Osteoporosis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Se trata de una afección caracterizada por pérdida de la densidad ósea, lo que aumenta la probabilidad de fracturas de los huesos.

El hueso está formado por dos capas: una externa y compacta, denominada hueso cortical, y otra interna, llamada hueso esponjoso (canceloso). Generalmente, la osteoporosis concentra su efecto debilitante en los huesos que tienen un elevado porcentaje de material interno esponjoso, como las vértebras (huesos de la columna vertebral), las caderas y las muñecas. Estos huesos son más frágiles que otros y tienen especial predisposición a la fractura si están afectados de osteoporosis.

La osteoporosis es una enfermedad de evolución progresiva, aunque la rapidez con que se desarrolla varía con el individuo. Es el resultado de un desequilibrio en el proceso normal en que el tejido óseo reemplaza constantemente sus células óseas viejas por nuevo tejido. En la osteoporosis, la velocidad con que se pierde tejido óseo es superior a la del nuevo tejido que se forma. Este desequilibrio da por resultado una pérdida neta de hueso.

Prevalencia de la osteoporosis

Nadie sabe el total de personas que sufren osteoporosis, por cuanto esta afección es de comienzo lento y gradual y se confunde con el proceso natural del envejecimiento. Sí se sabe que las mujeres son mucho más propensas a experimentarla que los hombres, y que las personas de ascendencia europea lo son también más que las de ascendencia africana.

Es frecuente que una persona sufra osteoporosis sin tener conciencia de ello, hasta que se fractura un hueso. Generalmente, la fractura se debe a una caída que no hubiera tenido el mismo resultado en un joven adulto. Se calcula que en Estados Unidos más de un 1 200 000 fracturas óseas-anuales se deben a la osteoporosis. Las encuestas indican que, entre las mujeres, por lo menos el 10 por ciento de las mayores de 50 años tienen una pérdida neta de tejido óseo lo suficientemente importante como para incrementar su riesgo de fractura de la columna vertebral, de la cadera o de los huesos largos.

Clases y causas de la osteoporosis

Hay dos clases fundamentales: primaria y secundaria, según que exista o no otra enfermedad o anomalía que produzca la pérdida de hueso.

Osteoporosis primaria La osteoporosis primaria es la forma más común de esta afección. Se divide, además, en osteoporosis senil, pos-menopáusica y juvenil idiopática La osteoporosis senil se da principalmente en personas de edad avanzada cuyos huesos se han adelgazado sensiblemente. La osteoporosis posmenopáusica se debe a la pérdida acelerada de tejido óseo en mujeres que han alcanzado la menopausia, en la que sus ovarios han cesado de producir estrógeno, que es la hormona que ayuda a conservar la masa de los huesos.

La menopausia idiopática es sencillamente la de causa desconocida. Se cree que la masa ósea de la persona, de joven adulta y con esqueleto maduro, tiene que ver con la probabilidad de sufrir osteoporosis pasada la edad mediana. Se cree también que la incidencia generalmente mayor de osteoporosis en las mujeres que en los hombres y en los individuos de ascendencia europea que en los de ascendencia africana, se debe en parte a la menor densidad del esqueleto de los primeros cuando eran jóvenes adultos. Por otra parte, la densidad de los huesos del esqueleto durante la adultez temprana viene determinada en parte por sus genes. Las personas que presentan esqueleto menos denso y posteriormente sufren osteoporosis en edad más avanzada, tienen mayor probabilidad de contar con parientes que sufren la misma afección. La osteoporosis juvenil es poco común y suele darse en ambos sexos antes de llegar a la adolescencia. A veces dura de 2 a 4 años hasta que se reanuda el crecimiento normal de los huesos. Otra forma poco común es la que afecta ocasionalmente a adultos jóvenes.

