Tuberculosis (consunción: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La tuberculosis es una infección bacteriana que se propaga por el aire y que generalmente afecta a los pulmones. A nivel mundial, es más mortífera que ninguna otra enfermedad infecciosa.

La cosa viene de lejos

Hipócrates, médico griego a quien hoy se considera “el padre de la medicina,” describió certeramente la tuberculosis hace ya alrededor de 2 400 años y acuñó para ella el vocablo “phthis” (del que proviene tisis), que significa derretimiento o consunción. Posteriormente, se le llamó así, consunción, por cuanto las víctimas se consumían gradualmente.

¿Qué es la tuberculosis?

Se trata de una infección potencialmente grave ocasionada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que se propaga de una persona a otra, transportada por el aire atmoférico. Suele afectar a los pulmones, pero también da lugar a síntomas que afectan al resto del cuerpo.

No todos quienes son infectados por la bacteria de la tuberculosis (infección primaria) se enferman o contagian a otros. Cerca de 10 millones de estadounidenses son portadores de la bacteria, pero sólo uno de este 10 por ciento manifestan la forma activa (infección secundaria).

Quienes padecen la infección primaria están protegidos contra la forma activa por su sistema inmunitario, pero siguen albergando la bacteria de la tuberculosis. Mientras la enfermedad esté en fase inactiva no se puede contagiar. Años después, tal vez pasen a la fase activa (infección secundaria) si su sistema inmunitario se debilita por enfermedades como el sida, la diabetes, el alcoholismo o la toxicomanía. La mayoría de los que reciben tratamiento para la tuberculosis activa pueden ser curados. Pero, sin tratamiento, la enfermedad es mortal en el cuarenta al sesenta por ciento de los casos.

¿Cómo se propaga la tuberculosis?

Cuando los que padecen la infección activa de los pulmones o de la garganta (faringe) tosen o estornudan, transmiten la bacteria por medio del

aire. Otras personas que respiren el mismo aire contaminado pueden infectarse también con el microbio, que se aloja y se desarrolla en los pulmones. De allí, puede propagarse por medio del torrente sanguíneo a casi todo el resto del cuerpo, incluyendo las vías urinarias, el cerebro, los ganglios linfáticos, los huesos, las articulaciones, el peritoneo y el corazón.

La enfermedad activa suele transmitirse a las personas con quienes el enfermo tiene mayor contacto durante largos periodos, como familiares, amigos íntimos y colegas del trabajo. Pero aun dentro de este grupo de contactos, sólo un tercio de los expuestos a la enfermedad la contraen. Quienes padecen la infección primaria de tuberculosis no la pueden propagar a otros. Generalmente, la tuberculosis no es contagiosa si está localizada en partes del cuerpo que no sean los pulmones.

¿A quién afecta el contagio?

La tuberculosis afecta a cualquiera, pero algunas personas son más propensas a contagiarse que otras. Por ejemplo:

– los bebés y niños de corta edad con sistema inmunitario debilitado; los que presentan problemas clínicos, como infección por VIH (el virus del sida), alcoholismo o toxicomanía, desnutrición, diabetes, ciertas clases de cáncer o enfermedades renales graves que disminuyen la eficacia del sistema inmunitario;

– los que toman ciertos medicamentos, como corticosteroides, que debilitan el sistema inmunitario;

– los que han recibido un trasplante de órganos y toman fármacos depresores del sistema inmunitario, a fin de que no rechace el trasplante;

– los que no reciben atención médica apropiada por ser pobres o no tener dónde vivir.

Síntomas

La tuberculosis primaria carece de síntomas. En los enfermos de tuberculosis secundaria (activa), los síntomas dependerán del lugar en que se esté multiplicando la bacteria. La tuberculosis pulmonar puede provocar una tos persistente, dolor de pecho y expectoración de sangre y esputo. Otros síntomas frecuentes incluyen el cansancio incesante, el adelgazamiento, la inapetencia, fiebre, escalofríos y sudores nocturnos. Con todo, hay personas con tuberculosis activa que se sienten bien y sólo tosen de vez en cuando.

