Trastornos de la menstruación (fibroides, síndrome premenstrual): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Son trastornos que dan origen a menstruaciones (reglas) anormales. Generalmente, estos trastornos aparecen cuando existe un desequilibrio hormonal, es decir, de las sustancias químicas que regulan la menstruación, aunque en algunos casos el trastorno obedece a otras causas clínicas. Entre sus síntomas figuran el dolor experimentado durante cada periodo menstrual, alteraciones en la duración del ciclo menstrual y periodos prolongados o demasiado frecuentes, con sangrado copioso.

El caso de Kim

Kim juega al fútbol en el otoño, al baloncesto en invierno, y hace gimnasia en primavera y verano. Sus amigas la llaman la “formidable y delgada máquina bélica,” porque casi toda ella es músculo, sin nada de grasa. Kim se siente orgullosa de sus proezas atléticas, pero suspira por tener unas cuantas curvas más en el cuerpo. Se siente avergonzada, pues acaba de cumplir los 16 años y todavía no le ha venido el periodo o regla, mientras que sus amigas lo tienen desde hace años. Kim siente pudor y un poco de miedo, porque su madre ha hecho una cita con el ginecólogo para ver por qué su hija anda tan atrasada con la regla.

El ginecólogo examinó a Kim y le preguntó acerca de sus antecedentes familiares y su estado de salud. Las preguntas se refirieron también a los deportes que practica y cuánto tiempo hace que los practica. Le dijo a Kim que probablemente no tiene por qué preocuparse, ya que

algunas adolescentes tardan más que otras en tener la regla. Para cerciorarse, el ginecólogo ordenó unos análisis de sangre capaces de indicar si Kim tenía alguna afección clínica que pudiera afectar al ciclo menstrual. Los análisis indicaron ausencia de enfermedad, y tres meses después Kim tuvo su primera menstruación.

¿En qué consiste la menstruación?

La menstruación es un fenómeno fisiológico propio de la mujer normal y sana en edad fértil. Durante el periodo menstrual, la mucosa del útero, llamada endometrio, se desprende, lo que da lugar a la expulsion de sangre y fragmentos de tejido orgánico por la vagina.

La menstruación es sólo parte del ciclo de fenómenos que experimenta el sistema reproductor femenino todos los meses, a menos que la mujer en edad fértil esté embarazada. Alojado en el abdomen, este sistema se compone de dos ovarios, dos trompas de Falopio, más el útero y la vagina. Los ovarios, del tamaño de una almendra, contienen las células reproductoras femeninas u óvulos. Además, los ovarios elaboran unas sustancias químicas, denominadas hormonas, que sirven a manera de mensajeros activadores para todo el cuerpo. Los óvulos son transportados por las trompas de Falopio al útero, órgano muscular en forma de pera, en el que el óvulo fecundado anida y se transforma en feto. Si el óvulo no es fecundado, el endometrio, que se ha ido engrosando en preparación para recibir al óvulo, se desprende del útero, que expele al exterior la sangre y fragmentos endometriales, a través de su propia abertura del cuello uterino y de la vagina.

El ciclo menstrual está regulado por hormonas en delicado equilibrio. Estas hormonas actúan entre sí y con los órganos de la reproducción ya sea para atender a la nutrición del óvulo fecundado que se

transformará en un nuevo ser, o si no hay fecundación, para producir de nuevo la menstruación.

El equilibrio hormonal: ciclo menstrual típico. A continuación enumeramos las principales fases del ciclo menstrual típico.

- Días 0 a 5: Al principio del ciclo, las concentraciones o niveles de las hormonas estrógeno y progesterona en el organismo están disminuidas. Empieza la menstruación, y el útero expulsa sangre y fragmentos de endometrio. Los ovarios comienzan a elaborar mayor cantidad de estrógeno, y el endometrio se hace más grueso. Mientras tanto, en uno de los ovarios, un óvulo comienza a madurar en un pequeño saco, conocido por folículo de De Graaf.

