Trombosis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Se llama trombosis a la formación de un coágulo, denominado a su vez trombo, que obstruye total o parcialmente un vaso sanguíneo, tal como una vena.

Unos instantes después de hacernos un corte en el dedo, las plaquetas de la sangre empiezan a conglomerarse en la herida. Las plaquetas son células sanguíneas con aspecto de disco, incluso mucho más pequeñas que los glóbulos rojos. Las plaquetas reaccionan con el calcio y otras sustancias de los tejidos orgánicos y forman una proteína semisólida filiforme. El corte se cubre de una costra y con el tiempo cicatriza. Para heridas como los cortes, los coágulos sanguíneos son beneficiosos. Pero cuando los coágulos se forman en el interior de los vasos sanguíneos, ello constituye un trastorna que se llama trombosis y puede plantear un peligro para la vida.

¿Cómo se produce la trombosis?

Flebitis Generalmente, la trombosis tiene su origen en la flebitis o inflamación de una o más venas. La flebitis, a su vez, se produce cuando la sangre circula muy lentamente o se acumula en dichas venas. Esto sucede, por lo regular, en las venas de las piernas, y da lugar a lesiones de las paredes de los vasos sanguíneos afectados. Así como las plaquetas acuden al corte del dedo y forman coágulos en él, así también se congregan y pueden formar coágulos en las paredes venosas. Los afectados de flebitis experimentan dolor y sensibilidad a lo largo de la vena, decoloración de la piel, hinchazón y edema, pulso rápido y ligera fiebre. La vena inflamada, si no se trata, puede ocasionar una trombosis.

Causas Las posibles causas son muchas. Una de las principales es el sedentarismo, como cuando se permanece mucho tiempo sentado o reposando en cama. Las intervenciones quirúrgicas, los tumores y las lesiones en las piernas pueden provocar también trombosis. Ciertas

infecciones y cánceres alteran los factores de coagulación de la sangre y pueden causar trombosis.

Las mujeres corren un riesgo especial, ya que la hormona femenina denominada estrógeno tiene algún vínculo con la trombosis. Las mujeres embarazadas presentan concentraciones sumamente elevadas de es-trógeno. Esta hormona forma parte también de los anticonceptivos y de terapias de sustitución del estrógeno que algunas mujeres utilizan después de la menopausia, si bien cabe señalar que no son muy comunes las trombosis debidas a estos medicamentos.

Signos y síntomas

Los síntomas principales de la trombosis son dolor e hinchazón—que pueden aparecer de rápidamente—en la zona afectada. Si la trombosis se produce en una vena de la pierna, es posible que ésta esté enrojecida y se sienta caliente al tacto. Las venas superficiales pueden parecer inflamadas y de color rojo-azulado.

El mayor peligro lo plantean las trombosis de las venas internas de las piernas. Si el coágulo aumenta de tamaño, puede desprenderse, viajar por el torrente sanguineo y pasar por el corazón para alojarse y obstruir la arteria pulmonar, que es una de las principales del organismo, y con ello provocar una embolia pulmonar. De no tratarse rápida y eficazmente, esta grave complicación de la trombosis puede causar la muerte.

Diagnóstico y tratamiento

Los médicos realizan diversos exámenes para determinar si el paciente tiene trombosis. Pueden, por ejemplo, inyectar un colorante (o contraste) en las venas y seguidamente hacer una radiografía, en busca de coágulos. Tal vez usen también una técnica ecográfica, en la que se usan ondas ul-trasonoras para formar una imagen, parecida a la radiográfica, del interior de las venas. O acaso midan la tensión arterial en puntos situados por encima y por debajo de la zona sospechosa del coágulo, a fin de determinar si hay diferencias.

La trombosis se trata con medicamentos que dificultan la coagulación de la sangre, con lo que a veces se impide que el coágulo se haga más grande y se reduce el riesgo de que se desprenda y provoque una embolia. Para ello se inyectan en la vena medicamentos trombolíticos (que disuelven los coágulos). Se emplea también una técnica denominada angioplastia con balón, que ensancha la vena obstruida parcialmente por el coágulo introduciendo e inflando un pequeño globo que dilate las paredes constreñidas de la vena. Otra técnica quirúrgica consiste en la implantación de una prótesis o tubito de malla metálica dentro de la vena para que la mantenga abierta.

Para los que corren un riesgo elevado de trombosis, los médicos recomiendan a veces medidas preventivas como el uso de medicamentos (anticoagulantes) que interfieren en la formación de coágulos y medias

de compresión especiales que contribuyan a impedir la acumulación de la sangre en las venas internas de las piernas.

Fuentes

Venous Educational Institute of North America, c/o Robin Hoyle, Exec.Dir., 900 Cummins Center, No. 221-U, Beverly, MA 01915 Telephone (978)927-8330 http://www.venous-info.com/vein/v01.html

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