Lupus eritematoso: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El lupus es una enfermedad crónica que causa inflamación del tejido conectivo o conjuntivo, es decir, del material que une y sostiene en su sitio las diversas estructuras del cuerpo humano.

“¡Ay, no otra vez!,” gritó Julia, joven de 18 años de edad, cuyo cepillo de dientes acababa de caérsele en el lavabo con gran traqueteo. Era la quinta vez en una semana que se le caía el cepillo de las manos. Se había despertado con las manos adoloridas e hinchadas, y le resultaba difícil agarrar las cosas con los dedos porque los tenía bastante rígidos. Unas semanas después, mientras llenaba un formulario para un reconocimiento médico, con ocasión de la vuelta a la escuela tras las vacaciones de verano, mencionó al médico la rigidez de las manos y también que se había sentido muy cansada durante todo el verano. El médico le recomendó unos análisis de sangre, y pocos días después de realizados, llamó a la mamá de Julia para aconsejarle que llevara a la joven a ver a un reuma-tólogo, ya que sospechaba que Julia tenía lupus eritematoso.

¿Qué es el lupus eritemotoso?

Se trata de una inflamación del tejido conjuntivo del organismo. Este tejido es el que une y sostiene en su sitio a todas las estructuras corporales. Se desconoce la causa o causas de la enfermedad, pero se sospecha que sea una afección autoinmune, es decir, una reacción del sistema in-munitario contra el propio organismo. El nombre médico del lupus más corriente es “lupus eritematoso.”

Existen dos clases de lupus eritematoso: el discoide (LED), que la mayoría de las veces presenta placas rojas (eritematosas) en la piel, y el sistémico (LES) o diseminado (generalizado), que no sólo afecta a la piel, sino también a otros tejidos y órganos.

Hay además una tercera clase, denominada lupus vulgaris, sin relación alguna con el lupus eritematoso. Es más bien una forma de tuberculosis, de rara aparición, que típicamente produce nódulos, o bultitos, en la piel.

¿A quién afecta esta enfermedad?

Se da en individuos de todas las edades por todo el mundo. Se calcula que tan sólo en los EE.UU. la cifra de pacientes lúpicos alcanza al medio millón, o sea a 1 de cada 600 habitantes del país.

Las personas de ambos sexos pueden contraer la enfermedad, pero la gran mayoría de los afectados suelen ser mujeres, por lo menos el 90 por ciento en el caso del lupus eritematoso diseminado y el 70 por ciento en el del lupus discoide. En su mayoría, estas mujeres son jóvenes o de edad mediana. Alrededor de la mitad de las que padecen de lupus eritematoso generalizado empezaron, como Julia, a experimentar los primeros síntomas de la afección entre los 15 y los 25 años. En los EE.UU., el lupus eritematoso es tres veces más frecuente en individuos de ascendencia africana que en los de ascendencia europea. Y también parece más frecuente en los de ascendencia indígena y asiática.

¿Cuál es la causa del lupus eritematoso?

No es una enfermedad contagiosa. No se transmite de una persona a otra, por lo que no es necesario evitar la compañía de los que tienen esta enfermedad.

En cerca del 10 por ciento de los casos, ciertos fármacos de prescripción médica, tales como los antiarrítmicos (que suprimen los latidos irregulares del corazón) y los antihipertensivos (que controlan la hipertensión arterial) pueden provocar la aparición de síntomas de lupus eri-tematoso diseminado. (Esos síntomas suelen desaparecer al dejar de tomar las citadas medicinas). Este efecto es más común entre gente madura y suele llamarse lupus eritematoso inducido por fármacos. En el 90 por ciento de los casos restantes de LES y en todos los casos de LED, no se sabe a ciencia cierta la causa o causas de la enfermedad.

Si bien la mayoría de los investigadores que han estudiado el lupus eritematoso concuerdan en que se trata de una enfermedad autoinmune, esto sólo explica en parte la causa. El motivo de esta duda estriba en que tampoco se conocen muy bien las causas de las enfermedades autoin-mune. Con todo, hay algunos factores que los médicos creen que intervienen en la aparición del lupus.

