Kuru: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Enfermedad del sistema nervioso sumamente rara en la actualidad pero que en su día fue muy frecuente entre ciertas tribus de aborígenes que practicaban el canibalismo en Papúa Nueva Guinea.

Enigmática enfermedad en Nueva Guinea

En los años cincuenta del siglo pasado, una extraña enfermedad del sistema nervioso causó numerosas muertes entre las tribus que habitaban las tierras altas de Nueva Guinea, isla del océano Pacífico situada al norte de Australia. Un científico norteamericano, Daniel Carlton Gajdusek fue a Nueva Guinea a estudiar la enfermedad, que los aborígenes llamaban “kuru” (españolizado a curu). Tras mucha investigación, descubrió que el problema se debía al canibalismo o antropofagia, la costumbre de comer la carne humana. En este caso, el canibalismo adoptaba la forma de un rito en el que la gente comía crudo el cerebro de los familiares fallecidos. En la actualidad, las tribus aborígenes ya no practican ese rito y el kuru prácticamente ha desaparecido.

Gajdusek creía que el kuru se transmitía del cerebro del difunto a la persona o personas vivientes por medio de uno de esos virus que tardan muchos años en manifestar síntomas. Hoy por hoy, muchos científicos no comparten esa hipótesis, sino que más bien piensan que el kuru se debe a una proteína infecciosa denominada prión. El kuru se cataloga entre un grupo de enfermedades cerebrales del ser humano y de los animales, conocido como encefalopatías espongiformes transmisibles, que son provocadas por priones. La palabra “espongiforme” se refiere a la forma en que los cerebros afectados se agujerean hasta adquirir, vistos al microscopio, el aspecto de una esponja. La más frecuente de estas afecciones en el ser humano es la enfermedad de Jakob-Creutzfeldt.

¿Qué síntomas presenta el kuru?

Los afectados de kuru tienen dificultad en controlar sus movimientos corporales y el problema se intensifica con el transcurso del tiempo. Brazos y piernas dan la impresión de ponerse rígidos, o bien sufren espasmos musculares rápidos. En ocasiones, los músculos se estremecen o sacuden en forma incontrolable, o los dedos, las manos y los pies se contorsionan lentamente. A medida que evoluciona la enfermedad, sus víctimas empiezan a perder las facultades mentales, tales como el pensamiento,

la memoria y la concentración. La muerte sobreviene generalmente dentro de 3 a 12 meses. El kuru es hoy sumamente infrecuente, pero sigue fascinando a los investigadores que estudian otras enfermedades afines.

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