Peste (peste bubónica): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Es una enfermedad grave que se transmite a los humanos mediante la picadura de una pulga alojada en el animal infectado, generalmente un roedor salvaje.

La peste negra

Alrededor del año 1300 comenzó una epidemia masiva de una enfermedad mortífera conocida como peste bubónica. La epidemia, a veces llamada peste negra, apareció primero en Asia y luego se extendió hacia el Oeste, desde el Oriente Medio a África del Norte y a Europa. Entre los años 1347 y 1350, sólo en Europa murieron alrededor de 20 millones de personas como consecuencia de esta epidemia. Olas posteriores de la peste bubónica continuaron azotando a Europa hasta cerca del año 1800. En esa época, la gente no estaba segura de la causa de la enfermedad. La atribuían a todo, desde la ira de Dios a los vapores insalubres que despedían los enfermos, los pantanos o las letrinas.

¿Qué es la peste bubónica?

En 1894, Alexandre Yersin, médico francés que estudiaba la peste bubónica en Hong Kong, describió por vez primera a la bacteria que la causa y que se llama Yersinia pestis en su honor. La bacteria se transmite al ser humano por la picadura de una pulga alojada en un animal infectado, generalmente un roedor salvaje. Aunque la peste bubónica sigue siendo una enfermedad grave, hoy en día es poco común. En la década de 1980, hubo un promedio de 18 casos en los Estados Unidos. Uno de cada 7 de estos pacientes murió. Cada año se producen brotes esporádicos de peste bubónica por todo el mundo. En la década de 1980, los hubo en 17 países, en su mayoría de África, Asia y América del Sur.

En América del Norte, la mayoría de los casos de peste bubónica en la década de 1990 ocurrieron en dos regiones: una de ellas se encuentra en el norte de Nuevo México, norte de Arizona y sur de Colorado; la otra se localizó en California, sur de Oregón y el extremo occidental de Nevada. En los estados del suroeste, las ardillas que viven entre las rocas, y sus pulgas, son la causa más común de la enfermedad en seres humanos. En los estados del litoral del Pacífico, los agentes más comunes son las ardillas de tierra de California y sus pulgas. Entre otros roedores causantes de la peste bubónica se incluye a los perros de las praderas, ratas de la madera, ardillas listadas y otras ardillas de tierra y, con menos frecuencia, conejos salvajes y gatos domésticos.

¿Cómo se transmite la peste bubónica?

Por lo general se transmite de animal a animal, y de animal a ser humano, mediante la picadura de una pulga infectada. Con menor frecuencia la transmisión tiene lugar por contacto directo con los líquidos del cuerpo o los tejidos de un animal muerto o enfermo. Por ejemplo, cualquiera podría contagiarse mientras está desollando (quitándole la piel) a un conejo infectado. La plaga también puede transmitirse mediante diminutas gotitas de saliva con bacterias presentes en el aire, procedentes de la tos de personas o gatos cuyas infecciones han pasado a los pulmones. Otras personas que respiran estas gotitas pueden contraer la peste.

Las personas del oeste de los Estados Unidos que entran en contacto con animales que podrían acarrear la peste, corren el riesgo de contraer la enfermedad. Entre estas personas se cuentan los campistas, excursionistas y cazadores que visitan zonas infectadas con la peste animal; y dueños de animales domésticos y veterinarios que tocan a gatos infectados.

Síntomas

Hay tres clases principales de peste: bubónica, septicémica y neumónica. La peste bubónica por lo general comienza de 2 y 6 días después de que una persona haya entrado en contacto con la bacteria que la causa. Conduce a la inflamación de los ganglios linfáticos, que a veces adquieren considerable volumen y se denominan bubones. Con frecuencia estos

ganglios se sienten calientes al tacto. Otros posibles síntomas de la peste bubónica son fiebre, escalofríos, cansancio, dolor de cabeza y una sensación general de enfermedad grave. Puede empeora rápidamente si no se comienza el tratamiento de inmediato.

Si la bacteria invade el torrente sanguíneo, el resultado es una enfermedad también grave conocida como peste septicémica. Los síntomas de ésta son fiebre, escalofríos, cansancio, dolor de estómago, infiltraciones de sangre en la piel y otros órganos, y choque (repentino descenso del volumen de sangre en todo el cuerpo que puede derivar en colapso circulatorio y muerte). Si la infección se propaga a los pulmones, el resultado será una enfermedad mortal conocida por peste neumónica. Sus síntomas son fiebre, escalofríos, tos, dificultad respiratoria y choque. La mayoría de las personas que contraen la peste neumónica mueren pronto si no reciben atención médica inmediata.

Tratamiento

El diagnóstico y tratamiento temprano pueden reducir la mortalidad de la peste a menos del 5 por ciento. El médico sospechará que se trata de peste si el enfermo manifiesta los síntomas mencionados y ha estado en contacto con roedores salvajes, conejos salvajes, o con animales muertos o enfermos que comen conejos o roedores. Para asegurarse, el médico debe buscar indicios de la bacteria causante en la sangre de la persona, en la flema que escupe al toser o en muestras de tejido de los ganglios linfáticos.

Se recetan antibióticos para combatir la bacteria de la peste. Además, se mantiene aisladas a las personas que prsentan peste neumónica, para evitar que propaguen la enfermedad por medio de la tos.

Medidas preventivas

La gente que vive, trabaja o juega en zonas donde hay animales vectores de la peste puede tomar las siguientes precauciones para reducir el riesgo de contagio:

- deshacerse de los roedores que hayan invadido la casa o sus alrededores, así como los que pueda haber en los lugares de trabajo y campamentos, mediante la eliminación de toda maleza, pilas de rocas, basura, comida para animales domésticos o restos de comida que hayan quedado en tales zonas o en sus alrededores;

- sellar los agujeros de entrada en los edificios o casas;

- usar fumigaciones contra las pulgas durante los brotes de una peste en animales;

- no tocar roedores o conejos enfermos o muertos;

- reportar a la oficina local de la salud los conejos o roedores muertos o enfermos que puedan tener la peste.

Existe una vacuna contra la peste. Sin embargo, se recomienda sólo para las personas cuyos trabajos los ponen en alto riesgo de contagio, como quienes trabajan en los laboratorios con bacterias de la peste o con roedores salvajes en zonas infestadas. A quienes viajen a países donde hay brotes de peste y a las personas que hayan entrado en contacto con animales infectados se les podrá dar antibióticos para protegerlos de la enfermedad.

Fuente

U.S. Centers for Disease Control and Prevention, Division of Vector-Borne Infectious Diseases, P.O. Box 2087, Fort Collins, CO 80522 http://www.cdc.gov/ncidod/dvbid/

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