Parálisis facial: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La parálisis facial, conocida también por parálisis de Bell, es una debilidad súbita o una pérdida completa de la función de ciertos músculos faciales, normalmente situados a un lado del rostro, causada por la inflamación de un nervio facial.

Media cara

Shelly, de 15 años, se levantó una mañana sintiéndose como si acabara de recibir una inyección de novocaína del dentista. Se miró al espejo y descubrió que no tenía fuerza en un lado del rostro. No podía sonreír y sólo parecía funcionar el otro lado. Shelley llamó a sus padres gritando y éstos acudieron corriendo en su ayuda. Al verle la cara, temieron que Shelley hubiera sufrido una apoplejía o que se le hubiese manifestado un tumor cerebral, así que la llevaron rápidamente al hospital.

En el hospital, el médico examinó a Shelley y les preguntó a ella y a sus padres por sus antecedentes clínicos. A continuación, llevó a cabo una serie de pruebas diagnósticas para determinar si Shelley tenía la presión sanguínea baja o si había contraído la enfermedad de Lyme. Poco después, les explicó que Shelley presentaba síntomas de parálisis facial, afección inofensiva bastante común.

Pasaron tres semanas antes de que Shelly se recuperara, tres semanas que a Shelly le parecieron tres años. No obstante, Shelly dio gracias por no haber sufrido una enfermedad más seria.

¿Qué es la parálisis facial?

Se trata de una afección que sobreviene cuando el nervio facial se irrita. El nervio facial discurre desde el cerebro a través de un pequeño agujero en el cráneo. A veces, este nervio puede irritarse o inflamarse y, como consecuencia, no envía las señales habituales a una parte del rostro. El resultado es una pérdida total o parcial de la función muscular (“parálisis”).

Los síntomas de la parálisis facial se manifiestan súbitamente y tienden a empeorar entre el segundo y el quinto día. El entumecimiento o debilidad brusca característico de la parálisis facial empeora durante el día; el rostro se pone rígido y se distiende hacia un lado. Los enfermos

con parálisis facial suelen tener dificultad para cerrar el ojo del lado afectado, y no pueden fruncir el ceño. Se puede sentir dolor detrás del oído y experimentar movimientos involuntarios denominados “tics.” Además, el oído de la parte afectada se vuelve muy sensible, y puede que el enfermo también babee y tenga dificultad para comer y beber.

Es fácil confundir los efectos de un ictus o apoplejía con los de la parálisis facial, por lo que es importante el diagnóstico médico que determine la causa de la parálisis. Los enfermos con parálisis facial suelen temer un tumor cerebral, pero los síntomas de éste suelen manifestarse gradualmente y no de manera súbita como ocurre con los de la parálisis facial.

Causas

La parálisis de Bell es una enfermedad idiopática, es decir, sus causas son desconocidas. Una de las posibles causas es la irritación de un nervio facial tras una infección vírica, por ejemplo el herpes zóster (o culebrilla) o el herpes simple (que produce calenturas o herpes labial o febril). Esta enfermedad puede aparecer asociada también a un golpe en la cara que daña el nervio o a afecciones como la enfermedad de Lyme, la diabetes y la tensión arterial alta.

La parálisis facial afecta a hombres y mujeres de todas las edades, pero es más común entre los 30 y los 60 años. Las mujeres embarazadas, los diabéticos y los enfermos de gripe o resfriado son más susceptibles a esta afección que la persona normal. Una de cada 60 o 70 personas sufren

parálisis facial alguna vez en la vida, lo que se traduce en unos 40 000 casos al año en Estados Unidos.

Tratamiento

El 80 por ciento de los enfermos con parálisis facial empiezan a recuperarse algunas semanas después de que se manifiesten los síntomas y lo consiguen totalmente a los pocos meses, sin necesidad de tratamiento. En algunos casos (pocos) la recuperación no llega a ser completa y algunos de los síntomas se hacen permanentes.

Durante la recuperación, la mayor preocupación es proteger el ojo expuesto a la suciedad o a posibles lesiones. Los médicos recomiendan medicamentos antivíricos en los cinco o seis primeros días de la enfermedad. Los antiinflamatorios también pueden reducir la inflamación del nervio.

Fuentes

American Academy of Otolaryngology, 1 Prince St.,

Alexandria, VA 22314 Telephone (703)836-4444 http://www.entnet.org/

Bell’s Palsy Research Foundation, 18403 Woodfield Rd.,

Ste. D, Gaithersburg, MD 20879 Telephone (301)216-9740 Toll-free (800)688-6914 Facsimile (301)330-9075 http://www.bellspalsyresearch.com/

National Centers for Facial Paralysis, 18403 Woodfield Rd.,

Ste. B/C, Gaithersburg, MD 20879 Toll-free (800)688-6914 Information Line (888)-30-BELLS http://www.bellspalsy.com/

U.S. National Institute of Neurological Disorders and Stroke,

c/o NIH Neurological Institute, P.O. Box 5801, Bethesda, MD 20824

Telephone (301)496-5751

Toll-free (800)352-9424

TTY (301)468-5981

http://www.ninds.nih.gov/

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