Trastorno obsesivo-compulsivo: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Los que padecen este trastorno se sienten atrapados por pensamientos agobiantes y sin sentido, a la vez que se creen obligados a repetir determinados actos, tales como lavarse las manos o verificar si han cerrado con llave la puerta.

Lo mejor posible

En la película As Good As It Gets (Lo mejor posible), estrenada en 1997, el actor Jack Nicholson protagoniza a un sujeto que actúa en forma muy extraña. Parece como impulsado a comer en la misma mesa todos los días, y siempre lleva consigo sus propios cubiertos de plástico. Por otra parte, cierra con llave la puerta con una compleja ceremonia. Muchas de las cosas que hace, desde no pisar nunca ninguna raya o fisura del suelo hasta la forma de hablar y pensar, le hacen la vida más difícil de lo normal. Este individuo padece del trastorno obsesivo-compulsivo, neurosis que afecta aproximadamente de 4 a 7 millones de estadounidenses.

¿Qué es el trastorno obsesivo-compulsivo?

A muchas personas les gustan los pequeños ceremoniales o ritos. Algunos adolescentes van a la escuela por el mismo camino todos los días, o siempre tocan un determinado árbol de la acera antes de entrar en casa. Otras personas son supersticiosas, por lo que se niegan a pasar por debajo de una escalera abierta o apoyada en la pared. Estos ritos y supersticiones son generalmente inocuos.

Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo van mucho más lejos. Algunas de ellas tienen obsesiones, o pensamientos repetidos, impulsos o imaginaciones agobiantes o insensatas que invaden su mente. Otros tienen compulsiones, que son repeticiones de conductas o actos mentales que se sienten impulsados a efectuar. Tales conductas tienen por objeto impedir o reducir el agobio, y no el de proporcionar ningún

placer. Por ejemplo, el individuo puede verse asaltado innecesariamente por la duda de si ha realizado o no una tarea importante, como cerrar con llave la puerta. O tal vez crea que, de no seguir todos los días el mismo camino para ir a la escuela, algo terrible le va pasar a él o a sus seres queridos.

Los pensamientos obsesivos desplazan de la mente a otras cosas más importantes que el interesado debe hacer, y lo impulsan a actuar de conformidad. Así, por ejemplo, el joven puede tomar siempre el mismo camino para ir a la escuela, aunque tenga que dar un rodeo de varios kilómetros o llegar con retraso al aula. O pueden permitir que las dudas acerca de si tocó o no un determinado árbol, lo haga volver sobre sus pasos para tocarlo de nuevo, y después quedarse de nuevo con la duda de si lo tocó o no. Quienes tienen este problema se dejan llevar por sus compulsiones, esperando con ello mitigar la ansiedad que les producen sus obsesiones.

La diferencia clave entre un rito o superstición inocuos y el trastorno obsesivo-compulsivo estriba en que, en este último, los pensamientos y conductas interfieren con la vida del individuo que lo sufre, porque es incapaz de resistir las obsesiones y compulsiones, aunque sepa de antemano el poco sentido que tiene el pensarlas y realizarlas.

Los médicos no están seguros de la causa de este trastorno, aunque sospechan que pueden intervenir los neurotransmisores cerebrales, si no transmiten correctamente las respectivas señales.

Síntomas

Los primeros indicios de trastorno obsesivo-compulsivo aparecen ya muy entrada la adolescencia. El síntoma más frecuente es el temor a los microorganismos, que induce al individuo a lavarse las manos reiteradamente, a veces con desinfectantes fuertes, o a temer el contagio de alguna enfermedad al estrechar manos ajenas o comer en restaurantes.

Otros síntomas incluyen la verificación ritual de ciertas circunstancias, como el ir varias veces a comprobar si la puerta está bien cerrada, aunque cada vez se encuentre cerrada con llave. A algunos obseso-compulsivos les asaltan ideas de violencia. Pueden pensar que ellos mismos, o sus seres queridos, morirán en un accidente automovilístico, o que ellos lastimarán a alguien. Entre este grupo de obseso-compulsivos figuran los que creen haber atropellado a alguien con el auto, por lo que vuelven a la escena o nunca más se sientan al volante.

Diagnóstico y tratamiento

El trastorno obsesivo-compulsivo se considera dentro del cuadro de los trastornos relacionados con la ansiedad. El diagnóstico requiere la búsqueda de síntomas y la exclusión de otras entidades físicas y psíquicas, incluso otros trastornos relacionados con la ansiedad. Muchos pacientes reaccionan bien a medicamentos que modifican el funcionamiento de los neurotransmisores cerebrales.

La psicoterapia conductista, que ayuda a los pacientes a sobreponerse a su angustia, puede ser útil. Uno de los tipos más eficaces se conoce como terapia de exposición y prevención de respuesta. Consiste en someter al paciente en tratamiento a situaciones que susciten sus obsesiones y compulsiones, y en lograr que el paciente reduzca, y con el tiempo elimine, esas respuestas habituales.

Aunque no hay manera de prevenir el trastorno obsesivo-compulsivo, es importante buscar ayuda. Muchos de estos pacientes ocultan sus síntomas y evitan el contacto social. A veces demoran años en buscar ayuda, a pesar de que hay tratamientos disponibles que son bastante eficaces.

Fuentes

American Psychiatric Association, 1000 Wilson Blvd., Ste. 1825,

Arlington, VA, 22209-3901

Telephone (703)907-7300

Toll-Free (888)357-7924

http://www.psych.org

National Mental Health Association, 2001 N Beauregard St.,

12th Fl., Alexandria, VA, 22311 Telephone (703)684-7722 Toll-Free (800)969-NMHA http://www.nmha.org

Obsessive-Compulsive Foundation, 337 Notch Hill Rd.,

North Branford, CT, 06471 Telephone (203)315-2190 http://www.ocfoundation.org

U.S. National Institute of Mental Health, 6001 Executive Blvd.,

Rm. 8184, MSC 9663, Bethesda, MD 20892-9663 Telephone (301)443-4513 Toll-free 866-615-6464 Facsimile (301)443-4279 TTY (301)443-8431

http://www.nimh.nih.gov/

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