Pancreatitis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La pancreatitis es una inflamación dolorosa del páncreas.

¿Qué es concretamente la pancreatitis?

El páncreas es una glándula de aproximadamente 15 centímetros de longitud, con forma de pera aplanada, que está situada al lado del estómago, con parte más ancha rodeada por el duodeno, que constituye la primera parte del intestino delgado. El páncreas produce insulina y glucagón, dos mensajeros químicos llamados hormonas que controlan los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre. El páncreas también segrega enzimas que el aparato digestivo para digerir proteínas, azúcares y grasas. Estas enzimas constituyen el jugo pancreático, transportado hasta el duodeno por un conducto que desemboca en el intestino junto con el conducto biliar procedente de la vesícula biliar.

Cuando el páncreas se inflama, el conducto pancreático se obstruye y sus poderosas enzimas digestivas se derraman y comienzan a atacar al páncreas mismo. Estas enzimas pueden causar daños que dan por resultado la inflamación de tejidos y vasos sanguíneos. Hay dos formas de pancreatitis. La pancreatitis aguda ocurre cuando el páncreas se inflama

repentinamente pero luego se mejora. La pancreatitis crónica es una inflamación persistente o una combinación de inflamación persistente con repetidos ataques de pancreatitis aguda. Con el correr del tiempo, el daño causado por la pancreatitis crónica puede conllevar a la mala absorción (cuando el cuerpo no puede absorber los nutrientes y las calorías que necesita) y a una secreción anormal de insulina, es decir, a la diabetes.

¿Cuál es la causa de la pancreatitis?

Las causas de pancreatitis son muchas, pero la mayoría de los casos de pancreatitis aguda son causados por el abuso del alcohol o por cálculos biliares. Normalmente, el paciente siente, en la zona superior del abdomen, un fuerte dolor que dura de unas horas o unos días. El abdomen puede estar inflamado y sensible. Otros síntomas pueden incluir náuseas, vómito, fiebre y aumento de la frecuencia del pulso.

Diagnóstico

Además del dolor, los pacientes con pancreatitis crónica manifiestan, generalmente, signos de daño a largo plazo, tales como mala absorción y diabetes. Puesto que la pancreatitis aguda aumenta ciertos niveles de enzimas digestivas de la sangre, un análisis de sangre confirmará el diagnóstico. A veces se utilizan técnicas radiográficas, tales como la tomografía computada (TC), para sentar el diagnóstico.

Tratamiento

El tratamiento de la pancreatitis depende del tipo, causa y gravedad de la afección. Aunque la forma aguda generalmente se mejora por sí misma, se hospitaliza al paciente mientras dura el ataque. Si el paciente tiene cálculos biliares, tal vez sea necesaria practicar una intervención para extraerlos.

Los pacientes con pancreatitis crónica deberán llevar una dieta estricta que limite las grasas y las proteínas, que el páncreas dañado ya no puede digerir debidamente. A veces el enfermo recibe enzimas de remplazo para ayudarle a digerir la comida, y el médico podrá recetarle medicamentos para aliviar el dolor. Dado que ambas formas, la aguda y la crónica, son causadas con frecuencia por el alcohol, la mejor manera de prevenir la enfermedad es evitar el consumo de bebidas alcohólicas.

Con el tratamiento, las perspectivas para la pancreatitis crónica son a menudo buenas, pero los pacientes deben dejar de beber. Otras causas de pancreatitis menos comunes, tales como infecciones, cáncer y reacciones a medicinas o sustancias químicas, deben ser diagnosticadas correctamente para que puedan tratarse de la mejor manera posible.

Fuente

U.S. National Digestive Diseases Information Clearinghouse,

2 Information Way, Bethesda, MD 20892-3570

Telephone (301)654-3810 Toll-free (800)891-5389 Facsimile (301)907-8906

http://www.niddk.nih.gov/health/digest/nddic.htm

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