Las bacterias de la tuberculosis típicamente afectan a los pulmones, aunque puede asentar en casi cualquier parte del cuerpo humano. Por ejemplo, en los siguientes órganos:

– Vías urinarias: Por razones desconocidas, los síntomas pueden incluir repetidas infecciones de estas vías, fiebres reiteradas, o pus o sangre en la orina.

– Cerebro: Las citadas bacterias infectan a veces las membranas (meninges) que envuelven el cerebro y la médula espinal,

especialmente en los lactantes y niños de corta edad. Los síntomas atribuibles a la meningitis tuberculosa comprenden dolores de cabeza, convulsiones o conducta anormal.

– Gangl ios linfáticos: Las bacterias de esta enfermedad pueden infectar a los pequeños órganos comúnmente denominados ganglios linfáticos. Los síntomas incluyen inflamación e hinchazón de dichos ganglios en cualquier parte del cuerpo, incluso el cuello.

– Huesos y articulaciones: La infección puede afectar al esqueleto, especialmente en las personas de edad avanzada. En estos casos, los síntomas incluyen fiebre, dolor y rigidez e hinchazón de las articulaciones. La parte baja (región lumbar) de la espalda y las articulaciones que soportan peso son las afectadas con mayor frecuencia.

– Peritoneo: Es sabido que las bacterias causantes de la tuberculosis pueden infectar la membrana que tapiza la cavidad abdominal. Los síntomas suelen incluir fiebre y acumulación de líquido en el abdomen. Esto se acompaña a menudo de acumulación de líquido en torno a los pulmones.

– Corazón: Los gérmenes de la tuberculosis son capaces de invadir el saco o membrana serosa que reviste y protege al corazón. Aunque se trata de un suceso excepcional, en caso de ocurrir, la mortalidad suele ser elevada. Los síntomas incluyen falta de aliento (disnea), dolor de pecho y fiebres.

Diagnóstico

Para el diagnóstico de la tuberculosis primaria se utiliza la prueba de in-tradermoreacción o tuberculínica, conocida también como prueba de cu-tirreacción. Al efecto se inyecta, en la parte inferior del brazo y con una aguja hipodérmica fina, una pequeña cantidad de reactivo líquido. A los dos o tres días, el profesional que atiende al enfermo le examina el brazo. Si aparece en él un bulto de determinado tamaño, es señal de que la prueba ha dado resultado positivo, por lo que diagnostica al paciente de tuberculosis. El médico puede mandar a hacer otras pruebas, como una radiografía de tórax y un análisis del esputo para ver si el enfermo tiene la forma tuberculosis activa.

Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos recomiendan la prueba de tuberculina para las personas con riesgo de tuberculosis. Entre estos candidatos figuran:

– los que hayan pasado mucho tiempo al lado de tuberculosos;

– los que crean haber adquirido la enfermedad por otros motivos;

– los que tengan ya infección por VIH u otros cuadros clínicos que los hacen más propensos a la tuberculosis;

– los que se inyecten drogas endovenosas ilícitas;

– los que procedan de países en que la tuberculosis está difundida (la mayoría de los países de América Latina, el Caribe, África y toda Asia, menos el Japón);

– los que vivan en ambientes donde es frecuente la tuberculosis (abrigos para desamparados, campamentos de trabajadores agrícolas migratorios, cárceles y algunas residencias de ancianos).

– Las medidas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud se denominan con la sigla inglesa DOTS (directly observed treatment-short term = tratamiento breve bajo observación directa). Con arreglo a esta metodología, los encargados de la atención médica observan todos los días a los pacientes mientras éstos toman sus medicamentos, bien sea en el consultorio o clínica, o en visitas a domicilio. Esto garantiza el debido cumplimientos del regimen medicamentoso, en vez de dejar que los enfermos abandonen el tratamiento en cuanto se sienten un poco mejor. Esta táctica reduce la posibilidad de difusión de la enfermedad y la de aparición de cepas bacterianas resistentes a los medicamentos.

