Mononucleosis infecciosa (virus de epstein-barr): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La mononucleosis infecciosa en una enfermedad causada por un virus, que puede presentar síntomas como fiebre, dolor de garganta, hinchazón de los ganglios linfáticos (adenopatías) del cuello y cansancio o postración.

El caso de Kim

Cuando a Kim le dio dolor de cabeza y de garganta, pensó que tenía la gripe. Pero al día siguiente se levantó afiebrada, y con la garganta tan hinchada que apenas podía tragar. Y lo peor es que se sentía muy cansada, sin casi poder levantarse de la cama. Su madre la llevó al consultorio del médico, donde el examen físico y un análisis de sangre revelaron el diagnóstico de una mononucleosis infecciosa. Se trata de un enfermedad muy común, especialmente entre los adolescentes, que tiene como agente a un virus. La mononucleosis recibe a menudo el nombre de “enfermedad del beso,” y Kim tuvo que aguantarse algunas bromas cuando volvió a la escuela tras superar la infección. El médico le había dicho que el besar a una persona es sólo una de las formas de transmitir la enfermedad. También puede contagiarse al compartir una pajilla para sorber líquidos o una taza que haya usado otra persona, o al toser o estornudar.

¿En qué consiste la mononucleosis infecciosa?

Esta enfermedad puede presentar síntomas como fiebre, dolor de garganta, hinchazón de los ganglios linfáticos del cuello (adenopatías cervicales) y cansancio. Aunque existen una serie de enfermedades parecidas a la mononucleosis, cuando la gente dice que tiene “mononucleosis,” generalmente se refiere a la infección producida por el virus de Epstein-Barr (VEB). Se trata de un virus común que infecta en EE.UU. a entre 4 y 5 personas de cada 1 000 antes de que hayan cumplido los cuarenta años de edad. Tiene algún parentesco con el virus de la varicela y de las erupciones que producen las aftas. El VEB infecta las células sanguíneas y las glándulas salivales (las que segregan la saliva). Algunas de las personas infectadas por el VEB padecen mononucleosis, mientras que otras nunca manifiestan síntomas. Pero una vez que el virus invade al organismo, permanece en él toda la vida en estado latente, o de inactividad, y puede manifestarse en la saliva de vez en cuando. Sin embargo, lo más probable es que la persona afectada no presente de nuevo los síntomas de la enfermedad.

El virus de la mononucleosis se propaga a través del contacto con la saliva infectada, ya sea al besarse o al compartir pajillas de sorber o tazas. También se transmite al estornudar o toser. Los síntomas, de haberlos, suelen manifestarse de 2 a 7 semanas después de la exposición al virus, que afecta a personas de todas las edades. Sin embargo, en los niños de corta edad la infección no suele presentar síntomas. Es más probable que los síntomas de la enfermedad se manifiesten en personas que no han estado en contacto con el virus antes de la adolescencia o posteriormente. Es más, 4 de cada 5 casos de mononucleosis sintomática se producen en individuos de 15 a 30 años. La cifra de casos nuevos alcanza el máximo entre los 15 y los 17 años. La enfermedad es especialmente común en la adolescencia o en las personas de 20 a 30 años que cursan la enseñanza superior, van a la universidad o hacen el servicio militar.

¿Cuáles son los síntomas de la mononucleosis?

No es generalmente una enfermedad grave y, como hemos dicho, muchas personas infectadas no experimentan molestia alguna o presentan muy pocos síntomas. No obstante, puede afectar al ritmo de vida durante semanas o meses, puesto que los individuos se sienten muy cansados durante varios meses. En los adolescentes y adultos jóvenes, la enfermedad comienza muy despacio, y los primeros síntomas se parecen a los de la gripe. Comprenden, además de malestar general, cansancio, dolor de cabeza, escalofríos, párpados hinchados y pérdida del apetito (inapetencia). Otros síntomas que pueden presentarse posteriormente son los siguientes:

– Dolor de garganta

– Cansancio

– Fiebre, de 38 a 40,5 °C (101 °F a 105 °F). Dura, típicamente, 5 días, pero a veces aparece en forma intermitente durante 3 semanas.

– Hinchazón de los ganglios linfáticos. Normalmente afecta a los del cuello, pero también puede afectar a los de las axilas y la ingle (la entrepierna).

– Otros síntomas: Amígdalas hinchadas, dificultad para deglutir, encías sangrantes, y erupciones cutáneas que duran uno o dos días.

De cuando en cuando se plantea un problema más grave. A algunas personas afectadas de mononucleosis se les inflama el bazo (esplenomegalia). En ciertos casos, puede producirse la ruptura del bazo inflamado, lo que da lugar a un dolor punzante en la parte superior derecha del abdomen. En ese caso se necesitará atención médica de urgencia. Para reducir el riesgo de ruptura del bazo, a menudo se aconseja a los afectados de mononucleosis que no levanten objetos pesados, eviten el ejercicio intenso o participen en deportes de contacto físico durante dos meses después de enfermarse.

Diagnóstico y tratamiento

El médico, si sospecha la presencia de mononucleosis, seguramente preguntará al enfermo qué síntomas tiene y le hará un reconocimiento físico. Es preciso recordar que hay muchas enfermedades que presentan los mismos síntomas que la mononucleosis. Para hacer el diagnóstico, el médico hará también un análisis de sangre. Una prueba que muestra indirectamente la presencia del virus es el llamado “monotest,” y si los resultados de éste no son claros pueden necesitarse otros exámenes de sangre.

La mononucleosis es incurable, pero sólo en el sentido de que los antibióticos que combaten eficazmente otras enfermedades ocasionadas por bacterias, no surten efecto contra el VEB. El único tratamiento útil es el reposo en cama. Además, la fiebre y el dolor de garganta se alivian bebiendo líquidos en abundancia. Tal vez puedan ser de alivio también los analgésicos obtenibles sin receta, como el acetaminofeno (acetaminofén, paracetamol) o el ibuprofeno, las pastillas para chupar, y el hacer gárgaras con agua salada tibia. Lo bueno es que, aun sin ningún tratamiento, la enfermedad casi siempre desaparece por sí sola, generalmente dentro de 1 a 3 semanas. En algunos casos, el enfermo tardará dos o tres meses en volver a la normalidad absoluta.

Fuentes

U.S. National Institute of Allergy and Infectious Diseases, Bldg. 31, Rm. 7A-50, 31 Center Dr., MSC 2520, Bethesda, MD 20892-2520 Telephone (301)496-2263 http://www.niaid.nih.gov/default.htm

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