Toxoplasmosis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La toxoplasmosis es una infestación y causada por el parásito Toxoplasma gondii, transmitido al ser humano por animales infestados.

La toxoplamosis es una enfermedad ocasionada por un parásito microscópico, el Toxoplasma gondii, que infesta las células orgánicas de los animales de sangre caliente, sobre todo los gatos. La enfermedad se contrae principalmente al comer carnes contaminadas que no se hayan cocinado bien. Se calcula que, en los Estados Unidos, el 14 por ciento de la carne de cerdo y el 10 por ciento de la carne de cordero están contaminadas por este parásito, que puede neutralizarse cocinando bien la carne.

También se puede contagiar de toxoplasmosis por tocar heces de gato contaminadas. Esto suele ocurrir cuando se está limpiando el cajón de arena higiénica del gato, o cuando se trabaja en el jardín o el huerto, o cuando se acaricia al gato. La mujer embarazada puede transmitir la parasitosis al feto. En casos excepcionales, la toxoplasmosis se adquiere por transfusión de sangre, por trasplante de órganos o por un accidente de laboratorio.

Es una enfermedad de por vida, aunque por lo regular permanece en estado latente (inactivo). Los que la contraen no suelen enfermarse. Sin embargo la toxoplasmosis puede cobrar carácter peligroso para la vida en el caso de personas con sistema inmunitario debilitado y para los recién nacidos que han sido contagiados ya antes de nacer. Éstos pueden sufrir lesiones orgánicas graves, especialmente en ojos y cerebro. La enfermedad provoca también abortos espontáneos o el nacimiento de un niño muerto.

Síntomas

La mayor parte de los que padecen de toxoplasmosis, inclusive las mujeres embarazadas, no tienen síntomas. En caso de haberlos, aparecen dentro de los 10 días de la exposición, siendo variables con la edad y con la reacción del sistema inmunitario. Los niños con toxoplasmosis se reparten en tres categorías:

– Niños nacidos con toxoplasmosis: Esta toxoplasmosis se llama congénita, porque el bebé nace ya con ella, por haberse contagiado de la madre. La gran mayoría de estos bebés (el 85 por ciento) presentan al nacer aspecto normal, pero posteriormente manifiestan problemas de aprendizaje, trastornos motores (de movimiento), retardo mental y ceguera.

– Niños que nacen sanos pero se contagian posteriormente: Estos niños suelen no presentar síntomas o pueden tener inflamación de ganglios linfáticos, fiebre, cansancio generalizado y debilidad.

– Niños con enfermedades hereditarias como el sida o el cáncer: Estos niños pueden ser portadores de graves infecciones que atacan al sistema nervioso central, al cerebro, a los pulmones y al corazón. Entre los síntomas figuran fiebre, convulsiones, dolor de cabeza, psicosis (perturbaciones mentales pronunciadas), así como problemas de visión, del habla, de actividad motriz o de pensamiento.

Para la mayoría de los que se contagian de toxoplasmosis después de nacer, los síntomas pueden incluir:

– fiebre

– sudores nocturnos

– pérdida de peso

– cansancio generalizado

– dolor de garganta (faringitis)

– dolores musculares

– hinchazón de ganglios linfáticos

– calcificaciones (depósitos de calcio) en el cerebro.

Diagnóstico y tratamiento

La toxoplasmosis se diagnostica por medio de análisis de sangre, pruebas de laboratorio para analizar el líquido que rodea al cerebro y a la médula espinal y de imágenes radiográfícas del cerebro. A veces el diagnóstico implica tanto a la madre como al feto. La toxoplasmosis es tratable con medicamentos recetados por el médico, pero las mujeres embarazadas deben tomarlos con cuidado, puesto que pueden ser nocivos para el feto en desarrollo.

Medidas preventivas

La toxoplasmosis puede prevenirse mediante la buena higiene y el saneamiento de lugares y terrenos, y además:

– Cocinando bien las carnes.

– Lavándose bien las manos, los utensilios de cocina y las superficies de preparación de comidas después de tocar con las manos toda clase de carnes.

– Lavando las frutas y las verduras antes de consumirlas.

– Ahuyentando las moscas y las cucarachas que intenten aproximarse a la comida. Lavándose las manos después de acariciar a un gato, de renovar la arena higiénica del cajón para el gato, de trabajar en el jardín o el huerto o de limpiar el cajón del gato.

– Cubriendo los cajones de arena exteriores donde juegan los niños cuando no estén en uso, a fin de que los gatos no los utilicen para hacer sus necesidades.

Fuentes

U.S. Centers for Disease Control and Prevention,

1600 Clifton Rd., Atlanta, GA 30333 Telephone (404)639-3534 Telephone (404)639-3311 Toll-free (800)311-3435 Information Hotline (888)-232-3228 Office of Public Inquiries (800)311-3435 TTY (404)639-3312 http://www.cdc.gov/

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