Tétanos: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Se trata de una de las más antiguas enfermedades que afligen a la humanidad. Ataca al sistema nervioso central, lo que provoca trismo (contracción de los músculos maseteros) y otros síntomas. El tétanos se debe a la infección de una herida por la bacteria Clostridium tetani.

¿Que es el tétanos?

El germen de la especie Clostridium tetani se encuentra en los suelos y en las heces de los animales. Produce esporas, que son una forma bacteriana especial, capaz de resistir las temperaturas elevadas y los desinfectantes. Si las esporas invaden la piel a través de una herida, suelen dar lugar a una forma aún más activa de Clostridium tetani, que puede producir una toxina sumamente venenosa, productora de los síntomas del tétanos.

Esta enfermedad es muy poco frecuente en los Estados Unidos (alrededor de cien casos al año), gracia a la vacunación general de los niños, pero es mucho más frecuente en países que no cuentan con rigurosas pautas de inmunización. Los afectados de tétanos en los Estados Unidos tienden a ser personas de edad avanzada, y muchos de ellos no han sido debidamente vacunados contra el tétanos. La enfermedad, si no se trata, puede ser mortal.

¿Cómo se adquiere el tétanos?

Se adquiere a través de un herida abierta. Si la persona pisa un clavo de punta, por ejemplo, podrá enfermarse a consecuencia de la contaminación por las esporas del germen bacteriano del tétanos. Estos gérmenes producen una toxina (veneno) que afecta al sistema nervioso central. Por cuanto las esporas no pueden germinar, y las bacterias no pueden vivir, en ambientes con altas concentraciones de oxígeno (son anaeróbicas), las heridas a las que no afluye mucha sangre o no están expuestas a la atmósfera tienen mayor probabilidad de infectarse de tétanos.

Una vez las bacterias tetánicas han invadido el cuerpo, los síntomas pueden tardar de 3 a 50 días (con término medio de 5 a 10 días) en aparecer.

Síntomas

La rigidez de la mandíbula (trismo) es el síntoma más común del tétanos y es lo que hace que la persona afectada tenga dificultad para abrir la boca. La rigidez se extiende a otros músculos (de la espalda, del abdomen, de la cara). Cuando se vuelven rígidos los músculos faciales, parece como si el afectado tuviese siempre una sonrisa fija (risa sardónica).

El enfermo puede también manifestar fiebre, sudar profusamente, tener el pulso acelerado, sentirse inquieto y sufrir espasmos musculares. El ruido y la luz pueden provocarle contracciones convulsivas. Y en los niños se dan casos en que no pueden mamar la leche materna por haber perdido la facultad de succionar.

Diagnóstico y tratamiento

No existe ningún análisis o prueba fiable para diagnosticar esta enfermedad. Su detección suele basarse en los síntomas de la persona afectada

y en los antecedentes de heridas recientes. Lamentablemente, le es más fácil al médico diagnosticar la enfermedad en sus etapas tardías que en las tempranas. Algunos de los síntomas son comunes a los de otras enfermedades.

Una vez que se ha diagnosticado la presencia del tétanos, se le debe dar al paciente una antitoxina en forma de inyección. La antitoxina contiene anticuerpos que se fijan a la toxina tetánica y la neutralizan. Al mismo tiempo, el paciente es vacunado contra esta enfermedad. Tras la administración de la antitoxina, se limpian bien las zonas infectadas. Seguidamente se le dan al enfermo antibióticos, con objeto de destruir las bacterias existentes en la herida, y otros medicamentos para aliviar los síntomas presentes. En algunos casos se recurre a la ventilación mecánica (respirador) para regularizar la respiración del paciente. Se suele colocar a éste en un ambiente silencioso y oscuro, ya que la luz y el ruido exacerban los síntomas de la enfermedad.

Medidas preventivas

El tétanos se puede prevenir con la vacuna. En los Estados Unidos, la vacuna contra el tétanos suele darse a los niños simultáneamente con la vacuna contra la difteria (infección bacteriana que produce dolor de garganta y fiebre) y con la vacuna contra la tos ferina (conocida también por pertusis y, en algunos países de América, como coqueluche). La vacuna antitetánica protege al individuo por espacio de 10 años, pasados los cuales se recomienda una inyección de refuerzo. Cuando uno tiene una herida en la piel y no ha recibido la vacuna durante más de 10 años, se administran inyecciones de antitoxina tetánica, por si acaso.

Fuentes

U.S. Centers for Disease Control and Prevention, National Immunization Program, 1600 Clifton Rd. NE, Mailstop E-05, Atlanta, GA 30333 Toll-free (800)232-2522 (English)

Toll-free (800)232-0233 (Spanish)

Facsimile (888)-232-3299 TTY (800)243-7889 http://www.cdc.gov/nip

Leave a Reply