Sarampión: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El sarampión es una enfermedad muy contagiosa de la niñez, que se manifiesta en forma de fiebre y sarpullido.

El caso de Daniel

Daniel oyó que su madre le decía a una vecina que una condiscípula de su hijo tenía el sarampión. La condiscípula, Bianca, se había mudado con su familia recientemente de Bangladesh a Estados Unidos. “¿Qué es el sarampión, mamita” preguntó poco después David. Su mamá le explicó que era una enfermedad parecida a la gripe, pero con sarpullido. Le contó que en épocas pasadas, todo el mundo tenía el sarampión, y a veces incluso morían de esa enfermedad; pero que hoy en día la mayoría de los niños recibían la vacuna contra el sarampión y muy pocos se contagiaban. La mamá de David tenía razón, el sarampión es actualmente muy raro en EE.UU. y en otros países donde se vacuna a los niños. Sin embargo, en países pobres como Bangladesh, donde no se inmuniza a los niños, el sarampión sigue siendo una enfermedad que la gente teme.

¿En qué consiste el sarampión?

Es una enfermedad vírica que se transmite directamente de una persona a otra. Una vez el virus penetra en el organismo humano ataca a la membrana que tapiza las vías respiratorias (entre los que están incluidos órganos como la nariz y la garganta, que transportan el aire atmosférico a los pulmones) y provoca tos y moqueo. Además, estos efectos suelen propagarse a otras partes del organismo. Conforme éste detecta al virus invasor, responde elevando la temperatura corporal, lo que se traduce en fiebre. El sarampión ocasiona también dolor de garganta, acompañado de diminutas vesículas blancas rodeadas de anillos rojos, que aparecen en la pared interior de las mejillas, así como una erupción cutánea o sarpullido de color rojizo. La persona que sufre de sarampión a menudo experimenta eritema (enrojecimiento) de los ojos y gran sensibilidad a la luz, mientras que el sarpullido puede venir acompañado de picazón.

¿Es una enfermedad peligrosa?

El sarampión puede hacer sentirse muy enferma a la persona que lo padece, con la posibilidad de que sea de carácter grave y afecte a una serie de órganos corporales. Cuando así sucede, decimos que ha habido complicaciones. Las complicaciones del sarampión incluyen infecciones de los oídos y neumonía (pulmonía), o sea inflamación de los pulmones. Otra complicación, que puede hacer peligrar la vida, es la encefalitis o inflamación del cerebro. El sarampión es especialmente peligroso para los lactantes y niños de corta edad, mujeres embarazadas y toda persona que tenga el sistema inmunitario debilitado, por ejemplo a causa de mal-nutrición o de otras enfermedades.

¿Cómo se contagia el sarampión?

El sarampión probablemente una de las enfermedades más contagiosas que se conocen. Suele atacar a los niños, mayoritariamente en zonas muy pobladas, como las ciudades. El sarampión se transmite por la inhalación de las gotas minúsculas contaminadas que expectora otra persona al toser o estornudar. Incluso es posible contagiarse en una habitación en la

que haya estado presente una persona con sarampión. De ahí que la enfermedad se propague rápidamente entre familia o en el aula. Los que la padecen tienen posibilidad de propagarla desde el quinto día de su exposición al virus, hasta 5 días después de aparecer el sarpullido.

Diagnóstico

Bianca, la condiscípula de Daniel, empezó a sentirse enferma en la escuela. Cuando la mamá vino a recogerla, la niña tenía fiebre y estaba muy colorada, tenía la garganta muy reseca y picante, y además catarro nasal. Cuando salió con su madre para subirse al auto, la luz del sol le hería los ojos. Al llegar a casa, la mamá llamó al médico. La enfermera que contestó le dijo que probablemente Bianca tenía el sarampión y que debía permanecer en casa, para no propagar la enfermedad. En efecto, al día siguiente o poco después, le salieron a Bianca unas placas de sarpullido en la frente y detrás de las orejas, que se extendieron gradualmente a todo el cuerpo. La niña permaneció en cama, demasiado enferma e incómoda para leer o mirar la televisión. Cuatro o cinco días después, la temperatura había vuelto a la normalidad y las manchas rojizas empezaron a desaparecer. Volvía a ser la Bianca normal.

En tiempos pasados, los médicos podían diagnosticar el sarampión con facilidad, pero hoy en día son muy pocos los que han observado un caso de sarampión desde que empezó a difundirse el uso de la vacuna contra esta enfermedad. En caso de duda, el médico puede ordenar ciertos análisis y pruebas que confirmen el diagnóstico.

Tratamiento

En la mayoría de los casos, el sarampión se cura de manera espontánea, sin que se aplique ningún tratamiento. Beber agua o jugo de naranja en abundancia permite restaurar los líquidos corporales perdidos a través de la piel a causa de la fiebre alta. Las complicaciones, como infecciones de los oídos y neumonía, generalmente se tratan con antibióticos, que destruyen las bacterias causantes. Una vez resuelta la crisis del sarampión, la persona puede volver a hacer todo cuanto hacía antes. Los niños por lo general estarán en condiciones de volver a la escuela como a los 5 días de la desaparición del sarpullido y la fiebre.

Medidas preventivas

La mejor prevención es la vacuna, que consiste en introducir en el cuerpo una forma inocua del microorganismo causante de la enfermedad, de suerte que cuando el individuo encuentra de nuevo el citado agente invasor, su organismo pueda reconocerlo y combatirlo. La persona que ha padecido el sarampión una vez, no vuelve a tenerlo ya más. Pero, habida cuenta del peligro de complicaciones, es preferible vacunarse que esperar a contagiarse. La vacuna contra el sarampión se suministra por lo general en forma de inyección, aplicada primero a los niños cuando tienen entre los 12 y 15 meses de edad, y después nuevamente antes de

ingresar al jardín infantil, o en la escuela, antes del séptimo grado. Si una persona no vacunada ha estado en contacto o en presencia de otra que tenga el sarampión, podrá recibir una inyección de inmunoglobu-lina, que contiene anticuerpos procedentes de la sangre de otros individuos, que combaten la infección. Esta inyección protege también a los que no pueden vacunarse, como por ejemplo las mujeres grávidas o los que sufren de alergias serias al huevo de gallina, que se emplea para la producción de la vacuna. Los médicos y otros profesionales de la salud pueden contestar cualquier consulta acerca de quiénes deben o no vacunarse.

Fuentes

U.S. Centers for Disease Control and Prevention, 1600 Clifton Rd.,

Atlanta, GA 30333

Telephone (404)639-3534

Telephone (404)639-3311

Toll-free (800)311-3435

Information Hotline (888)-232-3228

Office of Public Inquiries (800)311-3435

TTY (404)639-3312

http://www.cdc.gov/

World Health Organization, 525 23rd St. NW, Washington, DC 20037

Telephone (202)974-3000 Facsimile (202)974-3663 Telex 248338 http://www.who.int/

Sarampión alemán véase Rubéola

Sarcoma de Kaposi véase Sida y vih

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