Rabia: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La rabia es una infección vírica del sistema nervioso central que se produce en los mamíferos salvajes y domésticos, especialmente en los carnívoros. El virus de la rabia se encuentra en la saliva y se transmite al ser humano principalmente a través de las mordeduras de animales infectados. La rabia es casi siempre mortal si la vacuna preventiva no se da a tiempo.

La palabra “rabia” significa locura o furia en latín, y se refiere al extremo estado de agitación que constituye uno de los síntomas de la enfermedad. La rabia también ha sido llamada hidrofobia, que significa “miedo al agua,” debido a otro de sus síntomas: a pesar de que puedan tener una enorme sed, el simple hecho de ver agua produce dolorosos espasmos en la garganta de los animales o personas con rabia.

¿Cuál es la incidencia de la rabia entre animales y humanos?

Nadie puede estimar con seguridad cuántos animales se encuentran infectados con rabia en un momento dado. La incidencia varía mucho de país a país y de un año al otro. Entre los humanos, sin embargo, se ha estimado que hay unos 15 000 nuevos casos de rabia anualmente en todo el mundo.

En los Estados Unidos y otros países desarrollados, la rabia humana es muy rara, gracias a los programas de vacunación de animales domésticos y al control de perros callejeros abandonados. Más de la mitad de los pocos casos que todavía ocurren se dan entre inmigrantes y viajeros de regreso de otro países en los que que tuvieron contacto con perros.

Entre los animales vectores más comunes en América del Norte se encuentran los zorrinos, los mapaches, los zorros y los murciélagos. Otros portadores en otras partes del mundo son los zorros de Europa, los lobos de Asia occidental, los chacales y las mangostas de África, y los murciélagos de América del Sur. Los perros callejeros abandonados o salvajes suelen ser los principales transmisores de la enfermedad en África y en muchos países de Asia y América Latina.

¿Cómo se producen las infecciones de rabia?

La rabia humana se da cuando los animales infectados muerden a las personas. El virus de la rabia es transportado en la saliva del animal y

puede transmitirse a los humanos si la saliva penetra a través de una herida en la piel, por ejemplo, o mediante una lamida, o bien en una membrana mucosa, es decir, la capa lisa y húmeda de los orificios y cavidades del cuerpo, como la boca o la nariz. En raros casos, la transmisión de la rabia puede ocurrir al entrar en contacto con el aire de las cuevas donde habitan bandadas de murciélagos portadores de rabia.

Una vez que el virus de la rabia ha penetrado en el cuerpo, produce la enfermedad al viajar por las vías nerviosas hasta el cerebro. Ahí desencadena una inflamación que produce confusión mental y otros síntomas graves de la enfermedad.

Es casi imposible que un ser humano contagie la rabia a otra persona. El único caso conocido se dio en una persona que había recibido un trasplante de cornea (parte del ojo) de otra portadora del virus de la rabia.

¿Cuáles son los signos y síntomas de la rabia?

El periodo de incubación de la rabia (el intervalo de tiempo entre la mordedura del animal u otra forma de contagio y el inicio de los síntomas) es, por término medio, de 1 a 2 meses, aunque algunos síntomas pueden comenzar unos 10 días después de la mordedura o incluso un año más tarde. Las mordeduras más cercanas al cerebro, como por ejemplo

Una Temida Enfermedad Conocida por El Mundo Antiguo

La rabia se conoce desde las épocas antiguas como una de las enfermedades más temidas de todas. El filósofo griego Demócrito (aprox. 460—370 a.C.) fue el primero en describir la enfermedad, que atribuía a una inflamación del sistema nervioso. Aristóteles (384—322 a.C.) describió la rabia en los animales. El conocido médico griego Galeno (129—199 d.C.) sabía que la rabia “sigue a la mordedura de un perro loco y va acompañada por una aversión a beber líquidos.”

En tiempos modernos, el químico y bacteriólogo francés Louis Pasteur (1822—1895) pasó a la historia de la medicina cuando, en 1885, descubrió una vacuna preventiva contra la rabia. La probó con éxito en un niño campesino, José Meister, a quien un perro rabioso había mordido. Aunque algunos historiadores se han preguntado si Meister de verdad tenía la rabia, este logro hizo famoso a Pasteur y contribuyó a establecer el Instituto Pasteur en París, donde se llevan a cabo investigaciones y enseñanzas médicas. José Meister trabajó en el Instituto Pasteur durante muchos años.

en la cara, tienden a producir los síntomas más pronto que las más lejanas de las piernas o brazos.

