Trastornos del sueño (terrores nocturnos, pesadillas, narcolepsia): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Los trastornos del sueño son exactamente lo que su nombre indica: sucesos anormales de la forma dormir de la persona. Puede que no duerma lo suficiente, como en el caso del insomnio. En la hipersomnia, por el contrario, el individuo duerme demasiado. En otros trastornos del sueño, fenómenos tales como las pesadillas pueden perturbar el sueño.

¿Por qué son importantes los trastornos del sueño?

Si las personas no tienen un sueño normal y reparador, no están en plena forma. Pueden sentirse impacientes y actuar con descuido o demostrar poco juicio en sus acciones. También pueden irritarse con la familia y los amigos. La falta de sueño puede causar graves accidentes, como cuando alguien “da una cabezada” mientras está conduciendo un auto o trabajando con maquinaria.

Se calcula que entre 30 y 40 millones de estadounidenses tienen graves problemas para dormir bien, lo que puede ser nocivo para su salud.

Tan sólo en el caso del insomnio, se estima que el costo, en términos de pérdida de productividad, asciende a varios miles de millones de dólares.

Para entender los trastornos del sueño, es necesario tener algunos conocimientos del sueño mismo y de la amplísima gama de formas en que las personas duermen.

¿Qué es el sueño normal?

Por término medio, el ser humano duerme casi la tercera parte de su vida. Sin embargo, la cantidad de sueño y los horarios de dormir varían considerablemente de una persona a otra, según la edad y el estilo de vida. Los recién nacidos duermen hasta 20 horas al día. Los jóvenes y los adultos maduros duermen un promedio de ocho horas. Los ancianos suelen dormir menos de noche, pero a menudo hacen siestas durante el día.

El horario de dormir suele estar determinado por factores tales como el del trabajo, pero viene afectado también por el estilo de vida. Algunas personas parecen ser “matutinas” o “madrugadoras” por naturaleza, mientras que otras son “noctámbulas” o “búhos” y prefieren quedarse levantadas hasta altas horas de la noche.

¿Cuáles son los tipos y las fases del sueño?

Los científicos que trabajan en los laboratorios donde se estudia el sueño han descubierto que hay dos tipos de sueño. Uno de ellos se llama sueño con movimientos oculares rápidos, o MOR (o REM, de las siglas del inglés rapid eye movement), porque se ha observado que los ojos se mueven rápidamente debajo de los párpados cerrados. El ensueño ocurre durante el sueño MOR, y las ondas cerebrales de una persona con MOR se parecen mucho a las ondas de la persona que esta despierta cuando estas ondas se miden en un electroencefalograma, o EEG.

El otro tipo es el sueño que no presenta movimientos oculares rápidos. Consta de cuatro tiempos o etapas, durante las cuales las ondas cerebrales se vuelven progresivamente más profundas y lentas; pero luego la velocidad aumenta otra vez hasta llegar al sueño MOR. Este ciclo se repite con algunas variaciones a intervalos de 90 minutos aproximadamente. El sueño MOR toma por lo general un 25 por ciento del sueño del total.

Las investigaciones llevadas a cabo en los laboratorios del sueño han contribuido enormemente al diagnóstico y tratamiento de los trastornos del dormir. Los siguientes son algunos esos trastornos:

Insomnio Insomnio es un término general para designas las dificultades del dormir (“somnia” deriva del latín somnus, que significa sueño). Este trastorno es muy frecuente, como se deduce del hecho de que las píldoras para dormir figuran entre los medicamentos de mayor uso. Los insomnes tienen dificultad para dormirse o se despiertan muy temprano por la mañana. Algunos se despiertan con frecuencia durante la noche y después les cuesta volverse a dormir.

Dado que las personas necesitan una cantidad diferente de horas de sueño, el insomnio no se define por las horas que alguien duerme, sino que se clasifica por su duración. El insomnio transitorio, o de corta duración, dura de una noche a unas pocas semanas. Las causas incluyen la tensión, la emoción o un cambio en el ambiente donde uno vive. El insomnio crónico, que ocurre casi todas las noches durante un mes o más, es un trastorno complejo con múltiples causas.

Apnea del sueño La persona con apnea del sueño deja de respirar intermitentemente mientras duerme, por periodos de 10 segundos o más. El tipo más común y grave de este trastorno es la apnea del sueño obstructiva, en la que los músculos al fondo de la garganta se relajan o cuelgan durante el sueño, hasta que bloquean la vía respiratoria. La presión para respirar se acumula hasta que la persona da bocanadas para tragar aire. Estos episodios pueden ocurrir cientos de veces en una noche y la persona se puede despertar por breves instantes que luego no recuerda. Las personas que padecen de apnea suelen quejarse de cansancio durante el día. Una apnea grave puede provocar tensión arterial alta y aumentar la posibilidad de una apoplejía, un ataque al corazón o incluso insuficiencia cardíaca.

Narcolepsia La narcolepsia, como la apnea del sueño, suele producir excesiva modorra durante el día. Sin embargo, en la narcolepsia la persona no puede evitar dormirse. Los accesos de sueño aparecen a horas extrañas e inoportunas, por ejemplo, cuando se está comiendo o hablando con alguien. Otro síntoma es la cataplejía, ataque súbito de debilidad muscular que torna los músculos fláccidos y en ocasiones hace caer a la persona. Algunas personas que padecen de narcolepsia también tienen alucinaciones pavorosas o parálisis del sueño, que es la incapacidad para moverse o hablar al conciliar el sueño o al despertarse. Las investigaciones han puesto de manifiesto que durante un acceso de sueño, la etapa con MOR se entromete de repente en el estado de vigilia. La narcolepsia es una enfermedad que dura toda la vida y cuya causa se desconoce. La narcolepsia se da en ciertas familias. A veces, este trastorno, que puede ser socialmente avergonzante o inconveniente, también dis-capacita gravemente a la persona y le causa lesiones.

