Osteomielitis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Se trata de una infección de los huesos de origen bacteriano. Puede afectar a cualquier hueso del cuerpo, pero de preferencia se produce en los huesos largos de los brazos y las piernas.

Fin de las vacaciones

Kyle pisó un clavo el primer día de sus vacaciones en el lago. El clavo atravesó la planta del pie y le dolió mucho. La madre le limpió la herida, le puso una pomada antibiótica y lo estuvo vigilando por si había indicios de infección. Al principio sólo cojeaba, pero luego tuvo fiebre y escalofríos, y se quejó de que le dolían los huesos de la pierna. Eso puso fin a las vacaciones. La familia de Kyle hizo las maletas y llevó al muchacho a casa, para que lo viera el médico. Los análisis de sangre y las radiografías pusieron de manifiesto que Kyle tenía una infección ósea, a la que el médico llamó osteomielitis. Le administraron antibióticos y Kyle se recuperó del todo en cosa de un mes.

¿Qué es la osteomielitis?

Es una infección ósea generalmente causada por bacterias tales como el Staphylococcus aureus (estafilicoco dorado) o la Pseumonas aeruginosa. También puede deberse a infecciones fúngicas (por hongos) y a la tuberculosis, siendo esta última una infección bacteriana que afecta predominantemente a los pulmones. Una herida abierta puede ser la puerta de entrada de las bacterias a la circulación sanguínea. Una forma muy común de osteomielitis es la que experimentó Kyle, al pisar el clavo que atravesó la suela de la bota y la planta del pie. Los gérmenes bacterianos y los hongos causantes de la osteomielitis a menudo anidan en las suelas de los zapatos de gimnasia y pueden infectar al organismo por contacto con las heridas de los pies. Otros focos de infección se propagan a los huesos y los infectan. Por ejemplo, se puede producir osteomielitis cuando una infección localizada, tal como la sinusitis (inflamación de los senos paranasales), se propaga a un hueso vecino.

Los niños padecen osteomielitis con mayor frecuencia que los adultos, posiblemente porque los huesos infantiles están creciendo y requieren mayor aporte de sangre (que puede ser portadora de la infección) que los huesos adultos. Uno de cada 5 000 niños varones, el doble que las niñas, sufre osteomielitis cada año en EE.UU.

Síntomas

Los primeros indicios de osteomielitis son: fiebre, escalofríos y malestar general. Casi siempre, el hueso infectado está sensible a la palpación y adolorido. A veces, la zona infectada se llena de pus. También la médula ósea es susceptible de infectarse.

La osteomielitis puede tener carácter agudo (súbito) o crónico (a largo plazo). En la osteomielitis aguda, al infectarse el hueso, la piel que lo recubre se inflama e hincha. El diagnóstico suele basarse en el resultado de un cultivo de sangre, en una biopsia (muestra de tejido pue se examina al microscopio) o en radiografías o tomografías. Si se confirma el diagnóstico de osteomielitis aguda, se inicia de inmediato el tratamiento antibiótico, con excelentes probabilidades de recuperación total.

Si se deja sin tratar o no responde al tratamiento, la osteomielitis puede hacerse crónica o de larga duración. En las recaídas que caracterizan a la forma crónica, la afección llega a ser muy dolorosa y ocasiona sensibles lesiones a los huesos infectados. A veces la osteomielitis crónica se debe a fracturas de hueso compuestas (es decir, cuando el hueso de que se trate sufre más de una fractura a la vez). Se suele emplear terapia de antibióticos, pero en ocasiones es necesario extirpar quirúrgicamente determinadas zonas de infección ósea.

En casos excepcionales, la infección pulmonar de la tuberculosis se propaga a los huesos (sobre todo a la columna vertebral) y produce una forma de osteomielitis. Cuando el paciente es tuberculoso, se suelen emplear medicamentos antituberculosos para combatir las dos enfermedades a la vez.

Las buenas costumbres higiénicas constituyen la manera más eficaz de prevenir la osteomielitis. Una medida preventiva inicial muy importante es el tratamiento de toda cortadura de la piel. En los Estados Unidos y en otros países desarrollados, la osteomielitis es poco común, y cuando se produce, por lo general recibe tratamiento eficaz.

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