Tonsilitis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Se trata de una infección de las amígdalas, formaciones de tejido lin-foide situadas en el fondo de la boca, cerca de la abertura de la garganta.

Hasta hace unos decenios era muy común la extirpación de las amígdalas en la niñez. Hoy, muchos adultos todavía recuerdan las cantidades ilimitadas de helado que se les sirvieron para calmar el dolor postoperatorio que sentían en la garganta. En la actualidad, es poco frecuente esa extirpación, a menos que las amígdalas se hayan venido infectando reiteradamente o se hayan hecho tan grandes que obstruyen la respiración.

¿Qué es la tonsilitis?

Las amígdalas, conocidas también por tonsilas son unas acumulaciones de tejido linfoide que intervienen en la lucha del organismo para prevenir y combatir las infecciones. Sin embargo, a veces las mismas amígdalas se infectan por virus o bacterias, se inflaman y, en ocasiones, se recubren de puntitos blancos o de pus. Esto suele suceder con la faringitis, la gripe u otras infecciones respiratorias.

El primer síntoma de tonsilitis es el dolor de garganta. Pueden seguirle fiebre y escalofríos, y los ganglios linfáticos de la mandíbula y del cuello se hinchan y duelen. Son comunes el cansancio y la pérdida de apetito. Puede dificultarse la deglución (el tragar). Y a veces hay también presente una infección del oído medio, por haberse obstruido una de las trompas de Eustaquio, el par de tubos que conectan la garganta con el oído medio.

¿En quién se da la tonsilitis?

Puede afectar a cualquiera, pero es más común en los niños. El médico tratará de averiguar si la tonsilitis se debe a un virus o a una bacteria. Al efecto, utiliza un hisopo de algodón para restregar la zona de la amígdala y recoger de esta manera muestras que pueden examinarse al microscopio en busca de estreptococos, las bacterias que ocasionan la faringitis estreptocócica, tratable con antibióticos. Pero si la tonsilitis se debe a un virus, los antibióticos no tendrán efecto. Las propias defensas del organismo tendrán que combatir al virus.

Un analgésico que no contenga aspirina puede aliviar el dolor de garganta. La comida blanda, en forma de sopas, batidos de leche y polos (palitos helados) también pueden ser útiles. Es muy importante el reposo, como lo es el beber líquidos en abundancia. La mayoría de los enfermos empiezan a mejorar dentro de los 5 días después del comienzo del dolor de garganta. Pero el dolor puede persistir si la tonsilitis se debe a un virus.

Medidas preventivas

La mejor manera de evitar un episodio de tonsilitis consiste en huir del contacto íntimo con las personas que tienen infecciones respiratorias. Esto es de especial importancia para aquéllos que hayan experimentado la tonsilitis anteriormente. Se procurará no compartir el uso de tazas y otros utensilios con las personas que tengan dolor de garganta o que tosan y estornuden. Y siempre es de gran importancia lavarse las manos con frecuencia, a fin de evitar la propagación de esta infección y otras.

¿Se tratará de extirpar el problema de raíz?

Los episodios repetidos de tonsilitis puede que induzcan al médico a recomendar la amigdalectomía, o sea, la extirpación quirúrgica de las amígdalas. A menudo el cirujano quita al mismo tiempo las vegetaciones adenoides, que son también bultos de tejido linfoide situados junto a las amígdalas. La cirugía puede que esté indicada si el niño ha sufrido ya repetidas infecciones. Durante muchos años fue una operación muy común, pero hoy en día no lo es tanto. En ciertos casos, se extirpan las amígdalas para aliviar problemas de apnea, trastorno que detiene repetidamente la respiración durante breves instantes en pleno sueño.

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