Meningitis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Es una inflamación de las membranas que rodean al cerebro y la médula espinal.

¿En qué consiste la meningitis?

En griego, membrana se dice “meninx,” raíz de la palabra “meningitis,” que significa inflamación de las membranas (las láminas delgadas de tejido protector) que rodean al cerebro y a la médula espinal. Esas membranas se conocen como meninges, y su inflamación representa la reacción del organismo a infecciones o a lesiones físicas.

La forma más común de meningitis es la de origen vírico. En el 90 por ciento de los casos de meningitis vírica la causa es un grupo muy numeroso de microorganismos denominados enterovirus, que suelen infectar el tubo digestivo, pero que se difunden fácilmente a otras partes del cuerpo.

La segunda forma, en orden de frecuencia de aparición, es la meningitis bacteriana, ocasionada, como su nombre indica, por bacterias. Antes de los años noventa del recién pasado siglo XX, la causa principal de la meningitis era la bacteria Haemophilus influenzae tipo b (Hib). Sin embargo, nuevas vacunas para los niños han permitido reducir este problema. Hoy los principales culpables son las bacterias Streptococcus pneu-moniae y Neisseria meningitidis.

La meningitis también puede ser causada por hongos, como el Crip-tococcus neoformans, o tener origen en cuadros no infecciosos, tales como una reacción a un medicamento o un cáncer que afecte a las meninges.

Es importante saber la causa de la meningitis, puesto que ésta determina la gravedad de la dolencia y la forma de tratarla. La meningitis vírica es generalmente menos grave que la bacteriana, y la mayor parte de los enfermos se recuperan en cuestión de 10 a 12 días. En cambio, la meningitis bacteriana acarrea a menudo consecuencias muy serias. Si no se trata rápidamente, puede conducir a pérdida de la audición, lesiones cerebrales, trastornos de aprendizaje escolar e incluso a la muerte.

¿Cómo se contrae la meningitis?

Algunos tipos de meningitis vírica y bacteriana, pero no todos, son contagiosos. La persona infectada por un virus causante de meningitis no siempre contrae la enfermedad, pero sí puede transmitir el virus a otros, con posibilidad de que la contraigan. Menos del 1 por 1 000 de las personas infectadas por el virus llegan a experimentar la enfermedad. La mayoría de los infectados no se enferman, o bien se enferman muy levemente, y manifiestan resfriado, sarpullido o fiebre.

Los enterovirus, que son la causa principal de la meningitis vírica, provocan infecciones frecuentemente en el verano y a principios del otoño, y atacan a mucha gente. Generalmente se propagan por contacto con la saliva o moco de la persona infectada. Esto sucede típicamente por la exposición al virus presente en las manos del infectado, o en objetos que éste haya tocado, y cuando, a continuación, uno se restriega los ojos, la nariz o la boca.

El virus de la meningitis aparece también en las heces de la persona portadora. Esta modalidad de propagación afecta principalmente a los niños que todavía no saben ir al baño por sí solos, o a los adultos que cambian los pañales de bebés infectados. La limpieza de las manos (con frecuencia y meticulosamente) es muy importante si se quiere impedir la propagación de los virus causantes de la meningitis.

Ciertas formas de la meningitis bacteriana son también contagiosas. El contagio se produce a través de las secreciones expelidas al toser, besar, o del contacto con otras secreciones procedentes de la garganta. No se propaga por simple contacto. Con todo, las personas muy allegadas al infectado pueden contagiarse, inclusive las que viven en la misma casa, o los niños que asisten a la misma guardería que los infectados. También hay que incluir a los novios y novias que besan a personas infectadas. Los brotes de meningitis son susceptibles de producirse en lugares como dormitorios, cuarteles y cárceles.

La mayor parte de los casos de meningitis vírica y bacteriana se produce en lactantes y niños de menos de cinco años de edad. En cambio, la meningitis ocasionada por hongos suele darse en personas cuyo sistema inmunitario ha sido previamente debilitado por otras enfermedades (como el sida) o por tomar ciertos medicamentos.

