Lesiones relacionadas con el calor (insolación, agotamiento por calor): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las lesiones relacionadas con el calor, incluidos los calambres musculares, el agotamiento y el golpe de calor, son problemas resultantes de la sobrecarga impuesta al sistema de enfriamiento del organismo humano.

En pleno agosto, conforme los estudiantes volvían a las aulas tras las vacaciones de verano, se desató en el estado de Texas una intensa ola de calor. La temperatura extrema obligó a las autoridades escolares a tomar medidas. En el pueblo de Plano, por ejemplo, en los días de más calor los alumnos permanecieron dentro de la escuela durante el recreo. En Ir-ving, el entrenador del equipo de fútbol americano acortó las prácticas de la tarde y ordenó a los jugadores que bebieran más agua de lo normal. En Arlington se suspendieron varias escaramuzas de ese fútbol, y las demás se programaron para después de las siete de la tarde.

Las autoridades escolares estaban tratando de prevenir las lesiones relacionadas con el calor. Estos problemas se producen por sobrecarga del sistema de enfriamiento corporal. El cuerpo se enfría, generalmente, sudando. En ciertas condiciones, sin embargo, este sistema empieza a fallar, con lo que la temperatura corporal asciende rápidamente. Las temperaturas corporales elevadas pueden dañar el cerebro u otros órganos vitales.

¿En qué consisten las lesiones relacionadas con el calor?

Hay tres clases de estas lesiones:

– Calambres por calor. Son dolorosas contracciones musculares, que generalmente afectan al estómago, los brazos o las piernas, como

resultado de intensa actividad corporal. Los calambres no son tan graves como otras lesiones causadas por el calor. Puede ser muy peligroso no hacerles caso, puesto que constituyen un aviso previo de que el cuerpo tiene dificultad para adaptarse al calor.

– Agotamiento por calor. Es la respuesta corporal a la pérdida excesiva de agua y sal con el sudor. Suele darse en individuos que hacen mucho ejercicio o trabajan intensamente en ambientes calurosos y húmedos, donde sudan profusamente. Las personas mayores y los que padecen hipertensión también son propensos al agotamiento producida por el calor. A medida que el cuerpo se recalienta, el flujo de sangre a la piel aumenta, con la consiguiente disminución del aporte sanguíneo a otros órganos, lo que da lugar a debilidad, confusión e incluso colapso. Si no se atiende rápidamente el agotamiento, puede llevar a la insolación.

– Golpe de calor. Esta es la consecuencia más seria de las lesiones por calor. Se produce cuando el cuerpo no puede ya enfriarse por sí solo. La temperatura corporal puede subir a 41 °C (106 °F) o más en cuestión de minutos. Si el golpe de calor no se atiende rápidamente, lleva a veces a daños cerebrales o a la muerte.

¿Quién corre riesgo de sufrir trastornos por calor?

Son diversos los factores que afectan a la capacidad de enfriamiento corporal en días de mucho calor. Una de las principales maneras de enfriar el cuerpo consiste en sudar. La evaporación del sudor cutáneo (de la piel) enfría el cuerpo. Cuando la humedad (cantidad de vapor de agua en el aire) es elevada, el sudor no se evapora de la piel. Otros factores que pueden menoscabar la capacidad de controlar la temperatura corporal incluyen la edad temprana y la anciadad, la gordura excesiva, la fiebre, las enfermedades del corazón, las quemaduras de sol, el consumo de bebidas alcohólicas o de estupefacientes y la deshidratación o pérdida excesiva de agua debida a enfermedad o a no beber suficiente cantidad de líquidos.

Ciertas personas corren un riesgo elevado de sufrir lesiones relacionadas con el calor:

– Los lactantes y los niños menores de 4 años. Son muy sensibles a los efectos de las altas temperaturas, y por su masa corporal pequeña, se deshidratan muy fácilmente. Además, no saben cómo enfriarse si se recalientan.

– Los mayores de 65 años. El cuerpo de los mayores generalmente no puede controlar su propia temperatura, como sí lo hace el de los adultos jóvenes. Por otra parte, los mayores tienen menos capacidad para percibir y responder a los cambios de temperatura.

– Las personas con sobrepeso. El cuerpo de la persona con sobrepeso tiende a veces a retener más calor corporal que el de la persona de peso normal.

– Los enfermos o quienes toman determinados medicamentos. Toda enfermedad o medicamento que produce deshidratación incrementa el riesgo de lesiones relacionadas con el calor.

