Parálisis cerebral: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Por parálisis cerebral se entienden diferentes afecciones debidas a una lesión prenatal del cerebro que afecta a la capacidadpsicomotora (de movimiento) de la persona.

¿Por qué no camina nuestra hija?

Rob y Carol fueron los primeros en darse cuenta de que algo le pasaba a Nancy, su hijita de 11 meses. Nancy era una niña despierta y feliz, pero al llegar a los 5 o 6 meses de edad, y a diferencia de otros niños, no intentaba agarrar sus juguetes; a los 11, apenas podía sentarse por sí misma. Cuando Carol se agachaba para abrazarla, Nancy permanecía rígida. Cuando la dejaban sola en la cuna o sobre una manta en el suelo, Nancy no andaba a gatas como otros niños. Rob y Carol consultaron al pediatra (médico especializado en niños). Le describieron su comportamiento y le preguntaron si acaso tenía parálisis cerebral.

¿Cómo se comunican los músculos con el cerebro?

Cada movimiento que hacemos, desde rascarnos la nariz hasta bajar las escaleras, es el resultado de una combinación compleja de mensajes que circulan entre el cerebro y los músculos. Cuando decidimos hacer algo, el cerebro ordena a los músculos cómo deben hacerlo. Las actividades tales como cepillarnos los dientes, cruzar la calle e incluso hablar también están controladas por centros especiales del cerebro.

¿Qué es la parálisis cerebral?

En ocasiones, los centros cerebrales que controlan el movimiento se dañan, por lo que los mensajes que el cerebro envía a los músculos son confusos. Para los niños que sufren esta enfermedad, cualquier movimiento ordinario puede resultar muy difícil, o simplemente imposible. Cerca de 500 000 estadounidenses sufren parálisis cerebral.

¿Existen diferentes clases de parálisis cerebral?

La parálisis cerebral puede afectar a sus víctimas de distintas maneras, según la parte del cerebro dañada y de la magnitud del daño. Hay enfermos cuyos movimientos son espasmódicos, es decir, que se mueven rígida o bruscamente. Otros no son capaces de controlar sus movimientos y tienen que hacer grandes esfuerzos para mantenerse erguidos o sostener un objeto. Algunos de estos enfermos se agitan mucho. El 25 por ciento de los paralíticos cerebrales presentan una combinación de todos estos problemas. La enfermedad puede afectar a ambos brazos, a las piernas o solamente a un lado del cuerpo y, a veces, sólo las piernas se ven afectadas. Las personas con parálisis cerebral pronunciada pueden necesitar una

silla de ruedas para desplazarse; los casos más leves son capaces de caminar sin mayores indicios que una cojera leve.

¿Los enfermos de parálisis cerebral sufren otros problemas?

La parálisis cerebral puede ocasionar debilidad en otros músculos del cuerpo. Por ejemplo, los enfermos de parálisis cerebral tienen problemas para hablar o tragar comida, e incluso a veces babean. Los hay que sufren convulsiones es decir, descargas eléctricas que se producen súbitamente en el cerebro y hacen que la persona tenga que interrumpir bruscamente lo que estaba haciendo, pierda el control de sus movimientos y, a veces, sufra confusión o quede inconsciente. Casi una cuarta parte de los niños con parálisis cerebral experimentan problemas de aprendizaje, ya que el daño cerebral que afecta a los movimientos musculares también puede afectar a las partes del cerebro que rigen el aprendizaje. Hay niños que pueden tener dificultades con las matemáticas o para leer. Otros necesitan educación especial. Pero la mayor parte de las personas que sufren parálisis cerebral poseen un nivel normal de inteligencia, incluso cuando sus discapacidades físicas son graves.

¿Cuál es la causa de la parálisis cerebral?

