Síndrome de gilíes de la tourette (tics): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Este síndrome se debe a un trastorno neurológico que obliga al enfermo a hacer movimientos o ruidos involuntarios, a los que se da el nombre de tics. Muchos investigadores científicos creen que esta afección se debe a un desequilibrio químico del cerebro.

El caso de Daniel

Daniel lanzó un sonoro ladrido y sus condiscípulos estallaron de risa. La maestra, la señora Jones, lo mandó comparecer ante el director de la escuela, sabiendo de que Daniel estaba en tratamiento por hiperactividad. En días pasados no cesaba de hacer guiños, muecas temblequeantes con la nariz y arrastraba los pies al caminar. La señora Jones decidió que ya no podía tolerar más las interrupciones de la clase que ocasionaba el chico, que además la tenía preocupada. ¿Quería solamente lucirse ante sus condiscípulos o era alguna cosa más seria? Había leído algo sobre el síndrome de Gilles de la Tourette, que al parecer consistía en la manifestación de extraños movimientos y ruidos. ¿Sería eso lo que tenía Daniel?

¿En que consiste el síndrome?

El síndrome lleva el nombre de un médico francés, Georges G.A.B Gi-lles de la Tourette (1857-1904), que lo describió por primera vez, en 1885. Sus síntomas son los tics: movimientos o sonidos vocales bruscos, repetidos y acelerados. Los investigadores han identificado más de doscientas clases de tics, inclusive gruñidos, ladridos, balbuceos, movimientos de los ojos, de la cabeza y del cuello, carraspeos, muecas, encogimientos de hombros, olisqueos, movimientos de la boca o de las piernas y contoneos del tronco.

Los tics se clasifican en simples o complejos. Entre los tics motores simples figuran el parpadeo tembloroso o las sacudidas de un brazo. Los tics vocales simples incluyen gruñidos, ladridos y otros ruidos. Los tics complejos requieren la intervención de diversos movimientos musculares coordinados, incluso retorcimientos y flexiones pronunciadas de las piernas al andar. Entre los tics vocales complejos se cuentan el tartamudeo, los balbuceos, los exabruptos y blasfemias o las repeticiones. Entre los síntomas más comunes del síndrome figuran:

– Ecolalia: repetición de las palabras dichas por otros.

– Palilalia: repetición de las últimas palabras fonemas u oraciones propias.

– Coprolalia: referencias a las heces. Dicho de los que usan lenguaje o sonidos explícitos y soeces.

– Ecopraxia: imitación de los movimientos que hacen otras personas.

– Copopraxia: gestos indecentes y socialmente inaceptables.

Quienes sufren de los tics más intensos a veces se mutilan los labios a mordiscos o se golpean la cabeza. Otros manifiestan conductas obsesivo-compulsivas, tales como el lavarse las manos en forma excesiva. Además de tics, la persona que tiene el síndrome de Gilles de la Tourette presenta a veces indicios de hiperactividad, falta de coordinación o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Los afectados del síndrome que nos ocupa a veces logran contener sus tics durante unos minutos, pero, al igual que un estornudo reprimido, el tic reaparece tarde o temprano. Los tics se agravan cuando uno está cansado o angustiado; y por el contrario, mejoran cuando la persona se reconcentra en alguna cosa. Los tics pueden ser más pronunciados cuando el individuo está entre familia o amigos y lo son menos en presencia de extraños. Son también menos pronunciados por la mañana, más por la noche y, en general, no se manifiestan durante el sueño.

El trastorno generalmente comienza en la niñez. Los síntomas emergen más o menos a los siete años, y en el 90 por ciento de los casos, antes de los 10 años. Los niños tienen cuatro veces más probabilidad de manifestar síntomas que las niñas. Alrededor de una persona cada 2 000 se ve aquejada por el síndrome de Gilles de la Tourette.

Por lo menos el 25 por ciento de todos los niños de ambos sexos presentan un tic simple. Sin embargo, este tic suele desaparecer en el espacio de un año y no es indicio del síndrome de Gilles de la Tourette. En éste los síntomas duran toda la vida, aunque su tipo y frecuencia son susceptibles de variación. Aproximadamente el 35 por ciento de los individuos afectados experimentan alivio de sus síntomas en la adolescencia; la mayoría refiere que, aún cuando no desaparezcan los síntomas, se hacen menos frecuentes y menos pronunciados en la edad adulta. A veces sucede todo lo contrario. Hay personas con síntomas leves que experimentan tics pronunciados entre los 20 y poco más de los 30 años.

Los que padecen de tics pueden ser objeto de situaciones sociales embarazosas o tensión emocional. Sin embargo, el trastorno no afecta a la inteligencia ni a la aptitud para disfrutar plenamente de la vida.

¿Cuál es la causa fundamental del síndrome de Gilles de la Tourette?

En la Edad Media, los que manifestaban tics vocales y movimientos bruscos se consideraban poseídos por el demonio. Georges Gilles de la Tourette, el médico francés que investigó este trastorno en la primera década del siglo XIX, creía que la afección tenía una base fisiológica, es

decir física, no psíquica o mental. Los investigadores modernos piensan que Gilles de la Tourette tenía razón.

Hoy se cree que la causa del síndrome es una anomalía de los neu-rotransmisores cerebrales, esas sustancias químicas que transmiten las señales de una célula nerviosa a otra. Uno de esos neurotransmisores afectados por el síndrome es la dopamina, que regula los movimientos corporales. La investigación científica indica que ciertas formas del síndrome son hereditarias, es decir, que se transmiten de padres a hijos.

Tratamiento

Es muy importante el diagnóstico temprano y preciso de este síndrome, sobre todo si los síntomas se manifiestan en la niñez. Los que lo sufren

a menudo son objeto de incomprensión y ridículo, castigándose a menudo a los niños por algo que ellos no pueden reprimir.

La mayoría de los afectados por el síndrome no necesita medicación. Para los que presentan síntomas pronunciados, los medicamentos pueden reducir la frecuencia e intensidad de las manifestaciones hasta el punto de que les sea posible funcionar en el aula, en el trabajo y en el medio social.

Fuentes

Tourette Syndrome Association, Inc., 42-40 Bell Blvd., Bayside, NY 11361

Telephone (718)224-2999 http://www.tsa.org/

U.S. National Institute of Neurological Disorders and Stroke,

c/o NIH Neurological Institute, P.O. Box 5801, Bethesda, MD 20824

Telephone (301)496-5751

Toll-free (800)352-9424

TTY (301)468-5981

http://www.ninds.nih.gov/

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