Sordera y pérdida de la audición: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Es la pérdida parcial o completa del sentido del oído. La pérdida de audición y la sordera pueden estar presentes desde el nacimiento (por diversas causas) o comenzar más tarde como consecuencia de factores relacionados con la edad, enfermedades, lesiones o la exposición excesiva al ruido.

Kathy Peck fue guitarrista durante la década de 1970 y 1980 en un conjunto de rock llamado The Contractions. Eran de San Francisco y tocaban una mezcla de punk y nueva ola. Consiguieron cierto éxito entre el público y la crítica, y llegaron a tocar con grandes grupos como Duran Duran; pero a mediados de la década de 1980 Peck se dio cuenta que se estaba quedando sorda; tantos años tocando música a un volumen tan alto y yendo a conciertos ruidosos habían afectado sus oídos, al igual que le ocurrió a Pete Townshend, del grupo The Who. Cuando Kathy Peck y el doctor F. Gordon asistieron en 1988 a un concierto en el que el volumen era especialmente alto, decidieron intervenir en el asunto. Fundaron H.E.A.R (del inglés, Hearing Education andAwareness for Rockers, es decir, Educación del Oído y Concienciación para los Roqueros), organismo cuyo objetivo era prevenir la pérdida de la audición entre músicos y fans. H.E.A.R promociona el uso de tapones para reducir el impacto del volumen de la música en el oído.

Pero la música rock no es la única fuente de trastornos de oído relacionados con ruidos. La exposición continua a herramientas motorizadas y otros tipos de maquinaria es una de las causas comunes de sordera total o parcial en los Estados Unidos. En total, cerca de 28 millones de estadounidenses sufren algún grado de sordera.

¿Qué es la audición?

La capacidad de oír depende de la posibilidad de desplazamiento de las ondas sonoras por las distintas partes del oído. Una vez en su interior, estas ondas se convierten en mensajes electroquímicos enviados a más de 30 000 conexiones nerviosas del cerebro, que interpretan estos mensajes como palabras y otros sonidos.

Cómo se oyen los sonidos Los sonidos son ondas de energía acústica que se desplazan por el aire. A veces incluso pueden sentirse como

si se “palparan,” por ejemplo cuando acercamos la mano a un altavoz (altoparlante) que emite sonidos a un volumen muy alto.

La oreja (pabellón auditivo) es la parte carnosa y visible del exterior del oído que capta las ondas sonoras y las dirige a través de un túnel corto llamado conducto auditivo. Ese conductol termina en el tímpano, que vibra al contacto con las ondas sonoras.

La vibración del tímpano hace que los huesecillos conectados a él también vibren. Los huesecillos son tres huesos minúsculos dispuestos en una cámara de aire central llamada oído medio. Al vibrar los huesecillos, las ondas sonoras se transmiten al oído interno, situado en una zona ya bastante profunda del cráneo, y donde tiene lugar el paso más complejo de todo el proceso auditivo. Las ondas sonoras penetran en primer lugar en la cóclea, que contiene líquido y cilios (especie de pestañas). El líquido de la cóclea comienza a vibrar y hace que los microscópicos cilios también se muevan, y su movimiento estimula los nervios conectados al cerebro, que interpretan la señal como un sonido específico o una palabra.

Sordera total o parcial

Las personas que presentan sordera total no pueden oír sonidos en absoluto. Otros sufren sordera parcial, lo que significa que tienen dificultades para escuchar ciertos sonidos, a menos que se les hable muy cerca del oído. Hay personas que, poco a poco, pierden la capacidad de oír, y con el paso del tiempo, el problema se agrava. La sordera parcial también puede ser pasajera, como cuando se produce una acumulación de cerumen en el oído; si un profesional extrae el cerumen debidamente, el oído recupera su capacidad totalmente. No obstante, hay ciertas formas de sordera total o parcial que son permanentes.

¿Cuál es la causa de la sordera parcial?

Existen tres tipos de sordera: de conducción, neurosensorial o de transmisión y una combinación de las dos.