En los humanos, los síntomas normalmente comienzan con agitación, pérdida del apetito, depresión y una fiebre no muy alta. Tras estos primeros síntomas, los siguientes son: excitación incontrolable, salivación, espasmos de la garganta, confusión mental y convulsiones. Como consecuencia de la parálisis y del cansancio, el paciente puede entrar en un estado de coma o morir de unos pocos días a 3 semanas tras la aparición de los síntomas.

En los animales como los perros, el periodo de incubación es más corto. Los signos (indicios) incluyen excitabilidad, ferocidad y mordeduras, un ladrido ronco que es seguido por bajos aullidos, o una pérdida completa de la voz. Los animales salvajes que normalmente rehúyen a los humanos pueden perderles el miedo y aparecer agitados. Generalmente, los animales nocturnos se muestra activos durante el día.

Diagnóstico

Se debe lavar la herida con agua y jabón y consultar a un médico inmediatamente después de la mordedura de un animal. Dado que la rabia, si no se trata, puede ser una enfermedad mortal, la atención médica inmediata es imprescindible. Los médicos diagnostican la rabia al observar los signos y síntomas más graves, pero aun no existe un análisis de laboratorio que pueda detectarla antes de que llegue al sistema nervioso.

El diagnóstico es de especial importancia en los animales. Si se puede capturar al animal que haya mordido a una persona, y que parezca estar rabioso, se le mata y se analiza el tejido de su cerebro en busca de indicios de una infección de rabia. Si se determina que el animal tenía rabia, la persona mordida debe recibir la vacuna contra la rabia.

Prevención y tratamiento

Tomar medidas preventivas antes de que aparezcan los primeros síntomas es el único tratamiento fiable. En realidad, una vez que han comenzado los síntomas, casi no existe ningún tratamiento que pueda curar esta infección. Se darán al enfermo analgésicos (para aliviar el dolor) y sedantes, pero sólo un pequeñísimo número de personas que recibieron atención médica intensiva, con el fin de mantener sus funciones vitales, lograron sobrevivir a la infección por el virus de la rabia.

Inmunización postexposición El tratamiento preventivo se llama “inmunización postexposición” (al virus). Los que reciben inmunización poco después de ser mordidos pueden estar seguros de que estarán protegidos contra la rabia. La inmunización consiste en una serie de vacunaciones que se dan a lo largo de varias semanas. Pero depende del médico si se dan o no a una persona mordida por un animal. Es posible que se den si los médicos o los funcionarios de salud pública local determinan

que existe riesgo de rabia. Por ejemplo, si un animal salvaje, como una mofeta o un zorro, ha mordido a la persona y se sabe o se cree que aquél tenía rabia, entonces está indicado el tratamiento. Por otra parte, si el animal que ha mordido a la persona es el perro del vecino y se sabe que tiene buena salud y la chapa de identidad y vacunación que lleva en el collar dice que las vacunas contra la rabia están al día, entonces no se necesita el tratamiento.

Inmunización preexposición La inmunización preexposición se les da a las personas que por motivos de trabajo están más expuestas a ser mordidas por animales, como por ejemplo los veterinarios y los guardias de los parques forestales. También se indica en los campistas o en los espeleólogos (exploradores de cuevas), así como en las personas que viajan a países donde hay peligro de rabia.

En los Estados Unidos y otros países desarrollados donde hay animales salvajes con rabia, se vacuna a los perros y gatos domésticos. Las medidas de control para los animales salvajes y la cuarentena de animales importados también son importantes para la prevención de la rabia.

Los esfuerzos para educar a la población subrayan la importancia de vacunar a los animales domésticos y de evitar el contacto con los animales salvajes. A los niños pequeños, en particular, debe decírseles que no se acerquen ni acaricien a animales salvajes.

Fuentes

Travel Health Online, c/o Shoreland, Inc., PO Box 13795,

Milwaukee, WI 53213-0795 Facsimile (414)290-1907 http://www.tripprep.com/

U.S. National Institute of Allergy and Infectious Diseases, Bldg. 31, Rm. 7A-50, 31 Center Dr., MSC 2520, Bethesda, MD 20892-2520 Telephone (301)496-2263 http://www.niaid.nih.gov/default.htm

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