Se da por sentado que la herencia genética tiene algo que ver con la afección, aunque no se sabe exactamente cuál pueda ser el papel que desempeña. Se ha determinado que la persona con un pariente muy allegado que padezca LES tiene mayor probabilidad (alrededor del 10 por ciento) de contraer la enfermedad, que otro sin pariente allegado que la padezca. La probabilidad aumenta si la persona es gemela idéntica de otra con LES.

La mayor prevalencia en ciertos grupos raciales también aboga por el factor hereditario. Sin embargo, no se ha identificado ningún gen (factor hereditario) específicamente relacionado con la aparición del lupus.

El hecho de que las mujeres tengan mayor probabilidad que los varones de contraer la enfermedad, sugiere una posible intervención por parte de las hormonas en su origen.

Ciertas influencias ambientales podrían también tener algo que ver con el comienzo de la enfermedad. Se sospecha que, en algunos individuos, la respuesta autoinmune sea desencadenada por bacterias, virus, estrés extremo, exposición al sol, ciertos antibióticos y aditivos alimentarios. Pero no todos contraen el lupus eritematoso con sólo haber sido infectados por un determinado virus o bacteria, por someterse a situaciones de estrés, por haber tomado un antibiótico concreto o por haber consumido ciertos productos alimenticios.

Los anticuerpos que intervienen en la respuesta autoinmune se llaman, “autoanticuerpos” (“auto-” es un prefijo que significa “propio”). Estos anticuerpos reaccionan específicamente a la presencia de ciertos componentes químicos de las propias células orgánicas, pudiendo ocasionar inflamación y lesiones en órganos y tejidos.

Síntomas

Los signos y síntomas del lupus son muy variados, según el individuo afectado, tanto por lo que respecta a las partes del cuerpo afectadas como a la gravedad de las lesiones. Además, los síntomas pueden aparecer y desaparecer, y a veces desaparecen durante semanas o meses. Aunque la enfermedad se da con mayor frecuencia en la mujer que en el varón, no por eso reviste menor gravedad en éste.

Lupus eritematoso discoide Esta clase de lupus eritematoso, la más benigna y común, suele afectar sólo a la piel. Produce una erupción en forma de placas escamosas gruesas y rojizas en la piel de la cara, y a veces también en otras partes del cuerpo. A menudo, la erupción se propaga a las mejillas y al dorso o puente de la nariz, en forma de lo que se ha dado en llamar “alas de mariposa.” Después de unas cuantas semanas o meses, cuando las lesiones han cicatrizado, pueden quedar zonas de color oscuro o pálido. Si la erupción se propaga al cuero cabelludo, es posible que el enfermo pierda parte del cabello.

La luz solar tiende a provocar y agravar la erupción lúpica. En el lupus eritematoso discoide (LED), la erupción casi desaparece del todo en los meses de invierno, y la mayoría de las personas que lo padecen disfrutan de buena salud. El LED rara vez evoluciona a lupus eritematoso sistémico (LES).

Lupus eritematoso sistémico Los que sufren de esta clase de lupus suelen presentar la misma erupción que los que padecen de lupus discoide, e incluso pierden cabello también. Sin embargo, en esta forma generalizada las lesiones cutáneas se propagan y dañan las mucosas y otros tejidos orgánicos. Hay algunos pacientes de LES a los cuales no les afecta la piel.

La artritis puede ser el primer síntoma de lupus sistémico. De hecho, el LES está clasificado en la misma familia de enfermedades que la artritis reumatoide, afección que ocasiona inflamación dolorosa de las articulaciones. Entre otros síntomas tempranos figuran la debilidad, fatiga extrema, fiebre, sensibilidad a la luz solar y pérdida de peso.

El LES afecta a veces a órganos internos y da origen a graves complicaciones. Son comunes en estos pacientes los problemas renales (de los riñones), y la uremia (acumulación de sustancias tóxicas en la sangre), debida a insuficiencia renal, que puede llevar a la muerte. La enfermedad afecta también al sistema nervioso, y causa problemas psicológicos, convulsiones u otros síntomas. También pueden afectarse los pulmones, el corazón, el hígado, y las células sanguíneas.