En la mayoría de los casos, la parálisis cerebral es congénita y se debe a daños que se producen durante el desarrollo del cerebro. No es contagiosa como un catarro o el sarampión; no empeora, pero tampoco remite. En algunos casos, la mala salud de una mujer embarazada puede abocar en la parálisis cerebral del hijo. Los bebés prematuros corren mayor riesgo de parálisis cerebral que los que nacen a término. Hay casos en que un accidente grave, como estar a punto de ahogarse, puede causar daño y parálisis cerebral en un niño pequeño. Muchos creen que los daños cerebrales producidos durante el parto son una de las causas más frecuentes de la parálisis cerebral, pero están equivocados. En el 80 por ciento de los casos no existe un causa específica de esta enfermedad, y por otra parte es imposible diagnosticarla antes de que nazca el niño.

Diagnóstico

No siempre es fácil para los médicos decir si un niño, o una chica joven como Nancy, sufre de parálisis cerebral. Cuando los padres llevan al niño al médico, éste les hace preguntas acerca del hijo y mira si el pequeño tiene alguna a normalidad muscular o dificultad para los movimientos. El médico examina especialmente los reflejos del niño para ver si el cerebro y el sistema nervioso le funcionan debidamente. Por ejemplo, golpea suavemente la rodilla del niño con un pequeño martillo de caucho para examinar los reflejos de las piernas. Si el niño tiene parálisis cerebral, un equipo de médicos especialistas y terapeutas consulta a los padres y coordina con ellos la realización de un programa de tratamiento.

Tratamiento

Que una persona sufra de parálisis cerebral no significa que no pueda ser feliz. Lo que sí es cierto es que la gente con parálisis cerebral se enfrenta cada día a mayor número de retos que la gente que no la padece. El tratamiento o terapia ayuda a los niños con parálisis cerebral a enfrentarse a las tareas diarias que el resto dan por sentadas. Cada niño es diferente, así es que las formas de terapia varían según el caso. Se puede proporcionar, por ejemplo, una terapia centrada en el fortalecimiento de las partes del cuerpo necesarias para caminar o para subir escaleras, en los músculos de la boca que intervienen en el acto de hablar, o se puede enseñar al niño a dominar actividades básicas pero importantes como vestirse o comer. Los fármacos (como los que se utilizan para controlar las convulsiones), las técnicas quirúrgicas y los equipos especiales (sillas de ruedas, abrazaderas—correctores ortopédicos—o instrumentos de comunicación) también permiten a las personas con parálisis cerebral llevar una vida normal. Los padres de niños con parálisis cerebral, así como los mismos enfermos, deben colaborar estrechamente con sus médicos, terapeutas y maestros para decidir el mejor tratamiento en cada caso.

Medidas preventivas

Como en la mayoría de los casos se desconoce la causa de la parálisis cerebral, no hay forma de prevenirla. Una madre embarazada puede aumentar la probabilidad de que su hijo nazca sano sometiéndolo a revisiones regulares, comiendo debidamente y prescindiendo del tabaco, la bebida o las drogas. También es importante proteger a los bebés de accidentes o de heridas en la cabeza que, a veces, son causa de parálisis

cerebral después del nacimiento. Pero, por el momento, el misterio de la parálisis cerebral no tiene solución. La esperanza de superar esta enfermedad radica en continuar las investigaciones médicas.

Convivencia con la parálisis cerebral

Puede que los niños con esta enfermedad no sean capaces de llevar a cabo las mismas actividades que otros niños o, al menos, no del mismo modo; pero la mayoría sí pueden:

– ir a la escuela;

– tener amigos;

– participar en excursiones escolares o en campamentos de verano;

– escuchar música;

– jugar con la computadora;

– leer;

– practicar deportes.

Muchos enfermos con parálisis cerebral podrán ir a la universidad, cumplir en un empleo, casarse y tener hijos.

Fuentes

United Cerebral Palsy, 1660 L St. NW, Ste. 700,

Washington, DC 20036 Telephone (202)776-0406 Toll-free (800)872-5827 Facsimile (202)776-0414 TDD (202)973-7197 http://www.ucpa.org/

U.S. Centers for Disease Control and Prevention,

1600 Clifton Rd., Atlanta, GA 30333 Telephone (404)639-3534 Telephone (404)639-3311 Toll-free (800)311-3435

Information Hotline (888)-232-3228 TTY (404)639-3312 http://www.cdc.gov/

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