;

– cuello uterino: Abertura entre la vagina y el útero. Se puede producir esterilidad cuando el cuello uterino no produce suficiente mucosidad para propiciar el paso de los espermatozoides al interior del útero;

– infecciones vaginales: La vagina es el conducto tubular que va del cuello uterino al exterior del cuerpo. Ciertas infecciones vaginales que se propagan al útero y a las trompas pueden causar esterilidad.

Diagnóstico

El primer paso antes de empezar a tratar la esterilidad es determinar su causa. Tanto el varón como la mujer requieren un examen físico completo para saber si se trata o no de un trastorno físico.

La primera prueba en el varón ha de ser un análisis de sus espermatozoides, encaminado a revelar la forma, motilidad (capacidad de movimiento) y cantidad. Para la mujer, la primera prueba tendrá por objeto determinar si está ovulando o no. Al efecto, se pueden obtener en las farmacias pruebas diagnósticas de ovulación, así como gráficas

de temperatura (la temperatura corporal oscila durante el ciclo menstrual). En las mujeres, los análisis de sangre y de orina facilitan a los médicos la determinación de la presencia o no de ciclos menstruales normales. Una radiografía del útero y de las trompas puede poner de manifiesto cualquier obstrucción que impida la fecundación del óvulo. En algunos casos, el médico tal vez necesite explorar el interior del abdomen con un tubo telescópico, denominado laparoscopio, que se introduce por medio de una pequeña incisión en la pared abdominal.

Tratamiento

La dificultad de quedar embarazada puede no ser permanente, y muchas parejas con problemas de infecundidad con el tiempo logran tener hijos sin necesidad de intervención médica. Hay otras parejas, sin embargo, que sí necesitan ayuda de médicos para que la mujer quede embarazada, y el tratamiento dependerá en ese caso de la causa de la esterilidad. Si ésta se debe a un déficit hormonal, es posible que el tratamiento consista en la toma de hormonas recetadas por el médico. Si los órganos de reproducción femeninos están dañados o son anómalos, en ocasiones pueden repararse mediante una intervención quirúrgica. Para otras parejas, el tratamiento posiblemente abarque desde fármacos a técnicas de reproducción asistida. Son muchos los tratamientos existentes, aunque a continuación describimos sólo unos cuantos:

Inseminación artificial Introducción, mediante un tubo o sonda llamado catéter, del esperma o semen masculino en la abertura de entrada del útero femenino. Antes de la introducción, se eliminan del esperma (el líquido que contiene los espermatozoides) los anticuerpos y los espermatozoides que no estén sanos. El semen utilizado para la inseminación artificial proviene idealmente del varón pareja de la mujer. Ahora bien, en casos en que la pareja de la mujer sea estéril o portador de un defecto genético, se pueden usar los espermatozoides donados por otra persona.

Fármacos Ciertos fármacos pueden utilizarse para el tratamiento de problemas de ovulación. Se han comercializado una serie de estos medicamentos que contribuyen a la maduración y liberación de los óvulos.

Fecundación in vitro (FIV) In vitro es una expresión latina que significa “en (el) vidrio” (como el de una probeta o placa de laboratorio) y por consiguiente connota una maniobra u operación realizada fuera del cuerpo. La fecundación in vitro se produce cuando los óvulos son extraídos de la mujer y mezclados con los espermatozoides del varón, todo ello en un laboratorio. Los óvulos fecundados, o embriones, se vuelven a colocar en el útero femenino. Este procedimiento prescinde de las trompas de Falopio.

Antes de la fecundación in vitro, la mujer generalmente toma medicamentos que estimulan la fertilidad con objeto de producir múltiples

óvulos, que se extraen de los ovarios mediante una aguja aspiradora introducida a través de la vagina. El marido suministra una muestra de su semen, que se mezcla con los óvulos en una placa de laboratorio. Al cabo de unos días, si los óvulos han sido fecundados y son ya embriones, se suelen colocar en el útero de dos a cinco óvulos (no se espera que todos lleguen a la etapa de fetos). Al cabo de unas dos semanas, la mujer se hace un análisis para ver si ha quedado o no embarazada.

Adaptación a la esterilidad: El caso de Jim y Sarah

Jim y Sarah Albertson figuran en el grupo del 10 al 20 por ciento de la población estadounidense en edad fértil que tienen dificultad para procrear. Aunque el embarazo es posible en más de la mitad de las parejas que buscan tratamiento, al parecer en ellos no surte efecto.

Jim y Sara han tratado de tener hijos desde su luna de miel, cuando los dos habían cumplido ya los 34 años. Han pasado cinco años y siguen sin tener hijos. Sarah se hizo extirpar quirúrgicamente unos fi-bromiomas uterinos, ha tomado hormonas y se ha sometido a tratamiento de fertilidad. Jim ha hecho todo lo posible para elevar su recuento de espermatozoides. El matrimonio ha probado, además, la inseminación artificial. No parece sino que la vida de esta pareja gira en torno de lograr el embarazo, pero todos sus esfuerzos han sido infructuosos.

Conforme Jim y Sarah observan que sus amigos, unos tras otros, han tenido hijos, su propio hogar empieza a parecerles vacío. Tratan de no culparse el uno al otro; pero es difícil no caer en esa trampa. Y si bien su seguro médico no cubre la fecundación in vitro, resolvieron gastar sus

propios ahorros en esa técnica. Tres intentos y 30 000 dólares después, todavía están sin hijos. Con el asesoramiento matrimonial y el apoyo de otras parejas que afrontan el mismo problema, Jim y Sarah comienzan a aceptar la posibilidad de que nunca podrán tener hijos biológicos.

Fuentes

American Society for Reproductive Medicine, 1209 Montgomery Hwy., Birmingham, AL, 35216-2809 Telephone (205)978-5000 http://www.asrm.com/

InterNational Council on Infertility Information Dissemination, Inc.,

PO Box 6836, Arlington, VA 22206

Telephone (703)379-9178

Facsimile (703)379-1593

http://www.inciid.org/

RESOLVE, The National Infertility Association, 1310 Broadway, Somerville, MA 02144 Toll-free (888)-623-0744 http://www.resolve.org/

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