Hipersomnia Las personas con hipersomnia duermen excesivamente durante el día o más de lo normal por la noche. Los periodos de modorra o de sueño duran más que con la narcolepsia. Con frecuencia la causa principal suele ser depresión. Hay una forma rara de hipersomnia, llamada síndrome de Kleine-Levin, que se caracteriza por periodos de excesos en el comer y el dormir. Ocurre con mayor frecuencia entre varones adolescentes.

Desfase horario El desfase horario, o jet lag, ocurre cuando un pasajero de avión atraviesa varias zonas horarias. Esto hace que el “reloj”

interno del cuerpo se desfase (o desincronice) con respecto a la hora local. Durante un tiempo, las personas con desfase horario pueden tener dificultad para permanecer despiertas o les cuesta dormirse por la noche.

Pesadillas Casi todo el mundo tiene pesadillas de vez en cuando. Estos sueños vívidos y desagradables ocurren durante la etapa con MOR, generalmente en medio de la noche o en la madrugada. Al despertarse, la persona que ha soñado suele recordar la pesadilla claramente y posiblemente sienta inquietud. Las pesadillas son más comunes en los niños pequeños. En el adulto, son a veces un efecto secundario de ciertos fármacos o de acontecimientos traumáticos, tal como un accidente.

Terrores nocturnos y sonambulismo El terror nocturno es muy diferente de la pesadilla. Lo padecen los niños durante el sueño profundo sin MOR, por lo general una hora o dos después de haberse acostado. En pleno episodio, se sientan en la cama gritando y agitándose violentamente, con los ojos bien abiertos. Generalmente, al día siguiente no recuerdan nada de eso. Los niños de edad preescolar principalmente padecen los terrores nocturnos. Aunque son pavorosos, estos episodios nocturnos no son nocivos y pronto son superados.

El sonambulismo también ocurre durante el sueño sin MOR. Afecta con mayor frecuencia a los niños. Antes se creía que el niño trataba de protagonizar en voz alta sus sueños, pero ese no es el caso. El sonámbulo deambula sin rumbo, aparentemente confundido y sin coordinación. Después no recuerda nada de lo sucedido.

Diagnóstico y tratamiento

La mayoría de los trastornos del sueño se pueden tratar eficazmente si se diagnostican bien. Cualquier persona que duerma mal durante más de un mes, o que tenga una modorra durante el día que interfiera con sus actividades normales, debe consultar a un médico o a un especialista en trastornos del sueño.

En una clínica donde se tratan estos trastornos, primero se les hacen preguntas a los pacientes acerca de su historial clínico y de su historial de sueño. A veces se usa un polisomnograma para medir las ondas cerebrales, la actividad muscular, el ritmo de la respiración y otras funciones del cuerpo durante el sueño.

Muchos trastornos del sueño, como el desfase horario, el insomnio de corto plazo y la mayoría de las pesadillas, no necesitan tratamiento. Otros, como los terrores nocturnos, son superados con la edad.

El insomnio crónico se trata con éxito mediante la terapia conduc-tista, que consiste en varias técnicas de relajación y en un entrenamiento para corregir los hábitos que conducen al mal dormir. Durante un corto plazo se puede usar somníferos (píldoras para dormir), pero su uso a largo plazo no es aconsejable, dados los efectos secundarios indeseables.

La apnea del sueño obstructiva se suele tratar con aparatos dentarios o con un dispositivo que produce una presión positiva y continua en las vías respiratorias, con el fin de mantener las abiertas. A veces se recurre a la cirugía para tratar los casos graves de apnea del sueño. La psicoterapia puede ser útil para el tratamiento de la hipersomnia inducida por la depresión.

No existe una cura para la narcolepsia, pero se puede controlar y aliviar sus síntomas

Medidas preventivas

La mayoría de los trastornos del sueño se pueden prevenir o minimizar con sólo hacer unos pocos cambios en el estilo de vida de la persona. He aquí unas medidas sencillas:

– Evitar las cantidades excesivas de cafeína o de bebidas alcohólicas, especialmente antes de acostarse. Lo mismo se recomienda para el cigarrillo.

– Evitar horarios de sueño y vigilia que se ven trastornados con frecuencia.

– Evitar las largas siestas por la tarde o al anochecer.

– Hacer ejercicio con regularidad, pero no antes de ir a la cama.

Fuentes

Center for Narcolepsy Research, c/o College of Nursing, University of Illinois at Chicago, 845 S Damen Ave., Rm. 215, Chicago, IL 60612-7350

Telephone (312)996-5176 Facsimile (312)996-7008 http://www.uic.edu/depts/cnr/

KidsHealth.org, c/o Nemours Foundation, PO Box 5720,

Jacksonville, FL 32247 Telephone (904)390-3600 Facsimile (904)390-3699 http://www.kidshealth.org/

National Institute of Neurological Disorders and Stroke, National

Center on Sleep Disorders Research, 2 Rockledge Centre, Ste. 7024,

MSC 7920, Bethesda, MD 20892-7920

Telephone (301)435-0199

Facsimile (301)480-3451

http://www.nhlbi.nih.gov/about/ncsdr/

National Sleep Foundation, 1522 K St., NW, Ste. 510,

Washington, DC, 20005 Telephone (202)347-3471 http://www.sleepfoundation.org

U.S. National Heart, Lung, and Blood Institute, Bldg. 31, Rm. 5A52,

31 Center Drive, MSC 2486, Bethesda, MD 20892

Telephone (301)592-8573

Facsimile (301)592-8563

TTY (240)629-3255

http://www.nhlbi.nih.gov/

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