Osteoporosis secundaria Se considera “secundaria” toda osteoporosis originada por el mal funcionamiento de otras partes del cuerpo. Las causas pueden ser diversas. La inmovilidad, como ocurre en el paralítico, ocasiona pérdida de tejido óseo, lo que hace a los huesos más quebradizos. Este efecto se ha observado también en los astronautas que han permanecido prolongados periodos en la ingravidez del espacio extraterrestre (es difícil hacer ejercicios adecuados en condiciones donde no hay que vencer el efecto de la gravedad). Otras causas de la osteoporosis secundaria incluyen las enfermedades hormonales, tales como el hiperti-roidismo y la pérdida de estrógeno ocasionada por el fallo o la extirpación de los ovarios. También los trastornos alimentarios, tales como la ano-rexia nerviosa, pueden producir osteoporosis. Se cree que el tabaquismo y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas son factores importantes en algunos casos de osteoporosis.

Signos y síntomas

La osteoporosis no siempre presenta síntomas evidentes. Por eso, las personas mayores no se enteran a veces de que tienen osteoporosis hasta que se rompen un hueso en una caída. La radiografía que le hace el médico pone de manifiesto la densidad disminuida de los huesos. Se calcula que el 70 por ciento de las fracturas en personas de 45 años y mayores son imputables a la osteoporosis, y que un tercio de las mujeres mayores de 65 años presentan fracturas vertebrales. La proporción de mujeres a hombres con fracturas de la columna vertebral es de alrededor de 8 a 1. Para cuando se alcanza una edad muy avanzada, un tercio de las mujeres y una sexta parte de los hombres se habrán fracturado uno de los huesos de la

cadera. Otra localización frecuente de fracturas es el hueso del antebrazo (el radio), que queda justo encima de la muñeca.

Las vértebras debilitadas de la persona con osteoporosis son susceptibles de colapsarse espontáneamente. Conocidas como fracturas de compresión, estas roturas ocasionan a veces fuertes dolores, generalmente en la espalda media y baja. Si las fracturas son múltiples, los dolores pueden volverse crónicos. La persona pierde gradualmente varios centímetros de estatura, y la parte superior de la espalda se encorva hacia delante. Si la osteeoporosis se deja sin tratar, estos signos y síntomas aparecen generalmente en la mujer durante los 20 años siguientes a la menopausia.

Diagnóstico

El diagnostico suele establecerse por observación del aspecto general de la persona y en particular el de la columna vertebral. Las radiografías permiten determinar si los huesos están menos densos de lo normal. Para diagnosticar la osteoporosis se emplean también técnicas especiales de formación de imágenes, incluida la densitometría fotónica. En algunos casos, se practican un análisis de sangre y una biopsia de hueso (extracción de un pequeño fragmento para su examen al microscopio) a fin de excluir la posibilidad de osteomalacia, enfermedad íntimamente relacionada con la carencia de vitamina D.

Tratamiento

De no tratarse la osteoporosis, continuará la pérdida de densidad ósea. El riesgo de fracturas aumentará a medida que la persona vaya envejeciendo. El tratamiento se dirige principalmente a impedir la pérdida de tejido óseo.

Medicamentos Los complementos de calcio, en forma de comprimidos y a las dosis recomendadas, carecen de efectos secundarios nocivos y son económicos y eficaces. Más eficaz aún es el tratamiento con estrógeno, pero esta hormona tiene a veces efectos secundarios indeseables. El médico puede o no recetar estrógeno, dependiendo más que nada de otras consideraciones relativas al estado de salud del paciente. Hay otros medicamentos, como la calcitonina, que reducen la pérdida de tejido óseo y que pueden recetarse para las personas que no toman estró-geno. Ciertos fármacos utilizados para el tratamiento de otras afecciones pueden tener también el efecto adicional de ocasionar pérdida de tejido óseo. El uso de tales medicamentos tal vez necesite reducirse o ajustarse para los que sufren de osteoporosis. Ejemplos de fármacos susceptibles de producir pérdida de tejido óseo los tenemos en la cortisona, la hormona tiroidea y los diuréticos (empleados para aumentar la excreción urinaria en varias enfermedades). Los varones que sufren osteoporosis no reciben generalmente terapia hormonal, pero toman suplementos de calcio, y además puede suministrárseles algunos de los medicamentos más recientes.