- Día 14: Se produce la ovulación, cuando el óvulo abandona el ovario y desciende al útero por una de las trompas de Falopio.

La ovulación está regulada por tres hormonas: la liberadora de gonadotropina (sigla internacional GnRH), la foliculoestimulante (FSH) y la luteinizante (LH). El pequeño saco vacío, que contenía el óvulo, recibe en esta fase el nombre de cuerpo lúteo, productor de la hormona progesterona. La acción conjunta del estrógeno y la progesterona hace que el endometrio continúe engrosándose. La mujer puede quedar embarazada poco antes de la ovulación, durante ésta o poco después. Si se ha fecundado el óvulo, el endometrio engrosado estará listo para nutrir al embrión en desarrollo.

- Días 17 a 27: Si el óvulo no ha sido fecundado, disminuyen las concentraciones de hormonas.

- Día 28: El endometrio empieza a desintegrarse, con lo que da comienzo la menstruación. Las células endometriales producen la hormona prostaglandina. La prostaglandina contrae los vasos sanguíneos, lo que reduce el flujo de oxígeno al útero y hace que se contraigan los músculos uterinos, contribuyendo así a la expulsión de sangre y tejido endometrial.

¿Qué se considera “normal”?

En la mujer que no está embarazada, el ciclo menstrual se produce aproximadamente cada 28 días. No obstante, la duración del ciclo puede oscilar entre 21 y 35 días en adolescentes y mujeres normales y sanas. Esa duración se calcula a partir del primer día de un periodo y el primer día del periodo siguiente. Por lo regular, el sangrado se produce durante varios días, y de ahí que se hable de “periodo menstrual.” Para absorber el flujo de sangre menstrual, las mujeres suelen utilizar durante el periodo una toalla higiénica o compresa, o bien introducir en la vagina un tam-pón (rollo de material absorbente).

La primera menstruación de las adolescentes se llama menarquia y puede ser, o un acontecimiento alarmante o un suceso esperado con gran expectativa, según la persona de que se trate. En los EE.UU., la edad promedio en que aparece la menarquia es la de 12 años, pero hay jóvenes que empiezan a menstruar a los 10 años, mientras que otras comienzan a los 16. A partir de la menarquia, la mujer suele menstruar durante 30 a 40 años más, hasta que llega la menopausia.

Hay enormes diferencias de una mujer a otra en cuanto a la duración del ciclo menstrual y a la cantidad de sangre que pierden. Algunas mujeres tienen la regla cada 23 días, otras cada 35. Algunas reglas duran

3 días, otras siete. Y algunas mujeres usan 3 toallas higiénicas al día, mientras que otras necesitan 10. Debido a esta gran variación de lo “normal,” a veces es difícil determinar si una mujer tiene o no un trastorno menstrual. Por esto se requiere que cada mujer sepa cómo funciona su cuerpo y qué es lo normal en su caso.

¿En qué consisten los trastornos menstruales?

Son alteraciones del ciclo menstrual normal, y los hay de diversas clases. Por lo general se deben a un desequilibrio entre las hormonas que regulan la menstruación, por razones desconocidas. Sin embargo, pueden deberse también a estados clínicos subyacentes. Toda mujer que experimente alteraciones de su ciclo menstrual, sobre todo si se acompañan de sangrado copioso, o plantea problemas en su vida cotidiana, debe consultar al médico cuanto antes.

Trastornos de la duración del ciclo menstrual Se llama amenorrea la desaparición de la regla: amenorrea primaria, la falta total de regla en la mujer; y amenorrea secundaria, el cese de la regla en la joven que la ha tenido regularmente.

Un problema relacionado con estos trastornos es la oligomenorrea, que consiste en tener los periodos menstruales con intervalos de más de 35 días. Una vez los médicos hayan diagnosticado los problemas de duración del ciclo menstrual, se podrá pasar a averiguar la causa.