Síntomas

Calambres por calor

– contracciones musculares dolorosas, generalmente del estómago, brazos o piernas

– sudoración profusa

Agotamiento por calor

– abundante sudor

– piel fría, pegajosa

– palidez

– cansancio

– debilidad

– mareos

dolor de cabeza

– desmayos

– calambres musculares

– náuseas

– vómito

– pulso débil y rápido

– respiración rápida y superficial

Golpe de calor

– temperatura corporal muy alta (más de 39,4 °C ó 103 °F, tomada por boca)

– falta de sudor

– piel seca, enrojecida y caliente

– mareos

dolor de cabeza

– confusión

– náuseas

– vómito

– pulso fuerte y acelerado

– pérdida del conocimiento

Tratamiento

Calambres por calor Los calambres por calor suelen producirse en condiciones de intensa actividad. Convendrá poner término a la actividad, sentarse quietecito en un lugar fresco y tomar agua, jugo o zumo o una bebida para deportistas. Para aliviar los calambres musculares, se presionan firmemente los músculos o se masajean con suavidad. Es muy importante que la persona no vuelva a su actividad intensa durante unas horas después de aliviados los calambres, pues de lo contrario se puede provocar un trastorno más grave. Deberá llamarse al médico si los calambres no desaparecen en el espacio de una hora.

Agotamiento por calor Se llamará al médico inmediatamente si los síntomas son muy intensos o si la persona tiene enfermedad cardíaca o hipertensión. Por lo demás, convendrá que el interesado se enfríe; para ello, se lo coloca a la sombra, se lo abanica o, de ser posible, se lo acuesta en una habitación con aire acondicionado. Deberá permanecer acostado y se le quitará la ropa gruesa. También es útil en estas circunstancias beber sorbos de agua y aplicar paños húmedos y fríos a la piel, como también lo es ducharse o bañarse.

Golpe de calor He aquí una auténtica y grave situación de urgencia. Es preciso obtener atención médica sin demora. Mientras llega el socorro, se puede enfriar al paciente: se lo lleva a la sombra y se lo abanica o se lo traslada a una habitación con aire acondicionado. Conviene que la persona se acueste sobre la cama y que se le quite la ropa. Será útil también aplicarle paños húmedos y fríos o darle una ducha o baño de agua fría. Si no hay mucha humedad, otra solución consiste en envolver al paciente en una sábana húmeda y fría. Si la persona está al aire libre, tal vez resulte eficaz rociarla con una manguera de agua. Es importante tomarle la temperatura con regularidad y continuar las medidas de enfriamiento hasta que la temperatura baje a 38,3 ó 38,8 °C (101 ó 102 °F). A veces, los músculos de la persona afectada empiezan a temblar violentamente como resultado de la insolación. En ese caso, habrá que impedir que se haga daño a sí misma. No debe ponérsele nada en la boca ni darle de beber. Si vomita, se mantendrá abierta la vía respiratoria colocando a la paciente de costado.

¿Cómo se pueden prevenir estas lesiones?

Para impedir que las lesiones relacionadas con el calor lo afecten a usted, se recomienda no acalorarse y proceder con sentido común. Los siguientes consejos pueden resultarle útiles para los días calurosos del verano:

– Es muy importante beber líquidos en abundancia, tanto con sed como sin ella. Cuando se hace ejercicio en días de mucho calor, conviene beber por lo menos de dos a cuatro vasos de líquido frío por hora. El agua fresca es siempre una buena bebida.

Tenga presente que las bebidas muy frías pueden ocasionarle calambres en el estómago. Evite las bebidas que contengan cafeína, tales como el té helado y las “colas,” porque no hacen sino deshidratar todavía más el cuerpo. Y se evitarán también las tabletas de sal.

– Asimismo, es muy importante frenar las actividades cotidianas. Convendrá limitar el ejercicio fuerte o programarlo para las horas más frescas del día, generalmente por la mañana temprano.

– De ser posible, permanezca de puertas adentro. La mejor manera de combatir el calor es quedarse en una habitación con aire acondicionado. Los ventiladores eléctricos también son útiles, pero por sí solos tal vez no sean suficientes durante una ola de intenso calor. Si en la casa hace mucho calor, siempre se puede ir unas horas a un lugar con aire acondicionado, como un centro comercial o una biblioteca pública

– Se recomienda el uso de ropa ligera y suelta. Las telas ligeras y coloreadas son las mejores, por cuanto reflejan parte de la energía solar.

– Es preferible comer raciones más pequeñas y frecuentes, para no generar el calor corporal que acompaña a la digestión de comidas fuertes.

Fuentes

American Red Cross, 2025 E St. NW, Washington, DC 20006 Telephone (202)303-4498 Toll-free (800)435-7669 http://www.redcross.org/

U.S. National Center for Environmental Health, Mailstop F-29, Atlanta, GA 30341-3724 Telephone (770)488-7000 Toll-free (888)-232-6789 Facsimile (770)488-7015 24-Hour Emergency Hotline (770)488-7100 http://www.cdc.gov/nceh/

U.S. Federal Emergency Management Agency, 500 C St. SW, Washington, DC 20472 Telephone (202)566-1600 Toll-free (800)621-FEMA http://www.fema.gov

U.S. National Weather Service, 1325 East-West Hwy., Silver Spring, MD 20910

http://www.nws.noaa.gov

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