Sordera de conducción La sordera parcial de conducción se produce cuando las ondas sonoras no son transferidas (conducidas) del oído externo al interno en su totalidad. Si tomamos la imagen de las ondas del agua como una representación del sonido, la sordera parcial de conducción se produciría al crease una “presa” que bloquee las ondas sonoras. Esta presa puede originarse por muchas razones, como la presencia de cerumen en el oído, de agua en el conducto auditivo, o una infección que impide a una parte del oído funcionar debidamente. Otras causas incluyen:

– Tímpanos dañados: a veces se produce una fisura o agujero en el tímpano, lo que trae consigo la pérdida parcial o total de su capacidad para vibrar como es debido. Este daño suele infligirse al introducir un hisopo copito de algodón u otro objeto muy adentro del oído; también cuando se produce una explosión o cualquier otro sonido excepcionalmente alto muy cerca del oído

o como resultado de una infección del oído, una lesión en la cabeza, o un cambio súbito o extremo de la presión del aire.

– Crecimiento anormal de los huesos: los huesecillos son, como hemos señalado, huesos minúsculos localizados en el oído medio y que funcionan en forma coordinada dentro de un espacio muy reducido, para conducir el sonido desde el tímpano hasta el oído interno. Si son demasiado pequeños no pueden funcionar debidamente. Este problema puede estar presente desde el nacimiento o desarrollarse paulatinamente conforme el niño crece.

Sordera neurosensorial La sordera parcial de carácter neurosen-sorial se da cuando alguna parte del oído interno o los propios nervios tienen problemas a la hora de enviar mensajes desde el oído interno al cerebro. Este tipo de sordera parcial es más común que la de conducción, y su tratamiento, más difícil. Se estima que cerca del 90 por ciento de los problemas de pérdida de la audición son de origen neurosensorial. La causa más común de sordera neurosensorial es la alteración del oído interno por envejecimiento y, aunque no todos los ancianos presentan sordera neurosensorial, sí es un problema muy difundido. Las variaciones más comunes de este tipo de pérdida de la audición son:

– Presbiacusia es el problema auditivo más común. Comienza de forma gradual a los 40 ó 50 años de edad. Más del 50 por ciento de la gente mayor de 75 años tiene alguna forma de presbiacusia.

– Daños de los cilios, los delicados pelos del oído interno. Los ruidos muy agudos pueden dañar los cilios; también puede hacerlo un aporte sanguíneo insuficiente al oído interno (consecuencia de una hipertensión arterial cardíaca), o una enfermedad el fumar o la desnutrición. Las infecciones, los tumores y ciertos medicamentos también pueden dañar los cilios y las partes colindantes del oído interno o los nervios que lo conectan con el cerebro.

– Hay alteraciones génicas que provocan sordera desde el nacimiento por interferir con el debido desarrollo del oído interno o de los nervios que lo conectan con el cerebro.

– Una pérdida de la audición neurosensorial puede ser causada por lesiones del oído o de la cabeza, como una fractura de cráneo.

– La enfermedad de Méniere afecta a más de 3 millones de personas en los Estados Unidos, muchas de ellas de edad comprendida entre los 30 y los 60 años. Produce sordera parcial neurosensorial, vértigo, mareos y unos zumbidos en los oídos que reciben el nombre de acúfenos.

Sordera mixta Se incluye en este grupo cualquier combinación de las dos anteriores. Por ejemplo, un ruido muy fuerte puede dañar el tímpano, lo cual, a su vez, conduce a una sordera parcial de conducción. Pero ese mismo ruido también es susceptible de dañar los cilios del oído interno, en cuyo caso estaríamos ante una sordera parcial neurosensorial. Cuando coexisten los dos tipos de pérdida parcial de la audición, se suele hablar de sordera mixta.

Cuando los sonidos empiezan a apagarse

La sordera parcial o total presente desde el nacimiento es descubierta generalmente por los padres, que se dan cuenta de que los sonidos fuertes no asustan al bebé. Todos los niños en edad escolar deberían hacerse un prueba audiológica, ya sea con su médico de cabecera o en la escuela.