Shelly, una mujer de 25 años que solía tener la regla puntualmente, cesó de experimentarla durante 3 meses. Lo primero que le ordenó el médico fue una prueba de embarazo; tanto Shelly como su marido se llevaron la gran sorpresa, pues estaba embarazada sin saberlo. El embarazo es la causa más frecuente de amenorrea en la mujer de edad fértil.

Cuando Anne cumplió los 48 años, el intervalo transcurrido entre sus periodos menstruales se fue alargando más y más. Una vez, al no tener la regla durante 4 meses seguidos, consultó al médico. Éste la examinó y llevó a cabo algunos análisis y pruebas. Resultó que la amenorrea se debía a la inminencia de la menopausia. La menopausia es, pues, otra causa natural de la amenorrea.

Kim proporciona un buen ejemplo de amenorrea primaria, palabra que se refiere a la joven de 16 años que no ha tenido todavía la regla. Este trastorno puede deberse a un desequilibrio hormonal o a un problema del desarrollo orgánico. Las jóvenes atletas a menudo experimentan amenorrea primaria o secundaria, o ambas; el ejercicio físico esforzado parece reducir las concentraciones de estrógeno del organismo, lo que a su vez produce el cese de la regla. Las concentraciones hormonales alteradas pueden causar anovulación, es decir, falta de ovulación, lo que a menudo también da lugar a la amenorrea. Las hormonas se afectan con el ejercicio intenso, al adelgazar o engordar mucho, con el estrés, durante la lactancia del bebé o por padecer algún trastorno alimenticio, todo lo cual puede llevar a la amenorrea.

Los problemas clínicos, como los quistes (bolsas de líquido) en los ovarios, bultos anormales o tumores en los órganos de la reproducción. la anorexia nerviosa y la diabetes también pueden ser causa de amenorrea u oligomenorrea.

Trastonos hemorrágicos En ocasiones, las mujeres sangran mucho, con demasiada frecuencia o con excesiva prolongación, durante el ciclo menstrual. Por ejemplo, Sally tiene menorragia, que quiere decir que sangra sin cesar durante casi 12 días. Ni siquiera va al trabajo el primer día de la regla, y en las primeras 6 horas tiene que cambiar el tam-pón y la toalla higiénica cada hora. Todos los meses acaba manchándose la ropa interior con gotas de sangre. En cambio, a Bárbara le viene la regla cada 19 días, lo que le parece demasiado frecuente. Bárbara tiene lo que se llama polimenorrea. Estos trastornos se caracterizan como sangrado uterino anormal, que incluyen sangrado escaso (oligomenorragia) entre periodos y sangrado posmenopáusico.

El 80 por ciento de las mujeres con menorragia padecen este trastorno por culpa de un desequilibro hormonal o por tener fibromioma uterino. Las que sufren de cáncer de endometrio, infecciones vaginales o del cuello uterino, pequeños tumores en éste o pólipos en la pared del útero, o trastornos tiroideos, o enfermedades del hígado, de los riñones o de la sangre, a menudo experimentan menorragia.

La menorragia y otros trastornos hemorrágicos ocasionados por desequilibrio hormonal reciben también el nombre de metrorragias funcionales. Suelen aparecer con la falta de ovulación o cuando hay desequilibrio entre las concentraciones de estrógeno y progesterona. En

ausencia de señal activadora hormonal, no se produce el desprendimiento mensual de la mucosa endometrial que, al contrario, sigue engrosándose. Tarde o temprano, el endometrio anormalmente engrosado empieza a desintegrarse, con hemorragia copiosa y prolongada. La metrorragia funcional es muy común en las adolescentes, cuyas hormonas todavía no se han ajustado debidamente y que, por otra parte, no ovulan con regularidad. La falta de ovulación es también común entre las mujeres a punto de entrar en la menopausia.