Síntomas

Aunque varían de una persona a otra, los más comunes en los niños mayores de 2 años son:

fiebre

– fuerte dolor de cabeza

– rigidez de nuca

– sensibilidad a las luces muy intensas (foto fobia)

– somnolencia

– confusión

– náuseas

– vómito

En los bebés, los síntomas clásicos de fiebre, dolor de cabeza y rigidez de nuca pueden no manifestarse o tal vez sean difíciles de detectar por otras personas. Estos niños a veces presentan fiebre, mal humor, inactividad, vómitos, rechazo a la comida y dificultad para despertarse. Conforme la meningitis se agrava, se pueden tener convulsiones a todas las edades. En casos graves, la enfermedad puede abocar en un coma o incluso en la muerte.

Los síntomas de la meningitis vírica y de la bacteriana suelen aparecer en un periodo de varias horas a varios días después del contagio. Con la forma vírica, los adultos pueden ponerse muy enfermos en cuestión de 24 horas, y los niños todavía más pronto. En cambio, en las meningitis causadas por hongos, cáncer u otras enfermedades no infecciosas, los síntomas pueden no aparecer hasta semanas después. También hay algunos tipos de virus y bacterias que producen meningitis de evolución lenta. Entre ellos figuran las bacterias causantes de la tuberculosis, la enfermedad de Lyme y la sífilis, así como el virus del sida.

Diagnóstico y tratamiento

Diagnóstico Los síntomas de la meningitis vírica y de la bacteriana son a menudo los mismos. Por consiguiente, conviene consultar en seguida al médico si aparecen estos síntomas, ya que el diagnóstico temprano es de importancia crítica en la meningitis bacteriana. El diagnóstico generalmente se efectúa mediante el análisis de una muestra del líquido que rodea a la médula espinal (líquido cefalorraquídeo). La muestra se obtiene mediante una punción sobre la zona de la columna vertebral de la parte baja de la espalda (región lumbar) y succionar una pequeña cantidad de líquido. Éste se analiza en un laboratorio en busca de indicios de meningitis y para identificar el tipo de bacteria, en su caso, que ha producido la infección, puesto que esto condicionará la clase de antibiótico con que deba ser tratada la enfermedad.

Tratamiento El tratamiento de la meningitis dependerá de su causa. En la mayoría de los casos de meningitis vírica, el problema suele resolverse por sí solo. Para aliviar el dolor de cabeza y la fiebre, es posible que el médico recomiende reposo en cama y la toma de fármacos que no requieren receta. Los casos de meningitis bacteriana pueden ser tratados con antibióticos eficaces, dependiendo del tipo de bacteria presente. Si la meningitis se debe a un hongo, habrá que tomar medicamentos anti-fúngicos. Para obtener los mejores resultados, el tratamiento debe iniciarse cuanto antes.

Medidas preventivas

Es difícil evitar contagiarse de los enterovirus que causan la mayor parte de los casos de meningitis vírica. No obstante, una buena medida es lavarse bien las manos con frecuencia. Las personas que están cerca de otras que tienen meningitis bacteriana ocasionada por N. meningitidis deberán tomar antibióticos, para evitar la propagación de la enfermedad.

Vacunación Existen vacunas contra diversos microorganismos causantes de la meningitis bacteriana, entre ellos el Haemophilus influenzae del tipo b (Hib), algunas cepas de N. meningitidis, y muchos tipos de Streptococcus pneumoniae.

Las vacunas contra el Hib son inocuas y muy eficaces, siendo actualmente obligatorio en EE.UU. vacunar a todos los niños. En cambio, la vacuna contra N. meningitidis no se administra de manera rutinaria. No obstante, se usa a veces para contener pequeños brotes de meningitis en escuelas, cárceles y otros recintos cerrados.

En algunos países se producen brotes importantes de meningitis, y los que piensen viajar a ellos tal vez necesiten vacunarse contra la bacteria N. meningitidis. Por otro lado, la vacuna contra S. pneumoniae es eficaz no sólo contra la meningitis sino también contra la neumonía ocasionada por esta bacteria. Se recomienda esta protección a toda persona mayor de 65 años y a ciertos individuos de menos edad que presenten problemas de salud.

Fuentes

U.S. Centers for Disease Control and Prevention,

1600 Clifton Rd., Atlanta, GA 30333 Telephone (404)639-3534 Telephone (404)639-3311 Toll-free (800)311-3435 Information Hotline (888)-232-3228 TTY (404)639-3312 http://www.cdc.gov/

World Health Organization, 525 23rd St. NW,

Washington, DC 20037 Telephone (202)974-3000 Facsimile (202)974-3663 Telex 248338 http://www.who.int/

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