En la sangre, la presencia de ciertos anticuerpos llamados antifosfo-lípidos interfiere con el funcionamiento normal de los vasos sanguíneos y puede dar lugar a apoplejías y ataques al corazón. En la mujer grávida (embarazada), la presencia de estos anticuerpos a veces provoca el aborto espontáneo.

Diagnóstico

Es difícil, en ocasiones, el diagnóstico de lupus eritematoso, sobre todo cuando escasean los síntomas. No hay un signo o síntoma específico que determine con seguridad que una determinada persona esté afectada de lupus eritematoso, y tampoco existe ningún análisis de laboratorio que lo diagnostique. De ahí que sea necesario hacer siempre una combinación de observaciones y análisis químicos.

El diagnóstico del lupus eritematoso sistémico (LES) incluye análisis de sangre en busca de ciertos anticuerpos que atacan al núcleo de las células en general y de células de lupus eritematoso en particular. Estas últimas son glóbulos blancos que destruyen a otras células sanguíneas y que delatan la presencia de lupus. A veces se practica también una biopsia (se extrae un fragmento de tejido), con el objeto de examinar al microscopio en busca de lesiones compatibiles con el cuadro de lupus.

Es muy importante el diagnóstico precoz, para poder empezar el tratamiento a la mayor brevedad posible.

Tratamiento

Según las necesidades particulares y los síntomas del paciente, se puede escoger entre diversos tratamientos. Para el alivio y control del dolor, la inflamación y problemas afines, se suelen recetar también diversos medicamentos.

Los AINE (agentes antiinflamatorios no esteroideos), tales como el ácido acetilsalicílico (aspirina), el ibuprofeno y el naproxeno, se utilizan para aliviar el dolor y la inflamación de las articulaciones y músculos. Otro grupo de fármacos, conocidos como corticosteroides, se recetan para reducir la inflamación y la actividad del sistema inmunitario. Y hay un tercer grupo, los antipalúdicos, que se emplean también para combatir el paludismo o malaria y que se prescriben para tratar los síntomas cutáneos y articulares del lupus. Se emplean pomadas y cremas que contienen corticosteroides y filtros solares para el tratamiento de las erupciones cutáneas (de la piel).

Los fármacos utilizados contra el lupus eritematoso a menudo provocan reacciones secundarias indeseables. Por este motivo, y porque los síntomas a veces cambian, se necesita atención médica constante y reconocimientos físicos periódicos.

¿Hay alguna cura para el lupus eritematoso?

No la hay, pero un buen tratamiento puede mantener el funcionamiento normal del organismo y controlar los síntomas en la mayoría de los casos. Con todo, el lupus eritematoso sistémico es a veces un peligro para la vida, sobre todo cuanto se afectan los riñones. Las causas de mortalidad más frecuentes son la insuficiencia renal, las infecciones bacterianas y la insuficiencia cardíaca.

Convivencia con la enfermedad

No existe ninguna medida preventiva específica, como la vacunación, que uno pueda tomar para prevenir el lupus eritematoso. Pero si se diagnostica la enfermedad, hay maneras de reducir la probabilidad de “recrudecimientos” o exacerbaciones bruscos de los síntomas. Los pacientes sensibles a la luz solar (fotosensibilidad) pueden prevenir las erupciones cutáneas no exponiéndose excesivamente al sol, utilizando filtros protectores de la piel, o poniéndose sombreros de ala ancha. Aunque no hay vacuna contra el lupus eritematoso, se recomienda la inmunización contra otras infecciones.

Los cambios en el estilo de vida pueden contribuir a evitar y controlar los síntomas. El hacer ejercicio con regularidad previene la debilidad y fatiga de determinados músculos. El tabaco y el alcohol pueden ser perjudiciales para la salud del lúpico, como también lo son para todos. El cambio de estos hábitos negativos puede dar lugar a un mejoramiento general de la salud. Asociarse a grupos de apoyo y hablar con los familiares, amigos y médicos, alivia los efectos del estrés.

Fuentes

Lupus Foundation of America, 1300 Piccard Dr., Ste. 200,

Rockville, MD, 20850-4303 Telephone (301)670-9292 Toll-Free (800)558-0121 http://www.lupus.org

U.S. National Institutes of Health, 9000 Rockville Pike,

Bethesda, MD 20892 Telephone (301)496-4000 http://www.nih.gov/

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