Periodos dolorosos A mediados del curso, la profesora empezaba a sentirse muy enojada con Linda. Durante 4 meses seguidos, Linda se enfermaba cada vez que le venía la regla y el primer día solía pedir que la dejasen ir a casa. No es que Linda fingiese estar enferma; llegaba a casa y se acostaba en la cama con fuerte dolor de espalda y calambres intestinales. Sólo se levantaba cuando le entraban ganas de vomitar.

Linda sufre de dismenorrea, o sea, de periodos con síntomas dolorosos. Casi no hay mujer que no sufra de este trastorno en algún momento de su vida. Los síntomas incluyen desde calambres leves pero incómodos, a dolores intestinales fuertes, y dolores sacrolumbares, náuseas y vómito. Linda padece de dismenorrea primaria, es decir, periodos menstruales dolorosos sin enfermedad subyacente conocida. Este tipo de dismenorrea es muy común, especialmente entre las adolescentes. Los síntomas se deben a la prostaglandina, hormona liberada por las células desprendidas del útero.

La dismenorrea secundaria se debe a trastornos clínicos como pólipos, fibromiomas y estrechamiento del cuello uterino. Otra causa muy común es la endometriosis, en la que el tejido uterino crece fuera del útero, afectando esta irregularidad tanto a mujeres jóvenes como mayores. Aun cuando estos fragmentos de tejido endometrial, llamados también focos, estén fuera del útero, siguen reaccionando a las hormonas de la misma forma que el tejido endometrial intrauterino. Por consiguiente, en respuesta a la estimulación del estrógeno y de la pro-gesterona, los focos crecen, se desintegran y sangran. Pero al no existir ninguna abertura de salida, la sangre se estanca en los tejidos extrauterinos y los irritan, lo que puede llegar a hacerse muy doloroso. A veces, los focos siguen creciendo y forman tejido cicatricial, o actúan a manera de material adhesivo entre distintos órganos. La endometriosis puede impedir el embarazo, por ejemple si los focos obstruyen las trompas de Falopio o impiden la liberación de óvulos a partir de los ovarios. La endometriosis se da en el 10 al 15 por ciento de las mujeres con menstrución activa, de edad comprendida entre los 25 y los 35 años.

Otro tipo de dolor que acompaña a los periodos menstruales se debe a infecciones del endometrio. Estos dolores, característicos de las pelvi-patías inflamatorias, requieren rápido diagnóstico y tratamiento con medicamentos.

Síndrome premenstrual Todos los meses, Stacy puede anticipar la llegada de su regla por un conjunto de tres síntomas: el cutis se le llena de granos, empieza a dolerle la parte inferior de la espalda y los pechos se ponen sensibles al tacto. Su amiga Sonia experimenta otros síntomas: está abotagada e increíblemente cansada, sufre fuertes dolores de cabeza, y a menudo se siente deprimida y malhumorada.

Stacy y Sonia padecen del síndrome premenstrual, conocido también por síndrome de tensión premenstrual (STM), conjunto de síntomas que comprende dolencias físicas y psíquicas (emocionales). La mayoría de las mujeres con STM presentan un conjunto de síntomas que aparecen todos los meses en la misma fecha. Por fortuna, desaparecen al iniciarse la regla.

A menudo se habla del STM como de un “fenómeno,” lo que indica que se trata de un tema todavía muy controvertido. Parte del problema estriba que nadie sabe la causa del fenómeno, aunque la mayoría de los científicos concuerdan en que está relacionado con las hormonas. Los síntomas del STM aparecen en la segunda mitad del ciclo menstrual, después de la ovulación, momento de máxima concentración de la progesterona.

¿Acaso puede haber un exceso de ejercicio?