Estilo de vida Entre las medidas de carácter general que pueden tomarse para evitar nuevas pérdidas de tejido óseo se incluyen la participación con regularidad en un programa de ejercicio (incluidos largas caminatas u otra actividad equivalente), el cesar de fumar y sólo consumir bebidas alcohólicas con moderación. Son muy importantes las buenas costumbres en el comer y toda dieta equilibrada debe incluir suficiente cantidad de calcio, vitaminas y otros nutrientes. Las personas de edad procurarán tomar precauciones para evitar las caídas.

Alivio del dolor Para el dolor de espalda se pueden utilizar remedios usuales, como la aspirina y las aplicaciones de calor. El entrenamiento dirigido a mejorar la postura y los ejercicios especiales de los músculos abdominales y de la espalda aportan beneficios a largo plazo en cuanto a reducir el dolor y otras molestias. En ocasiones, será necesario llevar una prótesis o refuerzo ortopédico en la espalda para proporcionar apoyo.

Prevención temprana

La mejor edad para empezar a tomar medidas preventivas contra la oste-oporosis es durante la niñez y en la adolescencia. Esto es de especial importancia para las jóvenes de esqueleto ligero y huesos pequeños que tienen familiares afectados por la osteoporosis. Al igual que en la gente mayor, conviene hacer ejercicio con regularidad y también ingerir el calcio dietético necesario. Se calcula que más del 70 por ciento de niños y adolescentes no consumen cantidades adecuadas de calcio en sus dietas. Entre los alimentos ricos en calcio figuran la leche y otros productos lácteos, verduras de hojas verdes, cítricos y pescado como sardinas y caballa, así

como mariscos. El objetivo es alcanzar la madurez con plena y normal densidad ósea.

No menos importantes son las decisiones tomadas sobre el modo de vivir. Deben evitarse las dietas que prometen una rápida pérdida de peso. Aunque el ejercicio, sobre todo el levantamiento de pesas bajo la supervisión de un entrenador competente, es importante para la prevención de la osteoporosis, el exceso de ejercicio por parte de las adolescentes y mujeres jóvenes puede dar el resultado contrario. El ejercicio exagerado (sobre todo cuando se combina con dietas y pérdida de peso) puede producir el cese de la regla y la reducción de las concentraciones de estró-geno. Todo esto último conduce a pérdidas importantes de tejido óseo.

Fuentes

U.S. National Institutes of Health, 9000 Rockville Pike, Bethesda,

MD 20892

Telephone (301)496-4000

Telephone (301)592-8573 (Sickle Cell Anemia)

Toll-free (800)838-7715 (Mammography)

Toll-free (800)822-7967 (Vaccine Adverse Event Reporting System) Toll-free (800)352-9425 (Brain Resources and Information Network) http://www.nih.gov/

National Osteoporosis Foundation, 1232 22nd St., NW, Washington, DC, 20037-1292 Telephone (202)223-2226 http://www.nof.org

Osteoporosis and Related Bone Disorders—National Resource Center,

1232 22nd St. NW, Washington, DC 20037-1292

Telephone (202)223-0344

Toll-free (800)624-BONE

Facsimile (202)293-2356

http://www.osteo.org/

National Osteoporosis Foundation, 1232 22nd St., NW, Washington, DC, 20037-1292 Telephone (202)223-2226 http://www.nof.org

U.S. Centers for Disease Control and Prevention, 1600 Clifton Rd.,

Atlanta, GA 30333

Telephone (404)639-3534

Telephone (404)639-3311

Toll-free (800)311-3435

Information Hotline (888)-232-3228

TTY (404)639-3312

http://www.cdc.gov/

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