La sordera parcial a edades más avanzadas no se advierte desde el primer momento. Los ancianos oyen casi tan bien como antes subiendo un poco el volumen del televisor o acercándose inconscientemente a su interlocutor. Entre otros indicios de sordera, los más comunes son la necesidad de pedir al interlocutor que repita lo que acaba de decir, el quejarse de que los demás murmuran de uno, el no entender lo que se ha dicho, ni oír el teléfono, el timbre de la puerta o a alguien que llama desde otra habitación. A menudo la dificultad para entender empieza con las voces femeninas y las infantiles, porque las células de los cilios que reconocen los tonos agudos son las primeras en fallar.

Diagnóstico Los médicos se sirven de diferentes pruebas para diagnosticar la sordera. Una de ellas consiste en hacer que el paciente escuche con auriculares una variedad de tonos y señales, tanto cuando son audibles como cuando desaparecen. En una prueba complementaria se utiliza un dispositivo especial que se coloca detrás de la oreja y transmite los tonos al oído interno a través de un hueso del cráneo llamado mas-toides. Si se reconocen estos tonos mejor que los amplificados por los auriculares, significa que el problema se localiza en el oído medio. Otra prueba consiste en tratar de entender ciertas palabras escuchándolas con auriculares.

Tratamiento de la sordera

La extracción de acumulaciones de cerumen sirve a veces paracontra-rrestar ciertas formas de sordera. También se puede recurrir a la cirugía para reparar el tímpano o los huesecillos del oído medio.

Audífonos El instrumento más común para amplificar el sonido es el audífono, disponible en varios modelos ajustables al interior del oído o a la parte posterior de la oreja y que no sólo amplifica sino que aclara los sonidos. Los audífonos no compensan totalmente la pérdida auditiva, pero sí facilitan la audición a muchas personas. Los audiólogos son especialistas en estos aparatos que ayudan a niños y adultos a elegir el modelo apropiado, los adaptan a cada cual y supervisan su uso.

Implantes de cóclea El implante de cóclea es un mecanismo complejo que se encarga de hacer el trabajo de las delicadas celulas ciliares del oído interno. Se trata de un receptor colocado detrás de la oreja que capta las ondas sonoras y las transmite a otro receptor implantado quirúrgicamente en el interior del cráneo, cuya función es estimular los nervios que el cerebro utiliza para interpretar los sonidos. La intervención quirúrgica puede resultar muy cara y no da resultado en todos los casos, pero en algunos sí es una manera eficaz de restablecer parcialmente la audición.

Convivencia con la sordera

Por lo general, las personas con sordera total o parcial aprenden a leer los labios del prójimo y a hablar mediante el lenguaje de signos. Otras medidas para mejorar la vida cotidiana incluyen:

– subtitulado opcional en la pantalla, que reproduce por escrito los diálogos;

– lamparillas que parpadean cuando suena el teléfono o el timbre de la puerta;

– servicios telefónicos y teléfonos amplificados y con refuerzo de ciertas frecuencias;

– perros entrenados que alertan a sus dueños de ciertos sonidos como el timbre, el teléfono, el llanto de un bebé o una persona que los esté llamando a viva voz.

Mucha gente con sordera total o parcial se siente orgullosa de las diversas iniciativas de concienciación sobre la sordera, que han permitido a los sordos enriquecer la vida de los que sí oyen.

Fuentes

American Society for Deaf Children, PO Box 3355,

Gettysburg, PA 17325

Telephone (717)334-7922

Toll-free (800)942-2732

Facsimile (717)334-8808

http://www.deafchildren.org/home/home.html

American Speech-Language-Hearing Association,

10801 Rockville Pike, Rockville, MD 20852 Toll-free (800)638-8255 http://www.asha.org/

H.E.A.R. (Hearing Education and Awareness for Rockers),

PO Box 460847, San Francisco, CA 94146 Telephone (415)409-3277 http://www.hearnet.com/

U.S. National Institute on Deafness and Other Communication

Disorders, 31 Center Dr., MSC 2320, Bethesda, MD 20892-2320

Telephone (301)496-7243

Toll-free (800)241-1044

Facsimile (301)402-0018

TTY (800)241-1055

http://www.nidcd.nih.gov

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