La cantidad de estrógeno que es capaz de producir el cuerpo de la mujer parece estar condicionada por el grado de adiposidad (grasa) que tenga. Las jóvenes gimnastas, bailarinas y otras atletas que hacen intenso ejercicio con regularidad no suelen tener mucha adiposidad y no producen mucho estrógeno. Si la producción de hormonas de estas jóvenes no es suficiente, puede que no les llegue la regla hasta los 16 o 17 años de edad. Otras atletas que tienen la regla normal durante un tiempo, pueden experimentar amenorrea cuando reanudan sus ejercicios agotadores.

Por cuanto la masa ósea se relaciona con la concentración de estrógeno, algunos científicos sugieren que incluso unos pocos años de amenorrea, especialmente durante la adolescencia, pueden tener repercusiones duraderas en la formación de huesos o contribuir a la pérdida excesiva de tejido óseo. Las jóvenes atletas deben consultar a su médico si experimentan algún trastorno menstrual; el problema inmediato tal vez se pueda superar con una dieta y hormonoterapia y dar resultados positivos a largo plazo.

Diagnóstico y tratamiento

Para diagnosticar un trastorno menstrual, el médico confeccionará la historia clínica y preguntará a la paciente detalles de su ciclo menstrual. Necesitará saber qué cambios se han producido desde la última regla normal. Puede ser necesario también un examen pélvico (de los órganos de la reproducción) palpando o presionando el útero desde el exterior de la pared abdominal y examinando al tacto la vagina, y a través de ésta el cuello uterino, las trompas de Falopio y los ovarios. Es un examen ligeramente incómodo, pero no doloroso, de 5 a 10 minutos de

duración. Es posible que se practiquen también análisis de sangre para determinar las concentraciones hormonales del organismo. De vez en cuando se recurrirá una ecografía que permite visualizar imágenes dentro del cuerpo, así como la histeroscopia o la laparoscopia, para las cuales se emplean instrumentos que se introducen en el cuerpo a través de una pequeña incisión, a fin de visualizar directamente los órganos internos y determinar lo que está sucediendo en el cuerpo de la mujer.

En todos los trastornos menstruales, el tratamiento dependerá de la causa subyacente. Por lo tanto, conviene consultar al médico si se cree que pueda haber algo que no anda bien.

Desequilibrio hormonal Cuando la causa del trastorno menstrual es un desequilibrio hormonal, la hormonoterapia a menudo permite restaurar la normalidad de la menstruación. Esta terapia comprende la toma de píldoras compuestas por mezclas de estrógeno y progesterona, o solamente de progesterona.

Dismenorrea y STM Productos farmacéuticos como el ibuprofeno y el naxopreno, que inhiben las prostaglandinas, resultan útiles para el tratamiento de la dismenorrea. En algunas mujeres con STM son eficaces los fármacos que se pueden obtener sin receta para aliviar los calambres y el abotagamiento. Por otra parte, los anticonceptivos reducen también el dolor premenstrual, como lo reduce asimismo el ejercicio.

Endometriosis y otras afecciones Para algunas mujeres con en-dometriosis, el médico puede recetar medicinas que alivien los síntomas. Ahora bien, en mujeres con endometriosis de carácter grave, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para extirpar los focos endome-triales.

Los trastornos menstruales graves se pueden eliminar por destrucción del tejido endometrial del útero o por histerectomía o extirpación del útero (que a veces comprende también la de los ovarios). Esta forma de tratamiento es más apropiada para mujeres maduras que han superado ya la edad fértil. Pero no es apropiado en mujeres jóvenes que quieren tener hijos.

En la mayoría de las afecciones clínicas, tales como la presencia de fibromiomas, pólipos o cáncer, es posible que se necesite la intervención quirúrgica para corregir el problema.

Fuentes

American Society for Reproductive Medicine, 1209 Montgomery Hwy., Birmingham, AL, 35216-2809 Telephone (205)978-5000 http://www.asrm.com/

U.S. Food and Drug Administration, 5600 Fishers Ln., Rockville, MD 20857-0001 Toll-free (888)-463-6332 http://www.fda.gov/

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