Tratamiento

Tuberculosis primaria A los que tienen ya tuberculosis primaria y pertenecen a grupos con alto riesgo de tuberculosis activa, se les puede dar medicación para protegerlos de desarrollan la infección secundario. Esto se llama profilaxis o terapia preventiva. Las personas de menos de 35 años que tengan tuberculosis primaria y no pertenezcan a un grupo con alto riesgo también pueden beneficiarse de la terapia preventiva. El objeto es destruir a las bacterias que de momento no hacen ningún daño, pero que podrían provocar la tuberculosis activa en el futuro. El fármaco que suele administrarse al efecto es la iso-niazida. Sin embargo, para acabar con todas las bacterias es necesario tomarlo durante 6 a 12 meses.

Tuberculosis secundaria (activa) Esta forma de tuberculosis se puede curar a menudo con medicamentos. Los enfermos de tuberculosis activa suelen tomar varios fármacos, por ser esta táctica la más eficaz para controlar de la enfermedad e impedir la formación de eepas resistentes a los medicamentos.

Aunque los pacientes con tuberculosis activa suelen sentirse mejor tras unas cuantas semanas de tratamiento, deben seguir tomando las medicinas correctamente durante todo el ciclo de tratamiento, so pena de sufrir recaídas. Puesto que las personas con tuberculosis activa de los pulmones o la garganta pueden contagiar a otros, deben quedarse en casa y

no ir a la escuela o al trabajo hasta que ya no puedan infectar a otros, cosa que requiere un par de semanas.

Los tuberculosos que estén lo suficientemente enfermos como para ingresar al hospital pueden ser alojados en un cuarto especial, dotado de sistema de renovación del aire, que impida la propagación de las bacterias. Los médicos, enfermeras y otros que trabajen en tales cuartos, deben ponerse mascarilla para protegerse de respirar las bacterias.

¿Como evitar la propagación de la enfermedad?

El tuberculoso puede impedir la propagación de su infección tomando los medicamentos exactamente en la forma prescrita, acudiendo con regularidad al consultorio del médico y aislándose de la gente hasta que deje de ser contagioso, cubriéndose la boca con un pañuelo de papel cuando va a toser, estornudar o reír y procurando ventilar la habitación a menudo.

Las bacterias de la tuberculosis sólo se pueden contagiar a través del aire. Nadie se contagia de otros por el hecho de estrechar la mano, de sentarse al inodoro o de compartir platos de comida o efectos personales con un tuberculoso.

¿Existe una vacuna contra la tuberculosis?

La vacuna a base del bacilo de Calmette-Guerin (BCG) protege contra la infección tuberculosa. Pero no siempre es eficaz y, por otra parte, puede provocar una respuesta positiva a la prueba de la tuberculina, lo que dificulta el diagnóstico de la infección adquirida a pesar de la vacuna. Esta

vacuna no es de uso muy difundido en los Estados Unidos, pero suele emplearse con frecuencia en otros países, especialmente tratándose de bebés y niños de corta edad.

Fuentes

American Lung Association, 61 Broadway, 6th Fl.,

New York, NY, 10006 Telephone (212)315-8700 Toll-Free (800)LUNGUSA http://www.lungusa.org

U.S. National Center for HIV, STD and TB Prevention, Division of Tuberculosis Elimination, 1600 Clifton Rd. NE, Mailstop E-10, Atlanta, GA 30333 Telephone (404)639-8135 http://www.cdc.gov/nchstp/tb/default.htm

U.S. National Institute of Allergy and Infectious Diseases, Bldg. 31, Rm. 7A-50, 31 Center Dr., MSC 2520, Bethesda, MD 20892-2520 Telephone (301)496-2263 http://www.niaid.nih.gov/default.htm

World Health Organization, 525 23rd St. NW,

Washington, DC 20037 Telephone (202)974-3000 Facsimile (202)974-3663 Telex 248338 http://www.who.int/

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